¿Es la realidad un todo?

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No debemos pensar la realidad, el ser que existe "aunque yo no lo piense", como un todo, como un mosaico compuesto de múltiples teselas.

1. Dios es real. Acto puro. Identidad.
2. El ángel y el hombre son acto personal. Realidad abierta por dentro, capaz de conocer y amar.
3. El universo es acto de ser sencillo.

Las tres realidades, Dios, persona, universo, no están en el mismo nivel. No se pueden connumerar.

La realidad pensada no es realidad física.
Un perro pensado no muerde.
El acto de conocer un árbol no es un árbol. Está a otro nivel, superior.
Son realidades distintas "jerárquicamente".

Filósofo es el que las admira. Admiremos la jerarquía de la realidad.

De un lado el orden del universo. El firmamento. La realidad de una noche estrellada.
De otro lado el orden en mi conocimiento: la realidad que se desvela en mí. Soy capaz de poseerla intencionalmente y amarla.

Pero cuando digo "de un lado" y "de otro lado" no estoy hablando de dos realidades contiguas que compongan, como teselas, el mosaico de la realidad entera o "total".

La realidad no es un todo. La realidad es Acto.

Acto Puro del que dependen los actos "jerárquicamente" distintos.

Los actos superiores son más acto, capaces de más, capaces de conocer y amar.

Los actos inferiores, que pertenecen al nivel del acto de ser del universo son sencillos.

La realidad del espíritu (de los actos de ser que son abiertos por dentro) es distinta jerárquicamente de la realidad física.
No debemos pensarla componiendo un todo con la realidad física.
Una pantalla de ordenador, por mucho que brille, nunca podrá "ver".
No se pueden componer "pantalla" y "ver", formando un "todo".

Cuerpo y alma son dos realidades de distintio nivel. No forman un todo.


De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 42.4

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¿Qué truco utiliza Descartes para descomplicar la filosofía?

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Nos hace creer que el pensamiento aparece como una "cosa" en el universo.

Las ideas claras y distintas serían como cosas, al "mismo" nivel : res cogitans y res extensa.

No se da cuenta de que no hay ideas sin una mente que las piense, sin un ser superior a las cosas. Pensar es siempre dual. Alguien tiene que pensar.

Mientras que las cosas son como son, sencillas.

Si ingenuamente aceptamos su proposición, nos creeremos que el mundo, Dios, tú y yo, estamos al mismo nivel no seríamos más que ideas, elementos de un "todo".

La realidad es más rica, compleja y bella. Es jerárquica.

Es juego, pero juego de amor entre personas que intercambian cosas, palabras.

La filosofía no es sencilla. Es rica. los trucos no sirven: ocultan la verdad.

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 45.2
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¿Es la verdad el "todo"? ¿Conculca Hegel el axioma B que dice que las distintas operaciones son jerárquicas?

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Sí que lo conculca, porque sostiene que la diferencia de objetos es provisional. En rigor no habría más que un objeto absoluto, un saber absoluto total.

"La verdad es el todo" es una de las expresiones de Hegel que mejor manifiesta y compendia el significado de su filosofía.

Pero lo verdadero no es el "todo".
La realidad no es un conjunto de datos que podamos "totalizar" o connumerar.
Y la verdad tampoco.
Tanto la realidad como su posesión intelectual son "jerárquicas".

Los actos de conocer son jerárquicos y las operaciones no son sustituibles, pues las condiciones de un nivel no son sustituibles por las de otro nivel.

La unidad es siempre prematura.

El conocimiento humano es plural, pero no como si conociéramos la pluralidad de teselas de un mosaico, sino como los niveles de una escala.

La unificación no se hace a costa de la pluralidad. Con las operaciones superiores se conoce más. Desde lo alto veo más y mejor, y me olvido de los niveles inferiores, pero eso no quiere decir que esos niveles no existan o sean provisionales : aunque el gusano sea ciego, es feliz en su agujero.

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 73.2

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¿Es correcta la expresión aristotélica "inteligentia tamquam tabula rasa"?

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Es correcta en tanto que quiere decir que no hay conceptos innatos, que todo conocimiento intelectual es una ganancia neta. No tenemos ninguna reserva eidética (no nacemos con ideas).

Sin embargo, la expresión se entiende mal cuando sugiere que el entendimiento tiene ya una naturaleza (como una tablilla de cera intacta o una hoja de papel no escrita).
A ello se añade la engañosa sugerencia de que el conocimiento intelectual es pasivo y que los conceptos se forman en la mente por influencia de algo externo, como si ésta fuera una exigencia del realismo.

De esto hablan Fernando Inciarte y Alejandro Llano en "Metafísica tras el final de la Metafísica" p. 51, 2.

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¿Por qué caracteriza Polo el ser humano como un ser que co-existe?

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Polo dedica a la co-existencia humana las páginas 203-211 del tomo I de su Antropología trascendental.

Que el acto de existir del ser humano sea un acto de co-existir significa, ante todo, que el hombre existe según el modo de la apertura: co-existir para la persona humana significa acto de ser como apertura.

Como afirma AERTSEN, J. A.: «... the anima is the being that can accord with every being. Man is marked, we might say, by a transcendental openness» (Medieval philosophy and the transcendentals. The case of Thomas Aquinas, Brill, Leiden 1996, pp. 105).

Con la denominación de co-existencia Polo quiere hacer notar que el ser de la persona humana no está constituido o terminado en sí mismo –no es un ser cerrado en sí, o al margen de lo demás–, sino abierto en su radicalidad a la amplitud de lo real.

En rigor, «el hombre no se limita a ser, sino que co-es.

Co-ser designa la persona, es decir, la realidad abierta en intimidad y también hacia fuera; por tanto, co-ser alude a ser-con» ( Antropología trascendental, I, p. 32).

Co-ser-con.

Así lo explica Salvador Piá en su magnífico artículo "El carácter filial de la co-existencia humana".

Para saber más sobre:
las aperturas:…………………….…………..Etiqueta 5.8.0
el ser de la persona humana:………..Etiqueta 5.0.0
el rasgo de la dualidad:…………….……Etiqueta 5.4.1
el trascendental co-ser:……………..….Etiqueta 5.5.1

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¿Cómo caracterizar el co-ser personal?

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La co-existencia personal, mejor llamada co-ser, es inagotable búsqueda dialógica.

- Es búsqueda de réplica en el Origen.
Cuando apuntamos al "ser" de la persona humana, no cabe hablar de "identidad" (sólo Dios es Idéntico), sino de dependencia libre hacia el futuro. Siempre buscaremos;

-es dialógica. Hablamos calladamente con Dios, por dentro y, desde ese co-ser, nos abrimos, comunicamos y relacionamos con los demás, estableciendo una red de comunicación;

-es inagotable. Somos "además" que no está atado a la necesidad.
Esta libertad radical se expande hacia fuera. Sube y baja según la metalógica de la libertad.


De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 41.

Para saber más sobre:
el carácter de "además"……………..……..etiqueta 5.4.0
el ser de la persona humana…………..…etiqueta 5.0.0
el dar trascendental………………….……….etiqueta 1.0.2
la búsqueda…………………………………..…..etiqueta 6.9.4
la réplica………………………………………….…etiqueta 5.4.2
la identidad……………………………..…………etiqueta 1.4.3
el co-ser dialógico………………………………etiqueta 5.5.1
el crecimiento……………………………….……etiqueta 8.2.0
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¿Qué queremos decir cuando decimos que la persona es dual?

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Queremos decir que la persona no es un individuo, un sujeto aislado.

La persona "co-existe" con otras personas.

El ser de Dios y de otras personas "coexiste" en mí, íntimamente, gracias a las aperturas "interior" y "hacia dentro" de la persona que co-soy.

Cuando decimos que la persona es dual, nos referimos a un rasgo que la caracteriza trascendentalmente (se trata del trascendental personal que Polo llama "coexistencia" o "co-ser").

Designamos así no la "intersubjetividad" sociológica o los intercambios entre los yoes y los túes, sino la intimidad en su raíz. El ser abierto por dentro, que co-existe con otras personas, trascendentalmente.

No se trata de que un bebé sea dual con su mamá por las caricias que recibe.
De lo que hablamos aquí es de la apertura trascendental constitucional, inconsciente de entrada, real. Soy dual de nacimiento.

Dependo de Dios directamente y también de los designios de Dios según el destino de las demás personas. (Aunque yo no conociera a Isidore Bakandja, mártir congolés, dependo y dependeré también de su heroísmo).

Aunque mi madre no me acariciara, mi ser depende de Dios a través de ella. ¡Cuánto más si, en esta vida, conté con sus miradas!

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 31.


Para saber más:
Sobre  el rasgo de la dualidad:………Etiqueta 5.4.1
Sobre el trascendental co-ser:……….Etiqueta 5.5.1
Sobre la intimidad:…………………………Etiqueta 5.11.0

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¿Es la persona co-existencia porque co-existe con otros?

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Más que decir que lo propio del hombre es ser con-otro, deberíamos decir que la persona humana es co-ser-con.

Es mejor poner el acento en el co- del co-ser, para señalar que estamos hablando de un ser ampliado por dentro, al que conviene el nombre de "intimidad".

El ser personal no es el ente en cuanto ente.

El "personalismo" pone el acento no en el primer co- sino en el segundo –con. Es mejor no colocarle a Polo la etiqueta de "personalista", aunque para él la Antropología sea también filosofía primera.

El personalismo insiste en la necesidad de las relaciones interpersonales, yo-tú, que son relaciones "hacia fuera", exteriores, por eso su antropología no alcanza la "radicalidad". Al faltarle trascendencia no llega a ver la libertad personal en su hontanar. 

Las relaciones interpersonales, al exterior, nos enriquecen, claro está, pero somos creados co-existentes en Dios. Otras personas humanas nunca serán nuestra réplica. Nadie podrá decirme quién seré, sin pasar por Dios.

De esto hablan algo confusamente  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 38.3

Para saber más sobre:
la persona humana…………...etiqueta 5.0.0
la noción de "réplica"…………etiqueta 5.4.2
la intimidad…………………….….etiqueta 5.11.0
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¿Cómo se distingue la co-existencia de la "intersubjetividad"?

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Como la fuente y el agua.


La co-existencia, a la que prefiero llamar co-ser, indica la persona, mientras que la intersubjetividad indica la "manifestación" de la persona.

La persona es abierta por dentro. Co-ser.
Oír sin sonido. Hablar sin palabras.

Y hacia fuera, se abre a otras personas : intersubjetividad o convivencia. Crecer juntos.

La etiqueta sobre la intersubjetividad es la 7.6.1

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¿Cuándo se incorporó la intimidad al vocabulario filosófico?

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Sobre todo a partir de Agustín de Hipona, que es uno de los grandes glosadores de Pablo de Tarso.

Dios es más íntimo a nosotros que nuestra intimidad.

Pero atención, intimidad no es lo mismo que "inmanencia".

La intimidad de la persona es más radical que la inmanencia cognoscitiva. Y más radical incluso que el amor como virtud.

Intimidad desgna el co-ser personal, precisamente, el conjunto de "radicales" de la persona humana, trascendentalmente dualizados.

De esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 208, nota 12.
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¿Es la dualidad personal, el co-ser, acto?

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Sí, pero es mejor llamarla co-acto.

Polo lo explica acudiendo a Aristóteles, que descubrió la coactualidad del pensar.

Cuando pensamos tenemos lo pensado. Ya.

Así se abandonan dos modelos dualistas:

a) el sustancialismo, que considera que el pensamiento es un añadido, un accidente.

b) el modelo relacional, que ve al otro (al objeto) como la imagen de un espejo.
La imagen no es "íntima" al espejo. El ejemplo no nos sirve para describir la dualidad poliana.

El co-ser, la dualidad personal, es más que una relación. Soy-con el otro, comunión. Soy-en Dios.

La imagen que nos puede servir es la del pulmón, como puerta abierta de mi cuerpo.
Mi ser también es creado abierto en Dios y a los designios personales de Dios (los otros).

Aunque no lo sepa, soy hijo de María, coexisto con mi ángel, dependo de Napoleón, Judas y Sócrates.

Pero atención. No dependo de los demás como depende un cocotero del clima.
Dependo de la aceptación libre de sus destinos. Ellos aceptan y yo también. Si quiero. Si queremos.
Las patatas no son co-actos. Si no hay libertad, no hay co-ser.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 32.2.


Para saber más:
Sobre  el rasgo de la dualidad:…….…Etiqueta 5.4.1
Sobre el trascendental co-ser:…….….Etiqueta 5.5.1
Sobre el carácter de además:………...Etiqueta 5.4.0
Sobre la relación:……………………….…….Etiqueta 1.5.2

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¿Es respectivo el trascendental personal llamado co-ser o coexistencia?

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Sí.

La coexistencia, como los otros trascendentales o rasgos íntimos de la persona, se caracteriza por ser "además".
Sin embargo, no es además-de.
No debemos decir Dios "y"  la criatura.

La persona humana es además "en" Dios.
Es creada para poder crecer irrestrictamente, si quiere, "en" Dios.

La persona es respectiva de Dios, pero no desde fuera, como si se añadiera a Dios, sino como "relación" subsistente "en" el orden del Origen.

El universo es creado sencillo, su crecimiento también es  en Dios (tampoco es Dios "y" el universo) pero su crecimiento no es además, no es irrestricto, y no es libre, se despliega no como coexistencia, sino con la sencillez de la tetracausalidad.

La coexistencia personal (el co-ser personal) designa la inagotabilidad de la persona, en tanto que creada "libre", capaz de aceptar, de dar, respeto a su Origen.
Es una existencia referida a Dios, "en" Dios.
Es co-ser.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 34.
El inicio del artículo me parece confuso. Caracteriza la "coexistencia" al distinguirla de las manifestaciones "esenciales", sin hacer notar que no es lo mismo la esencia de la persona humana que la esencia del universo. Utiliza las nociones de "alguien" y "algo" que no se ajustan al problema. Pienso que habría que dejar más claro que todas las criaturas son inidénticas y  no solo la persona humana. La "coexistencia" personal se alcanza como referente "libre" en Dios, más que como distinta de los "algos". Las relaciones intersubjetivas tampoco son "algos", pues dependen de la libertad. Los "algos" son, a mi entender, entes de razón.



Para saber más:
Sobre  el rasgo de la dualidad:…….…Etiqueta 5.4.1
Sobre la coexistencia:………..….……….Etiqueta 5.5.1
Sobre el carácter de además:………...Etiqueta 5.4.0
Sobre la relación:………………………….….Etiqueta 1.5.2

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¿De los cuatro trascendentales personales, cuál es el trascendental radical?

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El co-ser.

Nótese que "radical" no equivale a primero.

La co-existencia es acto de ser segundo.

De esto se habla en L. Polo. Antropología trascendental. Tomo I. La persona humana. p. 203.3.

Para saber más sobre:
los trascendentales:………………..etiqueta 5.5.0
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¿Podemos hablar de tres dimensiones de la coexistencia?

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Llamamos "dimensiones" de la coexistencia al abrirse del co-ser que somos:
con el Absoluto;
con cada quién;
con el universo material.

La vinculación entre estas tres dimensiones de la coexistencia es correlativa: el perfeccionamiento del universo se endereza al perfeccionamiento del co-ser en sociedad.

Ahora bien, el sentido último de las aperturas sólo se desvela en la co-existencia transcendental más allá del más allá de nuestra intimidad: en el encuentro con Dios.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 40.4.

Para saber más sobre:
las aperturas transcendentales……..etiqueta 5.13.1
el encuentro con Dios………………....…etiqueta 5.17 (en construcción)
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¿Para qué nos sirven las aperturas "hacia fuera" que Polo denomina "tipos" de co-existencia?

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Nos sirven para crecer.

Recordemos que Polo llama "tipos" de co-existencia, a la co-existencia de la persona humana "hacia fuera".

La co-existencia "hacia dentro" es, de entrada, la apertura interior, que se trueca en búsqueda de réplica. Búsqueda de Quién me dirá quién soy. Esa búsqueda es apertura "hacia dentro" y al carecer de término, pues no tenemos "réplica" en nuestro interior,  deviene apertura transcendental, apertura hacia Dios, hacia el Verbo que es la "réplica" de cada persona humana.

Sin embargo, ahora nos referimos a la co-existencia "hacia fuera", que no es la apertura trascendental íntima del co-ser, sino la que proviene del abrirse hacia los semejantes (que podemos llamar "colaboración social") y del abrirse hacia el universo material.

El "fuera" no es Dios (Dios es más íntimo que nuestra intimidad), el "fuera" es doble: el universo material y los semejantes.

Polo utiliza para esta co-existencia "hacia fuera" la denominación "tipos" de co-existencia.

El tipo más alto de la co-existencia "hacia fuera" es la co-existencia con el acto de ser del universo material. Visto de otra manera es el hábito de los primeros principios considerado como co-existencia. Pues gracias al hábito de los primeros principios podemos abrirnos a esos primeros principios reales, que son : el acto de ser del universo o persistencia, Dios como principio de Identidad, y la causalidad trascendental.
 Polo llama "generosidad" de la persona, al ejercicio de este hábito, pues con él, la persona humana "deja ser" a los primeros principios.

Pero al co-existir con sus semejantes y con el acto de ser del universo material, el hombre puede abrir su esencia a la esencia del universo y a las esencias de los demás : es el ámbito de las praxis técnico productiva y praxis ética respectivamente.

Son otros tipos de co-existencia, esta vez de orden esencial.

El fruto de la co-existencia con las demás personas es el perfeccionamiento de nuestra naturaleza (adquirimos virtudes).

Y también co-existimos con las demás personas para satisfacer necesidades propias y ajenas (subvenir necesidades).

Vean ustedes cómo gracias a estas aperturas "hacia fuera", nos abrimos al cosmos (se esclarece así el sentido del trabajo y de la cultura) y nos abrimos a otras esencias humanas (se esclarece así la dimensión histórica y social del hombre).

El hombre es el perfeccionador perfectible en los dos ámbitos, pues están vinculados : el ámbito de la praxis técnico-productiva y el ámbito de la praxis ética.

Fruto de estas aperturas "hacia fuera" es el crecimiento de nuestra vida. El crecimiento del don que ofreceremos a Dios.

Ojalá lo reciba y nos diga: servidor bueno…

De esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 206, 4 y ss.

Para saber más sobre:
la réplica………………………………….…….....etiqueta 5.4.2
la co-existencia trascendental………....etiqueta 5.5.1
el crecimiento………………………………….….etiqueta 8.2.0
la apertura hacia fuera……………………….etiqueta 5.10.0
la apertura íntima……………………….……...etiqueta 5.11.0
la apertura transcendental…………….……etiqueta 5.13.0
el hábito de los primeros principios……etiqueta 3.2.0
la búsqueda………………………………………….etiqueta 6.9.4
la ética……………………………………………..…..etiqueta 9.0.0

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¿Por qué "además" equivale a coexistir?

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Porque "además" se mantiene en además, es libertad trascendental.

Ser "además" es estar más allá, pero no hacia fuera, sino estar abierto por dentro, estar en la intimidad. Hacia dentro.

Y si estamos más allá, por dentro,  coexistimos con el más acá (el más acá es el universo que está hacia fuera) y con el más allá del más allá (con el más allá de mi intimidad, más adentro aún).

Mantenerse en el "además" significa ser que coexiste, co-ser.
Ahora bien, no se trata de la coexistencia que estudia la sociología, sino la consideración trascendental de la persona como ser "además".
Ser inagotable hacia dentro y hacia fuera.

"Co-ser" es así el primero de los cuatro trascendentales personales descubiertos por Polo.

Polo habla de esto en Presente y futuro del hombre. p.199.4 y 202.2

Para saber más:
Sobre los trascendentales personales: .…Etiqueta 5.5
Sobre el acto de ser personal : …………....Etiqueta 5.0.0
Sobre el además :………………………………... Etiqueta 5.5.0
Sobre el Co-existir personal :………………. Etiqueta 5.5.1
Sobre el carácter de además: ………..…….Etiqueta 5.4.0

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¿Por qué describe Polo el ser humano como co-ser-con?

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El primer co– se refiere a la apertura por dentro.

El segundo –co se refiere a la co-existencia con otros seres.

El ser humano no es “sencillo” como el ser del Universo.
Está abierto por dentro y por fuera.
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¿Por qué el ser personal es llamado co-ser?

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Porque la persona es co-existencia.
El ser personal no es sencillo, como el ser del universo, sino que está abierto por dentro.

Cada persona es un sobrar, una superabundancia de ser. Sobra como ser.
Es además, se añade.

Es un manantial creciente. Es inagotable.

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¿El ser personal co-existe en solitario?

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El co-ser exige una referencia, un origen.

El ser personal se abre hacia dentro y es co-ser-en Dios.
El ser personal se abre hacia fuera, hacia el ser del universo y el ser de otras personas.

El ser personal no co-existe con su propia esencia, porque la esencia no es una persona, ni siquiera un acto de ser.


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¿Cómo explicar la intencionalidad inspirándose en Juan Fernando Sellés?

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Intencionalidad (de in tendere, tender hacia) indica  "remitencia".

Hay realidades que son remitentes de modo natural (ej. el humo remite al fuego; una fotografía remite a la persona fotografiada; la imagen del espejo a la realidad en él reflejada, etc.).

Hay otras que son remitentes de modo cultural, por convención (ej. una bandera remite al país que representa; los cubiertos remiten entre sí, etc.).

En ambos tipos de signos, sin embargo, hay algo que no remite: la materialidad de los signos (ej. el monóxido de carbono, la cartulina de la foto, el vidrio del espejo, la tela de la bandera, el metal de los cubiertos, etc.).

Brentano, considera la intencionalidad como la propiedad de todo acto psíquico que lo diferencia de los "hechos físicos".
Y tiene razón si pensamos que en el universo físico no cabe la intencionalidad pura.
La luz física es lo más intencional en el mundo físico, pues elimina la distancia. Pero la luz física no puede eliminar el tiempo.
Lo "mental" sí que puede ser intencionalidad pura.

Nos referimos pues a una nueva "intencionalidad", la que es enteramente remitente. No es aquello que se siente, sino aquello por lo que se siente. Es como una fotografía sin cartulina; como la imagen en un espejo pero sin el vidrio.

Pero Brentano y Husserl se equivocan si atribuyen al acto de conocer la intencionalidad.
El acto de conocer es coactual con el objeto conocido.
Pero es el objeto conocido el que es "pura" intencionalidad.

Demos un paso más: la intencionalidad enteramente remitente puede ser cognoscitiva o volitiva.

La primera corre a cargo de los objetos conocidos.
Gracias al objeto, conocemos intencionalmente un aspecto de la realidad que se conoce. Esta intencionalidad es  intencionalidad de semejanza.

La intencionalidad volitiva está a cargo de los actos de querer.

Lo que es remitente en el conocer es el objeto conocido (intencionalidad pura), y lo que es remitente en el querer es el acto de querer.

La intencionalidad del querer no es pura, ya que no es "pura" remitencia. En la voluntad interviene el querer de la persona, que quiere más o menos al otro.


El acto de querer es coactual con el otro, al que se acompaña. Es intencionalidad de alteridad.

Pienso que también se puede hablar de la intencionalidad de los sentimientos. Su remitencia es también entera, y es una remitencia de "enlace". Los sentimientos relacionan conocimientos con tendencias. Es co-acto de tener y dar.

¿Dónde sitúa Polo la intencionalidad del conocer?

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En el objeto.

Es el objeto de nuestro pensamiento el que remite más allá de sí, a la realidad.

Husserl no lo ve del mismo modo, sino que pone la intencionalidad en el acto de conocer cuyo correlato es el objeto.

Glosa a Urbano Ferrer. Consideraciones sobre la relación mente-cerebro. Studia Poliana 11, p. 54 nota 11


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¿Conocemos "ya" al conocer?

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Sí.

Intencionalidad en latín se dice intentio, que viene de intendere, palabra compuesta de dos ("in" y "tendere") : in-tendere.

"In" está tomado en el sentido de "estar".
El tender puede haber llegado ya a lo que se tiende: es el "estar".
El conocimiento posee "ya" el objeto, posee la intencionalidad, está "en" la intencionalidad, consiste "en" la intencionalidad.
La intentio ha llegado "ya".
No es un intento o un ensayo.
No es un movimiento transitivo o un intento de ensayo.
El objeto mantiene tenso el conocimiento.
Están conmensurados "en" un grado de intensidad.

"Tendere" significa el trayecto de lo conocido a la cosa, del objeto al aspecto de la cosa que se conoce. Pero el "in" indica que "ya" se ha llegado.

Co-acto entre acto de concoer y objeto.
Se está ya "en" la cosa conociéndola "intencionalmente".

Al mismo tiempo que se tiende a la cosa, el conocer está "ya" conociendo.
En todo el trayecto tendente se posee "ya" la cosa aspectualmente, con más o menos intensidad.
Lo conocido es más o menos intenso.

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 68
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¿Por qué decimos que la intencionalidad "tensa" el objeto?

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La intentio no es "tendere-a", sino "tendere-in".
No hay que tender todavía a la cosa pues el "en" significa "ya".

Por eso podemos hablar de intensidad.
Poseemos más o menos intensamente (intencionalmente) la realidad.
El conocimiento no es una flecha, o si lo es es una flecha que "ya" ha logrado la diana.

La luz física es como una flecha velocísima (con la velocidad de la luz), que salva la distancia, eliminando el espacio.
Pero la flecha no puede vencer el tiempo, detectando los cambios que se producen en la diana. Si la diana cambia, hay que lanzar otra flecha.

El conocimiento sí que detiene el tiempo. Conoce lo que conoce, "ya". Y es capaz, al conocer la naturaleza cambiante de las cosas, de anticipar los cambios y conocer "ya" el fin.

Más que decir que la cosa es detenida o que el objeto se detiene, tendríamos que decir que es el conocimiento el que capta más o menos intensamente el objeto, en tensión tensa. Concentrando en él, más o menos, la realidad.

El objeto está más o menos formalmente concentrado por el conocimiento, que es como una flecha estante, no una flecha que recorre un trayecto, sino una flecha que ya ha dado, más o menos, en el blanco.

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 70.5
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¿Qué es la intencionalidad de semejanza?

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La intencionalidad de semejanza es la intencionalidad "cognoscitiva", es decir, la remitencia cognoscitiva propia del objeto que está en la mente del que conoce.
La intencionalidad que va del objeto, conocido en la mente, a la realidad.
Los clásicos suelen decir que el objeto conocido es "semejante" a lo real.

Conviene precisar, no obstante (para evitar el representacionismo moderno), que el objeto se agota siendo pura semejanza. No se trata, pues de que se parezca o sea una copia de lo real, sino que "intencionalmente" es lo mismo que lo real.

Piá apunta que la intencionalidad del objeto es el límite del pensamiento. Se piensa lo que se piensa. Para conocer más hay que ir más allá del límite.
El límite mental es el "lo" de "lo mismo".


Otro asunto relacionado con la intencionalidad del objeto es que el objeto conocido no se da sin al acto de conocer. Son co-actuales. No hay objeto sin acto. Es el objeto el que es intencional, pero es de un acto cognoscitivo.
Hegel olvida este punto tan importante. El logicismo hegeliano consagra la validez propia de los objetos, prescindiendo del acto de conocer. La intencionalidad coactual con el acto de conocer es pura, pero no sin acto.

La intencionalidad es dual con el acto de conocer. Se exige un método (el acto actual u operación) y un tema (el objeto pensado que es pura remitencia a la realidad).

Polo precisa que siendo el objeto puramente remitente oculta el acto de conocer. Se oculta la coactualidad pues la atención va hacia la realidad mostrada por el objeto. (Y al ocultarse el carácter dual de conocer y objeto, se oculta también su carácter creado). Al pensar sólo pensamos "lo mismo".

Para percatarse de la dualidad hay que “darse cuenta” de esa dualidad, y por lo tanto ponerse en condiciones de darse cuenta de que esa intencionalidad es dual con el acto de conocer, y por lo tanto que no es originaria, sino creada. Ahí está el intríngulis del abandono del límite mental.

¿ Qué es la intencionalidad de alteridad?

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Es la remitencia propia de los actos de querer.

Es la intención volitiva que se tematiza como "intención de otro".

Los actos de la inteligencia al ser coactuales con el objeto conocido, tienen intencionalidad de semejanza (la intencionalidad pura es la intencionalidad del objeto que nos remite a la realidad). Poseemos en nosotros algo de lo que en realidad es otro, asimilamos lo que en realidad es otro distinto de nuestro yo.

Los actos de la voluntad tienen intencionalidad de alteridad, pero esa alteridad no es de semejanza.

La voluntad quiere "más" otro. No se detiene en lo que ya es, en lo que conoce. Quiere más. Quiere más otro y quiere, como me apuntó Juan A. García, además de otro, la correspondencia de otro.

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