¿Es idéntica la criatura?

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No.
Sólo Dios es idéntico.

En Dios no hay distinción real entre essentia y esse.
La esencia de Dios se reduce al ser, es el Ser.
Dios es Acto puro.
Identidad.

En la criatura no ocurre eso. Siendo también acto de ser como Dios, sin embargo, no es sólo acto de ser, sino que hay esencia, una potencialidad peculiar que impide la identidad.

Decimos "peculiar" porque no se trata de la potencialidad aristotélica en el sentido de la dynamis. No llegamos a "ser" moviéndonos, cambiando, adquiriendo nuevas formas.
No tenemos en nosotros mismos "potencialmente" nuestra identidad.

Por naturaleza somos hombres o mujeres, pero no poseemos en potencia todo lo que podemos ser.
El ser, de cabo a rabo, es recibido de Dios.
El ser que nos hace y hará ser es inagotable. Depende del Ser.

Y aquí está la nueva profundización de la filosofía poliana: la distinción más alta en el hombre no es entre esencia y acto de ser.

El acto de ser personal es también "distinto", se desdobla, está abierto por dentro.
Los trascendentales personales, descubiertos por Polo (co-ser, libertad trascendental, inteligir y amar personales) son duales.
Cada uno de los trascendentales depende a su manera de Dios.

Somos "además".







Inspirado al leer la esencia de la persona humana. p.34.2. Se trata de unas notas sacadas de la conferencia dictada por Polo el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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