¿Cuáles son los frutos de la apertura íntima o trascendental?

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Los frutos de la apertura íntima son las aperturas transcendentales.

Recordemos que la apertura íntima es el desdoblarse del intelecto personal que, gracias al hábito de sabiduría alcanza a conocerse.

Gracias al hábito de sabiduría, la persona alcanza a conocerse de cuatro modos, según cada trascendental personal.

Se conoce como además (co-ser), se sabe libre para destinarse (libertad trascendental), descubre su propia transparencia (intelecto personal) y acepta su propio ser donal (amar personal).

Entonces se abre hacia dentro, hacia la transcendencia, escuchando la voz de Dios, esperando conocerse como Dios la conoce.

Los frutos son las aperturas transcendentales que estudiaremos en la etiqueta 5.13.0








Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 349.5

Para saber más : Etiqueta 5.11.0 Apertura íntima

Recordatorio:
Las aperturas del ser capaz de comunión, son sus fuentes inagotables de novedad, al abrirse, libre y novedosamente, hacia fuera y hacia dentro.

En la persona humana, estas aperturas son dualidades, pues el ser personal humano es capaz de dualizarse gracias a sus hábitos superiores.

Según cada hábito, la persona humana se encuentra, libremente, abierta. Contamos así cuatro modos :

1. según la sindéresis: apertura inherente.

2. según el hábito de los primeros principios: apertura hacia fuera.
La apertura hacia fuera es doble: hacia la criatura cósmica (el ser del universo físico) y hacia el prójimo.

3. según la sabiduría: apertura íntima o trascendente.
Esta apertura, llamada "intimidad de la persona" tiene dos miembros:
La intimidad de a persona tiene dos miembros: la apertura interior (dualidad entre los trascendentales co-ser y libertad) y la apertura hacia dentro (dualidad entre los trascendentales inteligir y amar).

4. según la gracia: apertura transcendente. Es la apertura hacia Dios, que es más íntimo que nuestra intimidad.

La apertura trancendente tiene cuatro dimensiones o aperturas iniciales:
1. la gracia personal inicial originaria, humildad o abajamiento primero;
2. la esperanza, amanecer o alianza primera;
3. la fe, alumbramiento o luz primera;
4. la caridad o arrullo.

El primer abajamiento o humildad transcendental, equivale a la verdad del co-existir personal. La humildad es la verdad.

El amanecer de la persona equivale al destinarse de la libertad.

El alumbramiento equivale a la búsqueda intelectual del destino personal.

El primer arrullo equivale a la búsqueda amorosa del encuentro con Dios.

Aunque utilicemos el mismo nombre, no deben confundirse la humildad, la esperanza, la fe y la caridad de las que aquí hablamos, aperturas transcendentales,  con las virtudes a nivel esencial, y tampoco con las virtudes sobrenaturales de las que habla la teología.
Asímismo no se ha de confundir la originaria gracia personal inicial (el primer abajamiento) con la gracia santificante de la teología.

Para mejor entendernos hablaremos de virtudes teologales (fe esperanza, caridad, gracia santificante) y aperturas "iniciales" (humildad o gracia inicial, fe, esperanza y caridad iniciales).



Finalmente, debemos hablar de la comunión más alta y definitiva: la glorificación de la persona o encuentro futuro con Dios. Nuestro destino.


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