¿Se pierde completamente la virtud?

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No

Incluso cuando el alma está llena de vicios existe siempre una aspiración al amor.

Es la manifestación viva de la sindéresis, no borrada por la mala disposición de la voluntad.

Recuerden que la sindéresis es un hábito innato al intelecto personal  que somos.
La palabra sindéresis significa "atención vigilante".

Sin darnos cuenta, (a no ser que abandonemos el límite mental en su 4ª dimensión, pues entonces sí que nos damos cuenta), sin darnos cuenta, decía, poseemos habitualmente una voz interior, que nos impele a obrar: ¡haz el bien!, ¡lo tuyo es obrar! Es la voz de la sindéresis.

El yo, ápice de nuestra esencia (hábito de sindéresis) naturalmente impele: "lo tuyo es actuar". De ahí nace, trascendentalmente, nuestro sentido del deber.
La persona, desde el ápice de su yo es siempre "dócil", se abre inherentemente, irremediablemente, para responder al amar de Dios. Llamamos apertura "inherente" precisamente a la dualidad entre acto de ser personal y esencia humana.

Nuestra mala voluntad puede hacer acallar la voz de la conciencia o escoger lo que no nos conviene, pero todo hombre y toda mujer sabemos que debemos actuar y que debemos hacer el bien. Otra cosa es que lo hagamos.

Nunca se pierde la aspiración al amor, a ofrecer, con la virtud, nuestro don. Pero podemos fracasar.

En la etiqueta 6.2.0 estudiamos el yo y la sindéresis.
Y en la 5.9.0 hablaremos de la apertura inherente.
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