Cambia radicalmente porque dejamos de ver al otro como un "qué"
(un conjunto de conductas o resultados) para descubrirlo como un
"quién".
Esto significa que ya no reducimos a nadie a sus errores.
Al reconocer la dignidad incondicional de la persona, podemos establecer
un vínculo estable y libre.
A pesar de los errores, gracias a ver más allá de ellos nos disponemos a
establecer compromisos que van mucho más allá de las simples afinidades de
caracteres.
Ideas
sacadas de la serie Vínculo, libertad y madurez humana, de Graciela Soriano.
Concretamente : https://madurezpsicologica.com/persona-personalidad-distincion-decisiva/

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