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Por tanto, ‘tema’ no tiene para Polo una acepción significativa distinta de la que de ordinario tiene esta voz.
Propongo hacer preguntas a don Leonardo Polo e intentar responder.
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Cada nivel de conocimiento tiene un tema distinto, propio.
El método que conoce a Dios es su Réplica, el Verbo.
Y el método para conocer a María es la apertura trascendente llamada humildad.
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Una muy buena aproximación
al tema de las Aperturas nos la dio el profesor Juan A. García en la
conferencia que sostuvo el 16 de marzo de 2021, al participar en Hápax,
hablando de "Persona humana: coexistencia y carácter de además".
Allí nos facilitó enormemente el
estudio de las aperturas reduciéndolas a tres:
Apertura interior. Que hizo corresponder con la descripción de Polo de la libertad como como posesión de
futuro no desfuturizable.
No es otra cosa que la extensión de la interioridad de la persona.
Apertura hacia adentro. Que hizo corresponder con la descripción de Polo de la libertad como la inclusión
atópica en el ámbito de la máxima amplitud.
No es otra cosa que la intimidad de la persona.
Apertura hacia afuera. Que hizo corresponder con la descripción de Polo de la libertad como novedad
históricamente situada.
No es otra cosa que la búsqueda de nuestra Réplica
de Dios.
Aquí tienen ustedes el enlace de la conferencia:
La historia para cada persona humana es el camino entre su Origen y su
Destino.
Debemos distinguirla de la historia del Universo físico, que podemos llamar
“historia universal”.
Cada caminante tiene su camino, su historia personal, y la historia
universal es el ámbito general, insaturable, del hacer práctico, que nos une a todos
en el tiempo.
El
hacer práctico de las personas es insaturable porque abre posibilidades, hace
posible nuevas acciones.
La
historia universal es el ámbito del hacer práctico del hombre en el que la
persona humana es capaz de añadir novedades, por ejemplo, con su trabajo.
Hay que agradecer a Juan A. García la publicación del Cuaderno de Anuario Filosófico n. 207 que contiene la edición y presentación de “El hombre y la historia” de Leonardo Polo.
Pero siendo figuras
históricas, son, a la vez, figuras emblemáticas que representan el origen y la
condición de toda la humanidad.
Ser figura emblemática, o
prototipo, no va en contra de que sean, a la vez figuras históricas.
En tanto que emblemáticas
“representan” o son el prototipo de toda la humanidad.
León XIV, en la audiencia
del 11 de junio de 2025 tiene una frase en la que habla de “representación” :
“Jesús, con su muerte,
fue a buscar a este Adán que cayó y que representa a cada uno
de nosotros".
Podemos decir que Adán y
Eva, a la vez, son figuras históricas y prototipo de
cada persona humana.
Adán y Eva como “prototipo”
son los protagonistas de la Antehistoria poliana.
La naturaleza histórica de
Adán y Eva y de todas las personas humanas está marcada por el pecado original,
que sucede en la Antehistoria.
En la Antehistoria, Adán
y Eva son las figuras emblemáticas de lo que sucederá en la historia con cada
persona humana.
La decisión de crear al hombre libre, a su imagen, implica la creación de
un "prototipo" humano que, al ser libre, tiene un defecto de
fabricación, pues el pecado es el error peculiar de la libertad.
El demonio, en la Antehistoria, pecó pues era libre.
La persona humana será creada libre, y por tanto podrá pecar, así sucedió
en la Antehistoria en la que pecó al ser seducida por satán.
Ese prototipo es Adán y Eva.
La rectificación del ensayo inicial es un Nuevo Adán, más libre por el Amor
sufriente.
7.0.1 Antehistoria;
12.2.3 Adán y Eva;
12.3.0 pecado original
La Antehistoria no es una mera prehistoria.
Por tanto, la Antehistoria no es todavía
Historia.
Es solamente el Plan de Dios, que debe
entenderse como la “integridad esencial” con la que Dios crea al hombre con
vistas a su culminación definitiva.
Sin embargo, esta integridad es herida en la
Antehistoria, porque la posibilidad de pecar es inherente a la libertad humana,
el error peculiar de la libertad.
En el Plan de Dios, es decir, en la
Antehistoria, hay también un Redentor, si se le ama, la persona no puede pecar.
La historia del universo físico no es lo
mismo que la Historia de cada persona humana.
Cuando Dios crea una persona comienza una
nueva Historia personal.
Como la persona creada es libre tiene la
posibilidad de pecar. Su Historia comienza al mismo tiempo que su pecado
original histórico.
Si en la Historia ama a su Redentor, esa
persona, gracias a su Comunión de Amor con el Redentor, no puede pecar.
¿Cuándo se cierra la Antehistoria? La
Antehistoria nunca se cierra pues Dios no cambia su Plan.
La Historia humana es solidaria de la
Antehistoria.
Sin embargo, la Historia humana comienza con
la creación de cada persona humana que es concebida con el pecado original, la
posibilidad de pecar.
En la concepción se unen la Antehistoria y la
Historia.
En la Historia de cada persona humana no
vemos la Antehistoria (es como si estuviera “cerrada”), lo que vemos son sus
decisiones libres históricas, que pueden ser pecaminosas, salvo que gracias a
la Comunión con el Redentor, sean del agrado de Dios.
Es así como puedo entender la frase poliana
que dice que “La humanidad es solidaria del primer pecado, que cierra la
antehistoria y comienza la historia”. Aquí el primer pecado es, a la vez, el de
la Antehistoria y el de la Historia personal.
En la Historia de la humanidad el pecado se
propaga. Historia que pudo haber sido de otra manera (pues realmente somos
libres). Feliz culpa, sin embargo, que mereció, en la Antehistoria y en la
Historia, un tal Redentor.
La intimidad es el carácter de “apertura” del acto de ser
personal.
La persona humana se abre, trascendentalmente,
acompañándose, ampliándose por dentro, sabiendo de sí, amando.
Estudiaremos
estos cuatro rasgos de la intimidad o de la persona humana en tanto que
intimidad:
1.
Acompañar
2.
Ampliar
3.
Saber de sí
4. Amar
Me
gusta decir: acompañar.se;
ampliar.se; saber.se; donar.se.
En correlación con los
cuatros trascendentales personales : co-ser; libertad; inteligir; amar.
Lo pienso, primero, en
Lucifer.
Dios crea a Lucifer a su
imagen, con capacidad infinita de Amor.
Pero, oh sorpresa, Lucifer
se aísla en su soledad, al conocerse tan bello.
Y lo pienso, segundo, en
cada bebé que nace inocente.
Nace con capacidad
infinita de Amor.
Sin embargo, un día, el
niño pierde su inocencia, abriendo la puerta a una adición (por ejemplo, la
mentira) que desde entonces le acompañará toda su vida, como tentación
recurrente.
Mi pecado original es el
pecado por el que perdí mi inocencia.
Para prevenir ese
desastre, Dios se hace Niño.
Gracias al Bautismo poseí
el antídoto para no pecar.
Pobre de mí. A pesar del
antídoto, pequé.
María no podía pecar porque Dios la llenó de gracia desde su
concepción, es decir, le dio una libertad tal como la tendremos nosotros en el Cielo.
En el Cielo, siendo libres, no podremos pecar porque Dios
nos habrá introducido en su Amor, en su Vida eterna.
El pecado es el error inherente a la libertad.
Pero la libertad de María, como la nuestra en el Cielo, ya no puede errar, porque es la libertad del Amor. Es la libertad tras el Juicio particular que nos hace entrar en la Vida eterna del Amor.
Cuando Dios crea a María sabe que es humilde, que nunca será
como el diablo, que quería ser como Dios, negándose a ser criatura.
Dios inaugura con María la Vida nueva, la Nueva creación
fruto de su Resurrección.
Este es el meollo del Misterio Pascual.
Dios ha aceptado libremente el sufrimiento de la Cruz
causado por los pecados. Nos crea y respeta nuestra libertad porque sabe que un
día, tras el Juicio, seremos como María.
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Después de la Virgen la criatura más santa es san José.
En todos los hombres, lo primero es la filiación.
En José lo superior es su paternidad espiritual (que no quiere decir simbólica).
Espiritual como la maternidad espiritual de María que
que fue antes y más Madre del Hijo según el espíritu que según el cuerpo. María
también es más Madre que hija.
También tuvo el privilegio de no ser afectado por el pecado
original.
La biblia no habla de que fuera enterrado. Seguramente está en cuerpo y alma en el cielo.
Esto también parece indicar que el pecado original
no hizo mella en él.
Aportaciones de Juan Fernando Sellés, según Polo.
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Les aconsejo seguir
la intervención del profesor Sellés :
https://www.youtube.com/watch?v=HWGuHkA1Kzk
Conferencia en INNER.
La afectividad en Leonardo Polo.
No es lo primero : lo
conocido
No es lo segundo : lo
deseado (apetitos)
Es lo tercero : la
refluencia de lo conocido y lo deseado en los diferentes niveles de la persona
humana.
Emociones (nivel del
cuerpo)
Sentimientos (nivel
del alma)
Afectos del espíritu
(nivel del ser personal)
. Hegel, en su Fenomenología del espíritu, nos hizo ver que el espíritu consiste en "saberse". Estudiamos la sabiduría del e...