¿Forma parte el "yo" del ser personal?

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El "yo" no es el acto de ser humano.

Forma parte de la esencia humana.
Es su ápice.

Dicho de otra manera, es el puente entre el "acto de ser" y las manifestaciones humanas (esencia).

Tras dos intervenciones de Juan A. García González, podemos decir: la persona está vinculada con su yo.

El yo es un hábito innato de la persona. Del intelecto personal.

El yo es imprescindible para completar la estructura donal de la persona humana.

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¿Cómo se encauza la libertad personal?

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Mediante el yo.

La libertad está en el ámbito personal y se encauza mediante el yo.
La libertad está en mi intimidad.


El yo presta actualidad al acto, pero no le da el ser.
El ser es de la persona que se manifiesta mediante el yo, en el tiempo.

Poner la persona más dentro que el yo, conserva la libertad, da dominio sobre los actos, pues me puedo arrepentir, cambiar mi decisión.
Puedo ser fiel, si quiero.


Véase lo que dice Angel Luis González en su Prólogo al libro de Polo, Nietzsche como pensador de dualidades, p.29.3. Son ideas de Polo en Etica, p. 68.

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¿Es el Espíritu Santo posterior al Padre y al Hijo?

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No.
El Espíritu Santo es el exceso mismo de la mutua donación eterna entre Padre e Hijo.

Procede del dar sin reservas cuando el dar es supremo.

El dar trascendental supremo no pierde al dar, de ahí que su exceso,
el dar siempre más,
no es posterior al dar.
No es el desparramarse de una cacerola de leche hirviendo.
Es exceso tanto el Origen como el Mantenerse de la índole suprema del dar.

Ese sobrar es don puro, sin reservas, que da, o sea, es Persona.

Cuando nosotros damos un regalo, manifestamos nuestro dar, pero no damos el dar.

Sólo el Espíritu Santo, al divinizarnos convierte nuestro don en dar sin resquicios.


Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.65.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Por qué las Personas divinas son distintas?

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Porque cada una dona a su manera.

Pero, atención, las Personas no son “modos” del dar.

Las modalizaciones son alternativas, y el dar divino es pleno, sin reservarse nada, sin variaciones ni variedades. Eterno.

El Padre es la iniciativa del dar sin reservas.
El Hijo la aceptación del dar sin reservas.
El Espíritu Santo el don sin reservas.

Como cada una da “sin reservas” son un solo dar en plenitud.

El Padre está en el Hijo, y el Hijo está en el Padre, porque nada se reservan.

El Espíritu está en el Padre y en el Hijo al ser

el exceso y la sobra de la entrega sin reserva entre ellos. El dar siempre supremamente más.

Ese Don, entrega sin reservas de Dios, es Don que da,

y lo que da es su no reservarse, es decir, la santidad.
Es Espíritu santificador.

Ser santo es ser nadie.

Un dar puro.

Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.66.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Cuándo es el dar "puro"?

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Cuando es sin reservas, o sea,
si en él todo es dar.

Si no deja nada sin dar.

Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.66.3. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

Para saber más:
Etiqueta 1.0.2 el dar trascendental


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¿Cómo hace cumplir el universo su orden?

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A través de la causa final.

La causa final no es otra cosa que el valor causal de la unidad ordenante.


Dicho de otro modo, el "cumplimiento" del orden.

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¿Cómo se entiende bien la esencia del universo?

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La esencia del universo para Polo es la tetracausalidad o totalidad de las causas,
que constituye una unidad de orden u ordenante.

La clave para entender el universo es admirar su orden, su armonía.

Considerémoslo teleológicamente.

"Telos" se refiere aquí al orden evidente y asombroso que reina en el cosmos.

Las sustancias elementales, aunque carecen de naturaleza, "cumplen" el orden a su manera, movidas desde fuera.

Las sustancias naturales, que llamamos naturalezas, contienen en sí mismas una relación con el fin, con el orden. Por eso operan "naturalmente", desde ellas mismas, al servicio de la sinfonía natural. También "cumplen" el orden.

Polo nos propone un método para encontrar noéticamente ese orden del universo : si pugnamos con nuestro límite mental (2ª dimensión del abandono, que estudiaremos, si Dios quiere, en la etiqueta 2.1.1.2),
si pugnamos, digo, con la mismidad de nuestro pensamiento, encontraremos la esencia extramental, es decir,

el universo como esencia u orden del universo.

El universo como esencia es la unidad de orden, en cuanto unidad ordenante, en tanto que "telos" del conjunto de sustancias y de sus operaciones, que "cumplen" divinamente ese orden.

Estamos en el terreno de la pasión de los científicos, estudiosos de las leyes de la naturaleza, de las brumas, de las cataratas, de los bosques y malezas.

Llamamos causa final al "cumplimiento" del orden.

Este es el sentido preciso de la noción de causa final en Aristóteles. Cumplimiento.

Polo dice también que la causa final es el valor causal de la unidad ordenante.

Y la esencia del universo o el universo como esencia es la totalidad causal, no sólo la causa final, que es el "cumplimiento" sino la tetracausalidad u orden completo del universo.

Tetracausalidad que, por otra parte, es realmente distinta

del acto de ser del universo que es el ser como primer principio o ser extramental, trascendental metafísico (ver etiqueta 5.2)

Las causas son predicamentales y son el análisis del primer principio (del ser extramental), su esencia.

La tetracausalidad es el universo como esencia.

Dios es Creador del ser extramental y de su esencia, armoniosamente tetracausal.


La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.37.3 a 38.4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

Etiqueta 2.1.1 : el método del abandono
Etiqueta 5.2 : los trascendentales

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¿A qué llama Polo "análisis" del primer principio?

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A la tetracausalidad del universo.

No es otra cosa que el universo como esencia.

El análisis es la tetracausalidad,

la esencia del universo o meollo.

Llamaremos "primer principio" al ser extramental o ser del universo.

Su análisis es su esencia, su meollo, las cuatro causas.

La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.39). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Cómo pretende Nietzsche que sea la curvatura de la voluntad?

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La voluntad es curva.

En el planteamiento clásico y moderno esta curvatura no lleva consigo que no exista la alteridad,
pues la voluntad es intención de otro.

Lo que quiere conseguir Nietzsche es un acto de voluntad que evite todo sometimiento o subordinación.

Nietzsche escribía sólo para él. "Mihi ipsi scripsi" dice al final de varias cartas.

Y Zweig apunta : nunca una plenitud de espíritu como la suya, ni una orgía semejante de los sentimientos, estuvieron rodeados de un vacío tan enorme, de un silencio tan hermético.


Sacado de Angel Luis González en su Prólogo al libro de Polo, Nietzsche como pensador de dualidades, p.20

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¿Cómo cuida Polo su filosofar?

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En diálogo, reiterado y recurrente, con los distintos autores,
con vistas a extraer lo verdadero que haya en donde sea y proseguir el filosofar.

Un ejemplo es cómo concede a Nietzsche abundante y amplia "cancha" en "Nietzsche como pensador de dualidades", exponiendo sus doctrinas con aguda profundidad, señalando el acierto cuando existe e indicando la crítica pertinente.

Es una crítica "meliorativa".
Todos los autores son siempre interpretados in melius. Criticar es par él, superar, ampliar.
(además un cristiano no puede respoder con invectivas a las invectivas, con odio al odio).

Un filósofo cristiano debe responder con comprensión.

Sacado de Angel Luis González en su Prólogo al libro de Polo, Nietzsche como pensador de dualidades, p.17.

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¿Qué es el amar donal?

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El amar donal es la triada amorosa de la persona.

Leonardo Polo ha descubierto cuatro trascendentales personales :

la co-existencia,
la libertad,
el intelecto personal
y el amar donal.

Pues bien, el amar donal de la persona humana, está formado por una triada amorosa:
Dar
Aceptar
Don

El Don es la esencia de la persona humana.

La triada amorosa de cada persona humana es pues: dar, aceptar y don.
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¿Por qué Leonardo Polo ha querido dedicar un libro entero a Nietzsche?

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El profesor Angel Luis González piensa que la importancia de Nietzsche radica (y por eso lo escoge Polo) en su plantear, por encima de todo, una voluntad entendida de una manera original: cercenando la posibilidad de que la voluntad pueda ser entendida como "intención de otro".

Polo mostrará que lo que está por encima de todo es el DAR.

Nietzsche escribió en una carta : la soledad absoluta me parece cada vez más como mi fórmula esencial.

Polo dirá que la persona sola es un absurdo.
Con su libro "ameliora" a Nietzsche.


Texto inspirado en Angel Luis González. Prólogo al libro de Polo, Nietzsche como pensador de dualidades, p.18

Añado lo que dice Polo en la Introducción de su libro, p. 42.3:
Aunque he dudado durante mucho tiempo en escribir sobre Nietzsche, al final me decido a llevarlo a cabo porque ofrece una buena ocasión para exponer mis propias convicciones cristianas.
Aprovechar esta ocasión es muy oportuno, en estos tiempos tan reaccios a la teología.

Para saber más:
Etiqueta 1.0.2 Dar trascendental

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¿Es Polo un pensador "clásico"?

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Polo no "rompe" ni con la filosofía clásica, ni con la medieval, ni con la moderna.
 Polo es un pensador "clásico" que, sin descalificar la filosofía moderna, la supera y corrige.

Las ideas, incluso las equivocadas, no deben juzgarse in peius, dice en "Presente y futuro del hombre" p. 198.

Su inspiración parte sobre todo de Aristóteles, Tomás de Aquino, Eckhart y Heidegger.

Sin rupturas, sin descalificacines. Más que corregir, continúa.

Estudia cada filósofo desde sus planteamientos, valorándolo, intentando sacar conclusiones positivas.
Reconduce a la filosofía "perenne" los diversos autores.

De esto habla Rafael Corazón en "La actitud del filósofo". Studia Poliana 5, p. 241

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¿Dónde estudia Polo principalmente las dualidades centrales humanas?

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En sus dos libros de Antropología trascendental.

En el volumen I las que conforman el acto de ser personal

y en el volumen II las de la esencia humana.

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¿Son duales los radicales personales?

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Sí.
Todo en el hombre es dual.

Juan A. García Gz esquematiza la dualidad de cada radical, de cada trascendental personal, diciendo :

el co-ser, se abre hacia fuera y hacia dentro;

la libertad es nativa y de destinación;

el intelecto personal alcanza y busca;

el amar personal acepta y da.

Bello esquema.


Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 345

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¿Estamos en deuda con Angel Luis González?

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Ciertamente.

Los polianos tenemos una gran deuda con el profesor Angel Luis González, pues es el que más ha impulsado trabajos sobre el pensamiento de don Leonardo, organizado simposios, la revista Studia Poliana y un largo etcétera.

Véase como ejemplo lo que escribe en el Prólogo, muy ameno, al libro de Polo "Nietzsche como pensador de dualidades".

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¿Cómo me gusta presentar la ley natural?

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Diciendo que la ley natural es lo que Dios ha pensado, de entrada, para hacer felices a sus hijos.

Es un ordenamiento divino.

Ordenamiento que se cumple necesariamente en el universo físico, pues todas las naturalezas propiamente dichas obran según la tetracausalidad u orden completo del cosmos.

(ver a esté propósito la etiqueta 4.2 naturalezas)

Ordenamiento que se cumple, además, libremente, en las personas que, si quieren, serán felices cumpliéndolo, al destinarse a su destino, el plan divino para cada una.

La ley natural, en cuanto que llamada libre y amorosa para el hombre, es lo que algunos llaman ley moral natural.

Esa ley natural, en la filosofía poliana tiene su fuente en la sindéresis, que es una voz interior, que impele a obrar: ¡haz el bien!, ¡lo tuyo es obrar!

El yo (hábito de sindéresis) impele: lo tuyo es actuar. De ahí nace, trascendentalmente, nuestro sentido del deber.

La persona, desde el ápice de su yo es siempre "dócil", se abre inherentemente, irremediablemente, a esa voz interior de Dios.


Y manifesterá su decisión a través del yo. Descubriendo, si quiere, la formulación racional de los mandamientos.

La sindéresis nunca se equivoca, pero el hombre puede equivocarse en la elaboración racional de los principios.



Para saber más:
Etiqueta 4.2 naturalezas
Etiqueta 6.2 El yo y la sindéresis.
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¿Cuál es el colmo de la persona humana?

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La alianza.

Me explico:

La persona humana, en tanto que persona es estricta novedad.

En tanto que "humana" se caracteriza por su crecimiento irrestrito.

Entonces, el único modo para que la novedad personal mantenga lo adquirido al crecer, sin aburrirse en la rutina, es la fidelidad.

Ser fiel a la libre decisión tomada, a la novedad expresada.
Renovar la novedad.

En definitiva, no decaer en la entrega.


Para saber más:
etiqueta 1.0.4 persona como novedad: Pinchar aquí

etiqueta 1.0.2 dar trascendental : Pinchar aquí.


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¿Por qué el dar puro es congruente con la Trinidad de Personas?

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En Dios no hay mezcla del dar con otro tipo de actividades.
Es Dar puro.
De ahí su congruencia con la Trinidad.

Al ser puro, los ingredientes del dar (iniciativa, aceptación y don)

son también donantes,
novedad personal.
Tres novedades supremas.

La persona es, no lo olvidemos, la estricta novedad.
Tres Personas : tres novedades supremas.


Para saber más
sobre el dar supremo : Etiqueta 1.0.2

Sobre la persona : Etiqueta 1.0.4


Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.66.4. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Es simple la Trinidad?

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Cada Persona es dar supremo,
equivalente a las Otras
y a todo el dar.

Lo supremo es simple, incompuesto, sin mezcla.

Lo puro del dar puro es actividad simple, identidad activa. « Dar de dares »

un dar cuya iniciativa, aceptación y don son ellos mismos puro dar.

El universo es sencillo,
Dios es simple,
la persona humana es además.


Para saber más

sobre el dar supremo : Pinchar aquí

sobre el ser personal : Pinchar aquí

sobre el además : Pinchar aquí

Estudiaremos un día el ser del universo en la etiqueta 3.1

Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.67.3. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

No es fácil comprender que la persona humana "sea" libertad trascendental

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Pero el filósofo puede comprenderlo.

Polo identifica la libertad "trascendental" con la persona que cada uno es.

El ser personal que soy está abierto por dentro, es libre porque puede ser todas las cosas, si Dios se las da y las acepta libremente, queriendo.

La libertad trascendental es la apertura de la persona, apertura que no tiene restricciones.

La libertad trascendental, como todo en el hombre, es dual :

su miembro inferior es la libertad nativa
y su miembro superior es la libertad de destinación.

La libertad nativa es otorgada por Dios al crear a la persona al modo de llamada y es apertura a recibir un encargo, al que libremente podemos destinarnos, si queremos.

Por eso Goethe dice que el hombre libre es el "noble", el que espera un encargo.
Caperucita recibe un encargo : llevar el cesto a su abuelita.

La vida es la realización del encargo.

El encargo que nos hace la libertad es, de entrada, el de edificar la vida.

La libertad nos compromete, pues la libertad nativa nos hace un encargo y se transforma en búsqueda de destino. ¿Quién aceptará mi vida?


Aparece así en nuestro horizonte el miembro superior de la libertad trascendental : la libertad de destinación.
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¿Cómo explicar el dato revelado sobre la Trinidad?

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Es cierto que sólo por la revelación podemos saber que los tres ingredientes del dar creado (donante, aceptador y don)
sean en el dar supremo personas distintas, pero comprender que el dar puro es « sin pérdidas » y « sin reservas » hace que la razón iluminada por la fe atisbe

de un lado la distinción de Personas divinas
y de otro que Dios es Uno.

Las Personas son distintas porque el dar es « sin pérdidas ».
La iniciativa no se pierde en la aceptación.
La aceptación no es menos, ni antes, ni después, que la iniciativa.
Y en el don no se pierde ni la iniciativa ni la aceptación.

Los ingredientes del dar, dan
y dan puramente.
Dios es el Dar de dares.

Además, si el dar se hiciera "con reservas", entonces esos actos no tendrían una naturaleza idéntica, el dar puro.

Dios es un dar cuya iniciativa, aceptación y don son ellos mismos puro Dar.


El dar supremo es estudiado en la etiqueta 1.0.2 Dar trascendental. Pinchar aquí para entrar en esa etiqueta.

Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.67.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Por qué es difícil entender lo que es la libertad trascendental?

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Quizá sea más fácil entenderlo si nos damos cuenta de que normalmente, cuando hablamos de libertad, estamos hablando no de la libertad trascendental (que es el ser de cada persona humana) sino de la libertad que aparece en la vida de cada persona, que es "manifestación" de la libertad que cada persona es, y que, por tanto, está en el orden esencial y no trascendental.

Ésa es la libertad que es intensiva, la que admite grados: siempre podemos ser más libres.

La verdad (la verdad personal, el desvelamiento del ser que somos y seremos) nos hace libres, en el orden esencial,

(en el orden trascendental somos libertad de entrada y para siempre, pues la Verdad nos ha creado libres).

Cuando vamos conociendo nuestra verdad, vamos conociendo nuestro destino, que vamos aceptando libremente, en la medida en que edificamos nuestra vida.

Encontrar nuestra verdad es el acontecimiento más importante de nuestra existencia.

Lo saben los que se enamoran.

Ser libre es pues estar abierto a todo.

Podemos ser todas las cosas, si Dios nos las da y los otros nos dejan.
Y si queremos.
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¿Cómo se distinguen las tres Personas en Dios?

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Las tres Personas se distinguen en el dar puro, porque no se extinguen en el dar.

Lo característico del dar puro, supremo, es que en él nada se guarda ni nada se pierde, por tanto :


la iniciativa no se pierde, no se extingue en la aceptación;
la aceptación no se pierde ni se extingue tampoco en el don;
y el don no puede guardarse para sí:
es sobra y exceso.

Ahora bien, si el donante, el aceptante y el don

no se extinguen al dar,
es congruente que los tres se distingan en el dar puro.

Su distinción no precipita al margen del dar, sino al dar.
Los tres están co-dando en el dar idéntico.

En la Trinidad Santa ni la unidad es anterior a las personas,

ni las personas a la unidad.


El dar supremo es estudiado en la etiqueta 1.0.2 Dar trascendental. Pinchar aquí para entrar en esa etiqueta.


Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.68.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Cómo se debe entender la identidad en Dios?

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Como actividad.

1. El ser da sin reservas,
2. el entender da sin reservas el dar (lo acepta),
3. el amar se da sin reservas,
de manera que los tres son un idéntico dar.

Cuando la identidad no es entendida como actividad es confundida con la mismidad, o sea, con la inercia o límite del pensar.

Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.68. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Cómo entender la unidad de las tres divinas personas desde el dar “sin reservas”?

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El “sin reservas” impide que exista algo en el Padre al margen de lo que comunica al Hijo, y también que exista algo en el Padre y el Hijo al margen de lo que comunican al Espíritu, así como que el Espíritu sea algo más o algo menos de lo que procede del Padre y del Hijo.

Ya que nada se reservan, el Padre no es más de lo que entiende el Hijo, no da más de lo que acepta el Hijo.

Y ni el Padre ni el Hijo son y entienden más de lo que ama el Espíritu Santo.

Todo cuanto es el Padre, entiende el Hijo y ama el Espíritu,

es comunicado sin reservas.
Esto hace imposible el adelanto y el retraso entre las Personas.

El Padre no es anterior al Hijo, y el Espíritu Santo no es posterior al Padre y al Hijo, más aún la tríada personal no es anterior ni posterior a su unidad.

El Padre, el Hijo y el Espíritu son igualmente originarios, como tres dares que se intercomunican tan plenamente que son uno solo, el dar originario, la divinidad.


Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.63.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Se separan las Personas divinas?

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No.
Las Personas divinas se distinguen sin separarse.

Ni la iniciativa ni la aceptación ni el don fraguan o se decantan por separado.

¿Por qué? Porque no se extinguen en la donación sino que se distinguen al darse sin reservas, en el dar puro.

La iniciativa y la aceptación no son “momentos” del dar y el don no es la síntesis del dar.

Los ingredientes del dar supremo no se extinguen, sino que se distinguen al dar.

No pasa así con la criatura que se distingue al separarse, dependiendo del Creador.


Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.68.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Cómo nace la libertad trascendental?

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Hablamos aquí de la libertad "trascendental" (no de la libertad "de la esencia humana", que es la libertad pragmática y moral).

La libertad trascendental es una de las perfecciones puras de la persona humana (Polo ha descubierto cuatro trascendentales antropológicos o perfecciones puras de la persona : co-ser; libertad trascendental; inteligir personal y amar).

Como la persona humana es dual en todas sus dimensiones, la libertad trascendental también es dual.
Sus dos miembros se llaman: "libertad nativa", el inferior y "libertad de destinación" el superior.

La libertad nace y comienza con la persona.

Ese "nacer" es la libertad nativa.
¿Cómo describir la libertad nativa? Atendiendo al desdoblarse del ser con los hábitos superiores.

El ser personal no es un ser sencillo (el ser sencillo es el universo), no es ser sin más.
El ser personal es "además", co-existe en Dios, con los demás y con el universo.

Pues bien, la libertad nativa es el "co-" del "co-ser" o "co-existir".

Si el ser se desdobla es porque se abre por dentro a la co-existencia (tiene esa habilidad) gracias a los hábitos. Por decirlo de otra manera: se dispone abriéndose por dentro y por fuera.

La persona humana nace siendo libre gracias a los hábitos superiores (que clásicamente se llaman innatos, pero que en realidad son "non natos", porque nacen con la persona).

La sindéresis abre la persona a su obrar.
El hábito de los primeros principios reales abre la persona a la creación.
La sabiduría abre la persona íntimamente y hacia Dios.

La apertura hacia dentro, que abre la persona a la búsqueda de su identidad de hijo de Dios es lo que llamamos "libertad de destinación".

Lo personal es siempre libre, abierto, holgura en la máxima amplitud. ¡Qué bien se está!

La libertad son mis zapatos cómodos.


Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 340.2

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¿Es la libertad algo así como una voluntad trascendental?

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No.

Los modernos piensan la libertad como si fuera un principio radical fundante. También como un yo trascendental que decidiría, al fin y al cabo, el ser que somos.

Cuando Polo habla de la metalógica de la libertad es precisamente para negar la existencia en el hombre de una voluntad trascendental que constituyera lo lógico de su mente.

La libertad trascendental no es un principio fundante, sino un "conectivo" de actos a los que respeta en su integridad.
Es método abierto a temas plurales.

Es el acto insatisfecho con su tema que empapa nuestro ser, que es siempre además.

La libertad trascendental es actividad interior del acto de aceptar que busca.

En su Antropología trascendental I, p. 204, Polo dirá que la libertad trascendental es el valor activo de la coexistencia.
El ser de la persona humana es "co-ser" y no la voluntad altiva del eterno retorno.

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 19.3


Para saber más:
Sobre el yo : ....................................................Etiqueta 6.2 yo y sindéresis
Sobre la voluntad: ...........................................Etiqueta 6.2.2 Voluntad
Sobre el logos: .................................................Etiqueta 2.7
Sobre la metalógica : .......................................Etiqueta 6.8
Sobre el además : ............................................Etiqueta 5.5.0
Sobre la libertad trascendental : ......................Etiqueta 5.5.4
Sobre la libertad sin más : ................................Etiqueta 1.1.2
Sobre el acto de aceptar que busca : ................Etiqueta 5.5.3 donde se habla del "amar donal o personal".

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¿Somos libres gracias a los hábitos?

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Sí.
A todos los niveles, los hábitos (17.3.1) nos dotan de libertad.

Soy más libre gracias a internet (hábito categorial o hábito del cuerpo, de mis dedos que teclean).

Soy más libre gracias a mi serenidad (hábito del alma).

Soy radicalmente libre gracias a mis hábitos superiores que me permiten abrirme (relacionarme) íntimamente, trascendentalmente, con Dios y las criaturas, y ofrecerles, si quiero, mis dones.

Mis dedos, gracial al hábito categorial, me permiten navegar.

Mi voluntad se volvería loca, ansiosa, sin la serenidad.
(Las potencias espirituales no se dan sin los hábitos pues, por ejemplo, ¿de qué me serviría conocer, si no sé que conozco?, sería un conocimiento meramente sensible, como el de los animales, esclavos de sus instintos).

Y a nivel superior, gracias a mi intimidad, abierta gracias a los hábitos, soy punto de partida que acepta y da, si quiere, los dones que recibo.

Mi ser más profundo no es interioridad psicológica, moldeada por mis genes, mis padres o por el Estado.

Mis hábitos superiores me dejan libre, me incluyen en el ámbito de la máxima amplitud para ser además, en la medida en que quiero.

Soy libre gracias a mis hábitos.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 337.2

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¿Es la libertad trascendental un hábito?

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No

La libertad trascendental es uno de los cuatro radicales personales
(co-ser, libertad, entender y amar).

Es un trascendental (una perfección pura del ser), pero del ser "personal".

Es un trascendental antropológico (no metafísico).

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 340

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¿Cómo se caracteriza el dar puro?

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Es un dar en el que nada se pierde y nada se guarda.

Un dar sin reservas.


Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.68.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Es "dar" cada Persona divina?

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Dios es el Dar de Dares.

El dar común es tan congruente que cada uno de los tres dares tiene las tres dimensiones del dar.

Cada uno de los dares es internamente trino (es, conoce y ama), pero no son nueve actos, sino tres que dan sin perder y sin guardar.

Y el dar puro es un solo dar, no tres dares inidénticos.

Cada una de las Personas es un dar íntegro. No son dimensiones del dar.

Ni los tres son más que uno, ni cada uno es menos que los tres.

El dar entero es trino y cada dar personal es congruente con esa trinidad.

Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.69.3. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Qué caracteriza a la persona?

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Lo que caracteriza a la novedad personal es el dar trascendental.

Para saber más:

Etiqueta 1.0.2 dar trascendental


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¿Qué es ser primero y ser segundo para Polo?

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Según Polo el "ser personal" es distinto de aquél de que se ocupa la metafísica.

La metafísica estudiaría el ser como lo primero, como principio y como causa, es decir, el primer sentido del ser.

El segundo sentido del ser es el ser que se añade libremente, es el ser libre de la persona humana.

La filosofía primera, que trata de lo radical, comprende tanto la metafísica (el ser primero) como la antropología (el ser segundo).

Las filosofías segundas estudian todo lo que tiene que ver con el ser en el tiempo.

No nos debe desorientar la terminología utilizada clásicamente para expresar el orden predicamental (no radical) que distingue entre acto primero, entitativo (la forma substancial) y acto segundo, operativo (los accidentes).

Cuando hablamos aquí de ser primero y ser segundo nos movemos en el orden trascendental, en lo radical.


Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 328.3

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