¿Va la esencia por delante?

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Sí. La esencia va por delante.

Pero no se asusten ustedes pensando que me he vuelto ateo.

El acto de ser tiene prioridad, sí, pero no una prioridad pensada como "eficiencia".

¿Cómo entender esa prioridad del acto de ser? En términos de finalidad.
Por eso dice Polo que el ser es finalidad pura.

Inmediatamente debemos añadir que no se trata, en el caso del ser personal, de una finalidad física. Se trata más bien del destino.
La persona humana es libre para destinarse. Y se destina por medio de su don, de su esencia creciente.
De ahí que la esencia humana vaya por delante, pues seremos lo que queramos ser, al disponer, libremente, de nuestro destino.





Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Es primera la actividad originaria?

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La actividad divina, el dar supremo es ciertamente originario.

Y a doble título.

Es actividad primera, que asienta la prioridad del Esse.

Y sin embargo es actividad última. El Ser es también posterior. Futuro que garantiza la anterioridad de la Essentia.





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¿Es solitario el ser originario?

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El peligro de Hegel, y más aún de Nietzsche, es la soledad.
Pensar a Dios (Hegel) o la Nada (Nietzsche), como pura idea, como puro resultado o como puro retorno.
Como puro presente.

El ser Originario no es soledad.
Es finalidad pura en el sentido de que es un Dar que lleva dentro su Aceptación y su Don.
Dios no es "Ya".

Lo ventajoso de la exposición poliana de la distinción real entre el ser y la esencia radica en presentar la finalidad o destino como futuro gozoso y libre.



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¿Son las criaturas producidas por Dios?

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Polo es el filósofo de la distinción.

El ser se distingue en dos : ser creado y ser Increado.

Las criaturas son añadiduras en el Don íntimo de Dios.
No son producidas por Dios, sino destacadas en el Don.

Abiertas en el Futuro de Amor eterno que es Dios.

Y las criaturas "personales" son añadidas, añadiéndose libremente, si quieren, al Don.







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¿Qué es la Identidad en Dios?

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La Identidad de Dios es la completa y plena esencialización de su ser. Es lo que Es.

En otra ocasión defendí que "propiamente" no se puede hablar de esencia en Dios. Dios es realmente idéntico.

Cuando hay distinción entre esencia y existencia no se puede hablar de identidad.

En Dios no puede haber distinctio realis entre essentia y esse.
La esencia divina se identifica con el ser; la esencia es ser, simplemente ser; no hay "propiamente" esencia en Dios, sino ser.
El Misterio de Dios es su Identidad, trina en Personas.







Me he inspirado de algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010.
Ver a este propósito Miscelánea poliana nº 4, p.34.2, tal como aparece en  la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"

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¿Es originaria la Identidad?

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Tiene razón Juan A. García cuando dice que la Identidad debe declararse Originaria.
La distinción en el Origen no es la distinción Ser-Esencia, sino Distinción de Personas en la Identidad divina.

No hay resquicios en el Ser.

Identidad del Dar, del Aceptar y del Don supremos (Ignacio Falgueras).
Dios es Identidad.

Y no se esencializa a través de su acción, sino que su Esencia es su Ser.

Nótese la diferencia con el planteamiento de Nietzsche que presenta el ser como un yo que se esencializa en sus actos voluntarios.

Si no hay resquicios en el Ser, las nuevas esencias (usted y yo, por ejemplo) deben ser creadas mirando a su inserción en el Don que es Dios.
La actividad de las nuevas esencias va dirigida "hacia" la posteridad. Y así se separan, distinguiéndose la esencia que son y el ser que serán (serán siempre en futuro al ser inidénticas). Seguiremos siendo, las criaturas, futuro indesfuturizable, saciándonos sin ser nunca saciados.

En el planteamiento poliano la persona esencializa su mundo, añadiéndolo al Ser Originario, al ofrecerlo y ser aceptado.
Comprendan ustedes que no es el yo el que se esencializa con su acción. El yo es el ápice de la esencia humana.
Es la persona (siempre en futuro) la que se manifiesta gracias al yo.
En las criaturas hay siempre distinción entre esse  y essentia.

La Identidad debe declararse Originaria.

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¿Tiene prioridad la esencia del universo con respecto a su ser?

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Sí. La esencia del universo físico tiene prioridad con respecto a su ser (ser que denominamos "persistencia).


El esse o ser del universo físico se puede formular como "principio de no contradicción" o "persistencia".
Dios y las personas le dejan sencillamente ser, con generosidad.

La propuesta poliana de dar una cierta prioridad a la esencia facilita la comprensión de la esencia del universo como unidad de orden, despliegue de la tetracausalidad, o análisis tetracausal de la persistencia.

El universo es, "según" las posibilidades del orden causal.

Ese "según" es precisamente la anterioridad de la esencia.
Aparece así más clara la función de la ciencia y de la actividad científica:  analizar las causas para utilizarlas en estrategias eficaces. Así vivimos mejor.






Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Es inidéntica la persona humana?

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Siempre seremos inidénticos.
La creación del hombre es una llamada.
Somos responsables de la respuesta. Nada está escrito.

Polo es realmente el filósofo de la distinción.
Más alta que la distinción acto de ser - esencia es la distinción entre ser creado e Increado.

Y la más alta distinción es la Distinción entre las Personas divinas.

El ser está abierto por dentro.

El ser personal humano está abierto porque es dual, según sus distintos radicales.
Y su radical más alto, el amar personal, ha sido llamado a responder, ofreciendo su don, su esencia.

¿Cómo ofrecemos la esencia del universo?
En tanto que creada, la esencia del universo se distingue del ser del universo según la persistencia. Sencillamente persiste. Pero la persona humana puede, trabajando, esencializársela, convirtiéndola en su mundo, como don.

Sin embargo, el don cabal no es el mundo, sino la esencia de la persona humana, que no es otra cosa que nuestra vida, compenetrada con nuestro mundo.
"Don" porque la esencia de la persona humana no es un despliegue de lo ya creado, sino que se presenta o manifiesta según la libertad personal, según la coexistencia, íntimamente, libremente.

Cuando la esencia "persiste" es sencillamente análisis. Esencia del universo.
Cuando la esencia "co-existe", es respuesta. Esencia de la persona humana.

No hay posibilidad de aburrimiento.
Verdaderamente es ventajoso ser Hijo. 

Somos futuro indesfuturizable.
Nuestro gozo es la insistencia en el océano de la máxima amplitud.




Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Es el hombre dual porque su esencia se distingue realmente de su acto de ser?

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La distinción real entre el acto de ser y la esencia de la persona humana no es la raíz última de la dualidad.

Aunque todo en el hombre sea dual, la raíz está en su dependencia de Dios, que marca la inidentidad humana. Solamente Dios es Idéntico.

Porque depende de Dios, se distingue de Dios. El hombre nunca "es" completo. Siempre "será" en Dios. Depende de lo que Dios quiera.

Sin embargo, no se distingue de Dios como el ser del universo. Éste es como es (aunque tampoco sea "idéntico" pues su despliegue también depende).
La persona humana, y aquí está su novedad, se distingue de Dios libremente, según su respuesta.

La distinción entre acto de ser y esencia de la persona humana no es pues la dualidad radical.
El hombre no es dual por ser compuesto, sino por depender libremente de Dios, como hijo.


Y porque depende de Dios se dualiza también con las demás personas y con el ser del universo.


La esencia humana es el "disponer". Depende del acto de ser personal (y por consiguiente se distingue realmente del acto de ser personal), pero no se distingue tanto como para ser otro acto de ser.

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¿Cómo llama Polo a la esencia humana?

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Polo llama a la esencia "humana": "disponer".

También se la podría llamar "tener".
Y así explicaríamos la distinción entre el acto de ser humano y la esencia humana como "dar" y "tener". Siendo el "dar" el acto de ser humano y el "tener" la esencia humana.


Pero "disponer" expresa mejor el sube y baja de la actividad libre, así como el autoperfeccionamiento propio de la esencia humana.

Estudiamos ahora (en julio y agosto 2016) la distinción entre esencia y acto de ser. Se trata este tema en la etiqueta 1.7.0 de este blog.

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Polo es el filósofo de la "distinción".

No tener en cuenta la distinción radical entre acto de ser y esencia aboca indefectiblemente en el monismo y, por tanto, en la imposibilidad del conocimiento de Dios.

De ahí el mérito de Tomás de Aquino al descubrir la distinción real entre acto de ser y esencia, y asentar así la necesidad de la creación.

Polo profundiza en esa distinción.

Distingue, como Tomás, esencia y acto de ser, pero la peculiaridad de su enfoque estriba en presentar la esencia como un ejercicio activo dirigido "hacia" la posteridad o hacia el futuro.

Quizá la mejor luz que ofrece Polo sobre la distinción esse-essentia, consiste en su propuesta de una cierta antecedencia de la esencia.

No es que niegue la prioridad del ser sobre la esencia, sino que la entiende con más realismo.
Ya que esa prioridad no es de carácter eficiente, sino final, finalidad pura.

La esencia del universo frena el despliegue del ser del universo físico, permitiendo que el mundo sea habitable, ésa es la finalidad del acto de ser del universo: que podamos "vivir", es decir, que podamos edificar nuestro don, cosa posible gracias a la lentitud introducida por la actividad de la esencia. En efecto, al tener que desplegarse tetracausalmente, la persona humana puede intervenir esencializando su mundo.

Por otro lado,  la esencia humana manifiesta libremente, (de ahí su antecedencia) el destino. El acto de ser personal rige en cuanto que pide a la esencia humana que disponga cada vez más libremente. La finalidad trascendental no es otra cosa que la libertad de los hijos de Dios.


Grandioso.


¿Qué es el bien?

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El bien es la efusión del Ser.

Se dice también que el bien es "lo otro que el ser", en orden a la realización del ser.
Es importante notar que en este segundo caso nos referimos al ser "creado". En efecto,  el ser creado es inidéntico, no está "realizado". A eso alude la expresión "en orden a su realización".

Siempre podemos dar más, ser más. Los bienes son el futuro que se va realizando.

Ideamos bienes (lo otro) y podemos quererlos y otorgarlos en orden a destinarnos.

El bien está siempre subordinado a la aceptación por el otro, con el Otro.

El Bien Absoluto es el Don del Espíritu Santo que realiza la Comunión.

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¿Comparece la persona en los actos de la voluntad?

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Ciertamente la persona comparece en los actos voluntarios.

Son actos que necesitan ser constituidos, entrando el yo a formar parte del acto.

De ahí que digamos que los actos de la voluntad son efusivos de la persona.
Son un verdadear del yo, al comparecer la verdad de la voluntad.
El yo se reconoce en los actos voluntarios.






Ideas inspiradas en la pregunta nº 12 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.

Pinchen aquí para acceder a la entrevista completa: http://www.leonardopolo.net/revista/revista.html


Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
5.5.3 amar personal;
6.2.2 voluntad;
1.13.1 efusión;
6.2.0 yo y sindéresis

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¿Es creadora la voluntad de verdades?

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Sí.
La voluntad "crea" una verdad que es propia de la voluntad y que consiste en el añadir al ser del otro, nuestro "querer que sea más".
Por eso la voluntad debe estar asistida por el amar personal que aporta una novedad, la novedad de "su querer". Quiere "más ser, para el otro".

Se crea así la verdad de la voluntad que quiere.
La persona se ha comprometido al querer, autodesvela la novedad de su querer. Su voluntad "verdadea"

Hay pues una verdad en la voluntad, que sólo se da si se da el acto voluntario. Y en este sentido también hay una manifestación personal.

Más aún, en el amor en cierta manera se crea al otro, al querer más otro.
En este sentido el amor es incrementativo. Y Polo lo califica de efusivo.

Cuando queremos a alguien lo estamos honorando.




Ideas inspiradas en las preguntas nº 7 y 8 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.

Pinchen aquí para acceder a la entrevista completa: http://www.leonardopolo.net/revista/revista.html


Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;

1.2.2 amor ;

¿Qué diferencia hay entre difusión y efusión?

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La difusión es como una degradación.

La efusión es incrementativa.

Los antiguos decían que bonum est diffusivum sui.
Pero lo que deriva del bien que quiere la voluntad, es inferior al bien: va hacia abajo.

En cambio, el amar trascendental es incrementativo. Es en este sentido en el que hablamos de efusión.
El amar personal "crea" el querer de la voluntad, la verdad de la voluntad que afirma al otro.

De ahí que siempre que aparece el bien hubo, trascendentalmente, una efusión incrementativa del ser.

Esto no obsta, al contrario, para que el bien se difunda, en la medida en que pueda ser acogido por el otro o por lo otro.





Ideas inspiradas en la preguntas nº 9 de "ANALÍTICA DEL AMOR". Entrevista de Juan Cruz Cruz con Leonardo Polo, que pueden ustedes encontrar en el nº 33 de la revista Miscelánea poliana.

Para saber más vayan a las etiquetas de este blog:
18.1.1 analítica del amor;
1.13.1 efusión;
5.2.2 bien

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¿Hay distintos niveles de bien?

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El bien es la efusión del ser.

La verdad es el desvelamiento del ser. El bien es su efusión.

El bien, me escribió un día Jorge Mario Posada, es lo otro que el ser, en orden a la realización del ser.


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Hablemos primero del bien del ser personal.

Veamos sus niveles:

1) El bien absoluto es el Don de Dios. El Espíritu Santo que se identifica con el Dar y Aceptar divinos.

2) El bien de la persona es la efusión de su ser.

El bien trascendental personal  es la efusión de las personas como comunión de amor,  siempre abierta al futuro. Tal el fuego. Es un bien necesario. También se le llama bien absoluto, en cuanto que se añade al Ser, sin añadirle nada.

A nivel trascendental, el bien de la persona es el futuro no desfuturizable, pues Dios la asistirá siempre. Siempre más. Es la Réplica de cada quién en Dios.


3) A nivel esencial el bien personal es su don, es decir, su esencia creciente. La tarea de la persona es hacer el bien que ofrecerá a Dios. Edificar su vida.


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Y ahora hablemos del ser del universo físico, que es distinto del ser personal, pues no es libre.

1) El bien absoluto es Dios como primer principio de Identidad.

2) El bien del universo físico, a nivel trascendental es el futuro, sencillamente persistente.

3) El bien del universo, a nivel esencial, es su esencia, el despliegue de la tetracausalidad que se cumple gracias a la causa final. Por eso hay un adagio en filosofía que dice que el bien tiene razón de fin.








Para saber más
Etiqueta 4.0 La esencia del universo.
Etiquetas 1.4.4 la tetracausalidad y  1.4.8 Causa final (ambas en construcción).
Etiqueta 1.0.2 Dar trascendental

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¿Cómo mostrar que tenemos réplica?

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La mostración de la réplica tiene dos vertientes: el conocimiento y el amor.

Desde el conocimiento sabemos que la persona sola es un absurdo.

Desde el amor sabemos que sin aceptación nuestra vida es una tragedia.

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¿Qué distinciones es conveniente hacer antes de abordar el tema del bien?

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En primer lugar: no es lo mismo el bien trascendental que el bien esencial.

El bien trascendental es una de las propiedades puras del ser. Es un trascendental como el acto de ser y la verdad.

Si, con Polo, distinguimos entre el ser personal y el ser del universo físico, tendremos dos trascendentales distintos: el bien personal (que se convierte con el ser y la verdad personales) y el bien metafísico (que se convierte con el ser y la verdad del ser del universo físico).

El bien esencial: tanto la esencia de la persona humana como la esencia del universo físico tienen razón de bien. La persona humana otorga los bienes de su vida (en efusión) y el ser del universo físico se despliega según el orden del universo (en difusión).
Tenemos así el bien esencial personal y el bien esencial metafísico.

El bien personal es efusivo.
El bien metafísico es difusivo.

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Detengámonos en los distintos bienes, sin olvidar que la noción que abarca todos los bienes es su consideración como "lo otro que el ser, en orden a la realización del ser".

El bien de la persona es su realización como amor. (Es la comunión gracias al don otorgado; en el caso de la persona humana es el encuentro con su réplica divina).
El bien del universo físico es su realización como conectivo del amor personal (que lo convierte en don, elevándolo).

El bien trascendental personal  es la efusión de las personas como comunión de amor,  siempre abierta al futuro. Tal el fuego. Es un bien necesario (de ahí que los condenados desesperen, al cerrarse libremente al futuro). También se le llama bien absoluto, en cuanto que se añade al Ser, sin añadirle nada.

Mi bien esencial personal es la efusión de mi esencia para entrar en comunión con otros. También se llama bien moral. Es el bien operado o procurado u otorgado. Es la dimensión "esencial" del amor personal humano. Su efusión.


El bien trascendental metafísico es el futuro, en cuanto tal, del universo físico, que es sencillo y depende solamente de Dios. Es también un bien necesario. Es el sentido metafísico del bien: todas las cosas tienden al bien por el que han sido creadas. El ser es una fuente que mana y manará.


El bien esencial metafísico es la realización del plan de Dios para el universo físico. En el análisis del bien del universo, descubrimos la esencia del universo como tetracausalidad que se despliega. Su cumplimiento es el orden de las causas. Su difusión.
Gracias a los bienes del universo físico, las personas podemos conectarnos unas a otras, para otorgarnos dones, y hacer crecer la comunión de nuestras vidas.

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Estudiamos ahora (13-20 julio 2016) la noción de "efusión" según Polo. Se trata este tema en la etiqueta 1.13.1

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Gracias a la comprensión de lo que es la efusión seremos capaces de distinguir el bien de la verdad.

En efecto, la verdad es el desvelamiento del ser.

El bien es la efusión del ser.

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Y gracias a la distinción poliana entre ser personal y ser del universo físico, podemos aceptar que el bien sea efusivo y difusivo.

En efecto, el bien del universo físico es difusivo.

El bien del ser personal es efusivo.
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Rápidamente ¿quién es la persona?

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Persona es el ser abierto a la trascendencia. Por tanto, radicalmente libre.

Libre para destinarse, si quiere. Responsable.
Su verdad le inspira a dar.

Persona, rápidamente, es la relación subsistente originaria o, en el caso de las personas creadas, relaciones subsistentes en el orden del Origen.

Noten la distinción entre ser personal y el acto de ser del universo físico (denominado "persistencia" por Polo).
El universo físico es la persistencia subsistente en el orden del Origen. Depende del Origen en el modo sencillo de la persistencia.

La persona creada es, sin embargo, la relación subsistente en el orden del Origen, es decir, dependencia del Origen en el modo de relación insistente, intensiva "hacia" el Origen (insistencia subsistente en el orden del Origen).

La "intensidad" de la insistencia hace referencia a la "esencia", que en Dios se identifica (Esencia divina) con cada una de las personas y en las personas humanas es más o menos intensa según el grado de santidad.

Las Personas en Dios (la Trinidad) son relaciones subsistentes originarias.




Estudiamos la intensidad y la transparencia en la etiqueta 5.4.4

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¿Qué es ser persona?

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Ser persona es estar abierto por dentro.

Persona es un ser distinto en cada caso, aunque abierto, cognoscente y amante, a la trascendencia.

Al decir "cognoscente y amante" hacemos una alusión a las perfecciones puras del ser personal, o trascendentales personales, es decir, trascendentales que se encuentran exclusivamente en las personas.

Ser persona es un ser abierto a la trascendencia.

Un perro no está abierto por dentro. Lo más que puede conocer es lo que le ofrecen sus sentidos, ya determinados a sentir sus sensibles propios. Aunque mucho ladre, no añade nada al universo físico al que pertenece.

Persona es la "novedad" irrepetible. Lo radicalmente distinto, nuevo. El acto más alto.

La persona es la profundidad misma, la radicalidad del ser considerada no en cuanto que cerrada, sino al revés, precisamente en tanto que abierta (por dentro).

Persona es ser espíritu.

Estar abiertos por dentro. (Una persona sola es un absurdo antropológico).

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¿Cómo tiene que ver la persona con el dar?

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Ser persona es dar.
La persona, en tanto que actividad, es dar.
El ser de la persona es su dar.

Nos referimos a la actividad más alta de la persona, es decir, a la consideración trascendental de la persona.

Cuando en esta vida damos, o dinero, tiempo o comida, estamos, sí,  dando, pero imperfectamente, porque al dar, perdemos.

Cuanto más alto es el dar, menos pérdida lleva consigo.
Las donaciones más profundas (la vida, el conocimiento, el amor) no llevan consigo pérdida alguna, ni por parte del que da, ni por parte del que recibe, ni por parte de lo dado.

Lo más alto en las criaturas es el dar gratuito, libre, es decir, un dar personal.









Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.54. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Cómo saber quiénes son personas?

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Sabemos que un ser es una persona humana cuando se manifiesta su naturaleza.

Como una persona humana es un animal que tiene razón, cuando un animal habla, sabemos que es persona.
Ésta es doctrina clásica, poseída pacíficamente.
Tomás de Aquino dirá que hay persona cuando hay forma humana, naturaleza humana.

Desde un planteamiento nominalista las cosas cambian, pues para el nominalismo cada individuo es distinto de los demás. No hay una naturaleza común.
Somos nosotros los que inventamos la etiqueta "hombre" y la ponemos a ciertos individuos. Habrá que recurrir al consenso o a la autoridad del legislador para saber quién es hombre y quién no.
Para unos el determinante será la autoconciencia, para otros el uso de razón y la libertad, para otros la edad.

En la práctica estas teorías han tenido mucha importancia a la hora de legislar sobre el aborto, la experimentación con embriones humanos, la esterilización de los deficientes mentales, y casos semejantes.

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Ya sea porque la naturaleza humana aún no se ha manifestado suficientemente, o ya sea porque no admitimos la existencia de una naturaleza humana, en ambos casos parece difícil llamar persona a un embrión.

¿Cómo reconocer la persona que es un embrión humano?

Primero tenemos que darnos cuenta de que la noción de persona designa a un ser con una dignidad superior a los demás seres, pues la persona es un ser abierto a la trascendencia. Aunque a veces no lo manifieste, aunque no tenga aún la capacidad de enterarse de los primeros principios de la realidad, ya los posee.
La persona humana es una luz siempre encendida, llamémosle intelecto agente, o inteligir como persona, o libertad trascendental.

Pero para ver tenemos que abrir los ojos.
Un embrión humano no conoce (aún tiene los párpados cerrados) pero por dentro está abierto, es una relación subsistente.

El ser no se "identifica" nunca con sus manifestaciones externas.
(La composición real de acto de ser y esencia vige siempre en la criatura).
Gracias a las manifestaciones externas podemos tener indicios. Pero la persona se puede manifestar más o menos, o nunca.

El óvulo fecundado es persona humana.
Tiene un destino trascendente.
Es un ser abierto por dentro, aunque aún no lo esté aún por fuera.





Ideas sacadas de Rafael Corazón. Filosofía del conocimiento, pp 118-121.

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¿Somos lobos?

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No somos lobos.
Los demás son también personas.
Sus vidas tienen un destino trascendente, como el nuestro.

Hobbes, como nominalista, dice que los intereses de cada quién chocan con los intereses de los demás. Que cada uno va a lo suyo:
Homo homini lupus.
Y por lo tanto:
Auctoritas, non veritas, facit legem. (No es la verdad la que constituye las leyes, sino la autoridad).

Pero si llegamos a entender que las personas tenemos una naturaleza común, que somos todos y cada uno, seres abiertos a una trascendencia de comunión, sabremos que podemos y debemos amarnos unos a otros.

No somos lobos, aunque a veces nos comportemos como lobos.






Ideas sacadas de Rafael Corazón. Filosofía del conocimiento, p. 120.
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¿Es la persona humana co-ser?

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Sí. La persona humana es co-ser.

La persona humana es la realidad abierta en intimidad y también hacia fuera.

Abierta por fuera y por dentro.
Co-ser designa a la persona.

Co-ser no en sentido sociológico (como cuando Heidegger dice que el ser humano es mit-sein), sino como ser que no se limita a ser, sino que se añade refrendando el ser (ratificando, aprobando, confirmando, ser acompañando).

Ser además.





De esto se habla en L. Polo. Antropología trascendental. Tomo I. La persona humana. p. 32.2

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