¿Cómo juega Dios con la presencia mental?

 


Juan A. García escribió un día en su blog que Polo : en su libro póstumo  (Epistemología, creación y divinidad. Eunsa, Pamplona 2014; p. 249) distingue hasta seis tipos de presencia mental.


- la humana limitada por detenida
- la presencia divina eterna e infinita
- la presencia característica del conocimiento humano de Cristo
- la presencia de los ángeles
- la de Adán antes de la caída
- y la de la Virgen santísima.

La presencia mental en la persona humana es, de entrada un límite, pero podemos jugar con ella. Y a mí me gustaría conocer cómo lo hace Dios.

Por lo pronto, y esperando a que alguien me lo aclare diré que :

En la primera dimensión del abandono se excluye a la presencia mental para advertir el ser extramental.

Pero en la segunda dimensión no se excluye a la presencia mental, sino que se la desposee de objeto para descubrir la tetracausalidad.

La presencia mental se mantiene. Vaciándola. Esto implica una pugna para que no aparezcan los objetos.

Se pugna manteniendo habitualmente la presencia, y es entonces cuando la presencia mental es una luz iluminante que coincide con la temática cuádruple.

En la tercera dimensión del abandono, nos desaferramos o alejamos de la presencia mental, pero haciendo pie en ella. Esto no significa volver a la presencia sino precisamente alejarse de ella.

Así se ve que el "presente", no pertenece propiamente al orden del co-acto de ser personal humano, aunque lo necesitemos para alcanzarlo.

Y así se ve también que "desaferrarse de la presencia mental" se equipara con el alcanzar el futuro en su sentido más estricto.

 

Como la humanidad de Cristo no está sujeta al pecado, debe afirmarse que su presencia mental, durante su vida terrena, era susceptible de un perfeccionamiento intrínseco, de un intenso crecimiento "penetrativo", del que carece la presencia mental del hombre caído.

 Para Cristo la presencia mental no era un límite, sino todo lo contrario.

 

¿Cómo funciona el conocimiento habitual adquirido en el hombre caído?

El conocimiento habitual adquirido es simbólico-ideal, es decir, un conocimiento que supera la limitación presencial del hombre caído, por no detenerse.

Por tanto, es inherente al conocimiento habitual culminar en el desciframiento de su carácter simbólico. Dicho desciframiento corre a cargo de los hábitos innatos.

       

Según el planteamiento poliano, el símbolo es un remedio a la limitación del conocimiento presencial humano. En consecuencia, en la medida en que otros conocimientos presenciales, como el de Jesucristo, no son limitados, los hábitos son innecesarios.

 

Jesucristo emplea con gran frecuencia y profundidad los símbolos, que desarrolla en lo que se suele llamar parábolas. Las parábolas son símbolos de especial intensidad, pero no son superiores al conocimiento presencial que tiene Jesucristo.

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