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La esencia no existe realmente sin el acto de ser.
Es, con el acto de ser, como la esencia existe, y es acabada.
El acto de ser la comienza y la acaba, la hace perfecta.
Esencia y acto de ser se distinguen realmente.
Pero no se distinguen como una cosa y otra cosa, o como una persona y otra persona.
Tampoco es una distinción de razón, sino real, como la inteligencia se distingue realmente del alma.
Distinción real no quiere decir que la esencia pueda existir sola. Existe, es acabada, por el acto de ser.
En el universo físico hay sustancias, hay naturalezas, pero no están “acabadas”.
Esencia indica perfección.
Ni las sustancias y naturalezas físicas están acabadas. El acabamiento del universo físico es la unidad del orden de las cuatro causas, que se consigue gracias a la persistencia del acto de ser del universo.
No sucede lo mismo con la persona humana.
La distinción entre esencia humana y acto de ser personal no es la misma que la distinción entre la esencia del universo físico (tetracausalidad) y el acto de ser del universo (persistencia)
Veamos primero uno de los miembros de la distinción : la esencia humana.
La esencia humana es la perfección o acabamiento de la naturaleza humana, pero la naturaleza humana no es una "naturaleza" del universo físico.
La naturaleza humana es cuerpo + espíritu, es a la vez cósmica y extracósmica. Y el alma humana es el horizonte entre el universo y el espíritu.
La naturaleza humana es cuerpo y alma.
Del lado del cuerpo es vida recibida de los padres.
Del lado del alma es vida añadida por la persona humana.
El alma crece, su acabamiento es la esencia (que indica, repito, perfección).
El don que es la vida de cada persona humana, su esencia, se “acaba” con la muerte y la persona ofrece a Dios su don.
El don no existe solo, es don porque el acto de ser personal lo ofrece a su Creador.
Veamos ahora el otro miembro de la distinción : el acto de ser personal humano.
El acto de ser personal no es “persistir” como el acto de ser del universo.
El acto de ser personal es “además”.
De un lado porque “sobra” y perfecciona la esencia. Y de otro lado porque es “adverbio” de Dios.
La antropología poliana propone cuatro trascendentales personales que constituyen el carácter de “además”.
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