¿Quién fijó primero el concepto metafísico de sustancia?

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Aristóteles.

Para Aristóteles, sustancia es ser aquello que nunca se predica de otra cosa ni puede hallarse en otra.

Por eso, para él, sustancia se dice en dos sentidos principales:

a) como el sujeto último que no se predica (que es el sentido fundamental de la sustancia);

b) como el ser que tiene carácter propio y separable, como lo es la forma de cada ser.

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¿El conocimiento es sustancia o accidente?

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Ni lo uno ni lo otro.
Sustancia y accidente son categorías físicas.
Y el conocimiento no es físico.

La sustancia material es el término de una generación y existe mientras no se corrompe, en cambio, el conocimiento ni se genera ni se corrompe, no tiene nada que ver con los movimientos transitivos.

El conocimiento es inmaterial.





De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 61

Al hablar del movimiento en la Etiqueta 1.15.0 explicamos lo que es el movimiento transitivo.

¿Es la persona una sustancia individual de naturaleza racional?

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Sí. La clásica definición de Boecio es correcta.

Pero inmediatamente debemos hacer aclaraciones, porque el término "sustancia" es utilizado para designar nociones distintas. A veces se habla de sustancia divina, otras veces de sustancia lógica, o de un sujeto de nuestro pensamiento.

Polo utiliza propiamente "sustancia" para designar a las sustancias elementales, a los efectos puros del mundo físico, que hoy se llaman bariones, quarks y cosas así.

Por eso, a la definición de Boecio, se le podría acusar de "cosista", pues estaríamos en el mundo físico. No hay novedad.

Lo mismo pasa con la noción de "naturaleza", que es la sustancia en tanto que sujeto de operaciones. Estamos en el mundo físico.  Es verdad que podemos decir que si una naturaleza tiene operaciones que son espirituales, racionales, entonces nos hemos salido del mundo físico, pero inmediatamente habría que aclarar que la naturaleza humana, racional, es dual: vida física, (sustancia que opera) y vida espiritual añadida por la persona, que es de donde vienen las operaciones espirituales.

La naturaleza es racional porque detrás hay una persona.

La definición de Boecio es correcta, pero no explica por qué la naturaleza en cuestión es racional, haciéndola depender, aparentemente, del mundo físico, de la sustancia que es su sujeto, y del orden del universo en la que se haya incluida.

Alguien podría pensar que del mismo modo que existen monos muy inteligentes (ya se entiende de qué tipo "inteligencia" hablamos), la naturaleza haría emerger seres con una inteligencia especial. La definición de Boecio se debe mejorar.

Pienso que la definición de la persona debe incluir alusiones al dar. A la novedad de la dación.

Novedad que no puede, de ningún modo, venir del universo.





Para saber más ir a las etiquetas:
5.0.0 el ser de la persona humana;
1.0.2 dar trascendental;
4.1.0 sustancia; 
1.0.4 persona;
2.4.0 supuesto;
5.4.5 novedad;
5.4.0 carácter de además.

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¿A qué llamamos "intimidad"?

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Polo llama "intimidad" a la persona humana.

Y lo hace para referirse a la "apertura" íntima del ser personal humano. El ser humano está abierto por dentro.

Apertura significa también "dualidad".
El ser humano es dual en todas sus dimensiones, más aún íntimamente.

La dualidad que es la intimidad tiene dos miembros :
la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

La apertura interior es la dualidad entre  dos trascendentales personales: la coexistencia y la libertad.

La apertura hacia dentro es la dualidad entre los otros dos trascendentales personales: el conocer personal y el amar personal.

Abarcamos así la complejidad del ser humano, pues los cuatro trascendentales personales (coexistencia, libertad, conocer y amar personal) son íntimos, están abiertos, son "duales".

Dicho esto, Polo no tiene reparo en llamar también al trascendental "coexistencia" al "co-ser", intimidad. Al fin y al cabo los trascendentales personales se convierten, y mejor que los metafísicos.

Es decir, a veces llama "intimidad" al trascendental personal "co-ser" y otras veces al conjunto de dualidades íntimas del ser personal.

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¿Cuándo se incorporó la intimidad al vocabulario filosófico?

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La intimidad se incorpora al vocabulario filosófico sobre todo a partir de Agustín de Hipona, que es uno de los grandes glosadores de Pablo de Tarso.

Dios es más íntimo a nosotros que nuestra intimidad.

Pero atención, intimidad no es lo mismo que "inmanencia".

La intimidad de la persona es más radical que la inmanencia cognoscitiva.
Y más radical incluso que el amor como virtud.

Intimidad designa el co-ser personal, precisamente, el conjunto de "radicales" de la persona humana, trascendentalmente dualizados.







De esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 208, nota 12.

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¿Qué es la intimidad?

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La intimidad es el espacio "interior" que permite acoger a los demás.

En el corazón, gracias a las aperturas, gracias a la libertad trascendental que somos cada uno, podemos acompañar a los demás.

Hay sitio para otros. Y para Dios.

No vivimos solos, sino en compañía.


Intimidad y persona se convierten.
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¿Es libre la intimidad?

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Llamamos "intimidad" a la persona como co-ser íntimo, libre, que es cada quién,  trascendentalmente. Es el ser "además" que co-es la persona.

Ser "además" es no depender de la necesidad, no estar atado. Libertad trascendental.

En su artículo "la radicalidad de la persona" Polo define la intimidad como el modo de ser que no necesita asimilar elementos exteriores ni poseerlos para mantenerse.

Tanto la inmanencia operativa como la virtud pueden llamarse modos de tener.
Las operaciones inmanentes, por más que sean propias del viviente y no puedan ser ejercidas por otro, comportan cierta aportación de elementos previos, que pasan a ser poseídos.
El alimento es un aporte exterior que la función práxica de nutrirse hace suyo. Es cierto que no basta  incluir el alimento en el cuerpo, pues eso sería embutir o engordar, y no alimentarse. Pero hay una subvención previa. Se tiene.

Asimismo, el antecedente de las operaciones cognoscitivas es la recepción de lo que se llama especie impresa.

Ninguna operación inmanente es autosuficiente en todos los sentidos; es menester que algo se les proporcione para que puedan ejercerse.

Sin embargo, la intimidad está por encima del necesitar.
Equivale a dar y es trascendentalmente libre.
Aunque no tengamos nada, co-existimos-en Dios.







De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), nota 48 de la p. 38, p. 41.4, y Leonardo Polo en AT I, p.208.5 y en la nota 13.

Para saber más sobre:
el tener………………………….……...etiqueta 1.9.1

el dar trascendental……………… etiqueta 1.0.2
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¿Por qué la intimidad no es un ámbito cerrado?

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La intimidad no es un ámbito cerrado porque la persona (el ser que es intimidad) es un ser donal.

Intimidad equivale a "dar" y es por lo tanto trascendentalmente libre al poder dar (si quiere).
Si no fuera libre no podría dar, pues sería un mecanismo instintivo, un power point ya programado.

Sin embargo, asómbrense, el dar "trascendental" no requiere el tener.

En rigor, no es acertado decir que sólo se da lo que se tiene.

Me explico: hay un dar que es simplemente aceptar.

La iniciativa del dar es, claro está, un dar.
Pero a nivel trascendental, el "dar" se frustraría sin el "aceptar". (No así a nivel esencial, pues a veces podemos encontrarnos con gentes que nos rechazan, y sin embargo nuestro dar no se frustra porque nada se pierde en Dios).

El "dar" trascendental sí que es siempre dual con el "aceptar".

Esta dualización es mutuo enriquecimiento, anterior al tener.

Es un enriquecimiento trascendental, que nunca se detiene. (La actividad de Dios no cesa, Dios sigue actuando).
Si el don se detuviera, si fuera algo fijo o determinado, la intimidad se cerraría al realizarse o al otorgarse el don. Se acabó la fiesta tras la repartición de regalos. Se acabó el pastel.

No ocurre así a nivel trascendental. La intimidad dualizada de las personas está siempre abierta.

Y es precisamente la dualización la que impide la cerrazón puesto que el miembro superior (el Origen) es fuente inagotable.








De esto habla Polo en Antropología Trascendental I, p. 208, 5.


Para saber más sobre:
el dar trascendental……….etiqueta 1.0.2

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¿Es la apertura íntima, la última dualidad humana?

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No.
La apertura íntima no es la última dualidad humana.

La apertura íntima, aún se dualiza con otra apertura aún más íntima.

Polo la denomina apertura transcendente por abrir el ser humano más allá de su propia intimidad.

Y eso, gracias a la "llamada inicial" (que denominamos "gracia primera").

La apertura transcendente es más íntima a la persona que su propia intimidad. Es una apertura que transciende la intimidad humana profundizando en ella.

No es una apertura hacia fuera, que es inferior a la apertura íntima.
Es abrirse "hacia" el Origen al responder a su llamada.

Es una apertura superior, más íntima que la intimidad.

Y al estar abierta, al abrirse desde el inicio, la persona humana podrá "saberse" dual. Puede reconocerse dual en su interior, pues se dualiza hacia Dios, "si quiere".

Ese "querer" apunta a un desdoblamiento inherente a la persona humana. El desdoblamiento del quién que somos con nuestra manifestación o "esencia humana".

Quizá necesiten ustedes recordar cómo Polo ha formulado las dualidades en el ser personal, diciendo que la apertura "íntima" o intimidad de la persona humana, también llamada apertura trascendental tiene dos miembros: la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

Llamamos apertura "interior" a la comunicación entre el co-ser personal y la libertad.
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "co-existencia" y "libertad".

Llamamos apertura "hacia dentro" a la comunicación entre el conocer personal y el amar personal
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "inteligir personal" y "amar personal".


Pues bien, esta doble apertura íntima no es la última dualidad humana.
Gracias a la "llamada inicial" la apertura íntima se abre más allá de su intimidad, hacia Dios.
Es la apertura transcendental.



Y no olvidemos el "querer". La intimidad lleva inherentemente otra apertura: su manifestación esencial. Llamaremos apertura inherente a la dualidad "acto de ser personal" – "esencia humana".

Comprendan bien que desde el nivel más bajo de nuestra "vida" (de nuestro disponer) está presente la llamada inicial de Dios.
Porque somos en Dios, vivimos humanamente, si queremos.









De esto habla Salvador Piá en su libro "El hombre como ser dual" p. 367

Para saber más, pueden ustedes ir a las etiquetas:
5.11.0 apertura íntima o trascendental
5.13.0 apertura transcendente
5.15.0 llamada inicial o gracia primera

5.9.1  apertura inherente
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¿Por qué decimos que la intimidad, de acuerdo con la dualidad, permanece abierta?

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En primer lugar, decimos que la intimidad, de acuerdo con la dualidad, permanece abierta, porque no tenemos "réplica" en nuestro interior que comble nuestra dualidad.

Y tampoco tenemos réplica en el exterior.
Sólo Dios, puede decirnos quiénes somos. Y Dios no es exterior sino más íntimo que la intimidad.

El hombre coexiste con el Absoluto en la forma de una búsqueda esperanzada, sin término, de aceptación personal.

En el Juicio, Dios refrendará nuestro don y se fraguará nuestro destino, sin desfuturizarlo.



En segundo lugar, la intimidad de la persona que somos, permanece abierta pues así se mejora en diálogo.

Como el don que la persona espera que Dios acepte, es su propia vida, en la medida en que refrenda dones mejores, se mejora.

El co-ser que somos no se segrega, cerrándose o culminando, sino que crece al dar su don, su vida.
De ahí que permanezca siempre abierto.
También se perfecciona al perfeccionar el universo material.



En tercer lugar, la intimidad permanece abierta porque el co-ser, que es la persona, significa "además", inagotabilidad abierta, que siempre dependerá de la fuente, del Origen.











De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 39.2 y 40.4.

Para saber más sobre:
el futuro…………………………etiqueta 1.12.5
la réplica……………………….etiqueta 5.4.2
el buscar……………………….etiqueta 6.9.4

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¿Cuál sería, en esquema, el conjunto de aperturas de la persona humana?

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La persona, trascendentalmente, se abre hacia fuera y hacia dentro.

La apertura es posible gracias al desdoblarse del ser personal (cosa que no puede hacer el ser del universo, pues al contrario del ser personal es un ser sencillo, no dual).

Ese desdoblamiento del ser personal se inicia al dualizarse el ser por sus hábitos superiores, es decir, al dualizarse con la sindéresis, con el hábito de los primeros principios,  con el hábito de sabiduría y con la gracia.

Según la sindéresis, la persona se abre inherentemente, disponiendo dócilmente del universo, por su acción.
(decimos dócilmente porque la sindéresis es la voz del deber: "lo tuyo es obrar", dice. Otros la llaman ley natural o voz de la conciencia)

Según el hábito de los primeros principios, la persona se abre generosamente al exterior, a la creación y al Creador, reconociéndolos (no olvidemos que los primeros principios reales advertidos gracias a este hábito son tres: el ser del universo, la causalidad trascendental y el principio de Identidad u Origen).

Según el hábito de sabiduría, la persona se abre íntimamente, conociéndose.
Sabe que es dual, que tiene intimidad.

Esa intimidad tiene dos miembros: la apertura interior y la apertura hacia dentro.

La apertura interior es la dualidad entre co-ser y libertad.

La apertura hacia dentro es la dualidad entre el intelecto personal y el amar personal.

Según la llamada inicial, la persona se abre en Dios, hacia Dios, gozando de su filiación.
Es la apertura transcendente.


Finalmente, debemos hablar de la comunión más alta y definitiva: la glorificación de la persona o encuentro futuro con Dios. Nuestro destino.






Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009

Para saber más sobre
la apertura inherente:………….. Etiqueta 5.9.0
la apertura hacia fuera:………… Etiqueta 5.10.0
la apertura íntima:…………….…..Etiqueta 5.11.0
la apertura hacia el prójimo:.. Etiqueta 5.12.0
la apertura transcendente:……..Etiqueta 5.13.0
aperturas transcendentales:…. Etiqueta 5.13.1

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¿A qué llamamos carácter de apertura?

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Salvador Piá apunta certeramente que la intimidad es el carácter de apertura de la persona.

Tenemos el proyecto de estudiar también en este blog, poco a poco, las aperturas de la persona humana.

Estudiaremos la apertura inherente de la persona hacia su esencia en la etiqueta 5.9.0. La persona humana es creada con capacidad de darse al aceptar su esencia.

Estudiaremos la apertura hacia fuera en la etiqueta 5.10.0, los tipos de coexistencia (5.10.1 hacia la criatura cósmica y 5.10.2 hacia el prójimo)

Estudiaremos la apertura íntima o trascendental, que se llama también simplemente intimidad, en la etiqueta 5.11.0

Y por último, estudiaremos la apertura transcendente en la etiqueta 5.13.0 (y el encuentro definitivo con Dios en la 5.18.0).







Para saber mucho y más sobre este tema ver el nº 24 de las conclusiones de la tesis de Salvador Piá "el hombre como ser dual" p.446.

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¿Qué significa apertura?

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"Apertura", referida al ser, significa ser "inagotable". No inagotable en el sentido de que no deje de moverse o infatigable. Sino en el sentido de ser fuente inacabable de novedades.

El ser personal, se distingue del ser del universo, entre otras cosas porque es un ser abierto. No se agota. "Novedea".

El ser del universo, sin embargo, se agota en ser lo que es. Aunque se mueva como un caleidoscopio, las figuras de colores que se forman no son infinitas, en un momento dado comenzarán a repetirse: se acabó lo que se daba.

La persona, al ser libre, siempre puede ser más, recibir más, dar más. Si la dejan y quiere.

El ser personal es "insistente", abierto por dentro, complejo,
mientras que el ser del universo es "persistente" o sencillo.

La persona humana es compleja, especialmente desde su intimidad, desde su apertura "intima". La persona humana está abierta por dentro.

Si queremos hacer una antropología verdaderamente trascendental, debemos estudiar las distintas aperturas del ser personal.

Veamos pues esas aperturas del ser personal bien delimitadas por Salvador Piá:

Según cada hábito, la persona humana se encuentra, libremente, abierta. Contamos así cuatro modos :

1. según la sindéresis: apertura inherente.

2. según el hábito de los primeros principios: apertura hacia fuera.
La apertura hacia fuera es doble: hacia la criatura cósmica (el ser del universo físico) y hacia el prójimo.
Es la apertura hacia las criaturas distintas (la estudiaremos en la etiqueta 5.10.0)

3. según la sabiduría: apertura íntima o trascendente.
Esta apertura, llamada "intimidad de la persona" o "co-existencia personal" (etiqueta 5.11.0) tiene dos miembros:
la apertura interior (dualidad entre los trascendentales co-ser y libertad) y la apertura hacia dentro (dualidad entre los trascendentales inteligir y amar).

4. según la gracia: apertura transcendente. Es la apertura hacia Dios, que es más íntimo que nuestra intimidad. Es la co-existencia-en-Dios (etiqueta 5.13.0).

La apertura trancendente tiene cuatro dimensiones o aperturas iniciales:
1. la gracia personal inicial originaria, humildad o abajamiento primero;
2. la esperanza, amanecer o alianza primera;
3. la fe, alumbramiento o luz primera;
4. la caridad o arrullo.

El primer abajamiento o humildad transcendental, equivale a la verdad del co-existir personal. La humildad es la verdad.

El amanecer de la persona equivale al destinarse de la libertad.

El alumbramiento equivale a la búsqueda intelectual del destino personal.

El primer arrullo equivale a la búsqueda amorosa del encuentro con Dios.

Aunque utilicemos el mismo nombre, no deben confundirse la humildad, la esperanza, la fe y la caridad de las que aquí hablamos, aperturas transcendentales,  con las virtudes a nivel esencial, y tampoco con las virtudes sobrenaturales de las que habla la teología.
Asímismo no se ha de confundir la originaria gracia personal inicial (el primer abajamiento) con la gracia santificante de la teología.

Para mejor entendernos hablaremos de virtudes teologales (fe esperanza, caridad, gracia santificante) y aperturas "iniciales" (humildad o gracia inicial, fe, esperanza y caridad iniciales).


Finalmente, debemos hablar de la comunión más alta y definitiva: la glorificación de la persona o encuentro futuro y pleno con Dios. Nuestro destino (etiqueta 5.18.0).
En el encuentro con Dios la persona debe convertirse. La glorificación es un encuentro interpersonal en Dios.






Para saber más además de las etiquetas citadas ver:

sobre las aperturas:………………………etiqueta 5.8.0 aperturas
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¿Cuáles son los frutos de la apertura íntima o trascendental?

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Los frutos de la apertura íntima son las aperturas transcendentales.

Recordemos que la apertura íntima es el desdoblarse del intelecto personal que, gracias al hábito de sabiduría alcanza a conocerse.

Gracias al hábito de sabiduría, la persona alcanza a conocerse de cuatro modos, según cada trascendental personal.

Se conoce como además (co-ser), se sabe libre para destinarse (libertad trascendental), descubre su propia transparencia (intelecto personal) y acepta su propio ser donal (amar personal).

Entonces se abre hacia dentro, hacia la transcendencia, escuchando la voz de Dios, esperando conocerse como Dios la conoce.

Los frutos son las aperturas transcendentales que estudiaremos en la etiqueta 5.13.0








Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 349.5

Para saber más : Etiqueta 5.11.0 Apertura íntima

Recordatorio:
Las aperturas del ser capaz de comunión, son sus fuentes inagotables de novedad, al abrirse, libre y novedosamente, hacia fuera y hacia dentro.

En la persona humana, estas aperturas son dualidades, pues el ser personal humano es capaz de dualizarse gracias a sus hábitos superiores.

Según cada hábito, la persona humana se encuentra, libremente, abierta. Contamos así cuatro modos :

1. según la sindéresis: apertura inherente.

2. según el hábito de los primeros principios: apertura hacia fuera.
La apertura hacia fuera es doble: hacia la criatura cósmica (el ser del universo físico) y hacia el prójimo.

3. según la sabiduría: apertura íntima o trascendente.
Esta apertura, llamada "intimidad de la persona" tiene dos miembros:
La intimidad de a persona tiene dos miembros: la apertura interior (dualidad entre los trascendentales co-ser y libertad) y la apertura hacia dentro (dualidad entre los trascendentales inteligir y amar).

4. según la gracia: apertura transcendente. Es la apertura hacia Dios, que es más íntimo que nuestra intimidad.

La apertura trancendente tiene cuatro dimensiones o aperturas iniciales:
1. la gracia personal inicial originaria, humildad o abajamiento primero;
2. la esperanza, amanecer o alianza primera;
3. la fe, alumbramiento o luz primera;
4. la caridad o arrullo.

El primer abajamiento o humildad transcendental, equivale a la verdad del co-existir personal. La humildad es la verdad.

El amanecer de la persona equivale al destinarse de la libertad.

El alumbramiento equivale a la búsqueda intelectual del destino personal.

El primer arrullo equivale a la búsqueda amorosa del encuentro con Dios.

Aunque utilicemos el mismo nombre, no deben confundirse la humildad, la esperanza, la fe y la caridad de las que aquí hablamos, aperturas transcendentales,  con las virtudes a nivel esencial, y tampoco con las virtudes sobrenaturales de las que habla la teología.
Asímismo no se ha de confundir la originaria gracia personal inicial (el primer abajamiento) con la gracia santificante de la teología.

Para mejor entendernos hablaremos de virtudes teologales (fe esperanza, caridad, gracia santificante) y aperturas "iniciales" (humildad o gracia inicial, fe, esperanza y caridad iniciales).



Finalmente, debemos hablar de la comunión más alta y definitiva: la glorificación de la persona o encuentro futuro con Dios. Nuestro destino.


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¿A qué llamamos corazón?

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Llamamos corazón al núcleo de la persona humana, a su intimidad.

Así lo llama el Catecismo de la Iglesia católica (nº 368: el "fondo" de nuestro ser"), cuando nos da la clave del sentido bíblico del "corazón".

El corazón no es sólo, ni principalmente, la sede de los afectos. Y mucho menos el conjunto de nuestras emociones. El corazón es sangre y espíritu, humanidad.

Mi corazón es la persona que soy.









De esto habla Juan Fernando Sellés en el Cuaderno de Anuario Filosófico, nº 227, "Los filósofos y los sentimientos", p. 97 nota 5.

Para saber más:
Sobre los sentimiento:………………..…….Etiqueta 14.0.0
Sobre el ser de la persona humana:….Etiqueta 5.0.0
Sobre la intimidad de la persona:……..Etiqueta 5.11.0

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¿Por qué dice Polo que “el hombre solo”, es decir, sin compañía, es un absurdo?

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El hombre solo es un absurdo porque el hombre es un ser personal.

Y ser persona es estar abierto por dentro, acompañando desde la intimidad.

Es absurdo juntarse con el vacío.

Don Leonardo gusta citar al poeta alemán Rilke cuando dice: "¿Quién entre los ángeles escuchará mi grito?"

El hombre animal tiene tendencias, a lo más deseos.
La persona es, sin embargo, radicalmente dar. Necesita encontrar quién acepte su don. 

Sin correspondencia con otra persona, la superioridad del amor donante frente al deseo no tendría sentido.

¿Quién aceptará mi vida?

Encontrar el Alguien que la acogerá es más que miel sobre hojuelas.






Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 134

Para saber más:
Etiqueta 5.11.0……………………la intimidad

Etiqueta 5.4.1…………………… el rasgo de la dualidad
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¿Qué descubre Polo del espíritu que es la persona humana?

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Polo se adentra en un territorio inexplorado hasta ahora por los filósofos.
No se contenta con saber que somos "espíritu" sino que bucea en la intimidad del espíritu.

Y descubre (por eso va dando nombres nuevos, como los exploradores) el carácter de "además" del espíritu humano. 

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¿Es la intimidad personal un vacío?

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La intimidad personal es un cierto vacío interior.
En su intimidad el hombre se encuentra solo.
Carece de un quién que lo llene por dentro.

Polo lo expresa diciendo que la persona humana carece de réplica en su interior.

La sabiduría humana, el saber de nosotros mismos, no es un verbo personal, no es "otra" persona, es un hábito. Es el adverbio "además".

El hombre solo es un absurdo. De ahí que busquemos el quién que nos revelará nuestra identidad.






Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 351.2
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¿Qué es la operosidad del amor?

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La operosidad del amor es lo que el amar de una persona añade a sus obras.

¿Por qué el hombre puede trabajar? En primer lugar diremos que la capacidad de trabajar se resume en el hecho de que el hombre tiene manos. Gracias al tener podemos obrar.

Para actuar, para servir, debemos antes poseer: los materiales, los instrumentos, la técnica, la ciencia, la virtud. Necesitamos tener a todos los niveles.

Pues bien, al trabajar, cada quién se añade a sus obras, con un tipo de generosidad desligada del tener.

Es un otorgamiento íntimo  que acompaña, y antecede, al obrar.

Además de operar, el amor es "operoso".








Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 131.2
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¿Cómo denomina Polo al principio de la dación?

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Polo llama "Intimidad" al principio de dación.

Alcanzar ese principio aclara definitivamente la noción de persona.

No somos sólo "yoes", subjetividades, inmanencia.
La capacidad de dar es más radical incluso que las cotas más altas de nuestra esencia, (que son las virtudes). Pues si somos generosos es porque, más adentro, está la fuente del dar.

El hombre es un ser personal porque es capaz de dar. Dar íntimamente, se entiende: no es el dar chocolatinas, sino la fuente del otorgamiento.

Desde la persona, dar significa aportar.

Desde la intimidad todo lo que tenemos (instrumentos, pensamientos, virtudes) adquiere la belleza del amor (de la comunión interpersonal entre dares).

Por eso dice Polo que el aportar refrenda el tener.

Lo más íntimo no es el yo, sino la persona: el dar, aceptando el don.

El yo se queda en don.

Puedo así olvidarme de mí (de mi yo), concentrándome en quien lo acepta (mi amante).

Y nos saltamos a la torera (si está permitido hablar así), toda la filosofía moderna con sus inmanentismos, idealismos y subjetividades.








Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 131.2
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¿Quién es el "además"?

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El "además" es la persona humana.

Polo gusta citar a Eckhart: "Dios es el Verbo, el hombre es el adverbio".





Para saber más :
Etiqueta 5.5.0    Además
Etiqueta 5.5.1    Co-existir personal
Etiqueta 5.5.4    Libertad trascendental
Etiqueta 5.5.2    Inteligir personal
Etiqueta 5.5.3    Amar personal
Etiqueta 5.11     Intimidad
Etiqueta 5.4       Carácter de además

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¿A qué llama Polo "además"?

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Polo llama "además" a la persona humana.

La persona es ser inagotable, siempre más.

Polo también habla del carácter de "además" refiriéndose a la dimensión metódica del abandono del límite mental.
No olvidemos que dimensión metódica o "método" significa actividad intelectiva. Es decir, en este caso el carácter de además es lo que caracteriza al acto intelectual que alcanza, a conocer qué es el ser personal, al abandonar el límite mental.

El ser personal es "además" y se alcanza con el "además". Por eso Polo dice que es transparencia intelectual.

Lo más bonito es gozar de esa inagotabilidad: estamos rodeados de seres que son además, que se añaden, acompañan, cantan, hacen del mundo un paraíso.







Para saber más:
Etiqueta 5.5.0    Además
Etiqueta 5.5.1    Co-existir personal
Etiqueta 5.5.4    Libertad trascendental
Etiqueta 5.5.2    Inteligir personal
Etiqueta 5.5.3    Amar personal
Etiqueta 5.11     Intimidad

Etiqueta 5.4       Carácter de además

¿Dónde estudiar el carácter de además?

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Polo trata especialmente del carácter de además en su Antropología trascendental I, pp. 190-200.

Más asequible es el último capítulo de "Presente y futuro del hombre", p. 149-204, titulado "Por qué una antropología trascendental", en el que se describen los cuatro modos de abandonar el límite mental y cuyo último párrafo tiene como título "Otras indicaciones acerca del carácter de además".

De esto habla Luca Fantini, en italiano, pero bastante claro, en Studia poliana n. 10, p. 71 :"Il valore metodico del carattere di además".

Y cómo no citar la monografía de Juan García:
 "Y además". Escritos sobre la Antropología trascendental de Leonardo Polo.

1ª edición, Delta, San Sebastián 2008.
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