¿Es Filosofía Primera la Teoría de la Educación?

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Educar no es filosofía primera pues educar es una acción humana en el tiempo.

La filosofía primera se llama así porque es lo primero a lo que conduce la admiración.
Filosofía segunda es teorizar sobre lo que está sujeto al tiempo.

En el capítulo 6 de su libro "Introducción a la filosofía", Polo aborda la organización de la filosofía.

La técnica, la ética y la política,  se distinguen de las ciencias teóricas en que tienen que ver con la acción humana que logra resultados y conduce a una vida mejor. La teoría sobre estas ciencias es filosofía segunda.


Esto no quita que a los estudiantes de Educación hay que entusiasmarles con la "admiración", con la teoría, pues deberán animar a sus alumnos a ejercer y desarrollar sus capacidades. Algunos disfrutarán aprendiendo a teorizar, aprendiendo a admirarse.
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¿En qué consiste la novedad del destinar?

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La antropología clásica considera como lo más alto el fin, la contemplación de Dios.

Pero si el ser persona no es sólo la capacidad de poseer la felicidad, si la persona está abierta por dentro, añadiéndose, dándose, entonces debe haber una noción ulterior al fin.

Polo llama a eso que está más allá del fin del hombre, el “destinar”.

Al hombre no le basta ser feliz. No le basta contemplar él a Dios, porque Dios no es sólo el término de un deseo, sino el destinatario de su otorgamiento (estar abierto por dentro, no es otra cosa que dar libremente, íntimamente).

La tarea de mi vida es destinarme, responder.

La novedad ahora es comunicar.

Mi hermano suele decir que rezar es chatear con Dios.







Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133
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¿Qué es la esperanza en el orden del amor?

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La esperanza definitiva.

Ya no se tratará de aguardar, esperando que el tren llegue a su destino.

La esperanza futura es y será la eterna apertura que facilita el rebrotar de mi don.

Será la plenitud de la filiación divina.

Saber que mi Padre siempre acogerá mi don.

Es la esperanza que nace de la confianza: los destinatarios de mi don nunca me fallarán.

La esperanza en el orden del amor es la imposibilidad de frustración.

¡Qué bien se está!








Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133



¿El “entender” radical o Inteligir personal, tiene algo que ver con el destino?

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Más que con el destino, con mi destinar.

El Entender, (la persona en tanto que Inteligir) es también compuerta, desveladora de lo que puedo esperar, es decir, de la tarea de mi vida. Al entender podré destinarme.

Gracias al Entender el destino no es ciego, sino un destinar personal a la espera del encuentro definitivo con Dios.

Encontrarse con la verdad de mi vida es lo mejor que me puede pasar.
Uno se enamora.









Para saber más:

Etiqueta 5.5.2 : Intelecto personal

¿Es lo mismo "universo" y "mundo"?

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El mundo es el universo visto desde mí.

El universo es mi mundo aún en la despensa de Dios (despensa es aquí "reserva"). Territorio ignoto.


No olvidemos que "Origen", "reserva" e "Identidad" son equivalentes (El ser, 73).
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¿Cómo entender que la criatura se distingue más de Dios que de la nada?

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Las criaturas, cualquier criatura, vuelven con facilidad a la nada. Un mosquito, una rana, un dinosaurio, desaparecen de la existencia más rápido que las goticas del rocío. Están muy cerca de la nada.

Sin embargo, nunca se confunden con Dios.

Son lo que Dios quiere, dependen de Dios, distinguiéndose de Dios.

En cambio, lo que nos hace ser eternamente es el destino recibido de Dios. Esa es mi más grande distinción. Mi vocación.

¿Quién seré?








Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 87. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Tiene normas la libertad?

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Sí, las normas éticas.
Las normas éticas son leyes del ser libre para ser libre.
El ser humano es un ser libre, es un ser personal, dueño de sí, debe destinarse.

Y para destinarse necesita conocer su destino y el camino que conduce a él. Destino que no se le impone. Libremente, cada persona debe destinarse.

De ahí que la libertad se trueque en búsqueda de su destino.
El hombre libre es capaz de entender su destino y el camino.
Y al ser libre puede seguirlo o no.

Es aquí donde aparece la normatividad ética.
Las leyes éticas son leyes del ser libre para ser libre, para destinarse libremente a su destino. Veámoslo:

En la medida en que se entiende y se ama el destino, somos más libres, más dueños de nosotros mismos. (Normas)

La ética descubre así dos series de nociones que son enteramente originales del hombre libre, a saber, bien-mal, virtud-vicio.

Bien y mal no se puede decir de lo físico a no ser que abusemos de las palabras. La explosión de una supernova no es ni buena ni mala.
Buena mesa y mala mesa o buen clima y mal clima son acepciones secundarias.
Bien y mal son nociones estrictamente éticas que sólo se captan si se es libre. (Bienes)

Por otra parte, el cumplimiento o no de las leyes morales, modifica intrínsecamente la capacidad de realizar las acciones. Aparecen las virtudes y los vicios. (Virtudes)

Ya tenemos las tres dimensiones de la ética: normas, bienes y virtudes.

Haz el bien y crecerás es la primera norma ética, la primera norma de la libertad, del ser libre para ser libre.




De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 61.2, 62.3 y 63


Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre la ley natural, ver etiqueta 6.2.0
sobre ética, ver etiqueta 9.0.0
sobre el bien, ver etiqueta 5.2.2
sobre la virtud, ver etiqueta 6.2.5
sobre la libertad, ver etiqueta 1.1.2

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¿Son las normas éticas el resultado de convenciones, pactos o tradiciones culturales?

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El pactismo es una doctrina bastante abundante en la edad moderna; recuérdese, por ejemplo, el contrato social de Rousseau.
Pero si las normas éticas fueran puras convenciones, o lo que es peor, si fueran naturales en el sentido biológico (como la leona cuida a sus cachorros), entonces no se pueden tomar en serio, porque no concernirían mi libertad trascendental.

O las cumpliríamos necesariamente (como hacen los leones) o consistirían en un ajuste, todo lo democrático que se quiera, a un destino impuesto.

Sin embargo, el destino no se impone, al ser libre.
El ser libre se destina a su destino y las leyes éticas son las leyes del ser libre para ser libre, para destinarse : "haz el bien para crecer".

El hombre libre debe encontrar el bien y capacitarse al amor, queriéndolo, libremente.

Si estas leyes no existieran, si no tuviéramos el deber de buscar el bien y de crecer en el amor, seríamos animales.

El que considera la ética como un código pactado de conducta para que los lobos no se coman a los lobos, o para que juntos vivamos mejor, limita su horizonte a la biología. Se reduce a vegetar, a rumiar y, a lo más, a procrear.

Esto es gravísimo para el ser que va más allá de su especie; para el ser que está abierto, por dentro.






De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 61.2


Para saber más:

sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
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¿Qué es la vida para el hombre?

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La vida es actividad esencial: manifestación, disposición libre, iluminación y aportación de la persona humana.

Para el hombre, la vida es su don a Dios y a los demás.

Vida que crece en el tiempo.

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¿Proviene el hombre del universo?

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El universo físico no es capaz de crear al hombre, ni de contenerlo.

El ser como fundamento (el universo) es sencillo, mientras que el hombre es dual.


El hombre no es una esencia mundana. Sólo su cuerpo forma parte, hasta cierto punto, de la esencia del universo físico.
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¿De dónde viene el hombre?

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El hombre no proviene del universo físico.

Es creado directamente por Dios que lo inserta en el ser del universo, para que lo transforme en su "mundo"

Las criaturas del universo físico obedecen al despliegue de la naturaleza, en armonía tetracausal.

Sin embargo, la luz siempre encendida del inteligir proviene de una fuente extracósmica (la persona) ya que supone la capacidad de poder parar el movimiento, detener el tiempo físico y poder dar.

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¿Cómo se encuentra el universo en el hombre?

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El hombre es el ser que "dispone" del universo en calidad de esencia. Esencializándolo. Perfeccionándolo al perfeccionarse.

Lo que en el universo es un comienzo incesante, la persona humana lo eleva al rango de manifestación libre, operosa, de su ser.

El ser del universo, que es sencillo, en el hombre es abierto dualmente, y deviene entonces esencia humana, lo llamaremos mundo.

El mundo del hombre es un disponer, un aportar, un iluminar, un manifestar, con contenido, con obras, trabajadas gracias al retraso que la materialidad del universo físico nos ofrece.

Podemos ser artistas, cantarle a la belleza, con nuestro modo de ser humano: somos espíritu "en el tiempo". Ese tiempo alude también al tiempo físico, al universo. De ahí que la materia, que para algunos es considerada como impureza, sea en realidad una ganancia para el hombre pues, al retrasarse, tiene más tiempo para amar, cuidando o rescatando los detalles.

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¿Es lo mismo decir "hombre" que decir "persona"?

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No.

Es cierto que no cabe ningún hombre que no sea persona.
Pero las personas angélicas y divinas no son hombres.

"Hombre" es denominación genérica (para mujeres y varones) que engloba tanto a la naturaleza humana, que a la esencia humana y al acto de ser humano.

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¿Es el hombre un ser-en-el-mundo?

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No. El hombre no es un ser-en-el-mundo, sino un ser que está en el mundo.

No se identifica con su mundo, sino que se manifiesta abriendo el mundo.
No es lo mismo ser que estar.

Y está, perfeccionándole al perfeccionarse.

Espíritu en el tiempo.
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¿Crece la imaginación?

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La imaginación crece con su ejercicio (aunque su crecimiento se detiene en la adolescencia).

Desde el punto de vista del crecimiento, la imaginación humana es más importante que la imaginación del animal.
En el hombre la imaginación se desarrolla muchísimo más que los sentidos externos.

Aristóteles dice que la imaginación es una facultad que no está terminada.
Lamarck dirá que es la función la que crea el órgano (y esto es lo que pasa con la imaginación).

Los sentidos externos no crecen con su ejercicio.

Un ojo nace completo. El órgano de la vista no crece, aunque puede atrofiarse si no se ejerce.

La imaginación crece. De ahí la importancia de los juegos y de las actividades escolares: desarrollo de las neuronas que permitirán ser un virtuoso, por ejemplo, del violín.

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¿Cómo funcionaban los cerebros del homo sapiens, Neanderthalensis y Cro-Magnon?

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No lo sabemos.
Es probable que se encontraran con un conflicto entre el funcionamiento no digital y el digital.

El funcionamiento "no digital" es el propio de las personas, que son capaces de ideas universales.
Gracias a las ideas universales somos capaces de pensar una pluralidad enorme de modelos.

Y así, aunque asistieron también a cambios climáticos muy fuertes, eran tecnológicamente mucho más avanzados que el habilis y el erectus.

Recordemos que esquemáticamente se distinguen evolutivamente:
Australopithecus
homo habilis
homo erectus
homo sapiens  (con cuatro subespecies : arcaico, Neanderthal, Cro-magnon, sapiens sapiens, que seguramente son interfecundos por lo que serían una sola especie). Opino que el homo sapiens es persona. El erectus, no.

Para entender la diferencia entre el funcionamiento exclusivo de la imaginación (propio de los animales) y el funcionamiento haciendo intervenir a la inteligencia espiritual (propio de las personas)  cabe considerar la información sensible en la imaginación, que tiene base orgánica, como una semántica (un conjunto de signos) y la formalización lógica de la inteligencia espiritual, que no tiene base orgánica, y que permite las ideas universales como un modelo sintáctico.

De ahí que con un mismo cerebro, si se puede utilizar la inteligencia, la eficacia sea irrestricta.

El animal, en cambio, no se conduce con ideas generales (al no poder pensar). Le basta la imaginación.
La imaginación es una facultad extraordinariamente compleja e importante. A veces funciona (en las personas) guiada por las ideas, pero también funciona de manera digital.
Los animales superiores, como los homínidos anteriores al sapiens, (habilis, erectus) pueden fabricar instrumentos e incluso instrumentos de instrumentos, gracias al funcionamiento digital de la imaginación.
Se sirven así de "razonamientos" condicionados: Si A, B. Esto lo puede hacer un animal La imaginación establece una cierta regularidad en esa secuencia, en ese silogismo condicional o relación entre los condicionales.
El animal tiene así una conducta práctica superior, no siendo persona.

Sólo las especies que utilizaron la estrategia "inteligente" sobrevivieron.

Hay en Kinshasa un santuario de bonobos, animales que sorprenden por sus habilidades y comportamiento casi humano, pues incluso os pueden lanzar piedras y hacer gestos obscenos. Su cerebro funciona digitalmente, mejor que los robots.
Pero si dejaran de ser una especie "protegida" desaparecerían.





De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 50.3

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¿Puede usted transmitirnos el experimento del chimpancé y el agua?

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Es un experimento muy curioso: una isla en medio de un lago, se rodea con fuego (mecheros de gas).
Dentro de la isla está el alimento del chimpancé y se le condiciona a ir a comer sobre una balsa, en la que hay un recipiente.
Se le enseña que si toma agua del cubo con un cazo y la arroja al fuego, el fuego se apaga.
Esto se prepara así para que el chimpancé pueda, con su imaginación, establecer una relación condicional.
Éxito de la primera parte: el animal desembarca y come a su gusto.

Pues bien, si se le da al chimpancé el cubo sin agua, repite automáticamente la operación: intenta tirar agua con el cazo, aunque evidentemente no tira nada.

Así pues, el chimpancé no ha hecho una cosa que cualquier ser humano hubiera hecho: ¿cuál? Tomar agua del lago.

El animal no sabe "lo que es" el agua.

Si ejerciera la inteligencia, pensaría que el fuego se apaga con agua; que el agua esté en el cubo o no esté en el cubo es igual: en cualquier caso es agua.

Para conocer esto hace falta tener "la idea" de agua.
La inteligencia se comprende ante todo así.

Es la aparición del universal.







De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 52.2
 Hablamos de la inteligencia en la etiqueta 6.2.1
De la imaginación en la etiqueta 8.3.0
De la distinción hombre-animal en la 4.6.1

Y de la evolución en la 9.1.0
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¿Por qué el hombre puede solucionar problemas?

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El hombre tiene la capacidad de idear.

Puede descubrir propiedades constantes en las cosas, que van más allá del aquí y del ahora.

Aunque las circunstancias cambien, la inteligencia, al tener la capacidad de abstraer de lo particular, encuentra remedios, que puede aplicar frente a problemas complejos.

En el animal esto es prácticamente inexistente.

Polo expone a este propósito el experimento del chimpancé en una balsa.

El hombre es capaz de entender que el agua tiene la propiedad de apagar el fuego.

Gracias a la capacidad abstractiva, el hombre posee más recursos que el animal.

El hombre es un solucionador de problemas.

Los animales no inventan recursos.
El hombre suscita problemas y encuentra soluciones.

El hombre resuelve problemas y además los suscita, los provoca.

El hombre inventa la bomba atómica y encuentra la solución para evitar emplearla mal.

El hombre inventa recursos.
El animal tiene recursos muy limitados. A lo sumo, las especies se adaptan al medio.

Las especies superiores que tienen imaginación (facultad con base orgánica) pueden encontrar soluciones gracias a los "razonamientos" condicionados.



Para saber más sobre la imaginación ir a la etiqueta 8.3.0
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Introducción al 1er capítulo de "Quién es el hombre"

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¿Quién es el hombre? : un espíritu en el tiempo.

En el tiempo actual habrá siempre problemas.
En este mundo siempre habrá crisis, sociales, políticas, económicas.

Los animales no entran en crisis. Los problemas de una especie animal se solucionan adaptándose al medio (o desapareciendo).

El hombre, al ser libre (al estar incluido en el ámbito de la máxima amplitud), al ser un aventurero, es un grandioso creador de problemas.
Polo, para ilustrarlo, en el primer capítulo de "Quién es el hombre" en lugar de presentar dilemas, nos propone un trilema.

El hombre, al ser inteligente, utiliza diferentes métodos para solucionar los problemas. Tres por ejemplo:

1) Un coche se repara analizando sus piezas. Desmontando y montando. Sistema cerrado.

2) El médico analiza, observa, para descubrir los elementos que no funcionan. Sistema abierto.

3) Más dificultades encuentran el político y el economista (pues la libertad interviene en las decisiones sociales). Sistema libre.


La verdad del universo, la verdad de la vida en el tiempo, es un problema. Un trilema.

¿Qué sentido tiene la vida si siempre habrá problemas?
¿No habrá otra verdad?
Sí, existe otra verdad: la verdad personal.

El hombre es espíritu. Su verdad es personal. Es un sistema cerrado, abierto y libre, a la vez. Pero su intríngulis es un "hacia".

Personal quiere decir aquí "importante" para alguien. La persona no existe sola, co-existe.

Resolver problemas es interesante. Pero lo que me importa eres tú.

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¿Cuál sería la estructura básica de un hombre, de una persona humana?

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Juan A. García González, el 1 de julio 2009, en su blog para los polianos, nos propone un objeto de discusión.

Lo enuncia en cuatro preguntas, que trato de responder:

1. ¿podríamos pensar la estructura básica de la persona humana en lugar de como un compuesto de cuerpo y alma, con la dualidad interior-exterior, apertura hacia dentro y hacia fuera?

Respuesta 1: Pensarlo, lo podemos pensar. Pero no me gusta nada eso de "básica", como si la persona tuviera un cimiento, una estructura que hace de base.

Pienso que la mejor vía para pensar la estructura de la persona humana es la de la "comunión".  Las dualidades están al servicio de la comunión.
Cualquier dualidad sirve para hacerse una primera idea de lo que es el hombre, porque el hombre es un "ser dual".

2. ¿qué se ganaría o perdería con ello?

Respuesta 2: Se pierde claridad.
En efecto, lo más inmediato en esta vida es ver los cuerpos. Cuando decimos que el hombre es cuerpo y alma nos situamos sencillamente ante el hombre.

Ya ves cómo la gente se complica cuando, como dice san Pablo, explicamos que el hombre es cuerpo, alma y espíritu. No es fácil explicarlo a la gente sencilla.

Si tenemos que elegir, yo me quedo con "espíritu en el tiempo".


3. ¿se puede decir que el organismo y las facultades, la entera naturaleza humana es exterior a la persona?

Respuesta 3: No.
La persona esencializa el universo, haciéndolo su mundo.
Y es gracias a ese mundo como comunicamos, como entramos en comunión con Dios y con los demás.
El mundo nos une.

El organismo y las facultades son exteriores sólo en cuanto que los "pensemos" como creación de Dios a la espera de ser asumidos por la persona.
Incluso la vida recibida de nuestros padres no es completamente intracósmica.
En la realidad de nuestra vida "humana" nada es exterior.

4. ¿sólo en la interioridad e intimidad accede el hombre a Dios?

Respuesta 4: Sí.
Pero para ser aceptado el hombre necesita del mundo, necesita vivir esencializando el cosmos.
Es su regalo, su don, su canto, que le permite gozar de la Comunión.

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¿Cómo podemos llamar, desde nuestra situación, a la entelécheia y a la enérgeia aristotélicas?

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Cabe llamar a la entelécheia "acto constitucional" o "forma real", para dejar claro que se distingue de la idea pensada. Es un acto acabado.

Y cabe llamar a la enérgeia, acto ejercido.

Ejemplo de entelécheia: la patata.

Ejemplo de enérgeia: "saborear" la patata. O si se quiere: "saborear" lo agridulce. Como le gusta a Alemamá.









Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.78.2
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¿Cuál es el otro sentido del acto que halla Aristóteles, distinto del acto de conocer?

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El sentido aristotélico primario de "acto" es el acto de conocer (enérgeia): la mente despierta.

Pero eso no quiere decir que una patata, o construir una casa, no sean "actos".

Son actos también, pero otro sentido distinto del acto. Es el acto como "realidad en sí" el acto acabado, la realidad extramental. O en el caso de la construcción de la casa, el acto que es movimiento físico.

La realidad en sí es el otro sentido del acto hallado por Aristóteles, distinto del acto de conocer.

El acto de conocer también es real, pero es un sentido de la realidad distinto del sentido de la realidad vinculado a lo extramental.

Aristóteles lo dice de muchas maneras: "el fuego pensado no quema" o "la idea de caballo no engendra un caballo".

La enérgeia, el acto de conocer, no es una causa eficiente, sino acto inmaterial, no efectivo: cuando pienso una cosa no la estoy produciendo.

¿Dónde está la idea de caballo?, ¿en el cielo? No, porque entonces sería real extra mentem (entelécheia).

La idea de caballo está en mi mente cuando la pienso (enérgeia). La idea no es efectiva en cuanto que está en la mente.

En el conocimiento no hay "inseidad", pero no por ello hemos eliminado absolutamente el en sí. No decimos que no exista ninguna inseidad, sino que es exterior al conocimiento.

Construir una cosa es una acción real. La casa construida es también real. Pero con otro sentido de lo real distinto del conocer las casas, pues la casa es real al margen de conocerla.

Este sentido de lo real (entelécheia) es eficaz, es capaz de influjo. Es decir, una piedra pensada no hiere a nadie. En cambio, una piedra real puede romperte la cabeza.

La acción de pensar es real. La piedra en sí es real. Son dos sentidos distintos de la realidad.

La piedra pensada, el objeto del pensamiento, es irreal. Se limita a remitir intencionalmente a la realidad de la piedra (entelécheia), cuando la pensamos con un acto de pensar (enérgeia) que es otro sentido distinto de la realidad.

Polo es el filósofo de la distinción. Aristóteles también lo fue (aunque menos).






Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.77.2

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¿Sirve la distinción substancia-accidente para entender la distinción entre la “energéia” aristotélica y la “entelechéia”?

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No.

Energéia es un sentido aristotélico (ver etiqueta 20.4.3) del acto que no es “en sí”, como la substancia.  Energéia es acto ejercido, inmanente, ejerciéndose, no acto “acabado”.
Cuando vemos, estamos viendo.

Tampoco la energéia es accidente. No es algo acabado que existe en un “en sí”. La energéia no está “acabada”, al vivir seguimos viviendo, es acto ejercido, ejerciéndose.

Substancia-accidente es un par que sirve para entender a los entes físicos no vivos. Si se aplica este par al viviente, se dificulta comprender el acto inmanente que existe en la unidad de su vida. Imbricado en su ser.
Respirar no es ser un volcán.
Respira el ser vivo. El volcán sólo está vivo en nuestro pensamiento, metafóricamente, no en la realidad.

Si reservamos la noción de substancia y accidente a los seres no vivos, es decir, a la física, se entiende que ver, oír, entender, vivir, no son accidentes, sino actos del ser vivo, no actos en el sentido físico (entelechéia) sino actos inmanentes (energéia) integrados en la unidad de la vida.

No es lo mismo estar amarillo (porque estoy enfermo del hígado), que es un accidente del cuerpo (entelechéia), que pintarme de amarillo, que es un acto del que somos dueños, incorporado a su ser, por la mujer o el hombre que han decidido amarillearse.

Aunque físicamente el amarillo es accidente. Amarillearme es energéia, mientras que estar amarillo es entelechéia. Son dos actos distintos en la misma realidad física.









Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.71.4
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¿Es el acto de conocer una realidad en sí?

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El acto de conocer es real, pero no como una cosa en sí.

El acto de conocer, la mente en cuanto está en acto, no es "en sí", no es una substancia o un accidente aristotélico.

El acto de conocer (que es enérgeia en terminología de Aristóteles) es un sentido del acto distinto del sentido del acto de la realidad en sí. Es un nuevo sentido del acto que Aristóteles encontró muy joven.

La realidad "en sí" es otro sentido del acto, distinto del acto de conocer. La realidad "en sí" es lo que en griego se llama ousía (substancia); se puede hablar de substancia en acto, y esto significa enteléchéia en el lenguaje del Filósofo.

Si el conocimiento fuera substancia, sería un acto incomunicado. Detenido.

Por tanto, tiene que haber un sentido del acto que no sea substancia (y tampoco accidente).

De ninguna manera se puede admitir que el acto de conocer sea incomunicado.

No somos sólo células organizadas y vivas. Somos seres abiertos por dentro, y por fuera.
Capaces de comunicar.
Y no monolitos "en sí".





Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.70.3

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¿Qué es lo otro que el ser? Abordo aquí un sentido nuevo de la esencia, que no es solamente "potencia" del acto de ser, sino lo que Aristóteles llama entelechéia, acto que debe realizarse, el bien en definitiva.

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Lo otro que el ser es el bien.

No se debe confundir "lo otro que el ser" con la "diferencia pura con el ser" que es la mismidad del pensamiento. ("Lo mismo", "lo que pienso", "lo pensado", que es irreal, que no es ser).

Podemos llamar "lo otro que el ser" a un sentido de la esencia, que también es ser.
Lo que pasa es que el ser se dice de muchas maneras.
La esencia es un bien para el ser.

Lo Otro que el ser, en definitiva, es Dios, la Esencia divina.  Es el bien más alto. También para la criatura.

Los otros también son bienes. El bien común.

Dicho de otro modo:
Una manera de decir el ser es decir: "acto".
"Lo otro que el ser", u otra manera de decir ser, es decir: "potencia", que en la medida que es, la llamamos bien.

El bien es lo otro que el ser en orden a la realización del ser.


En Dios Ser y Esencia se identifican. Dios es simple.
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¿Tienen los sentidos especie expresa?

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Juan A. García : Yo pienso que sí hay especie expresa en los sentidos. Y cada vez con mayor distancia entre impresión y expresión. La inteligencia recibe la vida en que se inspira para añadir vida propia. La persona no recibe, sino que acepta y da.


Los sentidos "internos" superiores necesitan una especie expresa para poder conocer la realidad sensible.

 

En los sentidos "externos", la especie impresa, es "objetivada" cuando el sobrante formal se actualiza en un color determinado tras la modificación del órgano. Y así se conoce su sensible propio.

 

Sin embargo, no pasa lo mismo con la potencia intelectual.

La inteligencia o potencia intelectual es sobrante puro, es una ventana sin cuadro. Todo se puede pensar. Está completamente indeterminada

 

Y se pensará lo iluminado en el objeto sensible (que llamamos especie impresa intelectual). 
Ésa iluminación previa es la especie impresa intelectual.

 

Entonces la inteligencia se actualiza en especie expresa, que es la nueva objetivación de la especie impresa,  la idea concebida.

 

¿Es Dios Principio?

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A Dios, en cuanto que crea el Universo, se le puede llamar Principio. Es el Principio real de Identidad. Es uno de los primeros principios reales.

Pero en cuanto Persona, no es Principio, es mejor llamarlo, en atención a su libertad,  Origen primero.

La persona humana es segunda.

Principio connota ser el primero de una serie. Pero Dios no está obligado a ser principio de ninguna serie.

Además, cuando crea personas, las crea libres. Las personas creadas no están "determinadas" por un principio o fundamento que limitaría su libertad. En atención a las personas creadas le conviene especialmente el nombre de Origen.

Sin embargo, en cuanto que crea el Universo, se le puede llamar Principio. Principio real de Identidad. Las cosas son lo que son porque Dios las ha hecho así.

Dios, en tanto que primero, es pues principio de Identidad.
Dios, en cuanto que libre, es el Origen.


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¿Es lo mismo el principio de no-contradicción que el principio de contradicción?

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Polo distingue claramente el principio de no contradicción (que es real) del principio de contradicción (que es lógico):

El principio de “contradicción” tiene un exclusivo valor mental, y dice así: “lo mismo es lo mismo, a la vez y en el mismo sentido”.
Téngase en cuenta que la mismidad es característica exclusiva de la presencia mental.


¿Qué confusión conlleva el principio moderno de conciencia?

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Los griegos asignaron la principialidad al universo.

Los modernos, "simétricamente" a los griegos, asignan la principialidad al sujeto.

La conciencia pasa a ser el primer principio, la identidad.

Se confunde pues "identidad" con "fundamento".

La aspiración a ser como el universo (error al que lleva el presentar la conciencia como principal)  despoja al hombre de su dignidad.

En efecto, la dignidad del hombre es la de ser hijo que secunda libremente el amor del Padre.
(el universo no es segundo, ni libre).