¿Se transmite la inteligencia genéticamente?

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No.
La inteligencia no es una propiedad específica que aparezca porque pertenecemos a la especie humana.

La inteligencia es una dimensión de mi vida. Con ese "mi" señalamos que existe un "quién" que se manifiesta precisamente en la "posesión" de las ideas. La posesión exige un poseedor. Alguien que "tenga" conciencia.

Es cierto que genéticamente podemos tener un cerebro más o menos eficaz, podemos ser más o menos sentimentales, activos, imaginativos… lo que lógicamente condicionará nuestra manera de pensar.
Pero el poder de poseer ideas es extracósmico. Somos libres trascendentalmente. Somos personas.

Mi piel puede ser negra genéticamente. Mi memoria heredada, potente.
Mas la persona que soy,
no es ni negra ni potente. Soy además. Soy libertad.





De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 58
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¿Qué es lo bueno y lo malo?

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Primaria, estricta y propiamente, decimos bueno y malo
de lo que hacemos según las decisiones libres.

Bueno, si nos mejora. Malo, si nos empeora.

Si nos mejora respecto de la vida lograda o si nos empeora respecto de la vida lograda.

La vida lograda es la que será aceptada por Aquél que no puede morir. El bien y el mal se miden, en último término, según el grado de Comunión (de Amor) que aseguran.

Originariamente, la alternativa "bueno y malo" es ética.

Aunque el animal percibe las situaciones de agrado o inconveniencia con su estado biológico y los estima (estimativa) como convenientes o inconvenientes, es decir, por alcanzar o por evitar, ese sentido de bueno y malo no es lo bueno y lo malo moral.

Es un sentido secundario, como cuando decimos buena salud o mala salud. No tiene que ver con la libertad. No es una opción que esté en mis manos.

Muchas veces nos encontramos en la vida en situaciones que nos parecen malas, pero nos damos cuenta de que si esas situaciones no dependen de nosotros, no son malas en el sentido primario, que es el sentido moral, aunque mucho nos perturben.

Es bueno encontrar un tesoro, pero no es un bien que se derive de una decisión libre.




De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 63.3-4


Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre la ética, ver etiqueta 9.0.0
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta 9.1.0
sobre la ley natural, ver etiqueta 6.2.0
sobre la virtud, ver etiqueta 6.2.5

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¿Nace la norma moral con la inteligencia humana?

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Sí, pero en correlación con el bien y la virtud.

La correlación sistémica entre las tres dimensiones de la ética (normas, bienes y virtud) no se entiende si se pierde de vista que somos libres.

Las leyes físicas, biológicas, psicológicas, no se pueden conculcar.

La luz de la inteligencia, sin embargo, no es luz física, es apertura (chispazo libre, cosa de dos) en el ámbito de la máxima amplitud. La luz física nos llega, y nos llegó. La luz intelectual es "posesión", conciencia y darse cuenta, aceptación.

Por ser libres, conocemos, más o menos, conduciendo nuestra vida. Para conocer inteligentemente hay que prestar atención, consentir en un bien, porque sabemos que nos conviene (amor).

La conciencia moral no es un imperativo categórico. Más que "haz el bien", la luz de la sindéresis nos indica : "lo tuyo es hacer el bien".

Somos seres que tenemos en las manos nuestro propio existir. No estamos finalizados por una determinación finita, sino que tendemos sin límite (actividad irrestricta: libertad).

El nacimiento de la norma moral muestra que llevamos nuestro existir a cuestas. No tenemos ninguna dotación previa según la cual podamos descansar en nuestro acontecer temporal, como descansa un animal. O como descansa un astro. El astro está reclinado en su órbita; el astro no hace nada de sí, si lo hiciera, podría salirse de su órbita, pero el astro no es libre.





De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 64. 2-3


Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta 9.1.0
sobre la conciencia moral, ver la etiqueta 9.6.0

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¿Cuándo la humanidad ha ido más allá de la evolución?

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Cuando el hombre deja de ser animal.

El gran cambio en la evolución se produce cuando el animal, en lugar de adaptarse al ambiente, comienza a cambiar el ambiente.
Es el proceso de hominización de los animales, evolución.

Pero la humanidad va más allá de la evolución cuando aparece la inteligencia.
El homo sapiens sapiens lleva a su última posibilidad la característica de no adaptarse al ambiente, y la supera: es dueño del ambiente.
La inteligencia es un poseer.

La especie humana se caracteriza porque cada individuo es dueño de sí, sobresale por encima de la especie. No está determinado como el perro a ser perro, o la oveja, oveja. El hombre y la mujer son libres. Son personas.






De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 61.2


Para saber más:
sobre evolución, ver etiqueta 9.1.0

sobre la hominización, ver etiqueta 9.1.0
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¿Por qué la computadora no es inteligente?

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Porque utiliza solamente argumentos condicionales: "si  A, B".

La inteligencia propiamente dicha no es únicamente la combinación de datos, cosa que puede hacerse con circuitos de cómputo.

La computadora no es inteligente porque le falta una dimensión decisiva: la conciencia.

Aunque seamos conscientes, no es fácil "pensar" la conciencia, pues la imaginamos como un espejo de nuestros pensamientos, a modo reflexivo. O lo que es casi peor, la imaginamos como una "emanación" del cerebro.

Pensamos la conciencia como un volver sobre nosotros mismos y no nos damos cuenta de que el intríngulis de la conciencia no es el "volverse" o el moverse (cosa que puede hacer una computadora), sino el "poseer", el "tener" la idea, por un quién.

Alguien se da cuenta, concomitantemente, de lo que piensa.

La lógica abstracta o la lógica de la inteligencia no es cuestión de geometría.

Es "posesión" inmanente de una forma, de una idea.

El ordenador, aunque proyecte la película "el árbol de la vida", no sabe nada de la vida.

La inteligencia se comprende ante todo, como el tener una idea. Es la aparición del universal.

Dense cuenta ustedes que tampoco los animales, que poseen un conocimiento sensible, "poseen" propiamente, pues tampoco son un "quién". Un bebé siente, pero no "sabe" que siente.

Los universales, por ejemplo, la "idea" de agua, no existe sino en el "quién" que la piensa. Sin embargo, tiene su fundamento en los torrentes, en los lavaderos, en las fuentes, en la lluvia, y en el salpicarse de las olas.

Los objetos universales se pueden combinar, si se quiere, con argumentos condicionales. Pero las computadoras no "tienen" universales. Les podemos proporcionar datos para que jueguen, aunque ellas no pueden divertirse.
Al fin y al cabo, máquinas son, computadoras.





De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 52.4

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¿Cómo funcionaban los cerebros del homo sapiens, Neanderthalensis y Cro-Magnon?

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No lo sabemos.
Es probable que se encontraran con un conflicto entre el funcionamiento no digital y el digital.

El funcionamiento no digital es el propio de las personas, que son capaces de ideas universales.

Gracias a las ideas universales somos capaces de pensar una pluralidad enorme de modelos.

Y así, aunque asistieron también a cambios climáticos muy fuertes, eran tecnológicamente mucho más avanzados que el habilis y el erectus.
Para entenderlo cabe considerar la información sensible como una semántica (un conjunto de signos) y la formalización lógica que permiten las ideas universales como un modelo sintáctico. De ahí que con un mismo cerebro la eficacia es irrestricta.

El animal, en cambio, no se conduce con ideas generales (al no poder pensar). Le basta la imaginación.
La imaginación es una facultad extraordinariamente compleja e importante. A veces funciona (en las personas) guiada por las ideas, pero también funciona de manera digital.

Los animales superiores, como los homínidos anteriores al sapiens, (habilis, erectus) pueden fabricar instrumentos e incluso instrumentos de instrumentos, gracias al funcionamiento digital de la imaginación.

Se sirven así de "razonamientos" condicionados: Si A, B. Esto lo puede hacer un animal La imaginación establece una cierta regularidad en esa secuencia, en ese silogismo condicional o relación entre los condicionales.
El animal tiene así una conducta práctica superior, no siendo persona.

Sólo las especies que utilizaron la estrategia "inteligente" sobrevivieron.

Hay en Kinshasa un santuario de bonobos, animales que sorprenden por sus habilidades y comportamiento "casi" humano, pues incluso os pueden lanzar piedras y hacer gestos obscenos. Su cerebro funciona digitalmente, mejor que los robots.
Pero si dejaran de ser una especie "protegida" desaparecerían.








De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 50.3


Para saber más:
sobre evolución, ver etiqueta 9.1.0
sobre la hominización 9.1.0
sobre distinción hombre-animal, ver etiqueta 4.6.1
sobre la imaginación 8.3.0

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¿Puede usted transmitirnos el experimento del chimpancé y el agua?

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Es un experimento muy curioso: una isla en medio de un lago, se rodea con fuego (mecheros de gas).
Dentro de la isla está el alimento del chimpancé y se le condiciona para que vaya a comer en una balsa, en la que hay un recipiente.
Se le enseña que si toma agua del cubo con un cazo y la arroja al fuego, el fuego se apaga.
Esto se prepara así para que el chimpancé pueda, con su imaginación, establecer una relación condicional. Éxito de la primera parte: el animal desembarca y come a su gusto.

Pues bien, si se le da al chimpancé el cubo sin agua, repite automáticamente la operación: intenta tirar agua con el cazo, aunque evidentemente no tira nada.

Así pues, el chimpancé no ha hecho una cosa que cualquier ser humano hubiera hecho: ¿cuál? Tomar agua del lago.

El animal no sabe "lo que es" el agua.

Si ejerciera la inteligencia, pensaría que el fuego se apaga con agua; que el agua esté en el cubo o no esté en el cubo es igual: en cualquier caso es agua.

Para conocer esto hace falta tener "la idea" de agua.
La inteligencia se comprende ante todo así.

Es la aparición del universal.






De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 52.2
 Hablamos de la inteligencia en la etiqueta 6.2.1
De la imaginación en la etiqueta 8.3.0
De la distinción hombre-animal en la 4.6.1

Y de la evolución en la 9.1.0
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¿Qué elemento clave define la humanización?

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La aparición de la inteligencia.

Ésa es la manifestación de que ese ser vivo es humano, persona humana, hombre o mujer.

No estamos hablando de la utilización de "razonamientos" condicionales, que poseen también los animales (al estilo: si A, B) gracias a la imaginación, sentido interno con base orgánica.
La argumentación condicional puede hacerse sin ideas generales (universales)

El animal no ejerce ninguna actividad "intelectual" pues no es capaz de ideas universales.




De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 51.3

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¿Es prudente el animal?

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Me divierte ver, desde mi ventana, la prudencia de los pájaros que, antes y después de comerse una hormiga, levantan la cabeza para detectar los peligros.

El leopardo tiene un comportamiento verdaderamente felino.

Pues bien, su prudencia no es exactamente prudencia, sino un dejarse llevar por el instinto. No conducen su vida, los animales.
Gracias a la imaginación, como computadoras, realizan "argumentaciones" condicionales (digitales), del tipo si A, B.

El conocimiento "sensible" que tiene un animal no es más que una fase de su comportamiento. Los animales no pasan de tener imágenes, asociaciones.
No son prudentes, pues no son ellos los que dirigen sus vidas.




De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 51.4
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¿Qué es la Potencia?

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La Potencia es la actividad condicionada.

El ser, en tanto que ser, es acto, actividad.

Y el ser, actualiza potencialidades. Llamamos esencia a la actividad del ser en cuanto que dependiente o condicionada por el acto de ser.

Se está en potencia de lo que no se tiene, pero se puede tener. No se está en potencia del acto de ser. Pues el ser, es. Se está en potencia a nivel esencial.

Falgueras dice, sin embargo, que no todo lo que es "potencia" es "esencia".
El ser que somos cada uno "depende" de la llamada inicial de Dios. Llamada que no recae sobre un ser ya existente.

Clásicamente se llama a esta potencia,  potencia obediencial.
Solamente conocemos esta potencia cuando se da la iniciativa divina.
Es así como, por ejemplo, nuestra razón está en potencia "obediencial" de la fe.


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¿Puede salirse el hombre del cosmos?

.Sí.
A la capacidad de universalizar, de tener ideas, es inherente el poder interrumpir la acción práctica.

El animal no puede detener su comportamiento práctico. Su imaginación, su instinto, funcionan automáticamente. A lo más, se duerme (y sigue soñando).

El hombre, al poseer ideas, puede detenerse, pararse a pensar, desarrollar una actividad cognoscitiva pura.

El conocimiento sensible, en el animal, no es más que una fase de su comportamiento.

El animal no puede bajarse del tren, vive en su comportamiento.

Pensar es otra manera de vivir, distinta a la vida animal.
Algunos animales sueñan. Ninguno piensa.
El sueño es en el animal una fase de su comportamiento.

El hombre, al despertar, puede salirse del sueño, el animal sigue en su tren.

El hombre, sin embargo, cuando piensa, se separa de cualquier otra ocupación. Puede cesar la acción práctica y no hacer nada. Sólo pensar.

El hombre al suspender su conducta práctica, muestra otra manera de vivir, extracósmica, otra actividad vital no determinada por la física o por la existencia.

Cuando se piensa, no se hace nada. Pero ese no hacer nada no es el puro quedarse en blanco: es sustituir la acción práctica por otro acto, sustituir la acción por el conocimiento.




De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 53
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¿Era inteligente el homo sapiens?

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Se puede decir con seguridad que el homo habilis y el erectus no eran inteligentes. No pasaban de tener imágenes, asociaciones, que les permitían manejar instrumentos, pero no saben universalizar.

La cosa es más complicada cuando se trata del sapiens.
Hemos de buscar indicios para averiguar si esta última o penúltima especie tiene inteligencia.

Indicios de inteligencia son el arte, la magia y los enterramientos.
Si hay arte, hay inteligencia. Pues el arte es una cierta suspensión del carácter utilitario de la obra.
El artista se ha parado a pensar, a contemplar.
No se centra la atención exclusivamente en el valor práctico del instrumento, sino que lo adorna con figuras geométricas o una cabeza de caballo.

El arte es un indicador de la inteligencia porque la actividad artística, sin dejar de ser práctica, no es útil.

El arte no es instrumental, sino cierta suspensión de lo instrumental por el símbolo.

La belleza no aumenta la efectividad. Nos hemos salido de lo práctico.
En los yacimientos del Cro-Magnon y del Neanderhalensis hay manifestaciones artísticas. Podría alegarse que más que arte es magia, pero en la magia persiste el carácter simbólico, que no cabe atribuir a la imaginación sin intervención de inteligencia.

También los enterramientos del Neanderthalensis son indicio de inteligencia pues muestran dos cosas: que se considera el alma como inmortal y que se hace patente la identidad personal.



De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 54.2 y 55

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¿Son las acciones buenas porque siguen la norma moral?

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Pues sí.

Sin embargo, la respuesta afirmativa exige que se comprenda bien lo que es la norma moral.

En efecto, si se llama norma moral a cualquier ley, a cualquier ocurrencia de un reyezuelo, entonces la acción, para ser buena tendría que encuadrarse en las restantes dimensiones de la ética, que el déspota desdeña.

(Las dimensiones de la ética son: normas, bienes y virtud).

Quizá lo entiendan ustedes mejor si atienden a la norma moral primaria: haz el bien, no hagas el mal.

Es evidente que si se sigue esta norma la acción es buena.

Lo difícil es saber cuál es el bien que se debe hacer y el mal que se debe evitar.

Esta dificultad no pone al hombre en situación desesperada. Al contrario, es signo de la dignidad de un ser que es capaz de descubrir el bien y el mal por sí mismo, si libremente quiere.

Un animal no es capaz de norma moral. Su instinto le basta para conocer sensiblemente lo que le conviene. Pero su instinto le conduce. El animal no es responsable de su vida. Aunque el leopardo mate, no es un asesino.

La persona humana hace acciones "buenas" porque es ella la que toma decisiones libres. Decisiones precedidas por una recomendación normativa como "hazlo"; o una prohibición normativa: "no lo hagas".

Ahora bien, el conocimiento de la norma moral está en correlación sistémica con el bien a conseguir y la comunión (virtud) a alcanzar.

Si yo sé que debo honrar a mi padre, no es porque en mis genes o en mi psicología exista "naturalmente" el cuarto mandamiento del decálogo, sino porque soy capaz de descubrir que el cariño a mi padre es bueno, y al mismo tiempo, que mi vida será más lograda (amor, comunión) si le honro.

Ésa es la norma "moral", la que me obliga a hacer un bien que me mejora. La puedo conculcar, pues soy libre, pero mi "naturaleza racional" puede descubrir (si quiero) que la honra de mi padre es lo que me conviene, ahora, y más aún, mañana.







De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 63.3


Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta 9.1.0
sobre la naturaleza humana, ver etiqueta 6.1.0

sobre la ley natural, ver etiqueta 6.2.0
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¿Es más expresivo el cuerpo humano que el cuerpo animal?

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Mucho más, pues el cuerpo de un animal, mediante la actividad cerebral, despliega solamente los movimientos de su naturaleza cósmica.

El cuerpo humano, también mediante la actividad cerebral, es el cauce de expresión de la intencionalidad de la mente de cada persona.

El animal despliega inconscientemente sus instintos a través del cuerpo.

Los hombres expresamos, a veces conscientemente, a veces inconscientemente, nuestro ser personal. El cuerpo es espejo del alma.





Glosa a Urbano Ferrer. Consideraciones sobre la relación mente-cerebro. Studia Poliana 11,  p.55.3   

¿Es el hombre naturalmente social?

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Los animales no son naturalmente sociales.
Los animales conviven. Los tigres son seres enteramente finalizados por la especie, por eso mantienen una pura convivencia intraespecífica. Su fin es mantener la especie.

La sociedad humana es una convivencia que va más allá del interés de la especie. No se trata de que "la humanidad" subsista, sino de que cada persona humana, cada tipo (que es superior a la especie) responda, libremente, a su destino.

El hombre es naturalmente social pues cada tipo sabe que no posee todo lo que necesita para conseguir su destino.

Lo básico de la convivencia humana es el respeto de los tipos, el respetarse mutuamente, el reconocer que el otro no es como yo, que "en algo" nos supera.

Teniendo en cuenta los tipos se organiza la sociedad y se aprovechan las diferencias típicas para que cada uno consiga, con los otros, la felicidad, el orden del amor.




Estudiamos los tipos en la etiqueta 6.1.0

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¿Por qué el hombre puede solucionar problemas?

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El hombre tiene la capacidad de "idear".

Puede descubrir propiedades constantes en las cosas, que van más allá del aquí y del ahora.

Aunque las circunstancias cambien, la inteligencia, al tener la capacidad de abstraer de lo particular, encuentra remedios, que puede aplicar frente a problemas complejos.

En el animal esto es prácticamente inexistente.

Polo expone a este propósito el experimento del chimpancé en una balsa.

El hombre es capaz de entender que el agua tiene la propiedad de apagar el fuego.

Gracias a la capacidad abstractiva, el hombre posee más recursos que el animal.

El hombre es un solucionador de problemas

Los animales no inventan recursos.
El hombre suscita problemas y encuentra soluciones.

El hombre resuelve problemas y además los suscita, los provoca.

El hombre inventa la bomba atómica y encuentra la solución para evitar emplearla mal.

El hombre inventa recursos.
El animal tiene recursos muy limitados. A lo sumo, las especies se adaptan al medio.

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¿Se puede asegurar el comportamiento ético?

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No, pues depende de la libertad.

El hombre realiza lo ético, la vida buena creciente, escogiendo alternativas mejores.

Los animales no descubren alternativas, no escogen entre alternativas.

Cuando viven en manada o en colmenas, lo hacen por necesidad.

La ética, la ciencia del vivir mejor, es propia del hombre.


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¿Son las normas éticas el resultado de convenciones, pactos o tradiciones culturales?

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El pactismo es una doctrina bastante abundante en la edad moderna; recuérdese, por ejemplo, el contrato social de Rousseau.
Pero si las normas éticas fueran puras convenciones, o lo que es peor, si fueran naturales en el sentido biológico (como la leona cuida a sus cachorros), entonces no se pueden tomar en serio, porque no concernirían mi libertad trascendental.

O las cumpliríamos necesariamente (como hacen los leones) o consistirían en un ajuste, todo lo democrático que se quiera, a un destino impuesto.

Sin embargo, el destino no se impone, al ser libre.
El ser libre se destina a su destino y las leyes éticas son las leyes del ser libre para ser libre, para destinarse : "haz el bien para crecer".

El hombre libre debe encontrar el bien y capacitarse al amor, queriéndolo, libremente.

Si estas leyes no existieran, si no tuviéramos el deber de buscar el bien y de crecer en el amor, seríamos animales.

El que considera la ética como un código pactado de conducta para que los lobos no se coman a los lobos, o para que juntos vivamos mejor, limita su horizonte a la biología. Se reduce a vegetar, a rumiar y, a lo más, a procrear.

Esto es gravísimo para el ser que va más allá de su especie; para el ser que está abierto, por dentro.





De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 61.2

Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre la ley natural, ver etiqueta 6.2.0

sobre el destino, ver etiqueta 13.0.0
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¿Estamos abiertos por dentro?

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Sí. Somos un manantial.

El universo depende de Dios solamente en cuanto creado. La persona, en cambio, depende mucho más de Dios, es mucho más que un pensamiento divino : depende de Dios en la medida en que quiere. Es libre.
Depende de Dios como un además que se añade siempre nuevo.

La inmortalidad del espíritu no es el hecho de no morir (el universo podría no acabarse), sino que somos "además". Somos un dúo inagotable.

Un ordenador no está abierto por dentro. Es sencillo como una vaca.
Un ordenador está abierto por fuera. Por eso se le pueden instalar nuevos programas.
Pero un ordenador no crece. A lo más, despliega sus programas.

La persona humana está conectada íntimamente con Dios. De ahí la posibilidad de la novedad. Añadiéndose.

Hay algo en nosotros que es inmortal al ser dual con Dios. Somos en dúo.


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¿Podemos imaginar el espíritu?

A veces imaginamos el espíritu como si fuera un fantasma. Un ser de materia etérea, pero materia al fin y al cabo.

La materia es potencia pura, no existe sin una forma que al menos sea cantidad "partes extra partes", partes que podemos denominar "átomos" relacionados.

Espíritu es lo que puede existir sin materia.

Lo inmaterial no tiene partes. No podemos pues, "imaginar" lo inmaterial, o dibujarlo en un ordenador con la forma de un fantasma.

Lo inmaterial podemos "sentirlo". Como el pato puede sentir el dolor o el placer de la humedad. Porque "sentir" es un acto de conocimiento (conocimiento sensible) y todo acto de conocimiento es, él mismo, inmaterial, aunque necesite de un órgano que al inmutarse presente la forma sensible.

Sin embargo, el pato y la pata no están abiertos por dentro. Sus sensaciones inmateriales van siempre unidas a los cambios de sus átomos, de sus órganos sensibles.

Las mujeres y los hombres, las personas, sí que podemos despertarnos. Y pensar el placer o el dolor, sin sentirlo. "Sabemos" lo que es.


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¿Tiene el animal vida teórica?

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El conocimiento animal no se separa, no se destaca, no va más allá, se sume en el comportamiento animal.

El conocimiento animal está enteramente al servicio del comportamiento animal, es una fase del comportamiento.

El animal no se detiene a pensar. El hombre sí, y si no se detiene no piensa.

El hombre deja en suspenso la acción, la propia conducta. Aquí está la distinción entre vida teórica y vida práctica.

Para el animal el conocimiento es un medio para sobrevivir. No le interesa en modo alguno conocer.
Su vida no se detiene, no se dedica a pensar, no tiene vida teórica.

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¿Por qué se dice a veces que "primum vivere, deinde philosophare", primero vivir y después filosofar?

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Porque "vivir" significa aquí la vida práctica.
Si no tenemos resueltos los problemas prácticos, no podemos dedicarnos a pensar, porque justamente pensar es detenerse a pensar, limitarse a pensar.

Desde el punto de vista biológico la inteligencia se describe así: la interrupción de la conducta práctica por otro tipo de actividad vital que nos pone enfrente de lo universal (de lo constante, de las ideas, de lo que son las cosas).

El universal es la idea general, lo que las cosas son, independientemente de su relación con nuestra vida.

El animal no puede interrumpir su comportamiento. Al no poder universalizar vive inmerso en el tren que le conduce, sin saber a dónde va.
Pensar es otra manera de vivir, distinta de la vida animal.
Algunos animales sueñan. Ninguno piensa. El sueño es una fase del comportamiento animal.
El hombre, al despertar, puede salirse del sueño. El animal sigue en su tren.
Despiertos podemos decirnos: antes de filosofar, veamos dónde podemos vivir mejor.




De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 53.2

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¿Por qué los hombres intervenimos en el universo de modo más eficaz que los pájaros?

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Porque desde el mundo de las ideas se interviene en el plano práctico de una manera nueva y mucho más eficaz.

Pensar es detenerse a pensar y pensar es tomar contacto con un ámbito que no es el mundo real físico, sino inmutable: el mundo de las ideas. Somos, por decirlo así, extracósmicos.

Si me paro a pensar, por ejemplo, en el agua en general, en el universal "agua", si poseo esa noción, no sólo me acercaré, temeroso, a beber o bañarme, sino que puedo ser bombero o comenzar un negocio de agua natural.
Eso no lo puede hacer un mono, un animal dotado, a lo más, de imaginación. Aunque sea un bonobo congolés.






De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 53.4
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¿Qué es la Teoría del conocimiento?

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La Teoría del conocimiento consiste en estudiar nuestro conocimiento tal como podemos comprobarlo en nosotros mismos.

Cada uno de nosotros pensamos y somos testigos de nuestros propios pensamientos.

Podemos teorizar sobre nuestro conocimiento, que es íntimo a nosotros.



De esto habla Lluis Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 13


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¿Cuál es el axioma central de la antropología?

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El axioma central de la antropología establece que "para el hombre, ser creado equivale a ser dual".

Ahora bien, el sentido último creado de la dualidad humana no se corresponde con su propia intimidad, sino con la auto-transcendencia de su intimidad personal.

Trascendentalmente estamos orientados "hacia" el Origen.

La libertad trascendental que caracteriza a la persona humana se formula como "orientación".

Juan A. García González opina que la antropología no debe axiomatizarse, porque la libertad es superior a la necesidad.

Sin embargo, el axioma antropológico que proponemos no implica necesidad, sino inspiración. El modo de escapar a los límites de nuestra soledad es la dualidad.





Así habla Salvador Piá en "El hombre como ser dual" p. 368.2
En la etiqueta 1.0.2 hablamos del auto-trascendimiento.
Y en la 5.13.0 de la apertura transcendental.

Hablamos de la axiomática en la etiqueta 2.1.0
La Antropología es tratada en la etiqueta 5.1.0

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¿Es real el "entender"?

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Llamamos realidad a lo que es.

Pero el ser se dice de muchas maneras.

El "entender" es real.
Siendo real el "entender", no es sencillamente el ser, porque la realidad del conocimiento es "hacerse otro".

Si el ser es acto, el entender es acto de acto.

Si el ser "realea" como acto, el entender "realea" como acto de acto.

Entender es acto noticioso, trasparecer activo: un desdoblamiento del acto tal que, sin dejar de ser acto, acoge cabe sí, como acto novedoso, lo otro.

Entender es pues otro sentido de la realidad, más rico, propio de seres superiores, capaces de crecer con ganancia noticial.




De esto habla Ignacio Falgueras en Studia Poliana n. 2.  2000 p. 197 

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¿Es unívoco el sentido de la potencia, según Aristóteles?

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En Aristóteles encontramos, al menos, dos sentidos distintos de "potencia".

Se corresponden a dos sentidos aristotélicos de "acto".

No es lo mismo la potencia del acto llamado enérgeia, (potencia de pensar o potencia de sentir o potencia de ver), que potencia del acto llamado entelécheia (potencia de ser una cosa u otra, al margen de la consideración de la mente).

Una es la realidad del conocimiento (y este es el sentido más temprano que da Aristóteles a la potencia: el poder despertarse, el poder ver, el poder conocer) y otra es la realidad de la cosa, considerada, repito, al margen de la mente. La montaña es en sí, separada de mi mente. Está en potencia de devenir volcán.

Las cosas en sí tienen muchas dimensiones y Aristóteles se extasía al estudiar la substancia, los accidentes, los movimientos. Está tan contento con su universo predicamental que no da la importancia debida a su descubrimiento de juventud: el acto como enérgeia. De ahí que su antropología se trunque.

Polo la prosigue.
Descubre que la potencia de mi "verdad personal" (verdad trascendental de mi ser) me lanza a su búsqueda y cuando la encuentro (enamoramiento) mi libertad es volcán con sentido: AmarSe.



Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.69

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¿Qué dualidad nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia?

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El binomio intellectus / ratio (noús / logos) nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia.

Hablemos primero del intellectus o noús:

Intelecto (noús en griego) en la filosofía aristotélica es la capacidad de captar directamente contenidos inteligibles. La comprensión de lo inmediato.

Polo distingue entre :
Intellectus ut potentia : que es lo que se entiende como facultad de la inteligencia, y que es de nivel esencial.

Intellectus ut habitus : Son los hábitos innatos al intelecto agente : sindéresis, hábito de los primeros principios y sabiduría. Son de nivel trascendental.

Intellectus ut actus : Es el radical personal Entender. Es uno de los cuatro radicales trascendentales descubiertos por Polo.

Y ahora hablemos del logos:

Razón (logos en griego) es el camino de lo inmediato a lo mediato.
La razón posee una notable versatilidad, a veces es deductiva, otras veces no.
Hay muchas modalidades racionales.
Crecemos y los niveles cognitivos se entrelazan.
La razón es de nivel esencial


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