¿A qué llamamos “acto de ser”?

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A lo que hace que el ser, sea.
(Nótese la distinción entre el "ser" y "lo que es").

La filosofía se inicia con la admiración, nacida al descubrir que hay algo que no cambia, que es firme, que no es ser mordido por el tiempo: el ser.

Se llama esencia a la verdad de los entes reales, a su meollo, a ese intríngulis que tienen dentro y que les hacer ser lo que son.
Aristóteles dirá que las esencias de las cosas no están en el mundo platónico de las ideas, sino en las cosas mismas. Las cosas son. Los entes son. "Lo que son" es su esencia.

Y Aristóteles explica los cambios en el mundo sublunar por la composición entre potencia y acto. Las esencias se transforman porque están en potencia. Son movidas, se actualizan, desde las esferas celestes, gracias al orden que existe eternamente en el universo: la causa final.

El Acto sin potencia, Acto puro, motor inmóvil, mueve todo sin moverse. Conoce todo, es conocimiento del conocimiento, sin inmutarse.

Este aristotélico Acto puro (sin potencia) no es creador. Es eterno como el universo y su movimiento.

Tomás de Aquino es el que descubre que, en los entes reales, la composición de potencia y acto no es solamente la composición de materia y forma, sino que hay una composición más profunda: la que existe entre "lo que es" y el "ser", esencia y “acto de ser” (essentia et esse).

En efecto, las esencias (clásicamente: las substancias), no existen por sí mismas. La esencia del elefante no existe por sí misma. Un elefante concreto comienza a existir cuando en el universo aparece su forma sustancial, es decir, cuando la materia se organiza genéticamente como elefante. Pero la “esencia” de elefante no existe por sí misma, al ser contingente.

Hay un acto que la hacer ser y ese acto es el esse o "acto de ser".

Polo considera que no existe un acto de ser para cada ente del universo, sino un único “acto de ser” que hace ser al conjunto del universo y que se despliega según las cuatro causas.

Sin embargo, cada persona es creada directamente por Dios. Cada persona es un “acto de ser” personal.

Entendemos así que no es lo mismo el acto de ser del universo que el acto de ser personal de cada persona. Acto de ser que se convierte con la persona.

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¿Qué es más importante, el esse o la essentia?

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Según la propuesta poliana, ambos son "importantes".








Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"



¿Cómo se llega a conocer la distinción real entre acto de ser y esencia?

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La distinción real entre acto de ser y esencia es la averiguación con que culmina la filosofía de Tomás de Aquino.

Aristóteles resolvió el problema del movimiento formulando el par potencia-acto. Sin embargo, no pensó la creación.

Tomás de Aquino, descubre un acto, el acto de ser o esse, que hace "ser" a las esencias. Se comprende así la diferencia entre la criatura y el Creador. Las criaturas son inidénticas (compuestas de essentia  y esse), Dios es Idéntico (su Ser es su Esencia).

Pero Tomás de Aquino no acabó de explicar bien el modo de llegar a conocer esta distinción culmen de su filosofía.

La proposición de Polo es que, abandonando el límite mental, según las cuatro dimensiones de su método, se puede conocer cabalmente esa distinción "real".

Para sentarla es menester abandonar la actualidad, porque si la esencia y el ser se consideran solamente según la actualidad, su distinción sería objetiva, pero no real. La pensaríamos sin llegar a conocer su "realidad" (no olviden que no es lo mismo pensar que conocer).

Tomás de Aquino llama en ocasiones, al acto de ser, al esse, forma formarum. Esta noción es claramente de índole platónica y, según la propuesta de Polo, insuficiente.

En cualquier caso, la distinción real no se puede conocer rigurosamente si no se abandona la actualidad, el límite mental.


Otras veces Tomás de Aquino habla de separatio. Polo sostiene que la separatio, en sentido estricto, es el abandono del límite mental.

Así se advierte el ser extramental que es el universo físico (1ª dimensión) ;
se encuentra la esencia del universo (2ª dimensión);
se alcanza el ser personal (3ª dimensión);
y se accede a la esencia humana(4ª dimensión).

Queda claro que la distinción real de ser y esencia es distinta en antropología (distinción entre acto de ser personal y esencia humana) que en metafísica (distinción entre el ser del universo físico y la esencia del universo o tetracausalidad).

Abandonando la actualidad según las cuatro dimensiones, queda sentada en ambos campos.








De esto habla Polo en Antropología trascendental I, p. 121 nota 122 y 122

Para saber más sobre la separación ver etiqueta 1.5.3
Y sobre la "actualidad" la etiqueta 2.4.1

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¿Cómo se establece el estatuto filosófico de la criatura?

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Genara Castillo lo explica muy bien, dice así:

Aristóteles no sospechó la creación.

Un planteamiento creacionista se asienta gracias a la distinción real entre acto de ser y esencia.

En Dios no hay distinción real, sino identidad: su esencia es su acto de ser.

En las criaturas no es así: el acto de ser es recibido, es un acto de ser "creado".

En la criatura el acto de ser se distingue realmente de su esencia". Las criaturas son inidénticas.

Solo Dios "es" por esencia.
Los demás seres somos lo que somos porque Dios nos da el "ser".

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Cambio de fechas en la Universidad de Navarra

Pamplona 22-24.IX.2016.


Tercera circular La gnoseología que Polo desarrolla en su Teoría del conocimiento no está cerrada a una única tradición o corriente, sino que busca entrar en diálogo fructífero con todas ellas.
Con este Congreso se aspira a mostrar de qué modo puede desarrollarse tal diálogo con autores de gran calado en la historia de la filosofía como lo son Aristóteles, Tomás de Aquino, Hegel, Heidegger, etcétera.


Fechas Por motivos ajenos a la organización, ha sido preciso cambiar las fechas del congreso y trasladarlo a la semana siguiente, de modo que tendrá lugar del 22 al 24 de septiembre.

¿Se puede profundizar en la distinción tomista entre el acto de ser y la esencia?

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Sí.
La filosofía de Polo se puede definir como una profundización en la doctrina tomista de la distinción real entre el acto de ser y la esencia.



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¿Cómo interpreta Polo la distinción real de esencia y ser?

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Tradicionalmente se entiende que el acto de ser es prioritario a la esencia.
Cada acto de ser estaría restringido por su esencia.
La esencia limitaría la intensidad de la perfección del acto de ser.

El realismo filosófico exige ciertamente que lo primero y prioritario sea el ser.
Y considerando el problema en términos de actualidad, también es cierto que la esencia pensada, limita al ser pensado.

Polo, sin embargo, al abandonar el límite mental, e ir más allá de la actualidad, entiende con más realismo la prioridad del ser sobre la esencia, y no en términos de eficiencia, como si el ser fuera un acto emergente, con una virtualidad o fecundidad "limitada" por la esencia.

La prioridad del ser, según Polo, es de otro orden, semejante a la finalidad.
Incluso llega a decir que el ser es finalidad pura, es decir, sin la composición que caracteriza a la finalidad física.

Polo concede una cierta prioridad o antecedencia a la esencia.
La esencia se activa yendo hacia adelante, hacia la posteridad.

La posteridad inagotable es el ser. El ser no es limitado.
Al contrario, la esencia se despliega o crece, según su ejercicio, que mira al futuro.

Se entiende así que acto de ser y esencia sean realmente distintos.
Y que la esencia sea "desde" el acto de ser.
Polo "equilibra" la distinción.







He seguido en la respuesta, y muchas veces copiado, las ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.
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¿Qué enfoque poliano nos hace avanzar en la comprensión de la distinción real entre esse et essentia?

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La solución tradicional da más importancia al esse, que actuaría al modo de causa eficiente de la essentia.

El planteamiento poliano mantiene la distinción real clásica entre esse y essentia, pero al considerar la Identidad divina, en la que Esse y Essentia  tienen, digámoslo así, la misma importancia, equilibra la distinción: el esse no es causa de la essentia, si no es la modo de finalidad, pero finalidad "pura".

Fíjense que sucede algo semejante al problema entre gracia y libertad.
¿Está el hombre predestinado o su destino depende de su voluntad?
Las dos cosas. El destino se abre con la fuerza de nuestras pisadas.

Y en el caso del universo físico, es decir, del ser que no es libertad, la essentia  es un despliegue de las cuatro causas según la "persistencia" de su esse.

En Dios Esse y Essentia se identifican, se compenetran de tal modo que no se pueden formular separadamente.

En las criaturas, sin embargo se distinguen realmente.

En la criatura física (universo material), la essentia  marca un "antes" que retrasa el despliegue del esse.

En la criatura espiritual, la essentia crece libremente "hacia" su destino.
El esse, la persona que será, es futuro indesfuturizable, abierto desde Dios.










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¿Qué ventaja tiene el modo poliano de enfocar la distinción real de esencia y ser?

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El modo poliano de enfocar la distinción real de esencia y ser preserva la identidad de Dios, al equilibrar la prioridad del esse con la cierta prioridad de la essentia.

La filosofía moderna no sabe cómo componer essentia y esse.
Heiddeger propondrá quizá el planteamiento más atractivo, dice: no olvidemos el ser, seremos lo que queramos ser. Y ya está. Morimos. (Hace depender excesivamente la esencia del ser "huérfano" que somos).

Y cuando Hegel llega a la Identidad, Dios sería la culminación de un proceso. El ser se macla con la esencia y se acabó la historia.

Los planteamientos modernos están regidos por el principio del resultado. Se pierde el principio de Identidad pues se opera mentalmente una disyunción : o esse o essentia.

Según el planteamiento poliano, coincidiendo con la tradición,  Dios es Idéntico y las criaturas inidénticas. Distancia siempre infranqueable.
Dios es Dios y las criaturas, criaturas. Se salva la Identidad de Dios y su distinción.

Pero Polo va más allá del planteamiento clásico pues es "moderno" al dar más consistencia o, digámoslo así, importancia, a la esencia.

En efecto, la esencia tiene una cierta anterioridad pues no depende del ser en el modo de la eficiencia, sino que avanza, según su ser, o "hacia" su ser, naturalmente o libremente.

Somos "además".
La Identidad divina debe pues declararse "originaria", no puede alcanzarse con ninguna actividad o proceso mediador.

Y al mismo tiempo, la inidentidad de la criatura muestra la existencia de Dios.





Me he inspirado, de algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.

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¿Cómo formular en el cosmos la distinción real entre ser y esencia?

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La distinción real entre ser y esencia, cuando se trata de lo que no es el hombre, es decir, cuando nos referimos al ser extramental, ser primero o cosmos físico, queda bien formulada así: el universo y su ser son realmente distintos.

Entendemos aquí por “su ser”, el primer principio o ser extramental. También llamado "persistencia".

Y entendemos por universo el universo como esencia, es decir, la tetracausalidad o unidad ordenante del conjunto de sustancias y naturalezas físicas.

Dios ha querido que el cosmos sea (el ser es el acto de ser o acto primero), que sea, digo, lo que es (”lo que es” es la tetracausalidad), el universo como esencia, o, como dice Polo, el análisis del primer principio.









La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.39). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Dónde se ve con más claridad la distinción entre el ser y la esencia?

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La distinción entre el ser y la esencia se ve con más claridad en Antropología.

Vayamos por pasos:

A Aristóteles no se le ocurre que la esencia (que cada forma) pueda ser potencia del "acto" que la hace ser, (el acto de ser o esse).

Tomás de Aquino profundiza en el planteamiento de Aristóteles, formulando la distinción entre ser y esencia. (Sentido de la esencia como potencia y del esse como acto)

Polo, a su vez, profundiza en el planteamiento de Tomás de Aquino, porque al distinguir entre el ser del universo y el ser humano, se le ocurre que allí donde se ve más claramente la distinción entre ser y esencia es justamente en antropología, es decir, en la distinción entre ser personal y esencia humana.

En efecto, la persona humana no es su esencia, sino que la esencia es suya; en cambio, el ser humano no es de la persona, sino que la persona es precisamente su ser.

La esencia del universo también se distingue de su acto de ser, pero menos. La esencia del universo es sencillamente el despliegue del ser del universo, que podemos llamar "fundamento", porque es primer principio. Se distingue, sí, pero menos.

Y decimos que se distingue menos, porque la esencia del universo es en rigor, sencillamente, el análisis de su persistencia.

Mientras que la esencia de la persona humana es su manifestación libre. No sabemos cómo esa persona se manifestará, lo que será, porque no está determinada.
Por eso no debemos decir que la persona sea "fundamento", si por fundamento entendemos "principio" o "causa". La persona es "además", se añade libremente, si quiere.

Ustedes pueden juzgar del calibre de esta propuesta. Las personas humanas no dependemos de las condiciones iniciales del universo, o de la genética de nuestros padres, o de la cultura en que nací: lo que soy (mi esencia) depende de mi libertad trascendental (de mi ser personal). Soy el quién que dispone como quiere. La esencia es precisamente el disponer, el aportar. (Juan A. García dirá, quizá: el valor añadido).









Inspirado al leer la esencia de la persona humana. p.33 Se trata de unas notas sacadas de la conferencia dictada por Polo el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Se debe entender la distinción real essentia-esse como la distinción uno-otro?

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No, porque la distinción uno-otro no tiene en cuenta su mutua y estricta dependencia.

"Otro", en el lenguaje usual tiene varias significaciones :
- 1º « otro que X » (diferente) (es una consideración mental)
- 2º « otra realidad que » (distinto)
- 3º « cierta multiplicación de lo uno » (uno más o uno-otro) (es también una consideración mental, sin ser diferentes, son uno más de lo mismo).

Decir distinción uno-otro significa que el otro es "uno más" pero sin tener en cuenta la "dependencia" que existe entre los que son otros, distintos entre sí.

Polo propone entender la distinción real como "dependencia". Es el segundo sentido usual de "otro": otra realidad "distinta".

Una persona no es "otra" que otra persona, en el sentido de ser una persona más (eso es distinción uno-otro).

Una persona es más "otra" que otra persona, pues "se distinguen", dependiendo una de otra. No son dos personas "diferentes", o una más, mentalmente considerada. La persona "es" en la realidad, un ser abierto por dentro y por fuera, que depende realmente de los demás.

Pues bien, esa distinción real, ese ser dependientes, se da también entre el esse y la essentia  de cada persona.

Estamos diciendo pues que la distinción entre "la persona" que ve y "el ver" de la persona son dependientes. La persona que ve es el esse, y el ver, es la essentia.
Es distinción real entre acto de ser personal y esencia personal. "El ver" depende de la persona que ve.

La distinción entre acto de ser y esencia, no es la simple distinción uno-otro, sino real dependencia de la esencia respecto del acto de ser.

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¿Cómo distinguir entre esencia y acto de ser?

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La esencia no existe realmente sin el acto de ser.
Es, con el acto de ser, como la esencia existe, y es acabada.
El acto de ser la comienza y la acaba, la hace perfecta.

Esencia y acto de ser se distinguen realmente.
Pero no se distinguen como una cosa y otra cosa, o como una persona y otra persona.
Tampoco es una distinción de razón, sino real, como la inteligencia se distingue realmente del alma.

Distinción real no quiere decir que la esencia pueda existir sola. Existe, es acabada, por el acto de ser.

En el universo físico hay sustancias, hay naturalezas, pero no están “acabadas”.
Esencia, sin embargo, indica perfección.
Ni las sustancias ni las naturalezas físicas están acabadas. El acabamiento del universo físico es la unidad del orden de las cuatro causas (su esencia), que se consigue gracias a la persistencia del acto de ser del universo.

No sucede lo mismo con la persona humana.
La distinción entre esencia humana y acto de ser personal no es la misma que la distinción entre la esencia del universo físico (tetracausalidad) y el acto de ser del universo (persistencia)



Veamos primero uno de los miembros de la distinción : la esencia humana es distinta de la esencia del universo físico.

La esencia humana es la perfección o acabamiento de la naturaleza humana, pero la naturaleza humana no es una "naturaleza" del universo físico.

La naturaleza humana es cuerpo + espíritu, es a la vez cósmica y extracósmica.
(el alma humana es el horizonte entre el universo y el espíritu).
También se puede expresar lo mismo diciendo que la naturaleza humana es cuerpo y alma.

Del lado del cuerpo es vida recibida de los padres.
Del lado del alma es vida "añadida" por la persona humana.

El alma crece, su acabamiento es la esencia (que indica, repito, perfección).
El don que es la vida de cada persona humana, su esencia,  se “acaba” con la muerte y la persona ofrece a Dios su don.
El don no existe solo, es don porque el acto de ser personal lo ofrece a su Creador.

Queda así clara la distinción entre la esencia del universo físico y la esencia humana que depende libremente de la persona.


Veamos ahora cómo tampoco se puede equiparar el otro miembro de la distinción, el acto de ser personal humano, al acto de ser del universo.

El acto de ser personal no es “persistir” como el acto de ser del universo.
El acto de ser personal es “además”.

De un lado porque “sobra” y perfecciona la esencia. Y de otro lado porque es “adverbio” de Dios.






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¿A qué llamamos "existencia"?

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"Existencia" es una noción que abarca tanto el acto de ser como la esencia. Es una síntesis mental.
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No se debe confundir con el "acto de ser" o "esse".
Y tampoco con la "esencia".
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En el lenguaje ordinario hablamos de nuestra existencia refiriéndonos a nuestra vida.
Nos referimos así a nuestra esencia real. Tanto a nuestra esencia como al acto de ser o ser personal que somos.
Vivimos (o "existimos") por nuestro acto de ser, según nuestra esencia libre.
Noten la síntesis mental que hemos hecho al pensar la vida como existencia.
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Sin embargo, corremos el riesgo de olvidar que el acto de ser, que nos hace ser realmente, no es una dimensión de nuestra esencia libre. "Esencia" y "ser" son realmente distintos.
Si, a partir de la síntesis mental, pensamos la "existencia" como solamente "vida" caemos en el "existencialismo", que nos deja huérfanos o arrojados al mundo.
La "vida", la "esencia", depende del acto de ser. Es su manifestación, su disponer, su iluminar, su aportar.
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Y tanto el acto de ser como la esencia dependen del Origen.
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¿Cómo surge la filosofía poliana del límite mental?

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La filosofía poliana del límite mental, su método característico, surge de un replanteamiento de la doctrina tomista de la distinción real.

Polo es el filósofo de la distinción.

Tomás de Aquino encuentra una distinción trascendental: la que existe entre ser y esencia en cada criatura.

Un mosquito es.
Lo suyo es "ser mosquito".
Ésa es su esencia.

Pero el mosquito no es eterno. ¿De dónde le viene el ser?

Si la esencia existe, es porque "algo" le permite existir. Ha recibido su existencia, su existir. Al acto que le hace ser "lo que es", lo llamamos "acto de ser" o, como hace Polo refiriéndose al universo físico, "principio de no contradicción" o ser del universo, su esse.

Tenemos ya una distinción trascendental: "esencia" (la tetracausalidad que actualiza al mosquito) y "ser del universo" o acto de ser (lo que hace que el mosquito sea).

Pues bien, la filosofía poliana es un ejercicio mental rico, complejo y sabroso, para mejor conocer esa distinción y profundizar, hasta donde se pueda, en el conocimiento de la esencia y en el conocimiento del ser.

Y lo primero que se le ocurre a Polo es que, cuando pensamos objetos, pensamos lo que pensamos, nuestro conocimiento es limitado por lo pensado.

Pero si abandonamos ese límite, es decir, si abandonamos el objeto, podremos conocer, no sólo lo que pensamos, sino la realidad de lo que pensamos.

No sólo conoceremos la esencia pensada, sino el ser real. Y no el ser sin más, sino la riqueza del ser, es decir su contenido trascendental. Sus dimensiones. Su origen.

¿Abandonó Tomás de Aquino el límite mental? Ciertamente. Pero no se le ocurrió formular el método.

Es lo que Polo ha hecho, y con resultados sorprendentes, pues explora nuevas y más altas distinciones partiendo de cuatro modos de abandonar el límite a los que llama las cuatro dimensiones del abandono del límite mental.

Su método es plural.
Recogiendo la distinción real de Tomás de Aquino la aplica a la antropología con resultados apasionantes.

Anímense ustedes.










Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Nota 1, p. 83. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.


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¿Se puede decir que el acto de ser personal posee la esencia o "tiene" la esencia?

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No.
La esencia humana no se "posee" sino que es el manifestarse o el disponer de la persona humana.

Seguiré en mi respuesta las apreciaciones de Juan Fernando Sellés en su libro sobre la persona humana, publicado en la universidad de la Sabana en 1998.

La más alta averiguación filosófica medieval es la distinción real entre esencia y acto de ser en la realidad creada.

Por "esencia" entienden el modo de ser de cada realidad, su forma de ser o su composición real.

Por "acto de ser" o esse, entienden el fundamento de toda realidad, aquel principio que hace ser a las realidades.

Las diversas realidades no se reducen al ser, sino que son tal o cual (esto es la esencia) realidad, de tal o cual índole (la índole es la esencia).

En Dios Ser y esencia coinciden.


En antropología hay que esclarecer mejor esta distinción.

¿Qué es en el hombre del ámbito de su esencia?

¿Qué es en el hombre del ámbito de su ser?

G. Marcel capta esa dualidad y la formula con sus nociones de « tener » y « ser ».

La propuesta poliana en antropología, muy bien enseñada por Sellés es, sin embargo, tripartita pues distingue tres ámbitos.

Al ámbito del tener « recibido » pertenece la naturaleza humana (el cuerpo, las facultades, las tendencias, etc.).

Al ámbito del tener « adquirido » pertenece la esencia humana (que es el perfeccionamiento de la naturaleza humana; es el crecimiento que la persona consigue libremente). La esencia del hombre es incrementable indefinidamente: noción de hábito y de virtud.

El ámbito del ser  "recibido" y "donante" es la persona. Ser que no está clausurado, pues puede ser más gracias a su esencia crecientemente libre. (Puede dar, es dar).

El acto de ser dispone, manifiesta, ilumina, aporta, con la esencia, pero no dispone de la esencia. La esencia es el disponer indisponible.








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La distinción real resuelve muchos problemas filosóficos ¿qué dos novedades ofrece la propuesta poliana?

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Dos novedades en la propuesta poliana : novedad respecto de la noción de  sustancia y novedad respecto de la noción de sujeto.

La propuesta poliana sobre la distinción real entre el acto de ser y la esencia es doble, porque su método permite distinguir también entre el ser del universo físico y el ser personal.

a) respecto al ser extramental (el universo físico) va más allá de la noción de sustancia. La sustancia pierde la prioridad que la filosofía clásica le otorga. Ahora rige el principio de no contradicción;

b) respecto al hombre deja atrás la noción de sujeto. El solipsismo es abandonado, al ser la esencia humana "manifestación" a otras personas.

Don Leonardo prosigue pues las aportaciones realizadas por la tradición aristotélico tomista (a)

y recoge, resolviéndola, gran parte de la problemática moderna (b).








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¿Se dualiza el acto de ser personal con su esencia?

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No.

El acto de ser humano no se dualiza con su esencia.

La esencia humana es el "disponer".

Depende del acto de ser personal (y por consiguiente se distingue realmente del acto de ser personal), pero no se distingue "tanto" para ser otro radical, o ser otra persona, o ser un mundo distinto.










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¿Cuál es la dualidad radical del hombre?

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Más que de "dualidad" hablaremos de "dualidades".

La distinción real entre ser y esencia es la dualidad clásica, que explica el carácter creado del hombre.

En efecto, no soy solamente un ser arrojado a la existencia o una esencia que se pasea entre bosques y estrellas.

Soy lo que soy (esencia) porque mi ser no cesa. Y ese no cesar no viene de mí (de mi esencia) sino de Dios, que sigue dándome el ser.

Pues bien, para Polo existe una distinción aún más radical que la distinción clásica entre essentia y esse.
La propuesta poliana es una profundización de la filosofía creacionista.

La criatura se distingue de Dios, claro está, por ser compuesta de ser y esencia (Dios no es compuesto, Dios es identidad), pero en el caso de la persona humana existen dualidades más radicales que componen su intimidad: los cuatro trascendentales personales.

Más aún, gracias a sus hábitos superiores, la persona se dualiza con Dios, con los demás y con el mundo.

En Dios las tres Personas son relaciones subsistentes de su Ser en Identidad.

En el hombre las relaciones trascendentales (gracias a los hábitos superiores) "nacen" de su ser personal.
Es un ser inidéntico como todas las criaturas. Pero libre.
Inagotable.
Su acto de ser es co-ser o ser-con hábitos que le abren hacia dentro y hacia fuera.
No existe sin el Origen, como la creatura física.
Pero es "además", co-existe libremente.

Los hábitos superiores muestran el inagotable ser "además" de la persona humana, el desbordarse de su actividad existencial; co-ser siempre más. Abrirse eterno a Dios, a los demás y al mundo.








Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 338

Si quieren ustedes saber más sobre los hábitos superiores vayan a la etiqueta 1.9.2 (4).
Hablamos de la Intimidad en la etiqueta 5.11.0.
Y de los trascendentales personales en la etiqueta 5.5.0

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¿Depende la esencia del ser?

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La esencia es esencia desde el ser.

El ser del universo físico es un desde de donde se despliega la tetracausalidad. El despliegue tiene esa finalidad.

La libertad trascendental de la persona humana, (que se convierte con el ser personal), es un desde para la esencia humana, que actúa libremente para manifestarlo.

Noten que  la esencia del universo no depende del ser del universo del mismo modo que la esencia humana depende del ser personal (que, repito, se convierte con libertad trascendental).

El fundamento o ser del universo físico, no es un desde elegible (no es libre), sino que es un desde que determina persistentemente su análisis o despliegue (que es la tetracausalidad o esencia del universo).

El ser personal, al contrario, es un desde que abre la posibilidad de manifestarlo libremente, si queremos.

Sin embargo, la esencia del universo físico tiene una dependencia peculiar del ser personal.
En efecto, la persona, que es extracósmica, puede "esencializar" el universo físico, convirtiéndolo en su "mundo". Entonces, la esencia del mundo es investida por la libertad personal, elevada al rango de don del amor.







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