¿Cómo distinguir entre inteligencia e intelecto personal?

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Es doctrina aristotélica distinguir entre intelecto paciente e intelecto agente.
Y Tomás de Aquino descubre la distinción entre esencia y acto de ser.

Pues bien, la inteligencia es esencial y el intelecto personal es un trascendental o perfección pura del acto de ser humano.


A la inteligencia le corresponde el conocimiento operativo y el conocimiento adquirido con los hábitos adquiridos.
Al intelecto personal el conocimiento que se logra con los hábitos innatos (sabiduría, hábito de primeros principios y sindéresis).

La inteligencia es potencia pasiva de la esencia humana, que depende para su activación de la información sensible.
El intelecto personal es un trascendental del ser personal, que se abre activa y libremente a su temática, sin la dependencia sensible.



Ideas sacadas de Juan A. García González. Autognosis. Bubok y Miscelánea poliana. p. 12



¿Qué son las bienaventuranzas evangélicas?

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Las bienaventuranzas evangélicas son la culminación de la Ética.
 Ética esclarecida por Cristo en el sermón de la montaña.
 Por ejemplo: conducimos nuestra vida hacia la felicidad si amamos la pobreza…
 Especial relevancia ética tiene el amor a la paz, amor que siempre acompaña a la sabiduría.
 Y también la obediencia propia del martirio: bienaventurados los que padecen persecución movidos por el deseo de acatar a Dios (y no el Silencio de Scorsese).

  
Inspirado en el libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 7, 10. Creación y elevación, p.271.2

Para saber más ir a la etiqueta: 9.0.0 Ética

¿De dónde se infiere que todo ente es inteligible?

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La inteligibilidad de todo ente se infiere de la Inteligencia Suprema.
Intentemos explicarlo.
La inteligibilidad se da en lo real, porque inteligir es precisamente el retorno a la realidad de lo objetivado por la inteligencia.
Si no hay realidad tampoco habrá inteligibilidad.
Por eso todo ente, a su modo, es inteligible…, y principial.
Al decir "a su modo" estamos implicando la noción de cosmos como orden.
Los principios segundos del universo físico, son reales, cada uno a su modo, dependiendo de los otros en concausalidad. Concausalidad ordenada.
La realidad material es una articulación de principios segundos, una articulación de causas, una concausalidad.
No existe ninguna energía desnuda.
En definitiva, la inteligencia devuelve lo objetivado a la realidad según la tetracausalidad.
Esta devolución comporta distinción real del acto de ser con su análisis real. El análisis es la tetracausalidad, la esencia del universo físico.
Descubrimos así que el acto de ser no es idéntico (ningún principio creado lo es) por lo que debe depender del primer principio increado.
El conocimiento de Dios no permite postergación.
La inteligibilidad se infiere pues del Inteligir Supremo.



Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual


Miscelánea poliana 56 y 57

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Acaban de aparecer los números 56 y 57 de Miscelánea Poliana.

En el 56 tenemos dos artículos teológicos (siempre bien recibidos) de don Ignacio Falgueras.

Y en el 57 Juan A. García nos ofrece un cuadro esquemático de las aperturas que vale un Potosí, o un Congo, como gusten.

Está en el artículo : "Esquema del espiritu procedente de la persona humana". 

http://www.leonardopolo.net/revista/mp57.htm#esquema

Les recomiendo la "Vista gráfica del esquema", donde se aprecia mejor.

Muchas gracias a los dos.

¿Qué rasgos caracterizan el inteligir humano?

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El primer rasgo que caracteriza al inteligir humano es su infinitud.
En lo creado sólo el inteligir es infinito (y los otros trascendentales personales al convertirse con el Inteligir).
El segundo rasgo es el carácter habitual de la inteligencia humana.
La inteligencia se abre y crece mediante hábitos. Unos innatos y otros adquiridos.
En el momento de la concepción la inteligencia de la persona-embrión es tamquam tabula rasa. No hay nada escrito en ella.
Pero la persona es creada con hábitos innatos a su Inteligir personal (el hábito de los primeros principios reales, la sindéresis y la sabiduría) que tiran de la inteligencia, la activan, sin parar y en la medida en que la inteligencia lo permite.
Estos hábitos son luces siempre encendidas, pero que sólo se manifiestan cuando el cuerpo lo permite.
La "manifestación" iluminante es precisamente la inteligencia humana.
No olviden la distinción trascendental entre Inteligir personal e inteligencia que estudiamos en esta etiqueta 2.0.2



Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual

Para saber más ir a las etiquetas:
2.0.4 Inteligir humano;
2.6.0; la prosecución;
6.2.1 inteligencia;
1.0.7 infinito;

2.0.2 conocimiento esencial y personal
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¿Por qué dice Polo que la mente humana es devolutiva?

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La mente humana no es creadora, sin embargo de suyo es infinita, al ser "devolutiva".
Intrínsecamente, a nivel trascendental,  el Inteligir remite a lo primero en el ser.
A nivel esencial, la actividad de la inteligencia se ejerce en varias direcciones.
Dos de esas direcciones son: la radicación en principios y la ampliación de lo objetivo.
Veamos la radicación: la inteligencia restituye aquello que posee (lo objetivo) radicándolo, refiriendo lo conocido a sus principios, pudiendo alcanzar el acto de ser como primer principio real. Ejemplo: la lechuza existe (gracias al acto de ser del universo físico).
Veamos ahora la ampliación de lo objetivo. La inteligencia aprovecha lo objetivado proyectándolo y aumentando su conocimiento en un proceso al infinito que llamamos "generalización".
Es el pensamiento especulativo. Ejemplo: la lechuza es un ave nocturna, símbolo de la filosofía.
De una parte, la inteligencia es infinita, pues se refiere a principios, restituyendo, devolviendo, al afirmar la principialidad del ser, que es inagotable.
Y por otra parte es infinita en la apropiación de lo objetivado mediante la generalización, según un proceso al infinito que no se puede cerrar.
Sin embargo, lo objetivado también se devuelve a la realidad física en tanto que está constituida en principios que se llaman causas predicamentales.
Lo objetivado se devuelve a la realidad según la causalidad.
En definitiva, la inteligibilidad se da siempre en lo real, transitando a lo real.
Lo real son los principios.
Le mente humana se resuelve en principios al devolver lo pensado a lo real.




Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual

Para saber más ir a las etiquetas:
5.5.2 Inteligir personal; 
2.6.0 la prosecución;
6.2.1 inteligencia;
1.0.7 infinito;
2.0.2 conocimiento esencial y personal;

1.1.5 realidad.
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¿Funciona el demonio solo?

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El demonio quisiera funcionar solo. Pero no lo puede.

De modo análogo a como en el universo físico no existen energías desnudas, aisladas, pues el mundo funciona según propia concausalidad, tampoco Satán puede actuar sin la permisión de Dios.

(Esta permisión de Dios no la entendemos si pensamos al demonio como una criatura temporal. La permisión de Dios es trascendente a nuestro mundo).

La acción del demonio, en tanto que angélica, es misteriosa para nosotros, pero ángeles tenemos para no ser engañados.


El demonio ladra, pero no muerde, salvo si nos acercamos.
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¿Qué conviene recordar antes de iniciar el estudio de las etapas trascendentales de la persona humana?

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Me parece interesante hacer un recorrido rápido por las etiquetas en las que estudiamos las etapas trascendentales de la persona humana, unas "elevaciones", que como ustedes saben, no son del nivel de la esencia humana sino del acto de ser personal.

No pertenecen a nuestra vida manifestativa. Si se desvelan es porque notamos cómo nuestra vida crece desde más adentro de nuestra intimidad. Es decir, al ser elevados como un ascensor, vemos más, crecemos, aunque el acto de ser personal no crezca, sino que es "elevado".

Son cuatro "las etapas" de la persona humana o elevaciones a nivel trascendental.

la 1ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0, se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo. Dios eleva la materia procedente de nuestros padres, al crear nuestra alma espiritual. Es una llamada silenciosa.
Cualquier persona humana es, trascendentalmente, intimidad, apertura hacia dentro.

la llamada inicial o 2ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.15.0.
Es una elevación tan "natural" como la primera. Las aperturas transcendentales son el fruto de esta llamada.

la elevación o mantenimiento de la llamada : la estudiaremos en la etiqueta : 5.16.0 y se asimila a la gracia "personal" y a las gracias actuales de la teología.
Sin embargo, si tenemos en cuenta la caída del pecado original, el mantenimiento de la llamada exige una nueva creación o redención. Es aquí donde aplicamos la noción de gracia sobrenatural.

la glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.18.0, es  el encuentro definitivo con Dios.

Pero además de estas cuatro elevaciones no podemos olvidar que "trascendentalmente" ha habido una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don nadie. La estudiamos en la etiqueta 5.16.1, se trata de la caída trascendental.

Y hay también una redención trascendental. Es lo que llamamos nueva creación o redención (la gracia santificante). La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2.

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¿Cuáles son las etapas o elevaciones trascendentales de la persona humana?

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Las etapas o elevaciones trascendentales de la persona humana se pueden reducir a cuatro: creación, llamada, mantenimiento de la llamada y glorificación.

creación:  Dios crea la persona humana cuando la materia es organizada y la crea elevándola por un nuevo principio de vida espiritual (el alma humana), creado directamente por Dios.

El cuerpo humano es, desde su primer instante, organizado y elevado por su espíritu, principio de la vida orgánica y espiritual.

Es una llamada silenciosa.
El fruto de esa primera creación son las diferentes aperturas trascendentales.

El fruto más sabroso entre esas aperturas es la intimidad.

Estudiamos la primera creación en la etiqueta : 5.14.0, la creación de la persona humana.
Las aperturas trascendentales las estudiamos en la etiqueta 5.11.0.

llamada: estudiaremos la llamada inicial  en la etiqueta 5.15.0 (también estudiaremos en las etiquetas que comienzan por 5.13, las cuatro aperturas transcendentales que son el fruto de la llamada inicial).

mantenimiento de la llamada: la estudiaremos en la etiqueta : 5.16.0, la elevación o mantenimiento de la llamada.

El mantenimiento de la llamada exige una nueva intervención divina porque "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). Es la caída trascendental que estudiamos en la etiqueta 5.16.1.

Esta nueva intervención es una verdadera redención trascendental. Es lo que llamamos nueva creación o redención. La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2. Es la gracia santificante de la teología.


glorificación: la estudiaremos en la etiqueta : 5.18.0, el encuentro con Dios o glorificación.

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¿Qué significa "elevación" en la Antropología trascendental?

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"Elevación" en la Antropología trascendental significa dualidad ascendente: un miembro superior que tira hacia arriba del miembro inferior.

Por lo tanto las aperturas trascendentales son elevaciones, pues un miembro tira hacia arriba.
Y las aperturas transcendentes también.

Es importante darse cuenta que “elevación” es el elevarse incesante y actuoso. No es el estado de estar “elevado” sino el abrirse en comunión. 

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¿Somos conscientes de las etapas trascendentales de nuestro ser?

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La conciencia pertenece al yo, a la torre de control de nuestro ser, que capta, intermitentemente, lo que nos pasa.

Los planes de Dios para cada uno de nosotros, su obra en nosotros es un misterio ignoto. A él llegaremos en el encuentro futuro con Dios.

En esta vida, raramente nos damos cuenta de lo que nos adviene hacia dentro.

Los autores espirituales, (cómo no citar a Josemaria Escrivá) insisten en la noción de vida "interior". Esa vida interior es el aflorar de lo que llevamos dentro.

Eso no quiere decir que el yo no sea responsable de lo que ocurre por allá. Pues como veremos al estudiar el mantenimiento de la llamada (Etiqueta 5.16.0 sobre la elevación), cada paso trascendental de nuestra libertad radical, es avalado por el yo, directa o indirectamente. Es el valor dispositivo de los actos, que estudiamos en la etiqueta 6.9.2 "Aceptar".

La iniciativa es siempre divina, pero la realización de las distintas elevaciones, depende también de nuestra respuesta personal, libre.

Me he permitido utilizar el término "transconciencia" para designar el conocimiento que tenemos de la trascendencia en nuestra vida, digamos "exterior".
Si no les importa, diremos que somos "transconcientes" de las etapas trascendentales de nuestro ser.

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¿Cuántos miembros tiene la apertura íntima o apertura trascendental?

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La apertura "íntima" o intimidad de la persona humana, también llamada apertura trascendental tiene dos miembros: la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

La persona humana es "además". Al estar abierta en su interior prosigue hacia dentro, queriendo siempre más.

Llamamos apertura "interior" a la comunicación entre el co-ser personal y la libertad.
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "co-existencia" y "libertad".

Llamamos apertura "hacia dentro" a la comunicación entre el conocer personal y el amar personal
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "inteligir personal" y "amar personal".





Para saber más sobre :
la apertura inherente:…………... Etiqueta 5.9.0
la apertura hacia fuera:……….… Etiqueta 5.10.0
la apertura íntima:…………….…...Etiqueta 5.11.0
la apertura interior:…………….…..Etiqueta 5.11.3
la apertura hacia dentro:….…….Etiqueta 5.11.4
la apertura hacia el prójimo:…..Etiqueta 5.12.0
la apertura transcendente:……..Etiqueta 5.13.0
aperturas transcendentales:…. Etiqueta 5.13.1
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¿Cuáles son las aperturas trascendentales del ser personal humano?

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El ser de la persona humana se abre en una pluralidad de aperturas, que se denominan aperturas trascendentales o radicales.

Al estudiar estas aperturas notaremos la "complejidad personal humana" pues cada radical íntimo personal utiliza, a su manera, la misma puerta, la misma apertura, para dualizarse.

Por ejemplo, la apertura hacia fuera, para dualizarse con el universo y con las otras criaturas, es transitada por los cuatro radicales íntimos (el además, la libertad, el entender y el amar).

Las aperturas trascendentales o radicales son :

La apertura inherente de la persona a su esencia. La persona humana es creada capaz de darse al aceptar su esencia.

La apertura hacia fuera.

La apertura trascendental. Es la intimidad de cada persona humana (apertura interior y hacia dentro).

La apertura transcendente o co-existencia-en Dios.

El destino humano o encuentro futuro y pleno con Dios.

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¿Existen varios niveles en lo "sobrenatural"?

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Sí que existen varios niveles de lo sobrenatural, y podemos agruparlos en tres.

El nivel más bajo (y el más evidente) es el nivel de las realidades que llamamos "milagros".
Obras que manifiestan directamente el poder de Dios y que se distinguen de las modificaciones técnicas que son obras realizadas por el trabajo del hombre.
La noción de milagro señala con suficiente nitidez la diferencia de lo sobrenatural con lo natural. Se suele definir el milagro como una excepción respecto al orden natural que sólo es posible por influencia divina, aunque sea realizado por un hombre.
El mayor taumaturgo es Jesucristo.

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Otro nivel se corresponde con lo que San Juan designa con la palabra sémeion, signo, que indica directamente otro nivel de lo sobrenatural: la elevación que Cristo otorga al hombre. Y que llamamos gracia sobrenatural.

Por ejemplo,  los sacramentos, son signos eficaces (reales). La realidad sacramental es superior al sentido usual de la palabra milagro, por tener inmediata relación con la elevación de la criatura humana. (Primer perdón del Bautismo, perdón de los pecados, unión con Cristo en la Eucaristía).

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Y ahora veamos el nivel más alto, porque tampoco los sacramentos son la realidad sobrenatural más alta, pues, como se suele decir, Deus non alligavit potentiam suam sacramentis; y así, por ejemplo, es eficaz el bautismo de deseo, y Dios también puede perdonar los pecados atendiendo a un acto de contrición perfecta por parte de la criatura.

La conveniencia de acudir en este caso a la confesión es debida a que nadie puede estar seguro de que ha realizado un acto de semejante pureza.

El nivel más alto en lo sobrenatural es la Encarnación del Verbo pues proporciona una Vida muy superior a la naturaleza creada.

Con la noción de milagro no se alcanza a perfilar suficientemente la superioridad de la vida que proporciona la Encarnación del Verbo, sobre la vida de la naturaleza creada.

Y la realidad sacramental no debe ocultar que lo verdaderamente importante es Cristo mismo.

La clara prueba del favor divino es la Encarnación del Verbo, que, precisamente por ello, es el Autor de la realidad sacramental.

Toda la vida de Cristo está dedicada a dar gloria a Dios Padre, no sólo asegurando la felicidad de las criaturas humanas, sino también haciéndola residir en la donación de la filiación divina, es decir, en la unión con Él. Éste es el nivel más alto de lo sobrenatural.

La superioridad de la humanidad de Cristo sobre la realidad sacramental es debida a su unión con la segunda Persona divina.

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Pero aún hay más:

La incorporación del ser humano a Jesucristo está por encima de cualquier otro perfeccionamiento.

Entre otras cosas, la unión con Cristo lleva consigo la más estrecha unión entre los seres humanos. Por eso no es suficiente decir “Padre mío”, si esta expresión no va estrictamente acompañada de la fórmula “Padre nuestro”.

La paternidad divina es más real que la paternidad humana, la cual, en cierto modo, es excluyente.
Aquí todos somos hijos en el Hijo. Hermanos. Hijos de María.
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¿A qué reservamos el nombre de "sobrenatural"?

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Es asombroso comprobar cómo del universo corpóreo surge la vida.
Vida que tiene dimensiones inmateriales (por ejemplo, el conocimiento sensible, o el orden del código genético).
En el cosmos aparecen "naturalezas", seres vivientes.

El hombre, sin embargo, está orientado a una vida superior a la que surge del universo corpóreo. Lo constatamos con la aparición de la inteligencia humana. Se trata de las aperturas trascendentales fruto de la primera elevación de la persona humana: la llamada silenciosa que nos da la intimidad.

Más aún, el hombre está orientado a una vida superior a la vida incorpórea e íntima. Técnicamente, a esta última elevación, se le ha llamado "gracia".
Es una elevación que proponemos denominar "llamada inicial" o "creación segunda"  y cuyo fruto son las aperturas transcendentales, que redundan en la calidad y crecimiento de la vida humana.

¿A qué reservamos el nombre de "sobrenatural"?

La noción de sobrenatural surge de una nueva intervención divina en orden a la salvación.

Llamamos "gracia sobrenatural" al influjo del misterio de la intimidad divina, que se empeña en la santificación de las personas, a pesar de los pesares, sobre la naturaleza humana, a la que eleva haciendo posible su destino.

Es una anticipación de la salvación, del encuentro definitivo con Dios.



Estudiamos la llamada inicial en la etiqueta 5.15.0
Y las aperturas transcendentales en 5.13.1

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¿Cuáles son los sentidos predicamentales de la causalidad?

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Los sentidos predicamentales de la causalidad son cuatro: el material, el formal, el final y el eficiente.

Son las llamadas causas predicamentales.

En Aristóteles lo trascendental es lo que está más allá de lo predicamental, o de lo categorial.

Lo categorial es el universo físico. Su trascendental es el ser como primero, como primer principio. Y también los otros dos primeros principios: la causalidad "trascendental" y el principio de Identidad.

Las cuatro causas, la tetracausalidad, es el "análisis" del primer principio real o ser del universo físico.

Las cuatro causas son distintas del primer principio, dependen realmente del primer principio. Son principios segundos.

El primer principio es la persistencia del ser.

En la etiqueta 1.5.0 Preguntas sobre la distinción se explica que ser distinto es depender.






Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.38.4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Son principios las cuatro causas físicas predicamentales?

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Sí.
Las cuatro causas físicas son co-principios o principios segundos.

El acto de ser es primer principio o principio primero.

Con-causa es principio segundo, en la medida en que el « con » expresa la dependencia de unas causas de otras y el consecuente despliegue.

Son principios « segundos ».

Las cuatro causas son pasivas en la medida en que dependen de otras causas para causar (sólo principian en tanto que co-principian).

Pero al mismo tiempo son activas en la medida en que su principiación se distingue  de las demás causas.
El despliegue de las cuatro causas no parte de un punto de arranque, sino que es despliegue en el modo de la coimplicación.


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¿Cómo se abandona el límite para "explicitar" la concausalidad predicamental?

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Para explicitar las cuatro causas predicamentales (tetracausalidad que es concausalidad) se debe desposeer de objeto a la "presencia".

Si la presencia se queda vacía, podremos conocer que la realidad que nos rodea no es "un" objeto, o un "aspecto", sino que está en movimiento: las formas cambian desde la indeterminación de la materia, según las causas eficientes y el orden de la causa final.

Abandonando así el límite mental (que Polo designa como 2ª dimensión del abandono) se pueden explicitar las cuatro causas "en pugna" con la tendencia a objetivar.
La presencia mental, desposeída de objeto, pugna con las causas físicas.

Para desposeer de objeto a la presencia mental, la presencia mental debe mantenerse (recuerden que en la 1ª dimensión la presencia se excluía. Aquí debe mantenerse).

La presencia se mantiene gracias a su hábito, gracias a su manifestación habitual, es decir, gracias a un hábito superior a ella, más alto que ella, que la ilumina y la hace comparecer habitualmente.

Lo que en la 2ª dimensión del abandono se excluye no es la presencia sino el objetivarse de las cuatro causas. Hay que excluir el objeto, manteniendo habitualmente la presencia, y es entonces cuando la presencia mental es una luz iluminante que coincide con la temática cuádruple.
La pugna viene de que las causas no deben objetivarse.

Para explicitar las causas debemos, pues, pugnar por no objetivarlas.




De esto habla Polo en Antropología trascendental II, p. 61.2

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¿Cómo se entiende bien la esencia del universo?

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La clave para entender el universo es admirar su orden, su armonía.

Considerémoslo teleológicamente. "Telos" se refiere aquí al orden evidente y asombroso que reina en el cosmos.

Las sustancias elementales, aunque carecen de naturaleza, "cumplen" el orden a su manera, movidas desde fuera.

Las sustancias naturales, que llamamos naturalezas, contienen en sí mismas una relación con el fin, con el orden. Por eso operan "naturalmente", desde ellas mismas, al servicio de la sinfonía natural. También "cumplen" el orden.

Polo nos propone un método para encontrar noéticamente ese orden del universo: si pugnamos con nuestro límite mental (2ª dimensión del abandono, que estudiaremos, si Dios quiere, en la etiqueta  2.1.1) 
Si pugnamos, digo, con la mismidad de nuestro pensamiento, encontraremos la esencia extramental, es decir, el universo como esencia u orden del universo.

El "universo como esencia" es la unidad de orden, en cuanto unidad ordenante, en tanto que "telos" del conjunto de sustancias y de sus operaciones, que "cumplen" divinamente ese orden.

Estamos en el terreno de la pasión de los científicos, estudiosos de las leyes de la naturaleza, de las brumas, de las cataratas, de los bosques y malezas.

Llamamos causa final al "cumplimiento" del orden. Este es el sentido preciso de la noción de causa final en Aristóteles. Cumplimiento.

Y la esencia del universo o el universo como esencia es la totalidad causal, no sólo la causa final, que es el "cumplimiento" sino la tetracausalidad u orden completo del universo.

Tetracausalidad que, por otra parte, es realmente distinta del acto de ser del universo o ser como primer principio o ser extramental, trascendental metafísico (ver etiqueta 5.2)

Las causas son predicamentales y son el análisis del primer principio, su esencia.

La tetracausalidad es el universo como esencia.

Dios es Creador del ser extramental y de su esencia, armoniosamente tetracausal.





La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.37.3 a 38.4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿A qué llama Polo “análisis” del primer principio?

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Polo llama análisis del primer principio a la tetracausalidad del universo.

No es otra cosa que el universo como esencia.

El análisis es la tetracausalidad, la esencia del universo o meollo.

El primer principio es el ser extramental o ser del universo. Principio de no contradicción o persistencia.






La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.39). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Cómo formular en el cosmos la distinción real entre ser y esencia?

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La distinción real entre ser y esencia, cuando se trata de lo que no es el hombre, es decir, cuando nos referimos al ser extramental, ser primero o cosmos físico, queda bien formulada así: el universo y su ser son realmente distintos.

Entendemos aquí por “su ser”, el primer principio o ser extramental.

Y entendemos por universo el universo como esencia, es decir, la tetracausalidad o unidad ordenante del conjunto de sustancias y naturalezas físicas.

Dios ha querido que el cosmos sea (el ser es el acto de ser o acto primero), que sea, digo, lo que es (”lo que es” es la tetracausalidad, el universo como esencia, o, como dice Polo, el análisis del primer principio.







La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.39). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Son movidas las cosas por los golpes?

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Las cosas no son movidas solamente a golpes.

Con "golpes" queremos designar a las causas eficientes, las distintas energías.

Quedarse solamente con los golpes, considerar el universo físico como un conjunto de energías, es una extrapolación que ignora el análisis tetracausal de la esencia de nuestro mundo.

Para conocer la realidad, la inteligencia debe oscilar hacia los principios.

Las cuatro causas del universo físico son principios "segundos".

Lo primero que conocemos del universo son sus formas, principios segundos que denominamos causas formales.

Y enseguida descubrimos que las formas no se dan todas a la vez. Hay un principio que retrasa su aparición: la causa material.

Las formas son la causa formal y el principio que retrasa, la material.

Y si unas formas golpean a las otras es porque estos principios segundos, las causas, vigen según un orden, y ese orden no es otra cosa que la causa final.





Ideas sacadas del libro de Polo "Epistemología, creación y divinidad". Capítulo 2, 5. Doble significado de la infinitud intelectual

Para saber más ir a las etiquetas:
20.18.0 Hume;
1.4.7 causa eficiente;
1.4.4 tetracausalidad;
2.6.0 prosecución.

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