¿Cómo insiste el espíritu en el cuerpo y en la naturaleza?

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Perfeccionando.

El cuerpo de cada quién se perfecciona esencializándose, gracias a la ética (arte del espíritu: el arte de conducir la propia vida).

La naturaleza humana se perfecciona en cultura, que es común, como la naturaleza, a los hombres y mujeres que la poseen. Cada uno posee la suya, su naturaleza, y su cultura, en comunión con los otros que juegan en la misma red.

El alma (que es de un quién espiritual, espíritu) hace nuestro cuerpo más nuestro al otorgarle su simbología. Lo hace más estable, más viable, de tal manera que será apto para acompañarla en el paso que es la muerte. Es así un cuerpo más unido al alma, transfigurado. Un cuerpo espiritual.

El cuerpo resucitado es un cuerpo en el que el espíritu humano es tan activo que aquello que ahora es carne y hueso, seguirá siendo mi cuerpo, pero penetrado por la plenitud del espíritu.

Unamuno dice: “yo soy de carne y hueso”, pero añade que no quiere ser hombre más que de carne y hueso. Ha cortado las alas al alma.

Somos mortales porque somos de carne y hueso, pero, atención, suele pensarse que nuestro cuerpo es inexorablemente mortal, y eso no es verdad.

La verdad es que mi cuerpo es de carne y hueso en tanto que su unión con el alma no es suficientemente intensa; entonces el alma transita (en el momento de la muerte), y el cuerpo no.

Como ven, es cuestión de ética. La ética es el arte de conducir la vida. La ética acompaña al alma en su paso. Si poseemos la ciencia de Dios, nos llevaremos al cuerpo.

Paralelamente, la cultura es “continuatio ficta natura”. En sociedad; los humanos perfeccionamos la naturaleza actualizando sus potencialidades, cifrando en símbolos.

Piensen ustedes en el valor de una cultura cristiana.

De esto habla Polo en el último capítulo de Quién es el hombre, p. 216.

Para saber más sobre la cultura, ver Etiqueta 7.2.0
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¿Qué es el horizonte?

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Polo dedica las últimas páginas (244-253) de "Quién es el hombre" a insistir, aunque sea de manera esquemática, en algunos aspectos de la libertad de destinarse.

Llama a la libertad nativa, radicalidad (la radicalidad, no lo olvidemos, es el ser hijos. De Dieu, bien entendu).

Y llama a la destinación de la libertad, horizonte.

Me parece clara su inspiración: es en el horizonte donde parecen juntarse el cielo y la tierra (en palabras del fundador de la universidad de Navarra).

El horizonte indica futuro indesfuturizable.
Siempre podremos amar más y ser más amados de Dios.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 244

Para saber más sobre la libertad nativa, ver etiqueta 5.5.4.


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¿Es la acción humana novedad?

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Sí, porque la acción humana se elige a sí misma, es libre.

Somos capaces de abrir futuros, de abrir líneas de tiempo que van más allá de la probabilidad física.

Lo que pueda pasar o no pasar está en nuestras manos. Si ponemos una decisión, tendrá lugar una serie de acontecimientos, y si no, no.

Por eso al actuar "nos hacemos" buenos o malos. No somos buenos o malos como una manzana, que es buena o mala sin hacer nada, sino en cuanto que nos hacemos a nosotros mismos buenos o malos al tomar decisiones buenas o malas.

La bondad o maldad moral tiene que ver, pues, con la libertad.

Hay una norma moral, no física, que puedo conculcar; hay un bien que puedo abrir, si quiero; y hay una virtud, amor, que adquiero al elegir, libremente, el bien.

Para Ti.


De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 65.3-4


Para saber más:
sobre la norma moral, ver la etiqueta 9.1.4
sobre la conciencia moral, ver la etiqueta 9.6.0

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¿Nace la norma moral con la inteligencia humana?

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Sí, pero en correlación con el bien y la virtud.

La correlación sistémica entre las tres dimensiones de la ética (normas, bienes y virtud) no se entiende si se pierde de vista que somos libres.

Las leyes físicas, biológicas, psicológicas, no se pueden conculcar.

La luz de la inteligencia, sin embargo, no es luz física, es apertura (chispazo libre) en el ámbito de la máxima amplitud.


Por ser libres, conocemos, más o menos, conduciendo nuestra vida. Para conocer inteligentemente hay que prestar atención, consentir en un bien, porque sabemos que nos conviene (amor).

La conciencia moral no es un imperativo categórico. Más que "haz el bien", la luz de la sindéresis nos indica : "lo tuyo es hacer el bien".

Somos seres que tenemos en las manos nuestro propio existir. No estamos finalizados por una determinación finita, sino que tendemos sin límite (actividad irrrestricta: libertad).

El nacimiento de la norma moral muestra que llevamos nuestro existir a cuestas. No tenemos ninguna dotación previa según la cual podamos descansar en nuestro acontecer temporal, como descansa un animal. O como descansa un astro. El astro está reclinado en su órbita; el astro no hace nada de sí, si lo hiciera, podría salirse de su órbita, pero el astro no es libre.


De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 64. 2-3


Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta 9.1.0
sobre la conciencia moral, ver la etiqueta 9.6.0

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¿Es el cuerpo ser "primero" o ser "segundo"?

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Es la pregunta que hace Franceso Enia a Polo.
Por mi parte respondo que ser primero es el ser del universo físico y ser segundo es la persona humana, a quien corresponde el nombre de "además".

Y como el cuerpo humano manifiesta el ser que soy y seré, al disponer gracias a él, iluminando y otorgando, podemos decir que el cuerpo humano es una de las dimensiones de la esencia de cada hombre o mujer.

No pasa lo mismo con los cuerpos de los animales, que son formas físicas del despliege de la esencia del universo, o tetracausalidad. Los cuerpos de los animales no tienen consistencia. Sencillamente existen durante un tiempo y luego desaparecen.

Note usted que cada vez que en el universo físico se dan las condiciones de un cuerpo "humanamente" organizado (46 cromosomas), Dios interviene, de nuevo, creando el espíritu que posee tal cuerpo.

Los padres realmente procrean.

Y tras ese momento inicial, es tarea de cada persona esencializar, hacer crecer el instrumento que posee, su cuerpo.

Los cuatro trascendentales personales intervienen:
Según la libertad, la persona dispone con su cuerpo.
Según el co-ser, la persona se manifiesta con su cuerpo.
Según el inteligir personal, la persona ilumina con su cuerpo.
Según el dar personal, la persona otorga con su cuerpo.
Disponer, manifestar, iluminar y otorgar son nombres de la esencia humana.

Respondo pues a la pregunta diciendo que el cuerpo es la manifestación del ser segundo, del además que somos.

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¿Es el cuerpo inmortal?

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Podemos  decir metafóricamente que el universo físico morirá cuando desaparezca la vida en él. Aunque no se podría descartar que aparezca de nuevo la vida, si se dan las condiciones, según el orden del Creador.

Quien realmente muere es el hombre o la mujer cuando pierde su cuerpo.
La muerte es un "paso", en el que el alma no puede llevarse el cuerpo consigo al no ser su unión suficientemente estrecha o fuerte.

Y aunque el alma (espíritu que hay detrás o dentro), sea inmortal, queda desvalida al no poder manifestarse, disponer, iluminar y otorgar (salvo que Dios se comunique a ella de otro modo, tal como espera y cree la fe cristiana). De ahí que la muerte sea una situación tremenda para el hombre o la mujer que se mueren.

El cristianismo ilumina, sin embargo, el sentido donal de la muerte: acto de amor supremo que merece, en Jesucristo, recuperar el cuerpo, ahora glorioso.

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¿Qué distinciones ayudan a entender la "animación" del cuerpo humano?

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Conviene señalar dos distinciones :

a) la distinción entre viviente y vida;
b) la distinción entre vida recibida de los padres y vida añadida por cada persona.

Veamos la primera distinción:
El viviente es el acto de ser personal humano, que Dios crea directamente, libre, inteligente y amoroso.
La vida es el esencia de cada hombre.
La vida depende del viviente, es manifestación del viviente, porque el acto de ser no se agota en el vivir (es además).

El acto de ser es creado personalmente por Dios y activa la naturaleza humana, esencializándola.

No se trata de que el acto de ser actúe sobre una naturaleza humana preexistente. Una naturaleza física deviene humana cuando Dios crea la persona, no hay naturaleza humana sin persona humana.

Por eso es oportuno ver ahora la segunda distinción:
La vida recibida de los padres es una naturaleza física (materia+ forma sutancial+causa eficiente intrínseca). Es una célula viva, la primera, que deviene "humana", cuando es apta para ser "animada". Es ése el momento de la creación de una nueva persona.

La vida añadida es lo que aporta el nuevo acto de ser creado que convierte en esencia humana lo que era una sencilla naturaleza física.
A partir de ahí, la persona, el acto de ser personal, la libertad, se va abriendo paso, esencializando cada vez más, haciendo crecer lo que será el don de la persona o su manifestación libre.

Las facultades se van "hiperformalizando", es decir, mejorando.
Por ejemplo, la imaginación, de entrada, naturalmente, es como la imaginación de un perro.
Las facultades animales son principios, pero principios que tienen un límite de crecimiento, pues su base es orgánica. Son principios en cierto modo fijos.
Polo habla de "hiperformalización", señalando así que las facultades de la naturaleza humana no sólo son un desarrollo de las condiciones iniciales, sino que superan esas condiciones.
Nuestra imaginación cerebral puede ser manifestación de una sinfonía musical, con novedades insospechadas. Es así como la naturaleza deviene virtuosa, al ser el instrumento del "disponer" (la esencia humana es el disponer) del viviente.

El hombre supera su naturaleza inicial, va más allá de ella, la esencializa, conviertiéndola en respuesta amorosa a su Creador amoroso.
Y como siempre sobra, su crecimiento es irrestricto.

De esto habla Antonio Alonso en su tesis doctoral en la PUSC 2010, "Libertad y hermenéutica cristiana en la filosofía de Leonardo Polo", p.165 y nota 274.

Hablamos de lo que es "esencializar" en la Etiqueta 9.1.1

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¿En qué contexto aborda Polo el tema de la expresividad del cuerpo?

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Al hablar de la muerte del hombre.

La vida biológica termina.
La vida humana es la dualidad de la vida recibida de los padres (vida biológica) con la vida añadida por la persona (vida espiritual).

Mientras hay vida biológica la persona puede expresarse simbólicamente a través de su cuerpo y puede desplegar su naturaleza culturalmente.

Desde la mortalidad inherente existencialmente al hombre se entiende esta característica antropológica : la expresión corporal simbólica, y también se entienden otras caracteríscas de la persona humana, por ejemplo, al ser el tiempo biológico limitado, la persona hace proyectos.

Y Polo descubre que la unión entre alma y cuerpo no es lo bastante compacta o estrecha para hacer del cuerpo una cabal expresión de su persona.

El hombre no consigue expresarse enteramente en el tiempo como debiera. Su vida biológica se acaba y no puede llevarse en el viaje (que eso es la muerte) el pleno sentido de su vida biológica.

Glosa a Urbano Ferrer. Consideraciones sobre la relación mente-cerebro. Studia Poliana 11,  p.56.2
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¿Por qué está el cuerpo humano inacabado?

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Para que cada persona libremente lo mejore.

La mano, por ejemplo, no es la garra ni la pezuña, acabadas para sus respectivas finalidades. Por eso, al estar abierta a múltiples usos, la persona puede utilizar guantes, martillos, y hasta sellar alianzas.

La corporalidad humana, gracias a los hábitos que llamamos categoriales (el tener con el cuerpo), amplía sus posibilidades.

El rostro no es la jeta del animal. Está abierto a la sonrisa y también al llanto, o a la burla. Sabe hacer guiños.

El cuerpo humano no está terminado, requiere el concurso de la inteligencia, de la persona que hace desbordar su actividad potenciándola al infinito (pues la inteligencia es susceptible de crecimiento irrestricto).

El cuerpo humano manifiesta así la inagotabilidad propia de la persona.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 332.2
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¿Quién da entrada en la naturaleza a la libertad?

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Los hábitos.

La libertad aparece en nuestro cuerpo cuando lo elevamos a ser instrumento de nuestro disponer. (Polo llama "disponer" a la esencia humana).

Ejemplo: cuando el mendigo abre la mano para pedir limosna. Ha aparecido en el cuerpo lo que llamamos libertad pragmática. La mano ha pasado a ser hábito categorial.

En nuestra alma la libertad aparece cuando se van actualizando la inteligencia y la voluntad. Ejemplo: me arrodillo porque quiero o te busco para conocerte mejor. Es la libertad moral Mi voluntad ejerce la virtud (hábito) de la humildad.

En la intimidad de la persona (en mi ser personal) la libertad no aparece, porque la persona  es libertad trascendental.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 338.4

Para saber más sobre los hábitos ir a Etiqueta 1.9.2
Para saber más sobre la libertad ir a Etiqueta 1.1.2
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¿Quién permite la libertad pragmática del hombre?

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El hábito "categorial".

Si el cuerpo del hombre estuviera acabado, con pieles o caparazones y zarpas o garras, entonces sería pura naturaleza.

En cambio, el hábito categorial (el anillo, el sombrero, mis dedos que teclean), los útiles e instrumentos, permiten que navegue, salude y me comprometa con mi alianza.

Es el hábito categorial el que permite la libertad pragmática (1.1.2) del hombre.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 339
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¿Existe el superhombre?

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No es raro encontrar individuos convencidos de que la especie humana evoluciona y que en un buen puñado de siglos existirán superhombres.

Polo es explícito: “la evolución se para en el hombre”.

La evolución, en el caso del hombre, es una preparación de su carácter esencial, es decir, la preparación de una naturaleza para que sea susceptible de devenir esencia humana.

La persona humana puede esencializar, incorporar así su mundo, desde ella misma.

La evolución, en el caso del hombre, prepara una naturaleza que no estorbe al pensamiento, y al mismo tiempo que permita conectarse con el universo.

El cerebro humano no estorba cuando se frena y no distrae (los animales son incapaces de parar su cerebro, sus automatismos).

El cerebro humano puede conectarse con el universo gracias a los sentidos internos (que tienen base orgánica), especialmente gracias a la imaginación.

Ésa es la naturaleza que la persona humana necesita para crecer.

La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.42). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
Para saber más:
Etiqueta 6.1.0 esencia humana
Etiqueta 6.1.6 crecimiento de la esencia humana
Etiqueta 9.1.0 la evolución
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¿Forma parte el cuerpo humano de la esencia humana?

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De entrada, no.

La naturaleza que recibimos de nuestros padres es un compuesto de materia + forma + vida o automovimiento. Todavía no hay cuerpo "humano".

Cuando esa naturaleza llega a tener una forma "humana" (46 cromosomas), una nueva vida "humana" es creada por Dios : la dualidad de la vida recibida de nuestros padres con la vida "añadida", aportada por la novedad de la persona creada. En ese momento, el cuerpo, esa materia viva, es ya "humano", manifiesta que pertenece a una persona. Empieza a ser esencia humana.

Cada persona humana, tiene la capacidad de manifestarse según sus potencias espirituales, inteligencia y voluntad,  que se van activando, perfeccionándose con nuevos hábitos. Cada vez, gracias al cuerpo, la persona puede manifestar su riqueza interior y adquirir nuevos conocimientos. El cuerpo es la frontera entre el interior y el exterior.  

Gracias al cuerpo, la persona se va manifestando hacia fuera, y añadiendo el mundo hacia dentro. El cuerpo es así un disponer indisponible. Es esencia humana.

El cuerpo humano es indisponible.

Ejemplo : yo no "dispongo" de mis manos, sino que dispongo con mis manos. Si dispusiera de mis manos, si me las cortara, dejarían de ser esencia humana.

Disponer del cuerpo es prostituirlo. El cuerpo humano no es una cosa, es instrumento de la esencia humana, es decir, de la manifestación de la dignidad de la persona.
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¿Somos libres ante la muerte?

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Sí. Aceptándola.

Pero no según el estoico impertivo categórico kantiano que dice: como tengo que morir, como, quiera o no quiera, debo morir, mejor será no rebelarse y aceptar dócilmente que el carro tire de mí, como un perro atado. Protestar sería hacerme más daño.

No somos libres ante la muerte en este sentido estoico.

Soy libre ante la muerte si sé que el tránsito, el paso que es la muerte, me desvelará el sentido de la libertad nativa que soy.

Libertad nativa es saberse hijo de Dios que nunca me abandona. Libertad nativa es ser fuente inagotable al depender irrestrictamente, libremente, de un Creador personal.  Mi padre es Dios y no la naturaleza.

Así entenderé que el hecho de morir no me quita libertad, sino que me ayuda a ir descifrando mi vida.

La libertad radical que soy, sola, se quiebra. El hecho de la muerte la recompone, al comprender que en ese tránsito se desvelará mi destino.

Buscaré el modo de "pasar" manifestando mejor mi destino libre, el sentido de mi vida.

En último término, el sentido de mi vida es que sea aceptada por Dios.
Cuando acepto el don que seré, alcanzo el núcleo de la aceptación de la muerte, el darle sentido donal y, correlativamente, aceptar que la vida es un don libre a Dios.

La muerte no me quita libertad, sino que desvela su sentido. La libertad nativa se dualiza con la libertad de destinación. Soy libre para la gloria de Dios.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 223-224.

Para saber más sobre la libertad nativa ver la etiqueta 5.5.4

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¿Por qué Sartre ignora la libertad nativa?

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Para Sartre la libertad es nada. Ejercer la libertad es deslizarse en la pérdida de libertad. La náusea.
Pasar del être pour soi al être en soi.

Estamos condenados a ser libres. Vivimos enjaulados y debemos aceptar nuestro destino. La libertad es un absurdo.

En estas condiciones es imposible destinarse. Sartre ignora que la libertad solitaria es un imposible.
El hombre ha de retraerse a su carácter nativo para que la libertad tenga sentido.

Un sistema abierto (tal como somos y seremos) depende del descubrimiento de una paternidad puramente libre, que nos ama con un amor de dilección.
Si somos huérfanos la vida es una náusea, volcada en nimiedades.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 221.5.

Para saber más sobre la libertad nativa ver la etiqueta 5.5.4

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¿Por qué Heidegger ignora la libertad nativa?

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Heidegger se angustia al encauzar la libertad en poca cosa, en nimiedades.
¡Qué angustia emplear mi vida, mi libertad, en conquistar tuberías o en imitar el vuelo de los pájaros, cuando soy viento!

Por mucho que decidamos darle nuestro propio sentido a la vida, intentando realizarnos, al estar cerrados al ámbito de la máxima amplitud (Dios), acabaremos en el pesimismo de una vida que es un tejer y destejer como Penélope.

La ética de la destinación, el destinarse, sólo es posible si nos retraemos a la libertad nativa, al sabernos libremente dependientes del amor que nos Origina.

La libertad trascendental, no lo olvidemos, es dual, libertad nativa y libertad de destinación. Solos, sin Padre, viviremos enjaulados.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 222.2.

Para saber más sobre la libertad nativa ver la etiqueta 5.5.4

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¿En qué se distingue la esencia humana de la esencia del universo físico?

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La esencia humana es el autoperfeccionamiento de la naturaleza humana, naturaleza individuada en la materia (46 cromosomas) y  que cada persona humana recibe al ser creada.
Es autoperfeccionamiento porque depende de la libertad de cada quién.

La esencia del universo es el despliegue del ser del universo, según el orden establecido por el Creador.

No olvidemos que esencia indica perfección.

La perfección del universo físico reside en la causa final, en el orden en que persistentemente se despliega el plan de Dios, plan tetracausal.



Sin embargo, la perfección de cada persona humana reside en que su vida sea aceptada por Dios. Es un don libre de la persona a su Creador, que espera el Juicio : la aceptación.



Habrán notado  que la esencia del universo es una, mientras que hay tantas esencias humanas como personas. 

La persona coopera con Dios para que su vida (su esencia) sea un don agradable a Dios.

La esencia del hombre no está determinada. La esencia del universo sí, y su despliegue depende de las condiciones iniciales (que el hombre puede modificar con su acción).

La esencia de cada persona crece libremente en la medida en que el hombre puede y quiere conducir su naturaleza, esencializándola.

Es así como la aventura de la vida (mi esencia) se convertirá en un don. ¿Querrás aceptarlo?

De esto habla Leonardo Polo en "La esencia humana" p. 71.
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¿Se transmite la inteligencia genéticamente?

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No.
La inteligencia no es una propiedad específica que aparezca porque pertenecemos a la especie humana.

La inteligencia es una dimensión de mi vida. Con ese "mi" señalamos que existe un "quién" que se manifieta precisamente en la "posesión" de las ideas. La posesión exige un poseedor. Alguien que "tenga" conciencia.

Es cierto que genéticamente podemos tener un cerebro más o menos eficaz, podemos ser más o menos sentimentales, activos, imaginativos… lo que lógicamente condicionará nuestra manera de pensar.
Pero el poder de poseer ideas es extracósmico. Somos libres trascendentalmente. Somos personas.

Mi piel puede ser negra genéticamente. Mi memoria heredada potente.
Mas la persona que soy no es ni negra ni potente. Soy además. Soy libertad.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 58

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¿Cómo designa Polo la conciencia dual?

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La conciencia propiamente dual, tal como Polo la entiende, es designada con la expresión "pienso que pienso algo".

La conciencia acompaña al pensamiento pero de modo lateral y no originario.

A esta conciencia Polo la llama conciencia concomitante.

La conciencia concomitante no constituye el pensar (no lo produce o fabrica) ni tampoco constituye lo pensado.

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¿Es asimilable la creación segunda a la revelación primera?

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En "Quién es el hombre p. 226, Polo sostiene la existencia de una revelación primera.

A mi entender esa revelación primera es trascendental y se corresponde con la llamada inicial (creación segunda que estudiamos en la etiqueta 5.15.0).

De ser así se comprende que todo hombre, de entrada, posee un conocimiento natural de Dios. No como cuando clásicamente se dice que lo primero conocido es el ente, pues eso es conocimiento esencial, sino como apertura transcendente (que todos somos).

Si somos libres radicalmente, Dios existe. Alcanzar la libertad radical es mostrar a Dios.

Esa revelación primera, aparece bastante pura en pigmeos y patagones, transparentándose, deformada, en los mitos posteriores.

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¿Es dual la conciencia?

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Sí. Todas las dimensiones del hombre son duales.

Kant y Hegel han "pensado" la conciencia, y por tanto no la entienden como dual. Pensar es objetivar, atascarse en el límite mental.

Polo llama a esa manera de "pensar" la conciencia, (de Kant y Hegel), como si fuera un objeto o un principio,   "conciencia coactual". En el sentido de que confunden en un solo acto el pensar y lo pensado.
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¿Por qué no es aceptable pensar la conciencia como coactual?

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Kant y Hegel piensan la conciencia como coactual. Es decir, confunden el pensar y lo pensado en un solo acto.

La piensan como si fuera un "principio" del que emana el pensamiento.
Y así incurren en simetría.
Me explico.

Piensan la conciencia como si fuera un "principio", como es "principio" el ser del universo (que es "principio" como fundamento).
Desplazan simétricamente el "principio", (el arjé físico griego propio del ser del universo) a la conciencia.

Y así es imposible conservar la dualidad.
Lo único real sería entonces la conciencia.
Es inmanentismo.
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¿Incurre también en simetría la consideración clásica de la conciencia?

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Sí.
Clásicamente se entiende la conciencia como reflexión.

En lugar de ser una conciencia "concomitante" (pensar que se piensa algo) es pensada como un "volver" sobre lo que se piensa, o un darse cuenta de lo mismo.

Polo la llama conciencia "coactual reflexiva". (Es coactual, un solo acto, como la conciencia de Kant y Hegel, pero ahora al modo de reflexión).

Se incurre en simetría porque se piensa la conciencia como una repetición simétrica de lo pensado.
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¿Es el inmanentismo de la filosofía moderna una opción intelectual?

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Será una opción para los filósofos que opten.

Pero si no tenemos un testimonio personal de esa opción es preferible hablar de un "desplazamiento". No debemos acusarles de desviación voluntaria.

La filosofía moderna ha desplazado los rasgos principiales del universo al sujeto humano.

Es una interpretación "simétrica" de la principialidad asignada al universo por la filosofía griega.
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¿Qué confusión conlleva el principio moderno de conciencia?

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Los griegos asignaron la "principialidad" al universo. (Los principios son físicos)

Los modernos, "simétricamente" a los griegos, asignan la "principialidad" al sujeto.

La conciencia pasa, en la modernidad, a ser el primer principio. Ahora el primer principio es la identidad.

Se ha cambiado el primer principio, que ahora es el principio de identidad y se le confunde con el "fundamento" de la filosofía griega.

La aspiración a ser como el universo (error al que lleva el presentar la conciencia como principial) despoja al hombre de su dignidad.

En efecto, la dignidad del hombre es la de ser hijo que secunda libremente el amor del Padre.
(El universo no es segundo, ni libre. Querer ser como el universo degrada al hombre).
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¿Qué conviene recordar antes de iniciar el estudio de la caída trascendental?

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Conviene recordar las cuatro elevaciones de la persona humana a nivel trascendental, es decir, no a nivel esencial, o de la vida nuestra de todos los días :

la 1ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0, se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo.

la llamada inicial o 2ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.15.0.

la elevación o mantenimiento de la llamada : la estudiaremos en la etiqueta : 5.16.0 y se asimila a la gracia personal y a las gracias actuales de la teología.

la glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.17.0, es  el encuentro definitivo con Dios.

Pero además de esta cuatro elevaciones no podemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don nadie. Estudiamos en esta etiqueta 5.16.1 esa caída trascendental.

Y hay también una redención trascendental. Es lo que llamamos nueva creación o redención. La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2.



La explicación global de las etapas trascendentales la haremos en la etiqueta 5.7.0
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¿Tiene algo que ver la caída con el demonio?

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Don nadie es el señor que se aleja de Dios.

El adverbio que huye del Verbo.

Trascendentalmente, el demonio es la personificación de la caída, de la mentira.

Y la caída del ser personal es una de las etapas trascendentales que se pueden alcanzar gracias al autotrascendimiento.

Platón lo vió.

¿Confunde Polo su Antropología trascendental con la Antropología teológica?

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La confusión es sólo aparente.

El método no es el mismo.
La Antropología teológica parte del dato revelado, de la verdad revelada por Dios.

La Antropología filosófica poliana, en cambio, tiene como método el abandono del conocimiento objetivo (el abandono del límite mental) para explorar no "lo subjetivo" sino la trascendencia, haciendo pie en la condición humana.

Sin embargo, el resultado es congruente con el resultado de las investigaciones de la Antropología teológica. Nos adentramos cada vez más en la verdad. No hay dos verdades, una filosófica y otra teológica.
Son dos alas del mismo vuelo.

El problema es antiguo, pues la desconfianza hacia las fuerzas naturales del hombre persiste.
Sea porque, como sostiene Duns Escoto, la naturaleza humana está caída. Sea porque, con Tomás de Aquino, se afirma que el hombre no puede ver naturalmente a Dios.
Los dos tienen razón pero en el fondo lo que pasa es que no nos hemos dado cuenta de que el hombre en "estado natural" no ha existido nunca, ni puede existir.
El hombre no es un ser "natural" del cosmos, que dependa de las condiciones iniciales.
El hombre, en cuanto que persona que es, es extracósmico, es libre. Y desde su naturaleza o apoyándose en su naturaleza, puede alcanzar libremente su ser, autotrascenderse, aceptando el don de Dios. No es la "naturaleza" la que se autrotrasciende, sino la persona, el ser personal libre.

La Antropología trascendental accede a Dios por otra vía, pero accede.
No es Antropología teológica, sino filosófica.

De esto habla Rafael corazón en su artículo "Antropología trascendental y Antropología teológica", en el libro homenaje a Ignacio Falqueras, Autotrascendimiento (J.A. García y J.J. Padial) p. 311.2

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¿Podemos entender filosóficamente "la caída" trascendental del hombre?

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Sí.

No es solamente un dato de la Revelación judía y cristiana. El pecado original, la caída, puede ser entendido desde la antropología trascendental.

No es, además, una originalidad poliana.

Platón, por ejemplo, habla de caída y redención.

Rousseau habla del instante dichoso que hizo de un animal estúpido y limitado, caído,  un ser inteligente.

También Kant hace una interpretación de la caída, considerándola como la condición de posibilidad de la libertad.
No hacer caso a la propia naturaleza, dice, es lo que hace posible la libertad, lo que abre la posibilidad de que el hombre se haga a sí mismo.
Dice por ejemplo en "En defensa de la Ilustración": el primer paso fuera del estado de naturaleza fue, por el lado moral, una caída… la historia de la naturaleza comienza, por tanto, con el bien, pues es la obra de Dios; la historia de la libertad con el mal, pues es la obra del hombre.

La caída es así emancipación, quedando la vida del hombre en sus propias manos y cerrando la vía antropológica hacia Dios.

Polo dirá que la postura de la Ilustración es un postulado ilusorio, que sólo se sostiene porque nunca se logrará disponer completamente de sí. Si consiguiéramos "realizarnos" completamente ¿para qué nos serviría, si no encontráramos quien recibiera nuestro don?

La caída es caída. Es ignorar que no tenemos réplica en nuestro interior, que sólo con el autotrascendimiento alcanzaremos a saber quiénes somos.

Si la dinámica racional o voluntaria se absolutiza, comparece la nada (Polo, La persona humana y su crecimiento, p. 192).

De esto habla Rafael Corazón en su artículo "Antropología trascendental y Antropología teológica", en el libro homenaje a Ignacio Falqueras, Autotrascendimiento (J.A. García y J.J. Padial) p. 311.2 y 317.3
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¿Qué es el pecado original?

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Un estado de privación. Una carencia con la que todos nacemos. La orfandad original.

La antropología trascendental puede alcanzar a entender ese "origen" que es una de las etapas "trascendentales" del ser personal humano.

Polo defiende la existencia de una revelación primitiva por la que los hombres fueron conscientes de esa carencia y que se correponde con esa caída trascendental.

El hombre se dio cuenta de que no conocía y amaba a Dios como debiera. ¿Por qué? Porque nos hemos alejado, desde el origen, "trascendentalmente", de Dios.

La antropología trascendental poliana, con su método del abandono del límite mental, abre la vía para entenderlo.
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¿Es la ética un patrimonio de Occidente?

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Como rama de la filosofía, la ética es un invento griego.
Concretamente, Aristóteles es el primer sistematizador de la ética.

Pero la ética no es solamente un patrimonio de Occidente: aparece en todas las grandes culturas porque los problemas humanos, a los que ella responde, son universales.

Los grandes principios rectores de la conducta son compartidos por toda la humanidad. También por los congoleses.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 17
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¿Cuál es el enfoque original de la ética poliana?


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Polo enfoca la ética no como un tratado de fórmulas, como si fuera solamente una ciencia objetiva.

Un desarrollo teórico no es el "tópos" de la ética.
La ética está en el hombre cabal.

Es luz, sí, pero también es capacidad de actuar (libertad) y motivación. La ética es lo que hace crecer al hombre, su vida, su esencia.
Con tres dimensiones : normas (luz), bienes (libertad) y virtudes (motivación).

Polo no considera su enfoque como "original" pues atribuye a Aristóteles el haber formulado la ética no como un tratado sino como el despliegue libre de lo humano : "ejerciendo la justicia nos hacemos justos", dice en la Etica a Nicómaco.

Coincide con las averigüaciones más avanzadas de la teología moral cristiana que dice escuetamente: la ley es Cristo. Es una Persona. O Tres. Porque la ley no se cumple sin el Amor (Espíritu Santo del Padre y del Hijo).

Benoît XVI en el discurso a la Curia Romana del 22-XII-2011 habla de realizar una tarea eucativa que logre iluminar nuestro conocimiento no sólo con ideas generales, sino con imperativos concretos, y fortalecer la voluntad para ir hacia esa meta alta.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 23

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¿Por qué no se debe prescindir de la ética?

.Porque la ética es una ciencia sin la cual el hombre, lo humano, se hace ininteligible.

La ética es el estudio de la acción del ser humano en tanto que ser vivo espiritual y corpóreo. Pero la acción tiene que tener sentido y motivo. Sin la ética no se entiende el "por qué" del hombre.

Los animales actúan según las leyes del universo.
¿Por qué actúa el hombre? Si no sabemos responder a esta pregunta, no entenderemos lo que es el hombre.

Y en la medida en que comprendamos los principios rectores de la conducta humana sabremos quién es el hombre : un ser complejo y unitario, abierto hacia fuera y desde dentro, que retorna a su intimidad y se trasciende.
El hombre es un ser que se forja en este ir y venir, libre.

Quien prescinde de la ética, el que no es amo de su crecimiento, no sabrá quién es. Es un hombre, o una mujer, deshumanizado.

De ahí que Polo no solo diga que no debemos prescindir de la ética sino que no podemos prescindir de la ética, ya que el que prescinde de ella, por eso mismo, está siendo éticamente incorrecto. Todo comportamiento humano es, radicalmente, ético: o crecemos o nos deterioramos.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 19
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¿Es la ética importante para la "humanización"

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La ética asoma la cabeza con el "homo habilis" que, aunque no sea aún persona, debe trabajar para subsistir, si no desaparece (como desapareció).

Esa necesidad de trabajar da lugar a problemas muy originales y de mucho alcance.

La evolución termina para el hombre cuando es, ya, persona humana (aunque ser persona no sea producto de la evolución). Comienza entonces el proceso de "humanización" en el que siempre estaremos, y cuyo motor continuará y será siempre la ética.

Los hombres y mujeres que componemos la humanidad debemos encauzar nuestras vidas solidariamente, éticamente.

La "humanización" es de índole ética, depende de nosotros, si queremos.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 41.4

Para saber más:
sobre la humanización, ver etiqueta……………9.2.1
sobre la evolución, ver etiqueta………………….9.1.0
sobre la responsabilidad, ver etiqueta………..1.1.2

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¿Le viene al hombre la ética desde "fuera"?

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No.
La ética es intrínseca al ser humano.

Desde lo biológico hasta a lo más alto en el hombre, lo espiritual, todo lo humano está transido del sentido del deber "crecer", que es el meollo de la ética.
Crecer para adquirir "nuevos" bienes, para compartirlos en amistad.

Normas, bienes y virtudes constituyen las tres dimensiones de la ética : luz, trabajo y amistad.

La ética no es un manual de fórmulas, un adorno.
Lo nuestro es crecer.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 25.4
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