¿Cuál es el modo puro de ganar el tiempo, o no perderlo?

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Para un viviente, no perder el tiempo es crecer.

Al crecer usamos el tiempo a nuestro favor. El tiempo no nos desgasta, sino que nos viene muy bien.

Copio entero el párrafo segundo de la p. 110 de "Quién es el hombre": La ética es el modo de usar el propio tiempo según el cual el hombre crece como un ser completo, no sólo somáticamente.

El crecimiento orgánico acontece en gran parte en la embriogénesis, el período que abarca desde el zigoto fecundado hasta el nacimiento; es éste un período de crecimiento puro; en el seno de la madre el niño no hace otra cosa que ganar tiempo, se dedica a hacerse a sí mismo, orgánicamente.

Después del nacimiento se sigue creciendo, por ejemplo, al domesticar el propio cuerpo, es decir, al aprender a usarlo con la adquisición de los reflejos condicionados básicos.

Luego, a través de la vida, se adquieren más conocimientos, constituyendo los órganos –la imaginación, por ejemplo– cuya formación no es sólo embriogénica (la imaginación es una facultad que crece con su uso, sobre todo en la adolescencia).

El hombre aprovecha el tiempo creciendo: adquiriendo hábitos, desplegando libremente su vida como un don para su Creador.

El mayor crecimiento en esta vida se da en la medida en que el hombre encuentra el valor donal de su muerte, en la que la vida se consuma.

Y si Dios acepta el don, la persona sigue creciendo, según la metalógica de su libertad, jugando, cantando, explorando.

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La existencia de una libertad radical, más allá de la muerte ¿qué muestra?

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La existencia de una libertad radical, más allá de la muerte, muestra la existencia de Dios.

La muerte no es un término, sino un paso.
Es el desvelamiento de la libertad nativa.

Experimentar la libertad nativa es percibir que puedo ser todas las cosas (el alma es, en cierto sentido, todas las cosas).

Pero ¿quién soy en realidad? Lo sabré al destinarme. Cuando sepa lo que he elegido ser. Al experimentar mi libertad de destinación.

La libertad nativa se transforma en búsqueda (como los pájaros se transforman en vuelo).

La muerte no es un término, sino un paso.

Heidegger pide que se acepte la muerte con valentía y elegancia: si sabemos que vamos a morir, realicemos nuestra vida del modo más noble posible.
Soy libre "hasta la muerte".

Pero si somos "realmente" libres, y no sólo hasta la muerte, debo descifrar mi vida, mi cuerpo, la cultura, más allá de la muerte.

Al morir conoceré mi destino (aunque en esta vida empecemos ya a conocer al despertar).

Polo pone el ejemplo de Jesús que alcanza su destino (Resurrección) al descifrar el sentido de su Pasión: convertir la muerte en un sacrificio (para entenderlo debemos conocer el sentido que tenía el sacrificio para los judíos).

En el último capítulo de ¿Quién es el hombre? Polo comienza hablando de la muerte, pero para llegar a lo más importante: el encuentro con mi verdad personal. ¿Quién soy en Dios?.

Por eso dice, si la libertad existe (y no sólo libertad de elegir cerveza o coca), Dios existe.

Polo no demuestra la existencia de Dios, sino que la muestra, invitando a abandonar el límite mental, el horizonte cerrado que no deja alcanzar la dualidad.
Cuando nuestro conocimiento consigue superar ese límite, hemos empezado a ver a Dios.

Si somos libres, aunque muramos, Dios existe.


Dicho de otra manera: si Dios no existe, nunca seré libre, pues soy esclavo de la muerte.

¿Tenemos asegurada nuestra reacción en el momento de la muerte?

.No sabemos cómo vamos a reaccionar en el momento de nuestra muerte.

Pero ya ahora, podemos afrontar la muerte, para incluirla en la vida.

El modo más serlo de conseguirlo es ser libre ante la muerte.

No se trata aquí de ser libre porque no nos vayamos a morir, pues la muerte llegará inexorable.
Se trata de entenderla como un paso en el que la vida, el encargo, se ha cumplido.

En el momento de la muerte probablemente estaremos en coma, poco vamos a añadir entonces a la vida, quizá algún deseo o recomendación a los parientes más próximos.

La culminación de la vida no es, pues, cuestión de "momentos". Casi seguro que no cambiaremos de actitud en el "momento" de la muerte.

En esta vida, la culminación la experimentaremos cuando, libremente, conscientemente, hagamos el mayor don de nosotros mismos del que seamos capaces.

¿Lo hemos hecho ya? Quizá.

Pero incluso si lo hemos hecho. Siempre podremos hacer un don mayor.

El encargo no está todavía cumplido.

¿Es negativo para la persona ser semejante a la nada?

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Ser nada es una dimensión positiva de la persona.

Al ser transparente, la sabiduría humana parece vacía.

Al no encontrar nada que la aquiete en su interior, la sabiduría puede angustiarse. Sartre concluye diciendo que la libertad es absurda, contradictoria, pues a pesar de ser imposible de determinar definitivamente, busca una determinación.

Sin embargo, otros autores han dado la vuelta a la tortilla y abierto una vía gozosa y sin náuseas.

Eckhart ya dijo que la inteligencia no es algo dado, sino que más bien es nada (yo diría: semejante a la nada), pero esto, lejos de ser un inconveniente, es una gran ventaja, ya que lo intelectual es capaz de superar su propia negación.

Ahí radica la inmortalidad del espíritu. Si fuéramos "algo", podríamos volver a la nada.

Pero al ser semejantes a la nada, del mismo modo que la inteligencia de Eckhart es distinta del simple ser, también es más que la simple nada.

Lo que intento explicar es que la persona no depende de la naturaleza. La persona es extracósmica. Lo que la ha hecho aparecer no es el universo. Si dependiera del universo podría volver a la nada, como vuelve a la nada la imaginación de un perro.

La persona depende directamente de Dios. De ahí su dignidad.
Dios nos ha creado libres, incluidos en el ámbito de la máxima amplitud y, siendo semejantes a la nada, podemos gozar de la plenitud, si queremos.
¡Qué bien se está!





Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 350.5

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¿Cómo presenta Hegel la inmortalidad de la persona?

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Hegel nos ha enseñado que el espíritu es el saber de sí.

Y el poder del espíritu es la fuerza del negativo.

Si el espíritu fuera algo determinado, puede transformarse y aniquilarse.

Pero al no ser algo determinado, al ser negatividad, al ser pura fuente, el espíritu sabe que no necesita distinguirse de la nada.

Polo apoya esta afirmación al decir que el espíritu sabe de la persistencia del ser y sabe que él mismo, en tanto que espíritu, es una fuente.

La persona es un ser lleno de perfecciones propias siempre por manifestarse, es subsistente en el Origen, no necesita del universo.

En esto Hegel tiene razón: el espíritu es inmortal.

Esto no quita que la persona también tenga que ver con la nada.
Polo muestra que el amar personal (que es uno de los cuatro radicales antropológicos) debe actuar para darse a través de sus obras.

Si la voluntad no quiere, nos quedamos con las manos vacías. Con nada.

Con nada para dar. Sin Amor.





Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 351, nota 52
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¿Qué indica Polo con la noción de alternativa?

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Con la noción de “alternativa” Polo indica que podemos encontrar modos de vivir mejor.

No sólo podemos inventar oportunidades para solucionar problemas, sino que, juntos, alcanzaremos, si queremos, cotas mejores de vida en común.

La cota más alta está más allá de la muerte.
En ella está la más alta alternativa: vivir para Dios o acceder a la segunda muerte.

Aprovechar el tiempo es descubrir oportunidades y encontrar alternativas.

La buena muerte es el mejor modo de ganar tiempo y poder recuperar el tiempo perdido.




Para saber más ir a las etiquetas:
1.8.0 la vida;
1.12.0 tiempo;

10.0.0 muerte
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¿Qué es la pura humildad?

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La pura humildad es la transparencia de no pensar en sí.

María no se plantea el "problema" de la réplica, el problema de saber quién es. (Entre otras cosas porque la réplica no es ningún problema, más aún, es la fuente de nuestra vida).

De ahí que podamos hablar de la dormición de la Virgen. Ella está dormida.

La incertidumbre de la muerte viene de no saber cómo despertarse. El que duerme, en cambio, sabe que despertará.

Pero téngase en cuenta que el estado de durmiente pleno en esta vida, no es un estado de inconsciencia, sino al contrario, el estado de plena conciencia.

No es el estado de hombre dormido del que hablaba Aristóteles, que está en potencia de despertarse, pero que está dormido.

En la Virgen dormir es más vital que despertar. Está creciendo.
Su dormir es el no preocuparse de su ser, de su réplica. No tiene necesidad de abandonar el límite mental. (Lo abandonó desde su concepción inmaculada).

Ella vive sumergida en este mundo (pleno) que es la Voluntad de Dios. Es una plenitud de vitalidad, fruto de sus entrañas. Es la Vida.

De ahí que digamos que está dormida al más allá. Vive abandonada.
Y al mismo tiempo, plenamente despierta para hacer lo que Dios quiere.
Así se describe la pura humildad.

También podría decirse que la Virgen se ignora a sí misma porque nunca se plantea el problema de la réplica o la réplica como problema, sino como gratitud.

Nosotros buscamos saber quiénes somos y buscamos que nuestro don, nuestra vida, sea aceptada. (Lo sabremos en el momento del tránsito, que es la muerte).
María muere antes (con su Hijo) voluntariamente al pie de la Cruz.

María se duerme. Vive dormida.
Vivir dormidos es la pura humildad.

María, la Mujer, tiene resuelto ese problema de antemano, pues es la Esposa del Espíritu Santo y Reina de la creación.





De esto habla don Leonardo en su libro póstumo "Epistemología, creación y divinidad" VII. 8 El Espíritu Santo y la Virgen.

Etiquetas:
1.11.0 mujer;
12.10.0 María;
5.13.2 humildad;
10.0.0 muerte;
5.4.2 réplica.

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¿Qué es la muerte?

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La muerte es un paso incompleto.

El hombre muere porque al cambiar de vida no puede llevarse al cuerpo consigo.
No sabe cómo hacerlo.

Pero no piensen ustedes de modo sustancialista (como si fuera una película de ciencia ficción), imaginando un cuerpo que no puede pasar por un agujero.

El pecado original es un pecado de ciencia, de falta de conocimiento.
El sentido del cuerpo queda sin descifrar.

“Conociendo”, en Dios, recuperaremos, gloriosamente, el cuerpo y su historia.

De ahí que la Buena Muerte sea la de Jesús : Padre, en tus manos abandono mi espíritu.
Abandonarse completamente en Dios garantiza la Resurrección.







De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 208
Para saber mas sobre el pecado original ver la etiqueta 12.3.0
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¿Sociedad ética o sociedad libre?

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Silvia Carolina propone publicar otra genialidad de Polo: la imbricación de libertad y ética en la sociedad que crece hacia la felicidad.

"Es justificado decir que como la ética es bastante complicada, la consistencia de la sociedad civil es también un asunto complicado.

No se resuelve poniendo en una constitución "todos somos buenos y benéficos".

Aquí no se puede dar nada por supuesto.

Al contrario, ser ético significa en definitiva ser dueño de los propios actos. Si el hombre no fuera dueño de los propios actos, no podría ser ético. Ser ético implica la libertad.

Si para hacer una buena sociedad elimináramos la libertad, habríamos cometido la mayor insensatez que puede cometerse.

Es preferible que haya libertad, aunque la gente no sea ética, a tratar de implantar la ética a costa de la libertad; eso es un despropósito.

Mientras tengamos libertad, a la gente se le puede enseñar a ser ética, y la gente se puede decidir a serlo; también se puede decidir a ser sinvergüenzas, cosa que si hubiera menos libertad sería más difícil. 

Esto es obvio.

Si al que vende droga se le pegaran dos tiros, nadie vendería droga. Pero ¿qué es mejor? Ya estamos ante un criterio ético.

Si la consistencia de una sociedad es precisamente la ética, no se puede atentar contra la libertad, y hay que correr, por así decir, el riesgo de la libertad.

No hay que dejarse engañar; la ética vale en tanto que el hombre es libre, en cuanto que puede aumentar la libertad.

Ser ético es ser más libre. Intentar resolver la cuestión eliminando la libertad es un despropósito.

Por eso la tesis de que la ética no garantiza el triunfo es una tesis optimista, porque si estuviera asegurado el triunfo, la ética no tendría que ver con la libertad y entonces el hombre sería de una manera totalmente distinta.

Sería un ser económico de una manera necesaria; estaría sometido a la economía. Pero en realidad el hombre está sometido a la economía desde su propia libertad, que le dice si pone una alternativa o no la pone."



Así habla Polo en Quién es el hombre, p. 54-55.


Para saber más :
etiqueta 15.0.0 Polo genial;
etiqueta 7.6.0 sociedad;

etiqueta  9.0.0 ética.
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¿Qué es la responsabilidad?

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La responsabilidad es el rasgo propio de la persona en cuanto que es libre.

Aparece con la libertad nativa. Desde el nacer de la libertad.

La libertad nativa es ese "nuevo" nacer radical, esa novedad de ser persona humana que "responde".

El valor de mi vida depende de mí.
Eres única.





Para saber más:

Etiqueta 5.5.4: libertad nativa
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¿Es la ética importante para la "humanización"?

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La ética asoma la cabeza con el "homo habilis", que debe trabajar para subsistir.

Sostengo que el homo habilis no es todavía persona humana. Cuenta solamente con su imaginación y su instinto. Con ellos puede ya fabricar instrumentos. Trabajando (sin darse cuenta de que trabaja, como las abejas) modificará el entorno para vivir mejor.

Esa necesidad de trabajar da lugar a problemas muy originales y de mucho alcance. Es una ética incrustada en la naturaleza.

La evolución terminará completamente para el hombre cuando es, ya, persona humana (aunque ser persona no sea producto de la evolución).
Comienza entonces el proceso de "humanización" en el que siempre estaremos, y cuyo motor será también siempre la ética.

Los hombres y mujeres que componemos la humanidad debemos encauzar nuestras vidas solidariamente, éticamente.

La "humanización" es de índole ética, es arte de crecer, y depende de nosotros, si queremos.






De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 41.4

Para saber más:
sobre la ética, ver etiqueta 9.0.0
sobre la humanización, ver etiqueta 9.2.1
sobre la evolución, ver etiqueta 9.1.0

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¿Cómo comienza el encuentro con la verdad?

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En el caso del hombre el "encuentro" con la verdad comienza según una "búsqueda" que no se sabe a ciencia cierta cómo dirigir.

Esa "búsqueda" no es otra cosa que la libertad nativa (miembro inferior de la libertad trascendental).
(Estudiamos la libertad nativa en la etiqueta 5.5.4).

Allí explicamos cómo la libertad nativa es el nacer irreductible de cada quién. La novedad irreductible de la apertura íntima que somos.

La libertad nativa es ese nacer radical, esa novedad de ser persona humana, ser abierto, que al estar incluida en el ámbito de la máxima amplitud, se "sabe" responsable. ¿Quién soy? Y busca.

La responsabilidad es el rasgo propio de la persona en cuanto que es libre de entrada. Es el rasgo personal que aparece con la libertad nativa. El valor de mi vida dependerá de mí.

Polo llama libertad nativa a la aceptación "trascendental" de nuestro nacer.

La libertad nativa es así el nacer a la filiación en tanto que se nace como hijo, incluido atópicamente en el ámbito de la máxima amplitud, que es Dios.

Dios nos crea hijos, pues nos crea libres, abiertos por dentro y por fuera, en libertad nativa. Dios nos crea actuosos, aceptantes trascendentalmente de nuestra filiación.

La filiación divina es la realidad más profunda de la persona humana.

Por eso Polo afirma que el encuentro con la verdad comienza según una "búsqueda" que no se sabe a ciencia cierta cómo dirigir.

La persona está referida a la verdad de acuerdo con una "búsqueda", orientada al "encuentro" con la verdad.

Quizá se comprende mejor si recordamos cómo Polo distingue entre "enterarse", "entender" y "encontrarse con la verdad".

"Enterarse" se refiere a recibir una información que el entendimiento no llega a hacer suya;  sin que ello implique la movilización de la inteligencia que, en cambio, cuando esta potencia espiritual se activa, conseguimos "entender".

Pero "lo entendido" puede ser alumbrado, o no, como "encuentro con la verdad".

Así, un teorema matemático es entendido, pudiendo añadirse el "caer en la cuenta" de que en él la verdad me ha salido al encuentro.
Tal caer en la cuenta de que al entender el teorema uno mismo se encuentra con la verdad, no es simple asunto de la inteligencia sino que corre a cargo de la persona (la persona como entender o Inteligir personal).

Pues bien, el encuentro con la verdad comienza en la "orientación", otorgada por la libertad nativa, mejor dicho, intrínseca a la libertad nativa.
Estamos hechos para eso que no sabemos exactamente lo que es. Hasta que nos enamoramos: ésta es mi verdad. Sí, "nuestra" verdad.








Para saber más leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, pp. 197-206

Y pueden ustedes leer con provecho las etiquetas:
5.2.1 la verdad y su encuentro;
5.5.4 libertad nativa;
5.5.5 ser hijo
1.1.2 responsabilidad;
6.9.4 buscar

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¿Son las normas éticas el resultado de convenciones, pactos o tradiciones culturales?

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El pactismo es una doctrina bastante abundante en la edad moderna; recuérdese, por ejemplo, el contrato social de Rousseau.

Pero si las normas éticas fueran puras convenciones, o lo que es peor, si fueran naturales en el sentido biológico (como la leona cuida a sus cachorros), entonces no se pueden tomar en serio, porque no concernirían mi libertad trascendental.

O las cumpliríamos necesariamente (como hacen los leones) o consistirían en un ajuste, todo lo democrático que se quiera, a un destino impuesto.

Sin embargo, el destino no se impone, por ser libre. El ser que es libr, se destina a su destino y las leyes éticas son las leyes del ser libre para ser libre, para destinarse: "haz el bien para crecer".

El hombre libre debe encontrar el bien y capacitarse al amor, queriéndolo, libremente.

Si estas leyes no existieran, si no tuviéramos el deber de buscar el bien y de crecer en el amor, seríamos animales.

El que considera la ética como un código pactado de conducta para que los lobos no se coman a los lobos, o para que juntos vivamos mejor, limita su horizonte a la biología. Se reduce a vegetar, a rumiar y, a lo más, a procrear.

Esto es gravísimo para el ser que va más allá de su especie; para el ser que está abierto, por dentro.













De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 61.2


Para saber más:
sobre normas, bienes y virtudes, ver etiqueta 9.1.4
sobre la ley natural, ver etiqueta 6.2.0
sobre el destino, ver etiqueta 13.0.0
sobre la humanización, ver etiqueta 9.2.1
sobre la responsabilidad, ver etiqueta 1.1.2
sobre la distinción hombre-animal, ver etiqueta  4.6.1

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¿Por qué el hombre tiene un problema ecológico?

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Porque los animales se adaptan a su nicho ecológico, pero el hombre, al contrario, modifica el entorno.

Pertenece a la esencia del hombre el inventar, por la acción, el nicho preferido, no sólo para sobrevivir, sino también para mejorarse y mejorar su vida, regalando artísticamente nuevas armonías.

Vemos aquí una de las categorías éticas en su nacimiento: la responsabilidad, porque, desgraciadamente, el homo sapiens sapiens puede hacer inhabitable su entorno.







De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 40.3
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¿Por qué la justicia es una virtud necesaria para vivir humanamente?

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La justicia es una virtud necesaria para vivir humanamente porque la naturaleza humana es una naturaleza libre.

En cuanto que unidos y abiertos a un cuerpo "material", estamos condicionados por el orden con que rige la causa final del universo físico.

Pero como nuestra naturaleza humana es de un quién, somos capaces de poseer con las manos, con la razón y con nuestros hábitos. El hombre, y ésta es una averiguación central en antropología, es un ser poseedor, y por tanto libre. Las tenencias exigen libertad.
La naturaleza humana es eminentemente poseedora (y dadora).

Y si somos libres, podemos "darnos" fines, según los medios que poseamos.

Se ve entonces con claridad la importancia de la justicia: debemos, libremente, respetar la propiedad de los demás para edificar el bien común.







De esto habla Genara Castillo en La esencia del hombre, p. 14.3.

La naturaleza humana la tratamos en la etiqueta 6.1.0

¿Cuáles son los tipos básicos desde el punto de vista sociológico?

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Los tipos básicos sociológicos son: mujer y varón.

Pero, realmente, cada mujer y cada varón son un tipo real completo.

Las mujeres no son todas ellas un tipo homogéneo.
Los varones no son todos ellos un tipo homogéneo.

Los tipos sociológicos son tipos generalizados (se pierde contenido para poder meter los individuos en un grupo común). Los tipos humanos reales son únicos.

Realmente, cada mujer y cada varón es un tipo, un modo único de realización de la especie.

Nos debemos honor unos a otros.
Respeto.






Para saber más ir a las etiquetas:
6.1.0 especies y tipos;
1.11.0 mujer;
4.3.0 individualidad

1.1.2 respeto
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¿Quién es filósofo?

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Se cae en la filosofía de manera subitánea. Es algo que nos saca de la vida ordinaria.
De pronto se encuentra uno admirando. Admirarse es dejar en suspenso el transcurso de la vida ordinaria. Quien tiene esa suerte, ése es filósofo.

Copio de "Introducción a la filosofía" p. 30, 2: Recuerdo cuando me admiré por primera vez. Fue contemplando el firmamento, y caí en la cuenta: ¡firmamento! Seguramente los jonios también se admiraron así. El firmamento es lo firme.
Los primeros filósofos fueron astrónomos. También Kant dice: hay dos cosas que despiertan mi admiración, el cielo estrellado fuera de mí y el sentido del deber que está en mí.

De todas maneras, frente a lo eterno se puede plantear la gran dificultad que propuso Protágoras, uno de los grandes sofistas. Sostuvo que todo es relativo y que sólo vale lo que se tiene en las manos. Protágoras sabía muy bien a qué se oponía; sabía también que renunciaba al afán de su maestro, Heráclito (que de ningún modo es un movilista).

En suma, cabe decir que eso de la filosofía es una quimera, y que conviene dedicarse a otras cosas más asequibles.

Pero quien acepte esa excusa nunca será filósofo.
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¿Cuáles son los tipos básicos desde el punto de vista sociológico?

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Los tipos básicos sociológicos son: mujer y varón.

Pero, realmente, cada mujer y cada varón son un tipo real completo.

Las mujeres no son todas ellas un tipo homogéneo.
Los varones no son todos ellos un tipo homogéneo.

Los tipos sociológicos son tipos generalizados (se pierde contenido para poder meter los individuos en un grupo común). Los tipos humanos reales son únicos.

Realmente, cada mujer y cada varón es un tipo, un modo único de realización de la especie.

Nos debemos honor unos a otros.
Respeto.






Para saber más ir a las etiquetas:
6.1.0 especies y tipos;
1.11.0 mujer;
4.3.0 individualidad

1.1.2 respeto
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¿Piensa el yo pensado?

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Al "pensar" conocemos objetivamente el yo.
Pero el yo pensado no piensa.

Es cierto que el yo conoce. Pero el yo que conoce no es el yo pensado.
El yo que conoce antecede al pensar.
Y no conoce objetivamente, sino habitualmente. Me explico.

Conocer no es lo mismo que pensar.

El pensamiento es un conocimiento objetivo. Pensamos lo que pensamos y solamente lo que pensamos. Pensamos lo que se presenta gracias al objeto de nuestro pensar.

El conocer habitual, sin embargo, no tiene objeto.
Es conocimiento de actos, no a través de objetos intencionales.
Por ejemplo, conocemos que pensamos. Conocemos el acto u operación de pensar.

En la teoría del conocimiento conviene hablar de método-tema. Cada método tiene su tema.
Hay distintos métodos de conocimiento. Cada método con su tema.

Polo propone considerar el yo como método de conocimiento, asimilándolo al hábito nativo de sindéresis, descrito en dos miembros: ver-yo y querer-yo.

El ver-yo es una iluminación del acto de pensar.

El yo conoce que pensamos y es real no como pensado, sino como acto por el que conocemos lo que pensamos.

El yo pensado no piensa, pero el yo "real" conoce que pensamos.






Vuelvan, por favor, a la página 50 de Antropología trascendental II, donde Polo da una primera propuesta de solución a las dificultades modernas. Abandonando la consideración del pensamiento como "conectivo", muestra que el pensar no es una red solitaria del universo físico. Somos las personas las que procreamos la matrix.

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¿Qué es el encontronazo?

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Polo llama "encontronazo" al encuentro con la Verdad. Con mi verdad personal.

Es encontronazo porque no es un encuentro con una verdad cualquiera, por útil que sea, sino alcanzar lo mejor que nos puede pasar: el desvelamiento de nuestro ser personal que coincide con el origen de la libertad.

Es el primer amor, el enamoramiento que nos lanza a cantar.

Encontrar esa verdad es enamorarse. Es un acto inmenso, un acontecimiento enorme que dará sentido a toda nuestra vida. A partir del encontronazo sabemos cuál es nuestro encargo, el camino de nuestra verdad.

No se trata de un simple encuentro con el dinero que nos faltaba para hacer el viaje. No es la alegría de terminar de escribir un libro. Aquí estamos ante un "encontronazo", lo inesperado, lo que está fuera de toda utilidad. Es la fuente de mi futuro.

Con el encontronazo la libertad se pone en marcha, traspasa la verdad, cantándola. 
Mi libertad es mi canto. Sin interés.

En la verdad todo el hombre retiembla.

Por eso suelo decir que el encuentro es un encontronazo.





Para saber más pueden ustedes leer: Polo, "La verdad como inspiración", en La persona humana y su crecimiento, p. 201.3

Etiqueta 5.2.1 la verdad y su encuentro;
Etiqueta 5.2.1 la verdad.
Etiqueta 1.1.2 libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad personal

Etiqueta 15.0.0 Polo genial
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