¿Es el Espíritu Santo posterior al Padre y al Hijo?

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No.
El Espíritu Santo es el exceso mismo de la mutua donación eterna entre Padre e Hijo.

Procede del dar sin reservas cuando el dar es supremo.

El dar trascendental supremo no pierde al dar, de ahí que su exceso,
el dar siempre más,
no es posterior al dar.
No es el desparramarse de una cacerola de leche hirviendo.
Es exceso tanto el Origen como el Mantenerse de la índole suprema del dar.

Ese sobrar es don puro, sin reservas, que da, o sea, es Persona.

Cuando nosotros damos un regalo, manifestamos nuestro dar, pero no damos el dar.

Sólo el Espíritu Santo, al divinizarnos convierte nuestro don en dar sin resquicios.


Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.65.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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