¿Es intracósmica la esencia humana?

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No.
La esencia de la persona humana no se confunde con el universo físico.

Hay dos modos de ser creados, dos tipos, dos actos distintos de ser: el acto de ser humano, que es libertad, que es ser persona humana y el acto de ser tomado como primer principio, que es ser sencillamente, sin libertad.

Y correlativamente a esos dos modos de ser, se distinguen dos esencias: la esencia humana y el universo físico como esencia.

El universo como esencia es distinto de la esencia humana. El universo como esencia no es libre. Depende físicamente del primer principio, del ser sencillo que Dios ha querido que sea y que se despliega según el orden que Dios le ha dado.

Ese orden, la unidad de orden, el "análisis" del ser sencillo según las cuatro causas, es lo que llamamos universo como esencia.

El hombre, sin embargo, viviendo en el cosmos, siendo también hasta cierto punto una sustancia cósmica, ya que su manifestación está condicionada por su inserción en el universo físico, no depende del primer principio, pues siendo radicalmente libertad,  tiene en sí mismo la capacidad de autoperfeccionarse, libremente, dando sentido amoroso, si quiere, a su existencia. Por eso decimos que el hombre es estrictamente extracósmico.

Nuestra esencia no deriva del universo.
Ni del mono, ni del renacuajo.

O diciéndolo de otra manera, la esencia humana es dual: recibimos de nuestros padres las condiciones iniciales, cósmicas, de nuestra vida extracósmica, recibida directamente de Dios. Somos ser personal libre que se añade novedosamente, haciendo pie en el cosmos, manifestando libremente su querer.

¡Qué dignidad, amigo mío!









La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.35.2 y 40.2). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

¿El cuerpo humano es intracósmico o extracósmico?

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No somos entes o esencias intracósmicas: estrictamente no lo somos.

Parece que entonces problematizamos el sentido físico del cuerpo humano, como si nuestro cuerpo fuera sólo una idea, o un sueño, ajeno a la persona que somos.

Por eso debemos aclarar inmediatamente que el cuerpo humano no es abslutamente “independiente” del cosmos.

Para entender cómo el cuerpo humano es a la vez intracósmico y extracósmico debemos comprender bien la noción de naturaleza en sentido poliano.

Las naturalezas, en sentido poliano, son físicas, son tricausalidades, son propiamente intracósmicas, pero la naturaleza humana, siendo también física (pues recibimos un cuerpo físico de nuestros padres, capaz de imaginación, como los perros también imaginan), siendo también física, digo, la naturaleza humana,  es personalmente esencializable (por eso es humana, si no, sería animal).

La persona puede esencializar, hacer suya, la naturaleza física que es su cuerpo, autoperfeccionándose.

Es un cuerpo "humano" porque es potencialmente esencializable.

Desde que es esencializable, desde ese preciso momento, Dios crea la persona humana y el cuerpo intracósmico está "ya" esencializado, aunque la persona no lo sepa todavía.

Quiero decir que las condiciones iniciales, (o naturaleza humana naciente), no son el fruto de un acto consciente de la persona, sino del acto creador divino que esencializa, para mí, conmigo, el cigoto que fui.

Cada persona humana (que es extracósmica) puede ir haciendo más suya  la naturaleza física humana en la que subsiste, la suya concreta,  esencializándola, sacándola del universo e insertándola en su "mundo" humano.

Entendámonos. El cuerpo humano, el embrión humano o el cigoto humano, no empiezan a ser personas cuando aparece la inteligencia, sino que pertenecen a una persona humana concreta, y por eso son esencializables. Son vida humana de una persona concreta, desde el momento de la concepción.

En definitiva, y para responder a la pregunta formulada: el cuerpo humano es intracósmico en cuanto que es un ente físico y es extracósmico en cuanto que es el cuerpo esencializado de una persona humana libre.

El cuerpo humano es "hasta un cierto punto" intracósmico.





De esto se habla en "La esencia de la persona humana". Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

Hablamos de lo que es "esencializar" en la Etiqueta 9.1.1

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¿Qué es una ética biológica?

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Es la ética que tiene que ver con la vida, la ética que está encarnada en el universo físico en el que estamos.

La ética "formal" son las normas desencarnadas.

Atendamos un momento a la biología humana: el cuerpo humano, biológicamente, no es competitivo. Si tuviera que adaptarse al ambiente, moriría. El cuerpo humano está hecho, naturalmente, biológicamente, para trabajar.

Desde que el hombre es "homo habilis" aparecen una serie de normas biológicas.

Pertenece a la esencia del hombre, en cuanto ser vivo, el trabajar, el modificar el entorno a través de su acción.

En los antecesores nuestros desde el punto de vista morfológico, el habilis y el erectus, la estrategia de la modificación del entorno por la acción competía con la estrategia de adaptación. Y como carecían de inteligencia, venció la segunda. Eran especies poco viables ya que su evolución estaba lanzada hacia una morfología potencial (las manos). Debían trabajar. Necesitaban "conocer" que debían  trabajar. Necesitaban de la ética y la ética sólo es posible en tanto que el hombre es libre. En tanto que su interior es movido por el núcleo del saber.

De ahí que las "normas" biológicas de los simios no son todavía ética biológica. Sin embargo las normas "humanas" sí que tienen que ver con la vida biológica, impregnada de inteligencia. Los hombres "debemos" saber que debemos trabajar, y que debemos respetar a la hembra y cuidar de la manada: los lazos éticos de la sangre.

No es un capricho abstenerse de beber la cicuta. O entender el deber de hacerlo.




De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 40.3

Para saber más:
sobre la ética, ver etiqueta…………………………..9.0.0
sobre la evolución, ver etiqueta…………………..9.1.0
sobre el trabajo, ver etiqueta……………………….9.2.0
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta….9.1.0
sobre la esencia humana, ver etiqueta………..6.1.0


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¿Es lo mismo decir esencia humana que naturaleza humana?

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No exactamente.

La naturaleza humana no es otra cosa que las condiciones iniciales de la persona humana, la esencia humana en su inicio.

Desde su inicio, cada naturaleza "humana" está esencializada pues es de una persona concreta. Por eso es "humana", de lo contrario sería una más de las naturalezas del universo físico, los "vivientes" biológicos.

La naturaleza humana está esencializada porque nace unida a la persona. El alma humana es así manifestación libre de cada persona, vida o esencia humana.

De ahí que la esencia humana (autoperfección que la persona va consiguiendo) no sea como la esencia del universo (que es un sencillo despliegue de las condiciones iniciales).
La esencia humana indica precisamente la "emergencia" de la naturaleza en hábitos (disposiciones libres, que no costumbres).

Cuando hablamos de "naturaleza humana" nos referimos por tanto a las posibilidades contenidas en el ser de cada persoa humana.
Y cuando hablamos de "esencia humana" nos referimos al automejoramiento que cada persona consigue a partir de sus condiciones iniciales.

El hombre es así un ser viviente (naturaleza) capaz de autoperfección.

Un perro no se autoperfecciona, su naturaleza se despliega según el orden del universo. Es intracósmico.

La persona humana sí que se autoperfecciona.
Más que autoperfección podemos hablar de automejoramiento. En efecto, perfección tiene la connotación de algo "acabado", de despliegue "completo" de lo que una naturaleza es capaz de dar.

Pero el crecimiento humano es irrestricto, siempre se puede mejorar.

Esa capacidad de automejoramiento, esa potencialidad peculiar del hombre es lo que Polo llama esencia humana.
Es esencia libre cuyo ápice es el yo. Es la esencia la que manda, la torre de control, adonde llegan datos de fuera y también primordialmente directivas internas, trascendentales.








La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.40.2).
 Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

Para saber más:
Etiqueta 4.2.0 naturalezas
Etiqueta 6.1.0 naturaleza humana

Etiqueta 6.1.0 esencia humana
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¿Qué precisiones son oportunas al abordar el tema de las naturalezas?

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Tenemos que ir con cuidado en el empleo de los términos, pues hay que hacer las distinciones oportunas, para no hacer formulaciones vagas que simplemente se escriben pero no se entienden desde dentro.

Las naturalezas son tricausalidades : causa material + causa formal + causa eficiente intrínseca. Seres vivos del universo físico.

Las naturalezas del universo físico devienen esencia del universo gracias a la causa final, que es el orden: así se despliega la unidad de orden.

Otra precisión importante : las sustancias elementales son las bicausalidades (materia + forma). Sin embargo cuando hablamos de sustancia del hombre nos estamos refiriendo al individuo como origen y principio de sus acciones. Se trata de una consideración "objetiva" del hombre, que no tiene en cuenta su ser "personal".

La naturaleza del hombre en tanto que procedente del universo físico, creado así por Dios, es tricausal: causa material, causa formal y causa eficiente intrínseca. Pero lo es solamente hasta cierto punto, pues lo que es causa eficiente intrínseca en los animales, gracias a la persona, creada directamente por Dios, deviene instantáneamente alma espiritual, humana.  Lo que distingue la naturaleza del hombre de las naturalezas de los otros vivientes del mundo físico es precisamente el alma humana, que no es como la causa eficiente que mueve intrínsecamente a los animales y plantas.

El alma del hombre es hasta cierto punto causa eficiente (el hombre también estornuda como los perros), digo hasta cierto punto porque el principio que le hace obrar es libre, pues la persona (libertad trascendental) dispone, por ejemplo, utilizar discretamente un pañuelo.

La naturaleza humana está esencializada porque nace unida a la persona. El alma humana es así manifestación libre de cada persona, vida o esencia humana.

De ahí que la esencia humana (autoperfección que la persona va consiguiendo) no sea como la esencia del universo (que es un sencillo despliegue de las condiciones iniciales).
La esencia humana indica precisamente la "emergencia" de la naturaleza en hábitos (disposiciones libres, que no costumbres).

En el hombre los hábitos no están en el orden de la causalidad, pues son perfeccionamientos no debidos a la causa final sino a la persona que dispone, haciendo que la naturaleza se autoesencialice. Aquí el "auto" indica la persona.

Polo propone considerar la esencia humana como autoperfección habitual. Es la persona la que dispone, no la causa final.

Este planteamiento novedoso permite superar la visión de la libertad como mera espontaneidad natural y, al situarla en la persona, muestra mejor su semejanza con Dios.


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¿Qué es la naturaleza humana?

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Corresponde propiamente el nombre de “naturaleza” a las distintas naturalezas del mundo físico, concretamente a los seres "vivientes".

Las naturalezas son sustancias físicas (causa material + causa formal) a las que se añade una causa eficiente intrínseca que les hace ser principio de operaciones. Son los seres vivos.

La filosofía clásica utiliza también el nombre de “naturaleza” para designar la esencia como principio de operaciones.
Lo que caracteriza a la “naturaleza” es precisamente el ser principio de operaciones.

La naturaleza humana es cuerpo humano + alma espiritual. Lo que la distingue de las naturalezas físicas es que lo que la hace ser principio de operaciones no es una sencilla causa eficiente intrínseca (como lo es el alma de los animales), sino un alma "espiritual". Es libre, en tanto que otorgada a una persona.

La naturaleza humana está "viva" desde el momento de la fecundación, que la constituye en las "condiciones iniciales" de una persona concreta, creada en ese mismo momento.

La naturaleza humana es precisamente el carácter inicial de la dualidad de la vida humana.

Llamamos "viviente" a la persona humana, y su vida comienza al establecerse la dualidad entre la vida recibida de sus padres y la vida que se añade al ser creada.
Es importante no olvidar que ese añadido es instantáneo. No hay ni vida recibida ni vida añadida antes de la fecundación.

La vida humana, cuyo carácter inicial es la naturaleza humana es dual: la dualidad de la vida recibida y la vida añadida.

La "vida añadida" es el miembro superior de la dualidad (se le puede también llamar vida espiritual, alma humana o yo humano). No hay vida añadida sin vida recibida.

La "vida recibida" de nuestros padres es el miembro inferior, las condiciones iniciales de cada persona. Sin olvidar que no hay vida recibida sin vida añadida.



El hombre procede de un cuerpo físico o cuerpo del universo físico, pero sus operaciones,  aunque están condicionadas por el universo físico  dependen de un cuerpo "humano", es decir, un cuerpo informado por un alma espiritual (no hay cuerpo humano sin alma humana).

La naturaleza humana es pues también principio de operaciones, pero en sentido distinto a las naturalezas sencillamente físicas.

Dios nos ha creado libres en una naturaleza humana, que tiene dos dimensiones, el cuerpo humano y el alma espiritual

El cuerpo humano es la conjunción entre la vida recibida de nuestros padres, creada por Dios según el orden del universo físico, más  la vida que aporta cada persona, creada directamente por Dios.

La vida recibida de los padres es una naturaleza física "esencializada" en la persona que la recibe.
No olvidemos que una naturaleza física es materia + forma sustancial + causa eficiente intrínseca.
La primera célula viva deviene "humana", deviene vida recibida, cuando al ser apta para ser "animada", en el instante de la concepción, y no antes, es efectivamente unida a la persona humana. Es ése el momento de la creación de una nueva persona y de la vida "humana" (tanto recibida como añadida).

La vida añadida es lo que aporta el nuevo acto de ser: el ser "humano" y la esencialización. Lo que era una sencilla naturaleza física se convierte en persona humana, que aparece materialmente en el universo físico y comienza a crecer.


La vida recibida de nuestros padres es solo hasta cierto punto intracósmica, pues se constituye en vida humana recibida en el momento de la concepción y por lo tanto, desde el primer instante es extracósmica, ya que será principio de operaciones libres (la persona es extracósmica).

Además, como me apuntó Juan A. García, el hecho de proceder de dos personas humanas apunta ya a lo metacósmico.

Es vida "humana" (extracósmica) desde el momento de la concepción, en el que la persona es creada, cambiando instantáneamente la naturaleza sencillamente física de la primera célula, que será, desde entonces, manifestación de la nueva persona.

La naturaleza humana, en cuanto que recibida de nuestros padres, está abierta al universo físico, y en este sentido tiene una dimensión "retrasante" del futuro, pues está condicionada por el "antes" que es la materia.
Pero en cuanto que vida aportada por cada persona, sus operaciones no están predeterminadas. La libertad va invistiendo la esencia humana. (Como se ve, la esencia humana es la vida humana).

Hombres y mujeres tenemos la misma naturaleza humana (las mismas condiciones iniciales: cuerpo + alma) aunque seamos individuos distintos.
La individualidad en el mundo físico es debida a la materialidad de nuestro cuerpo, pero en cuanto que el cuerpo humano está también abierto por dentro coexistimos al modo "humano".
Más que individuos somos co-seres, coexistentemente libres.
Más que nuestra carne o nuestros huesos, lo que nos individúa es nuestra "personalidad". Personalidad que no nos aleja a unos de otros, al contrario, vivimos en más o menos comunión.

Coexistimos retrasando el futuro.
Retraso debido a nuestra "naturaleza" humana, con su carne y con sus huesos.

Un apunte teológico: la Naturaleza Humana de Cristo es también un retraso del futuro, para unir a Dios la Creación entera.

Las naturalezas estrictamente intracósmicas (plantas y animales) están sujetas al orden del universo físico. Se despliegan según ese orden.

La naturaleza humana, sin embargo, es solamente hasta cierto punto intracósmica (ciertamente somos también materia y la causa material nos retrasa), pero al estar esencializada (pues es manifestación de una persona humana) la naturaleza humana es, de entrada, extracósmica, pues aunque el orden del universo físico le afecta (nos produce jaquecas y reumatismos) está regida por las disposiciones de la persona.

La naturaleza humana está tipificada desde su inicio, tiene unos rasgos únicos, personales. Es el cuerpo de una persona concreta, y no sólo un cuerpo con rasgos genéticos de la especie.

También naturalmente, es decir, de entrada, antes de que se manifieste la vida espiritual, lo humano es distinto de lo intracósmico, porque la naturaleza humana es típica, es la de cada quién.

La naturaleza del elefante no es típica, pues no es un don otorgado a una persona, sino, sencillamente, un número de su especie.



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¿Cómo llama Polo a la esencia humana?

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La llama "disponer".

También se la podría llamar "tener". Y así explicaríamos la distinción entre el acto de ser humano y la esencia humana como "dar" y "tener".

Pero "disponer" expresa mejor el sube y baja de la actividad libre, así como el autoperfeccionamiento propio de la esencia humana.


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¿Cómo me gusta presentar la ley natural?

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Diciendo que la ley natural es lo que Dios ha pensado, de entrada, para hacer felices a sus hijos.

Es un ordenamiento divino.

Ordenamiento que se cumple necesariamente en el universo físico, pues todas las naturalezas propiamente dichas (seres vivos del universo físico) obran según la tetracausalidad u orden completo del cosmos.

(ver a esté propósito la etiqueta 4.2.0 naturalezas)

Ordenamiento que se cumple, además, libremente, en las personas que, si quieren, serán felices cumpliéndolo, al destinarse a su destino, el plan divino para cada una.

La ley natural, en cuanto que llamada libre y amorosa para el hombre, es lo que algunos llaman ley moral natural. 

Esa ley natural, en la filosofía poliana tiene su fuente en la sindéresis, que es una voz interior, que impele a obrar: ¡haz el bien!, ¡lo tuyo es obrar!

El yo (hábito innato de sindéresis) impele: lo tuyo es actuar. De ahí nace, trascendentalmente, nuestro sentido del deber.

La persona, desde el ápice de su yo es siempre "dócil", se abre inherentemente, irremediablemente, a esa voz interior de Dios. Y manifestará su decisión a través del yo. Descubriendo, si quiere, la formulación racional de los mandamientos.
           
La sindéresis nunca se equivoca, pero el hombre puede equivocarse en la elaboración racional de los principios.


Para saber más:
Etiqueta 4.2.0 naturalezas
Etiqueta 6.2.0 ley natural
Etiqueta 6.1.0 esencia humana

Etiqueta 1.1.2 naturaleza y libertad.
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¿Cómo es el crecimiento de la esencia humana?

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Irrestricto.

El universo como esencia se despliega según la tetracausalidad.
Su crecimiento está ya determinado.
Es un análisis semejante al movimiento de las piececitas de un caleidoscopio, que forman diferentes imágenes sin estricta novedad.

La esencia humana, sin embargo, es abierta y abierta al crecimiento.

No nos referimos aquí al crecimiento orgánico, que es limitado en tanto en cuanto pertenece (hasta cierto punto) al universo físico, nos referimos al crecimiento espiritual: vida "humana", conocimiento y amor más intenso. Comprendemos cada vez mejor la realidad, su sentido para poder, libremente, destinarnos.

La persona esencializa el mundo, lo incorpora a su ser y lo entrega, si quiere.










La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.42). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

Para saber más:
Etiqueta 6.1.0 esencia humana

Etiqueta 6.1.6 crecimiento de la esencia humana
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¿Existe el superhombre?

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No es raro encontrar individuos convencidos de que la especie humana evoluciona y que en un buen puñado de siglos existirán superhombres.

Polo es explícito: “la evolución se para en el hombre”.

La evolución, en el caso del hombre, es una preparación de su carácter esencial, es decir, la preparación de una naturaleza física para que sea susceptible de devenir humana, y a partir de ahí, esencia humana, manifestación de una persona.

La persona humana puede esencializar, incorporar el universo físico elevándolo a mundo suyo, desde ella misma.

La evolución, en el caso del hombre, prepara una naturaleza que no estorbe al pensamiento, y al mismo tiempo que permita conectarse con el universo.

El cerebro humano no estorba cuando puede frenarse y no distrae (los animales son incapaces de parar su cerebro, sus automatismos).

El cerebro humano puede conectarse con el universo gracias a los sentidos internos (que tienen base orgánica), especialmente gracias a la imaginación.

Ésa es la naturaleza que la persona humana necesita para crecer.







La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.42). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

Para saber más:
Etiqueta 6.1.0 esencia humana
Etiqueta 6.1.6 crecimiento de la esencia humana
Etiqueta 8.0.0 el cuerpo humano
Etiqueta 9.1.0  la evolución
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¿Se puede considerar la esencia humana como autoperfección "habitual"?

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Antes de contestar me permito recordar la nota n.1 del Tomo II de la Antropología trascendental de Polo. Dice así: "En atención a la distinción real de ser y esencia, es mejor decir "esencia de la persona humana" que "esencia del hombre".
Para resaltar la distinción entre la esencia de la persona humana y la esencia extramental, empleo la expresión "esencia humana".

Pues bien, la esencia humana sí puede considerarse como autoperfección "habitual".

La Universidad de Navarra publicó en 2006 un cuaderno de Polo titulado "La esencia humana"; el capítulo VII se titula "La esencia humana como autoperfección habitual".

Lo que allí se explica es que la esencia humana es propia de cada persona humana, depende de su libertad.

La esencia del universo o esencia extramental es común a todos los entes naturales.
La naturaleza física es principio estable de operaciones. Las cosas son lo que son y actúan siguiendo el orden ya establecido. Las causas y principios que mueven el universo conducen al despliegue de las condiciones iniciales.

Con el hombre aparece la novedad en el universo. No la novedad de un nuevo film, sino la novedad de una realidad que realea de modo distinto a como realea lo extramental.

Lo "primero" no es sólo la naturaleza física, la determinación de las cosas que son como son. Existen seres libres que pueden destinarse, desbordando el concepto sencillo de naturaleza.

Por eso hablamos de "autoperfección".
La naturaleza física puede condicionarme a crecer, pero soy yo, libremente, quien se hace jugador de basket. Es una perfección que me doy.
Y aunque físicamente no lo consiga, aunque nunca aprenda a encestar, mi querer hizo expresarse a la libertad que soy. Me apoyé, hice pie, en la realidad física de la cancha y añadí la novedad de un "nuevo" aficionado.

¿Por qué llamamos "habitual" a esa autoperfección novedosa, que no física, aunque también se manifieste en los partidos?, porque se trata de un hábito, de un "tener".
Al gorila se le puede poner un sombrero. Pero soy yo quien, libremente, se pone el sombrero. Lo "tengo" porque estoy añadiéndole un sentido a mi cuerpo (así estoy más "chic").

Los hábitos inferiores (categoriales, como llevar un anillo o espirituales, como saber geografía) componen la "autoperfección habitual" (¡virtudes!) que llamamos esencia humana.

Es, con otras palabras, el crecimiento novedoso de mi vida.
Crecimiento inagotable porque depende del acto de ser persona. Nuestro crecimiento se parece más al de los ángeles que al de los gusanos.






Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 333.3

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¿De qué modo se añade la vida añadida a la vida recibida?

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Los hábitos intelectuales y las virtudes morales son el modo en que la vida personal se va añadiendo a la vida recibida de nuestros padres.

Pero atención, la vida recibida de nuestros padres también es personal. En ningún momento el embrión no es persona. La vida del óvulo antes de la fecundación no es la vida recibida de nuestras madres, aunque el material genético que contiene sirva para insertarnos en el universo físico.

La vida recibida de nuestros padres comienza con la fecundación. La persona es creada en ese momento. Es decir, vida recibida y vida añadida aparecen al mismo tiempo.

Después, la vida, dual desde el principio, crece, gracias a los hábitos y virtudes con los que se va perfeccionando la naturaleza humana.

La esencia humana es la naturaleza crecida o creciendo.
La vida humana o esencia humana es susceptible de crecimiento irrestricto.

En síntesis: "vita viventis est essentia.

La vida es la esencia, el viviente es la persona humana.

La vida humana es pues también una dualidad : la dualidad de la vida recibida y la vida añadida.

La "vida añadida" es el miembro superior de la dualidad (se le puede también llamar vida espiritual, alma humana o yo humano).

La "vida recibida" de nuestros padres es el miembro inferior, las condiciones iniciales de cada persona.

La naturaleza humana es el carácter inicial de la dualidad de la vida humana.

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¿Cómo se esclarece el estudio de la esencia humana?

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La esencia humana sólo se esclarece desde el acto de ser humano (desde el ser personal); por eso, el estudio del trascendental personal que Polo llama "co-existencia humana" o "además" tiene que ser previo al estudio de la esencia.
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¿Por qué llamamos hiperformalización al autoperfeccionamiento propio de la esencia humana?

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Ya hemos dicho que los seres vivos del universo, en tanto que "vivos", poseen una causa eficiente intrínseca, un automovimiento

En el hombre, la vida recibida de los padres está animada, además, por la vida personal, que es un disponer libre, por parte de la persona. La persona dispondrá gracias a la vida recibida de los padres, esencializada humanamente desde el momento de la concepción.

Llamamos hiperformalización al "refuerzo" de la forma, que no es solamente la causa eficiente propia de un ser vivo del universo físico, sino la posibilidad de servir a la manifestación de la persona. Cada vez que actuamos libremente adquirimos hábitos y virtudes que mejorarán nuestro disponer futuro. Se va añadiendo más hiperformalización (los hábitos y virtudes).


Esa posibilidad de disponer habitualmente más son los hábitos, que son así un autoperfeccionamiento de la esencia humana. Está bien llamarla hiperformalización pues las facultades adquieren una nueva configuración, una nueva forma, que las deja mejor dispuestas para la siguiente acción.


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¿Qué tiene que ver la esencia humana con la esencia del universo?

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La esencia humana es distinta de la esencia del universo físico, aunque está en contacto con ella a través del cuerpo.

Lo que sí debemos decir es que la esencia humana es referente del universo, se ejerce y crece gracias a la vida recibida en el universo.

Sin embargo, es cada persona la que dispone del universo, a partir de su inserción o concepción, elevándolo a ser su mundo.

Y ese disponer, ese ejercicio, es la esencia humana. Es lo que cada hombre aporta a la creación.

La persona humana le da al universo unas perfecciones que éste no puede darse. El hombre es el perfeccionador que se perfecciona o perfeccionador perfectible.

Al perfeccionar el mundo, ejerce su esencia, la hace crecer.


La esencia humana es el autoperfeccionamiento que se consigue al perfeccionar el mundo (nótese el valor del trabajo).
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¿Es lo mismo el despliegue del universo que el autoperfeccionamiento del hombre?

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Las naturalezas intracósmicas (seres vivos) no se dotan de su propio perfeccionamiento, pues depende de la causa final.

En el caso del hombre no es así. La naturaleza del hombre se premia a sí misma.
Esa alternativa de adquirir virtudes o vicios presupone la libertad.
(porque puedo ser todas las cosas, porque soy radicalmente libre, debo autodeterminarme).
El ser personal es libertad (está abierto por dentro).

Para que una naturaleza sea capaz de "esencialización" (que es el autoperfeccionamiento) tiene que estar dotada de libertad.

En efecto, la esencia del universo no se mejora porque un elefante sea amaestrado. Eso ya está previsto por la causa final, por el orden del universo.


Sin embargo, la esencia del hombre se perfecciona cuando esencializa el mundo, trabajando por amor.
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¿Es el hombre un microcosmos?

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No.

Al decir que el hombre es un microcosmos, los griegos querían exaltarlo.
Pero no es así, el hombre es más que un microcosmos. Es capaz de inspiración.

"Cosmos" significa orden.
La causa final del universo físico es el orden.
La esencia del universo es la unidad de orden.

El hombre es más que la ordenación de lo que existe.
El hombre se dota de perfección (o se castiga con el vicio) al ejercer sus actos. Cantando.

La unidad de la esencia "humana" no es la unidad de orden, sino la unidad de la vida creciente, que tiende a su consumación.

Consumación que no es posible si no hay otro que la acepte como don. El hombre solo es un absurdo. Un microcosmos solitario es un desastre ecológico.

La consumación, a fin de cuentas, es el encuentro definitivo con Dios: la co-existencia se consuma cuando el don es aceptado.

Fíjense que la verdad no tiene un carácter termi­nativo, tampoco como eterno retorno, sino que ha de dar paso al canto: la persona puede cantar la verdad, y cuando la canta la transfigura en canto. La verdad así adquiere una realidad oferente, donal, cuya consumación es imposible si no existe otra persona.

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¿Qué relación existe entre la especie humana y la esencia de cada persona humana?

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La teórica "esencia" de un animal está al servicio de su especie y la especie está en orden a la esencia del universo, a su despliegue.

En el hombre al contrario, es la especie humana la que está en orden a la esencia humana, de cada esencia humana, de cada persona.

El hombre tiene "esencia" o es esencia en sentido propio.

El hombre, como el animal, tiene una naturaleza intracósmica, pero la persona humana, al ser extracósmica se manifiesta convirtiendo la naturaleza física en naturaleza humana, en esencia humana. Por eso dice Polo que el cuerpo humano es hasta cierto punto intracósmico.

La esencia humana es el autoperfeccionamiento que se va consiguiendo, o creciendo, al transformar el universo en mundo. La persona humana está en contacto con el universo, gracias a su cuerpo, que es, hasta cierto punto, intracósmico.

La naturaleza humana, como la del animal está al servicio de la especie, continuándola ; pero la especie humana no está solo ordenada al fin del universo, como los animales y plantas, sino que está también, y ésta es su dignidad, al servicio de cada esencia humana, es decir, está disponible para que cada persona humana disponga, ejerza su esencia, la haga crecer, según el orden del amor.

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¿Podemos conocer la esencia humana con el método sistémico?

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No completamente.
Con el método sistémico no llegamos a conocer el acto de ser, la persona de la que depende la esencia humana.

Con el método sistémico no podemos ver la esencia humana desde el acto de ser.

Para conocer cabalmente la esencia humana deberemos abandonar el límite mental según su 4ª dimensión.
Una vez que hemos alcanzado el ser personal (3ª dimensión del abandono) podremos acceder a su manifestación esencial demorándonos.

El método para conocer o acceder a la esencia humana consiste en "quedarse" en la esencia humana.

En la 4ª dimensión hay una demora creciente en el límite mental para comprender la esencia humana.

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vida humana

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Conviene señalar dos distinciones : la distinción entre viviente y vida y la distinción entre vida recibida de los padres y vida añadida por cada persona.

Veamos la primera distinción:
El viviente es el acto de ser personal humano, que Dios crea directamente, libre, inteligente y amoroso.

La vida es la esencia de cada hombre.
La vida depende del viviente, es manifestación del viviente, pues el acto de ser no se agota en el vivir (es además).

El acto de ser es creado personalmente por Dios y activa la naturaleza humana, esencializándola.

No se trata de que el acto de ser actúe sobre una naturaleza humana preexistente. Una naturaleza física deviene humana cuando Dios crea la persona. Por eso es oportuno ver ahora la segunda distinción:

La vida recibida de los padres es una naturaleza física "esencializada" en la persona que la recibe.
No olvidemos que una naturaleza física es materia + forma sustancial + causa eficiente intrínseca.
La primera célula viva deviene "humana", deviene vida recibida, cuando al ser apta para ser "animada", en el instante de la concepción, y no antes, es efectivamente unida a la persona humana. Es ése el momento de la creación de una nueva persona y de la vida "humana" (tanto recibida como añadida).

La vida añadida es lo que aporta el nuevo acto de ser: el ser "humano" y la esencialización. Lo que era una sencilla naturaleza física se convierte en persona humana, que aparece materialmente en el universo físico y comienza a crecer.

A partir de ahí, la persona, el acto de ser personal, la libertad trascendental, se va abriendo paso, esencializando cada vez más, haciendo crecer lo que será el don de la persona o su manifestación libre.

Las facultades se van "hiperformalizando", es decir, mejorando.
Por ejemplo, la imaginación, de entrada, naturalmente, es como la imaginación de un perro.
Las facultades animales son principios, pero principios que tienen un límite de crecimiento, pues su base es orgánica. Son principios en cierto modo fijos.

Polo habla de "hiperformalización", señalando así que las facultades de la naturaleza humana no sólo son un desarrollo de las condiciones iniciales, sino que superan esas condiciones.
Nuestra imaginación cerebral puede ser manifestación de una sinfonía musical, con novedades insospechadas. Es así como la naturaleza deviene virtuosa, al ser el instrumento del "disponer" (esencia humana es también el disponer) del viviente.

El hombre supera su naturaleza física inicial, va más allá de ella, la esencializa, convirtiéndola en respuesta amorosa a su Creador amoroso.

Y como siempre sobra, su crecimiento es irrestricto.

La vida recibida de nuestros padres es solo hasta cierto punto intracósmica, pues el hecho de proceder de dos personas humanas apunta ya a lo metacósmico, pero además, es vida "humana" (extracósmica) desde el momento de la concepción, en el que la persona es creada, cambiando instantáneamente la naturaleza de la primera célula, que será, desde entonces, manifestación de la nueva persona.


El hombre se sale del mundo porque tiene (sí, "tenemos", como dicen los griegos), porque tiene, digo, una tarea que realizar para alguien. Su vida es un don libre.

La dimensión que hace al hombre ser persona es ese añadirse convirtiendo la vida recibida en don para alguien. Pero atención, esto no quiere decir que el hombre sea un ente físico al que se le añade una dimensión espiritual. La vida "recibida" es "recibida" por un quién extracósmico, no físico. Es vida humana solo en tanto que "recibida". Antes de la recepción (concepción) no hay vida humana.

La vida añadida no es una dimensión de la vida física. Mis huesos y mi sangre son físicos hasta cierto punto. En cuanto "míos" no son físicos, sin embargo, en cuanto pertenecientes al universo físico, me permiten relacionarme con otras personas humanas y amarlas (si quiero).

Por eso Polo dice que, en cuanto persona, el hombre es una "segunda" criatura (la primera criatura es el ser de universo).

Aristóteles acierta al definir el hombre como animal racional. En efecto, el tener razón lo caracteriza.

Nosotros añadimos algo que está más allá del cosmos. No estamos diciendo que el hombre sea un animal "personal". La persona no es una característica mundana. Ser persona es ser fuera del mundo, aceptando, dando, cantando, con nuestra vida, con nuestro mundo.

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