¿Qué es la réplica?

.
La réplica de una persona es su verdad personal.

En el Hijo somos réplica de Dios.

Mi réplica no es una "idea" fija que subsista en Dios. El término réplica sugiere actividad que sigue y no cesa.

La réplica de mi persona es la continuación de mi subsistencia (subsistencia significa aquí, radicalidad última).
Dicho de otra manera, mi réplica es la explicación inacabable de mi ser.
Mi "porqué".

¿Quién soy? No soy nada de lo que encuentro.
¿Quién me dirá quién soy? Mi ser no "es", mi ser será, mi ser es "hacia".

Soy "hacia" mi réplica.
Mi verdad personal, mi réplica, será siempre más allá.
La verdad, mi verdad, al desvelarse, siempre "encomienda" más. Más y más y más.


Polo llama "encontronazo" al encuentro con la Verdad. Con mi verdad personal. Con mi réplica.

Es encontronazo porque no es un encuentro con una verdad cualquiera, por útil que sea, que me satisfaga y me detenga, sino que es un alcanzar lo mejor que nos puede pasar: sube el telón y comienza el desvelamiento interminable y amoroso de nuestro ser personal, que coincide precisamente con el origen de la libertad. Con mi fuente inagotable.

Es el primer amor, el enamoramiento primero (primero no en el tiempo, sino primero en cuanto radical) que nos lanza a cantar.

Encontrar esa verdad es enamorarse. Es un acto inmenso, un acontecimiento enorme que dará sentido a toda nuestra vida. A partir del encontronazo sabemos cuál es nuestro encargo, el camino de nuestra verdad. Es la fuente de mi futuro.

Con el encontronazo la libertad se pone en marcha, traspasa la verdad, cantándola. Mi libertad es mi canto. Sin interés.

Cada uno tenemos nuestra réplica en Dios.






De esto habla Leonardo Polo en la p. 24.2 de su artículo “La persona humana como relación en el orden del Origen”. Publicado en Studia Poliana, 14, p. 21-36 y en Miscelánea poliana, nº 30.

 .

No hay comentarios:

Publicar un comentario