¿Está la razón por encima de la libertad?

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La verdad, en el orden antropológico no se limita a ser una adecuación entre el entender y la realidad.
Cuando se piensa así la verdad, se cae en un determinismo moral: el hombre hará siempre lo que cree que es bueno. El error sería siempre falta de conocimiento.

Pero si consideramos la verdad como inspiración, comprenderemos que la persona es siempre libre. Es la persona, libremente o en tanto que libertad, la que cantará su verdad, si quiere.
En el orden antropológico el encuentro con la verdad es operativo, saca fruto de la verdad encontrada, por el amor.
Esta operatividad, aunque no quepa sin la verdad, es aportada por la libertad (libertad trascendental, es decir, la persona en tanto que libertad).

De este modo se entiende que la razón no esté ya por encima de la libertad, sino que la libertad se hace cargo de la verdad, responsablemente.






Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

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¿Es la libertad un principio fundante?

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No.

Si fuera un principio fundante sus actos estarían determinados por las condiciones iniciales con los que fue creada.

Dios, en tanto que Origen de “personas”, tampoco es  principio. (Es Primer principio, como Identidad Originaria, creador del universo).

¿Entonces qué es Dios en cuanto Origen de personas?

Dios es Acto. Actividad actuosa. Comunión de actos. Libertad amorosa.

Al crear al hombre lo incluye en su amplitud. Y eso es la libertad: la inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud.

La "Actividad actuosa" abarca sin límites.

La persona humana es co-ser.
El "co-" es su intimidad, el estar abierta por dentro, su capacidad de acogida.
El "-ser" es su valor "activo actuoso", su libertad siempre insatisfecha.









De esto se habla entre otros lugares en  Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 17.2

Para saber más:
Etiqueta 1.0.1    Dios
Etiqueta 1.1.2   libertad
Etiqueta 1.4.0    Los principios
Etiqueta 2.1.1   método del abandono
Etiqueta 6.8.0   metalógica de la libertad

Etiqueta 5.5.4   libertad personal
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¿Es actividad la libertad?

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La libertad es acto enteramente abierto. Pura apertura. Ratificación como "además".

Mejor llamarla "actividad" actuosa. No se detiene.

Trascendentalmente la libertad se comunica a los demás trascendentales antropológicos (el inteligir y el amar personales) animando la búsqueda de réplica. Es, por así decirlo, el alma del amor.

La libertad personal en el hombre, tras alcanzar el hábito innato de sabiduría, que no es otra cosa que la solidaridad metódico-temática o transparencia, es decir, el saber sobre sí, puede extenderse hacia fuera, gracias a  los hábitos nativos (sindéresis y hábito de los primeros principios), extendiéndose a la esencia, a las manifestaciones personales, para activar o abrir el don de la vida, haciéndolo crecer. Para otorgarlo a mi Origen.

La libertad es semejanza de Dios. Es apertura a una innombrable variedad de temas y a la búsqueda de temas superiores que la transcienden. Es llama que no se consume, pero que alberga contenidos que queman.

La libertad no se dobla con esos carbones o temas, es atemática. No desvela necesariamente un tema, sino que está abierta a la pluralidad de temas. Es un conectivo de actos. Es fuego. Semejante a Dios que abarca la máxima amplitud.







De esto se habla entre otros lugares en  Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p.  16.4-16.7 y 19.3


Para saber más sobre la libertad
Etiqueta 1.1.2   libertad
Etiqueta 1.1.2   naturaleza y libertad
Etiqueta 5.5.4   libertad personal
Etiqueta 6.1.5   libertad esencial

Etiqueta 6.8.0   metalógica de la libertad
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¿Crea Dios desde Ideas?

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No.
Dios crea por Amor, y según el amor.
Dios no crea desde las ideas a secas o según las ideas. Dios crea conviviendo con las ideas, respetándolas, escuchando de antemano sus respuestas. Dios crea amorosamente.

Debemos superar el modelo clásico de la creación para tener en cuenta  las personas creadas.

Se dice que Dios crea "desde " ideas. Pero esto no puede ser del todo exacto, porque entonces el valor de la criatura radicaría en el parecerse a la idea divina. La criatura estaría ya "terminada" en Dios sin dejar paso al canto.

Es cierto que las ideas tienen valor intencional que nos envían a formas reales. Pero la realidad no es fija. Dios espera una "respuesta". La persona puede cantar la verdad, y cuando la canta transfigura la verdad en canto.

La verdad así adquiere una realidad oferente, donal, que muestra el carácter co-existente de la persona.

La verdad no es una verdad a secas. Es inspiración.




Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

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¿Qué libertad proporciona más alegría?

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La libertad de cantar.

En nuestra vida diaria, azacanados por las necesidades, somos relativamente libres cuando decidimos interrumpir un trabajo para pasar a otro.

La libertad para cantar es la que abre paso a la actuosidad. Es la inspiración que renace en el encuentro. Remanso en el Océano.

El sentimiento profundo de alegría de los enamorados manifiesta el carácter actuoso de nuestra libertad. Abrazo que nunca terminará.





Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3
Etiqueta 5.2.1 la verdad y su encuentro;
Etiqueta 1.1.2 libertad ;
Etiqueta 1.2.1 actuosidad;
Etiqueta 14.5.0 alegría


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¿Es la libertad acto?

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Mucha gente piensa hoy el mundo como "energía". El prestigio idealizado de Einstein y la ciencia, han compuesto una visión de la realidad ampliamente fisicista.

El pensamiento sería como un humo espiritual producido por las neuronas millonésimamente interconectadas. Es la eficiencia de los galactordenadores.

¿Y la libertad? Un espejo de la espontaneidad de la naturaleza. Un espejismo para ilusos.

No.

La libertad es acto.

Se manifiesta, a nivel esencial, social, psicológica y moralmente.
Pero radicalmente, la libertad personal  es una de las cuatro fuentes de la persona humana (coexistir, libertad, inteligir y amar), los cuatro trascendentales personales descritos por Polo.

El ser personal humano o la persona como ser, llamado también coexistencia o co-ser o coexistir personal, es apertura. Un ser abierto por dentro y por fuera.

La libertad es precisamente la actividad nunca determinada por las condiciones iniciales, sino voluntariamente ofrendada, según el libre entender y querer.

Lo característico de la actividad de la libertad personal es no conformarse con el acto que es su tema.

Es una actividad que desborda su tema y siempre pide más.




De esto se habla entre otros lugares en  Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p.  15


Para saber más sobre la libertad
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¿Obedecemos siempre a motivos?

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Pues no. El que tenga una fuerte inspiración no necesita obedecer siempre a motivos. Puede hacerlo porque le da la gana.

Esto no quiere decir que no seamos libres cuando nos determinamos según razones, sino que somos más libres si, además, otorgamos libremente nuestro querer.

Y tampoco quiere decir que la libertad consista en espontaneidad o irracionalidad.

Lo que se quiere decir, por el contrario, es que hay una sobreabundancia a priori de la libertad. Nuestra inclusión en el ámbito de la máxima amplitud nos quita cualquier condicionamiento.
El "ama y haz lo que quieras" va por ahí.

Al "estar" en la verdad más amplia no necesitamos buscarla sino que la cantamos.

Lo que pasa es que en esta vida, la libertad no ha investido enteramente la manifestación de nuestro ser, nuestra esencia.

La libertad debe aún crecer venciendo obstáculos, encontrando el sentido al vivir.




Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3


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¿Qué pasaría si el hombre no tuviera carácter efusivo?

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Si el hombre no fuera efusivo, la verdad se estancaría.
Encontrar la verdad sería estéril.

El encuentro con mi verdad personal (mi camino) es un acontecimiento extraordinario. Es encontrar el destino al que destinarme.

Gracias a la índole donante o trascendental de la libertad que soy puedo andar el camino, destinarme, cantarle a la verdad. Soy y seré "además".
No soy un verso suelto del magma físico.




Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3


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¿Sabe Hegel cantar?

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Hegel no sabe cantar.
Hegel aspira a una especie de contemplación "terminativa" de la verdad, y sienta una equivalencia de la verdad con su contemplación especulativa.

Se queda corto.

Primero porque la verdad no es lo primero. (Lo primero es el ser).

Y segundo porque la verdad no es lo último. (Lo último es el Amor).

Cuando uno encuentra su verdad personal (su vocación) ha de vivirla (esencia o manifestación dispositiva humana), y al vivirla, la verdad se despliega como canto a partir de su encuentro.

Los ángeles cantan.




Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

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¿Qué libertad proporciona más alegría?

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La libertad de cantar.

En nuestra vida diaria, azacanados por las necesidades, somos relativamente libres cuando decidimos interrumpir un trabajo para pasar a otro.

La libertad para cantar es la que abre paso a la actuosidad. Es la inspiración que renace en el encuentro. Remanso en el Océano.

El sentimiento profundo de alegría de los enamorados manifiesta el carácter actuoso de nuestra libertad. Abrazo que nunca terminará.







Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3
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¿Cuál es el tercer sentido de la verdad?

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Clásicamente la verdad tiene tres significaciones :

a) la verdad que está en las cosas: son las esencias de la cosas, que en cuanto que pueden ser conocidas se llaman verdaderas. Es lo que se conoce como verdad ontológica. A esta verdad se opone la falsedad, cuando lo que se desvela no es lo que en realidad es.
Tomás de Aquino dirá que el primer sentido de la verdad es aquél según el cual verum in esse fundatur, esse causat veritatem intellectus;


b) la verdad es la adecuación de la mente con la realidad. Aquí la verdad se toma en tanto que está en nuestro conocimiento. Si lo que conocemos es, en la realidad, tal como lo conocemos, poseemos la verdad de lo conocido. A esta verdad se opone el error.
Tomás de Aquino dirá que el segundo sentido es la verdad en el entendimiento, como adecuación, es la verdad formalmente considerada;


c) y la tercera significación de la verdad es la verdad contenida en nuestras palabras, es decir, la adecuación entre lo que "decimos" y lo que pensamos. A esta verdad se opone la mentira.
Tomás de Aquino dirá que  el tercer sentido, al que denomina efecto consecuente, es la verdad como manifestación o locución.

Es este tercer sentido al que se puede asimilar la noción de verdad trascendental antropológica de Polo, pero hablando de "inspiración" en lugar de efecto consecuente. Al encontrar la verdad (inspiración), el inteligir personal la canta, es una verdad expresiva.

Tenemos pues:
Verdad ontológica.
Verdad lógica.
Verdad personal (la verdad como inspiración).

En suma, hay un tercer sentido de la verdad, además del ontológico y el lógico.
Es un sentido más que racional, porque "se añade" a lo racional, sin añadir nada.




Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

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Etiqueta 5.2.1 la verdad.

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¿Por qué nuestras obras tienen valor simbólico?

.Nuestras obras tienen valor simbólico porque no podemos expresar enteramente la verdad encontrada.

La verdad, en tanto que nos inspira, nos supera, siempre podremos hacerle más eco, cantarle más.

Aquí no se trata del éxito pragmático, de marcar un gol. Se trata de celebrarlo.




Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

Etiqueta 5.2.1 la verdad y su encuentro;
Etiqueta 6.4.0 símbolos.
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¿Es la verdad formal el sentido más alto de la verdad?

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No. La verdad "formal" no es el sentido más alto de la verdad.

La verdad formal es el segundo sentido de la verdad (1, ontológica; 2, formal; 3, personal) y no es otra cosa que la adecuación de la mente a la realidad.

Aquí la verdad se toma en tanto que está en nuestro conocimiento. Si lo que conocemos es en la realidad tal como lo conocemos, poseemos la verdad de lo conocido. Verdad formal.

La verdad formal o lógica es estéril "si se queda" en un proceso quasi-mecánico.
En la lógica no hay "encuentro" con la verdad. La verdad lógica es una verdad desmedulada, que no inspira.

El sentido "formal" de la verdad establece su estatuto en el conocimiento, y, por así decir, ahí la deja, en su ser conocida. Desvestida la pobre.

En definitiva, ser encontrada es más que ser conocida.
Ser encontrada provoca la inspiración y la persona libre la canta, la viste, la celebra y adorna.

Para la persona, en tanto que libertad, la verdad es inspiración que le hace cantar.
Viviremos según la verdad, "haciendo" la verdad, manifestando la verdad de las obras de Dios (Juan 3, 21 : son obras, palabras, hechas según Dios).

La verdad no es el término de un camino, sino una fuente de inspiración para que la persona desarrolle esencialmente, y ejerza trascendentalmente, su libertad.

La verdad más alta es la verdad personal.
Antropológica, en el hombre.
El Verbo, en Dios.





Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

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Etiqueta 5.2.1 la verdad.

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¿Qué le pasa a la verdad si no somos libres?

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Si no existiera la libertad, encontrar la verdad carecería de sentido.
Si no se la puede cantar, la verdad se trunca, no puede desplegarse.

Sería una verdad sin verdad, pues no se desvelaría. Es un imposible.

Cabe también, puesto que el hombre es libre, que aun encontrándose con la verdad se desvíe de ella, de tal modo que no saque de ella inspiración.
En ese mismo momento la verdad queda muerta.

Paralelamente la libertad personal queda inédita sucumbiendo a su error peculiar (que llamamos pecado).

El que asegure que la verdad no existe, no es libre, porque la verdad sale al encuentro sólo al ser libre.

Si decimos que a verdad no existe nos quedamos mudos, como plantas. Movidos solamente por el viento.



Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

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Etiqueta 5.2.1 la verdad.
Etiqueta 1.1.2 libertad

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¿Cuándo queda inédita la libertad personal?

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Cuando no tiene verdad que le inspire.

"La verdad os hará libres".

La libertad personal queda inédita si no se encuentra la verdad.
El encuentro con la verdad provoca la inspiración, que se despliega en la libertad del canto.

De ahí que "la verdad os hará libres" se ha de entender desde el más allá y desde el más acá.

Más allá: más libertad como manifestación del encuentro.
Más acá : como condición previa para el encuentro de la verdad (más libertad, más verdad).

La libertad no crece desarrollándose en sí misma, como un conejo, fabricando "mi" verdad. Al encontrar la verdad no nos agotamos, sino todo lo contrario, empezamos a cantar, libremente.

Al fin y al cabo la verdad es personal (entre personas).






Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

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Etiqueta 5.5.4 libertad personal
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¿Por qué dice Agustín de Hipona que cantar es orar dos veces?

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Porque era un gran amante de la verdad.

El canto es la audición de la verdad de acuerdo con la propia entraña.
El canto "siente" en las entretelas del alma que somos hijos del Ser. Que "verdaderamente" somos.
Solamente un ser personal es capaz de añadirse a la realidad, siendo nada.

Acto de acto, glorificado cuando al Amante lo escucha, lo acepta, correspondiendo al amor.

Los enamorados cantan.



Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

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Etiqueta 5.2.1 la verdad.
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¿Cuál es la verdad más alta de los hombres libres?

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La verdad más alta de los hombres libres es la verdad cantada o tercer sentido de la verdad.

La verdad de la ciencia moderna (2º sentido de la verdad o verdad lógica) es una verdad aplicable, una verdad de la que se saca algún resultado.
Quedarse en este sentido de la verdad es muy pobre.
Para un sujeto libre la verdad es más: no es descender desde ella hasta sus aplicaciones, sino ascender hasta la verdad cantada.

Cuando la verdad es encontrada por el ser libre, tiene lugar el enamoramiento (trascendental, que puede redundar en la esencia humana arrastrándola al goce).

La libertad lleva más allá de la verdad en virtud de la inspiración enamorada.




Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

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¿Cómo terminó Polo sus palabras de agradecimiento, el 23 de abril de 2008, cuando se le entregó la Cruz de Carlos III el Noble de Navarra?

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Escribiendo:

"Con mi trabajo, no pretendo decir la última palabra sobre los grandes temas, sino abrir camino para que los que vengan detrás se encuentren con una senda hecedera y fructífera en la consecución de las verdades más altas, convencido – como siempre – de que la verdad siempre encomienda nuestras indagaciones, a la par que las respalda al aceptarlas y, aceptándolas, las eleva. Con todo, ahora sí debo decir una última palabra,
¡Gracias!"

He resaltado lo de la verdad que siempre encomienda pues entiendo que se trata de la verdad personal: la verdad es desvelamiento de alguien que quiere necesitarnos.


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¿Qué es primero, la verdad o el amor?

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En la persona la verdad y el amor están unidos antes de su distin­ción en operaciones de facultades distintas.

La verdad personal, en el hombre, es indisolublemente amor, superabundancia. Es la verdad cantada. A dúo y en coral.

La verdad en sus raíces no es un remedio necesitado.
Lo dice Rilke: el hombre está más allá de todo fin. No se acaba.
El mundo se va terminando en objetivos, pero el amor humano, entonces, rebrota.

No se puede decir que lo que sigue a la verdad no sea verdad. Toda la hondura del espíritu se manifiesta en el canto, y sin verdad es imposible cantar.
Por tanto, no es verdad que ante la verdad solo quepa detenerse.
Eso es consecuencia de la perspectiva subjetivo-objetualista derivada del afán de certeza cartesiano.

Someter la verdad al criterio de la certeza constituye un error.
El error no es sino paralización de la verdad: cogito, sum, como principio de la filosofía. Soy lo que soy. Parménides subjetivo.
Entonces no hay cabida más que para las ideas claras y distintas.

Pero la verdad no está destinada a aquietar la sospecha o la duda, sino a movilizar.

Verdad y amor en comunión.






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Etiqueta  5.5.3 amar personal;
Etiqueta  1.2.2 amor;
Etiqueta  1.0.0 preguntas para empezar;
Etiqueta 15.0.0 Polo genial.
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¿Es Dios una Verdad estática y absoluta?

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No.
Hegel con la Idea absoluta no se da cuenta de que existe un espacio creativo humano.
Espacio que no está contenido en una verdad absoluta estática.
La libertad desborda, se añade, sin añadir nada.

Con la asistencia del Amor, del Espíritu Santo, puedo cantar incluso a la verdad divina, aunque todos mis cantos se queden cortos.
Existen otras verdades, distintas de la verdad absoluta que se orientan a la verdad, cantándola.

Comprendemos entonces un nuevo significado de las palabras de Jesús: "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
Que interpreto: camino, Dios Padre; verdad, Dios Hijo; vida, Dios Espíritu Santo.
No hay verdad sin camino, y no hay verdad fuera de la vida.

La Verdad más alta es la verdad cantada (el Verbo), que sigue al camino (el Padre), en cántico amoroso (Espíritu).

El camino es recorrido por la libertad (Amor-Espíritu) con la verdad.

En el Cielo debe pasar algo parecido (los ángeles cantan), porque no me parece acertado concebir la bienaventuranza como un estatismo tedioso. En el Apocalipsis el canto es manifiesto.






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¿Qué es el encontronazo?

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Polo llama "encontronazo" al encuentro con la Verdad. Con mi verdad personal.

Es encontronazo porque no es un encuentro con una verdad cualquiera, por útil que sea, sino alcanzar lo mejor que nos puede pasar: el desvelamiento de nuestro ser personal que coincide con el origen de la libertad.

Es el primer amor, el enamoramiento que nos lanza a cantar.

Encontrar esa verdad es enamorarse. Es un acto inmenso, un acontecimiento enorme que dará sentido a toda nuestra vida. A partir del encontronazo sabemos cuál es nuestro encargo, el camino de nuestra verdad.

No se trata de un simple encuentro con el dinero que nos faltaba para hacer el viaje. No es la alegría de terminar de escribir un libro. Aquí estamos ante un "encontronazo", lo inesperado, lo que está fuera de toda utilidad. Es la fuente de mi futuro.

Con el encontronazo la libertad se pone en marcha, traspasa la verdad, cantándola. Mi libertad es mi canto. Sin interés.

En la verdad todo el hombre retiembla.

Por eso suelo decir que el encuentro es un encontronazo.





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¿Cuándo está desorientada la libertad?

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Cuando se la entiende como espontaneidad.

Si la verdad es el "resultado" de mi libertad, de mi autorrealización, entonces la verdad se autodefine y se clausura.

Pero la verdad no es lo último.
Ni tampoco lo primero.
La verdad es lo segundo.

Si la libertad se entiende como espontaneidad, la verdad es su formalización o determinación terminal.
Aquí no hay inspiración.
La vida se vuelve átona, inercial. Siempre más de lo mismo, eterno retorno.

La libertad caprichosa (equívoca) carece de inspiración. En ella late el deseo de construir la propia vida, con un alcance muy corto. Se está limitando la libertad, que queda desorientada.

Con todo, la libertad no está desorientada de suyo, porque es precisamente un espacio de inspiración.
El espacio de inspiración es el "encontronazo" con mi verdad personal, el ámbito de mi canto. Porque soy libertad puedo cantarle a la verdad que me inspira.

La verdad entendida al modo moderno (espontaneidad) elimina la verdad como inspiración, dejando a la libertad desorientada.

Libre ¿para qué?...

La verdad como inspiración, al contrario es la polar que nos permite navegar libremente.






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¿Es el mal fuente de inspiración?

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Al contrario, el mal es "falta" de inspiración. Cuando aparece el mal no hay verdad que inspire.

Dios no crea el mal. Dios crea verdades.

El mal no es creado, sino falta de coraje.
Ante la verdad, preferimos comernos la manzana.

El acto malo es signo de libertad, (de libertad deforme, coja).
En el acto malo, la libertad no añade nada, sino que sucumbe en el acto, por culpa de la maldad del acto, de su cojera. Se paraliza cuando siente el dolor, atragantándose con el fruto podrido.

El mal no inspira, no es generativo. Nos paraliza.






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¿Cuál es la señal de la verdad?

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La señal de la verdad es la alegría.

La alegría es una añadidura que la persona pone en su encuentro con la verdad.
(Algo así como un sobrante formal sentimental).
Me explico: cuando mi retina capta las longitudes de onda del rojo, "siento" la rojez. El sobrante formal de mi sentido visual se actualiza.
Los sentimientos son algo semejante, una añadidura actualizada por la que sentimos, a veces, la felicidad.
La alegría aparece, allá dentro, al encontrar la verdad.
Junto a la inspiración, la mirada se enciende en luz alegre.

Toda visión pesimista, preocupada, procede de que lo abierto ante la mirada se ha oscurecido. Hay mentira. La alegría de vivir se detiene.

Por el contrario, la inspiración libre es generativa: genera alegría.

(Polo apunta que la verdad del amor puede tomar el cauce de la sexualidad: alegría que genera las nuevas vidas. Señal de haber encontrado la verdad de sus vidas, el amor que da la vida).






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¿Tiene el dolor algún significado?

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La alegría es la señal de la verdad y se manifiesta en la luz de la mirada.
La alegría es una añadidura que la persona pone en su encuentro con la verdad.

¿Qué manifiesta el dolor?

Ante el dolor, sin embargo, no cabe iluminación de la mirada.
El dolor no significa nada: como tal carece de sentido.

Constituye un obstáculo al encuentro con la verdad. Aparece como un muro infranqueable. Quedamos paralizados. Vamos a morir.

A lo sumo, el dolor puede ser aprovechado como un factor para la maduración del hombre: nos da a conocer mejor el valor de la ausencia del dolor. Nos puede incitar a poner fin al detenimiento de la vida.

La mirada se vuelve a iluminar si empezamos a descifrar el dolor: si me arrancan la muela, ay, reviviré.

Pero el dolor en sí no puede ser camino para la trascendencia, no puede ser atravesado.
Solamente Cristo ha dotado de sentido al dolor. Cristo ha hendido el muro.







Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

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Etiqueta 8.5.0 dolor

Etiqueta 6.2.10 mal
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¿Cuál es la clave para entender la esencia "humana"?

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Trataremos en esta etiqueta, 6.1.0, de precisar lo que es la esencia humana distinguiéndola de la esencia del universo.

La esencia del universo, tal como hemos visto en la etiqueta 4.0.0, es el despliegue del universo según la tetracausalidad. La perfección del universo es regida por la causa final.
La esencia del universo es una unidad de orden, y el orden lo instaura la causa final.

La esencia humana no está regida por la causa final. Depende de la persona humana.

La persona en tanto que libertad o la libertad como persona inviste la vida recibida de nuestros padres añadiéndole un perfeccionamiento que bien podemos llamar autoperfeccionamiento.

Aportamos, iluminamos, disponemos y manifestamos lo que libremente queremos.

La clave para entender la esencia humana es pues la libertad.
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¿Qué es la esencia?

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Podemos describirla con una imagen: la esencia es el meollo de un ser.

Como el cogollo de la lechuga, como el corazón sabroso de la alcachofa.

La esencia es la verdad de cada cosa.

La esencia es el meollo, o de otra manera, esencia es el “busilis”. Busilis es una de las palabras con las que uno puede referirse al meollo inteligible de la realidad.
Busilis significa también punto de extrema dificultad, lo más enigmático de un asunto, su punto clave.


Polo, filósofo de la distinción, distingue entre la esencia humana y la esencia del universo.

La esencia humana es la manifestación de la persona: todos somos personas, pero cada uno tenemos nuestra verdad, nuestra "esencia", nuestro "meollo" personal: mi vida.


La esencia humana (la vida de cada hombre) es así la manifestación libre de la persona humana (su disponer).

La esencia del universo o esencia extramental es distinta a la esencia humana. En efecto, no es libre, es sencillamente un despliegue tetracausal del ser del universo.


En un glosario, que Juan Fernando Sellés tuvo la amabilidad de enviarme, trata así a la esencia :

Esencia (del latín essentia) del universo es la concausalidad entera (materia, forma, causa eficiente y causa final), es decir, los principios reales en los que se analiza el acto de ser del universo. Debe distinguirse, por tanto, la esencia física del acto de ser del universo. No debe confundirse, por otra parte, esta esencia referida a lo físico con la esencia humana.

Esencia humana es la naturaleza humana perfeccionada por hábitos y virtudes. El término designa el disponer, aquello según lo cual disponemos, no quien somos. De la esencia son las facultades superiores del alma, la razón y la voluntad, específicamente cuando éstas están perfeccionadas por los hábitos. Cuando tenemos hábitos (virtudes en la voluntad) podemos disponer mucho mejor de nuestras potencias para actuar según ellas son, (no para disponer de ellas) es decir, gracias a los hábitos y virtudes podemos pensar mejor y podemos querer más y mejor.

En la etiqueta 1.16.0 tratamos del Inicio de la Filosofía.

Etiqueta 1.1.4 la esencia.
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¿A qué llamamos esencia humana?

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La esencia humana es la manifestación de la persona: todos somos personas, pero cada uno tenemos nuestra verdad, nuestra "esencia", nuestro "meollo" personal: mi vida.

Sin embargo, como somos libres, debemos decir más aún. En efecto, no se trata de una manifestación "necesaria", como un despliegue de lo que somos, no, la esencia humana es el autoperfeccionamiento que cada persona se otorga gracias a su libertad.

La esencia humana (la vida de cada hombre) es así la manifestación libre de la persona humana (su disponer).

El hombre tiene esencia en sentido propio, el animal no. El animal está al servicio de la esencia del universo.

El hombre tiene naturaleza (materia + forma + vida), como el animal, es un ser vivo, pero lo que caracteriza a la esencia humana es que el hombre se autoperfecciona perfeccionando esa naturaleza.

La esencia humana es el perfeccionamiento de la naturaleza humana ejercida por la persona humana.
Es una hiperformalización.

En cuanto que su naturaleza, en cuanto que sus condiciones iniciales son las mismas que los demás hombres, el hombre pertenece a la especie humana.
Esa naturaleza, además de estar finalizada por la especie (como los otros vivientes intracósmicos) es susceptible de una perfección de la que los otros vivientes intracósmicos no pueden dotarse. Es la perfección ejercida por la persona humana, que perfecciona la naturaleza.

Llamamos esencia humana a esa autoperfección (que se consigue perfeccionando el mundo).

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¿En qué se distingue la esencia humana de la esencia del universo físico?

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La esencia humana es el autoperfeccionamiento de la naturaleza humana, naturaleza individuada en la materia (46 cromosomas) y que comienza a ser "humana" al ser creado un acto de ser personal, acto que se manifestará a partir de esa naturaleza concreta y no en otra (la imposibilidad de la reencarnación está aquí contenida).
Polo reserva el nombre de esencia al autoperfeccionamiento dependiente de la libertad de cada quién.

La esencia del universo físico es, por el contrario,  el despliegue no libre del ser del universo, según el orden establecido por el Creador.

No olvidemos que, en cualquier caso, "esencia" indica perfección.

La perfección del universo físico reside en la causa final, en el orden en que persistentemente se despliega el plan de Dios, plan tetracausal. (Orden que incluye la indeterminación de la materia en tanto que potencia pura).



Sin embargo, la perfección (esencia) de cada persona humana reside en que su vida sea un don creciente, aceptable por Dios. Es un don libre a su Creador de la persona, que espera lo que bien podemos llamar Juicio: la aceptación del don de su vida por el Amor.

Habrán notado  que la esencia del universo es "una", mientras que hay tantas esencias humanas como personas. 

La persona coopera con Dios para que su vida (su esencia) sea un don agradable a Dios.

La esencia del hombre no está determinada. La esencia del universo sí, en tanto que es lo que es, por lo que su despliegue depende de las condiciones iniciales (que, incluyendo el azar, el hombre puede, además, modificar con su acción).

La esencia de cada persona crece libremente en la medida en que el hombre puede y quiere conducir su naturaleza, esencializándola.

Es así como la aventura de la vida (mi esencia) se convertirá en un don. ¿Querrás aceptarlo?





De esto habla Leonardo Polo en "La esencia humana" p. 71.
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