¿Por qué se dice a veces que "primum vivere, deinde philosophare", primero vivir y después filosofar?

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Porque "vivir" significa aquí la vida práctica.
Si no tenemos resueltos los problemas prácticos, no podemos dedicarnos a pensar, porque justamente pensar es detenerse a pensar, limitarse a pensar.

Desde el punto de vista biológico la inteligencia se describe así: la interrupción de la conducta práctica por otro tipo de actividad vital que nos pone enfrente de lo universal (de lo constante, de las ideas, de lo que son las cosas).

El universal es la idea general, lo que las cosas son, independientemente de su relación con nuestra vida.

El animal no puede interrumpir su comportamiento. Al no poder universalizar vive inmerso en el tren que le conduce, sin saber a dónde va.
Pensar es otra manera de vivir, distinta de la vida animal.
Algunos animales sueñan. Ninguno piensa. El sueño es una fase del comportamiento animal.
El hombre, al despertar, puede salirse del sueño. El animal sigue en su tren.
Despiertos podemos decirnos: antes de filosofar, veamos dónde podemos vivir mejor.




De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 53.2

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