Angel Luis González. In Memoriam Por Juan José Padial

Hace unas horas me comunicaron el fallecimiento de un gran amigo, un gran maestro, un gran filósofo, y sobre todo un grandísimo hombre: Ángel Luis González.
Angel Luis nació en una familia en la que la filosofía estaba bien arraigada. Con frecuencia solía hablar de su padre: Ángel González Álvarez, celebre catedrático de filosofía de la Universidad Complutense, y que contribuyó a la filosofía española con un excelente Manual de Metafísica, en dos volúmenes.
Hijo de filósofo, hermanos de filósofos, y formador de filósofos. Parece que este era un elemento en el que se movía y respiraba francamente muy bien. Por sus manos pasamos cientos de personas buscando consejo, bien para iniciar nuestra investigación, bien para proseguirla. No en vano dirigió 67 tesis doctorales. Siempre había un consejo prudente, acertado, que intentaba hacerse cargo de la situación y hacer justicia en todos los flancos. Eramos muchos, los que ya entrados en años, seguíamos confiando en su recto parecer, su sabio consejo, y su lealtad que sabía cuidarnos.
Ahora que una inteligencia como la suya, que era un ámbito en el que muchos nos recomponíamos cuando estábamos desbordados por la vida, ya no está entre nosotros, somos muchos los que -una vez más- estamos vencidos, pero ahora porque no lo encontramos y no contaremos más con su consejo.
En cualquier caso, el profesor Ángel Luis González fue el primer catedrático de Metafísica de la Universidad de Málaga. Estuvo poco en mi Universidad, apenas un año: 1983. Pronto pidió la excendencia para gastarse trabajando y cuidando personas en Navarra.
Entre sus méritos profesionales, me parece que los más granados están en haber contribuido con brío a la investigación en Nicolás de Cusa y en Leibniz. Haber impulsado los estudios sobre Leonardo Polo. Sin él, no habrían sido posibles muchas cosas de las que se han hecho en las últimas décadas, y en haber creado y mantenido dos de las colecciones de filosofía más importante del mundo Iberoamericano: las colecciones filósoficas de la editorial EUNSA.
No quiero dejar este post sin recomendar uno de sus escritos más personales y más cargados de consecuencias antropológicas: la lección inaugural del curso 2013-14, que tituló Persona, don, libertad.

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