¿Qué significa apertura?

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"Apertura", referida al ser, significa ser "inagotable". No inagotable en el sentido de que no deje de moverse o infatigable. Sino en el sentido de ser fuente inacabable de novedades.

El ser personal, se distingue del ser del universo, entre otras cosas porque es un ser abierto. No se agota.

El ser del universo se agota en ser lo que es. Aunque se mueva como un caleidoscopio, las figuras de colores que se forman no son infinitas, en un momento dado comenzarán a repetirse: se acabó lo que se daba.

La persona, al ser libre, siempre puede ser más, recibir más, dar más. Si la dejan y quiere.

El ser personal es "insistente", abierto por dentro, complejo,
mientras que el ser del universo es "persistente" o sencillo.

La persona humana es compleja, especialmente desde su intimidad, desde su apertura "intima". La persona humana está abierta por dentro.

Si queremos hacer una antropología verdaderamente trascendental, debemos estudiar las distintas aperturas del ser personal.

Veamos pues esas cuatro aperturas del ser personal bien explicitadas por Salvador Piá:

a) la apertura hacia las criaturas distintas (hacia la criatura cósmica y hacia el prójimo), o apertura hacia fuera ; la estudiaremos en la etiqueta 5.10.0.

b) la apertura íntima o co-existencia personal, que también se denomina "apertura trascendental"; la estudiaremos en la etiqueta 5.11.0

c) la apertura hacia Dios o co-existencia-en Dios, que se denomina "apertura transcendente"; la estudiaremos
(el 27-II-2014) en la etiqueta 5.13.0.

d) el destino humano o encuentro futuro y pleno con Dios que transciende la apertura transcendente. Lo estudiaremos en la etiqueta 5.18.0.
En el encuentro con Dios la persona debe convertirse. La glorificación es un encuentro interpersonal en Dios.




Para saber más, además de las etiquetas citadas, ver:
etiqueta 5.8.0 "aperturas"

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¿Qué es la apertura transcendente?

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Es el fruto de la llamada inicial.

Se llama también apertura hacia Dios o co-existencia en Dios.

La llamada inicial la estudiamos en la etiqueta 5.15.0 y también se puede considerar y denominar segunda creación.

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¿Es la apertura íntima, la última dualidad humana?

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No.
La apertura íntima no es la última dualidad humana.

La apertura íntima, aún se dualiza con otra apertura aún más íntima.

Polo la denomina apertura transcendente por abrir el ser humano más allá de su propia intimidad.

Y eso, gracias a la "llamada inicial" (que denominamos "gracia primera").

La apertura transcendente es más íntima a la persona que su propia intimidad. Es una apertura que transciende la intimidad humana profundizando en ella.

No es una apertura hacia fuera, que es inferior a la apertura íntima.
Es abrirse hacia el Origen al responder transcendentalmente a su llamada. "Somos" respuesta libre a Dios, pero esa respuesta debe ser ratificada en nuestra vida.

Nuestro ser personal posee, por creación, esa apertura superior, más íntima que la intimidad.

Y al estar abierta, al abrirse desde el inicio, la persona humana podrá "saberse" dual. Puede reconocerse dual en su interior, pues se dualiza hacia Dios, "si quiere".

Ese "querer" apunta a un desdoblamiento inherente a la persona humana. El desdoblamiento del quién que somos con nuestra manifestación o "esencia humana".

Quizá necesiten ustedes recordar cómo Polo ha formulado las dualidades en el ser personal, diciendo que la apertura "íntima" o intimidad de la persona humana, también llamada apertura trascendental tiene dos miembros : la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

Llamamos apertura "interior" a la comunicación entre el co-ser personal y la libertad trascendental.
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "co-existencia" y "libertad" (libertad como persona o persona en tanto que libre).

Llamamos apertura "hacia dentro" a la comunicación entre el conocer personal y el amar personal
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "inteligir personal" y "amar personal". (El entender como persona y el amar como persona. O la persona en tanto que entendimiento y amor).


Pues bien, esta doble apertura íntima, trascendental, no es la última dualidad humana.
Gracias a la "llamada inicial" la apertura íntima se abre más allá de su intimidad, hacia Dios.
Es la apertura transcendental.

Y no olvidemos el "querer". La intimidad lleva inherentemente otra apertura: su manifestación esencial. Llamaremos apertura inherente a la dualidad "acto de ser personal" – "esencia humana". La "esencia humana" es nuestro vivir.

Comprendan bien que desde el nivel más bajo de nuestra "vida" (de nuestro disponer) está presente la llamada inicial de Dios.
Porque somos en Dios, vivimos humanamente, si queremos.






De esto habla Salvador Piá en su libro "El hombre como ser dual" p. 367

Para saber más, pueden ustedes ir a las etiquetas:
5.11.0 apertura íntima o trascendental
5.13.0 apertura transcendente
5.15.0 llamada inicial o gracia primera
5.9.1  apertura inherente

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¿A qué llama Falgueras trascendentales condicionales?

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Falgueras distingue dos tipos de trascendentales: los trascendentales condicionales (metafísicos y de la persona humana) y trascendentales incondicionales (que me gusta llamar supremos).

Los trascendentales condicionales se llaman así porque dependen de los trascendentales supremos. Son relativos a los supremos.

Los supremos se llaman incondicionales porque no dependen de los condicionales, no requieren nada.

Los trascendentales condicionales son alcanzados por el trascender humano cuando se eleva, activa y relativamente, sobre las realidades inferiores.

Los trascendentales incondicionales, en cambio, son aquellos que, pudiendo ser alcanzados cuando el hombre trasciende su propio trascender y el trascender de lo extramental, están al margen de toda heterorreferencia, por lo que para ellos la propia denominación de trascendental es extrínseca.

Así queda claro que no todo trascendente es relativo, pues, en efecto, los trascendentales supremos son absolutos. Deben ser entendidos como irrelatividad a los trascendentales condicionales y a cualesquiera otras realidades que no sean las suyas. Dios es Identidad y Trinidad de Personas.






Ideas y textos sacados del Cuaderno de Anuario Filosófico n. 36. Ignacio Falgueras, Esbozo de una filosofía trascendental, p. 23.3

Para saber más:
Etiqueta 5.2.0  los trascendentales
Etiqueta 1.0.2 dar trascendental

Etiqueta 1.0.3 trascendentales supremos
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¿Qué busca la Filosofía Primera según Leonardo Polo?

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La Filosofía Primera busca lo más "radical", el primer principio, que debería  ser único: el fundamento de la realidad.
Así lo entendió Platón, cuando consideraba el Uno como fundamento de todas las esencias.

Polo, sin embargo, propone que la Antropología filosófica es también filosofía primera.
¿Por qué? Porque lo radical del ser no es solamente fundamento.
Ser persona también es radical.

La Antropología filosófica, en tanto que filosofía primera, estudia pues los radicales "personales", que se distinguen (ademaseando) del primer principio o Ser del Universo.

La física y la biología clásicas son filosofías segundas pues no tratan del fundamento, no buscan el primer principio, sino que buscan comprender lo real de acuerdo con principios y causas; principios y causas (físicas o biológicas) que son menos radicales que el primer principio.

Estas ciencias buscan explicar la realidad por sus causas.
Las causas son principios, pero no primeros principios.

La Filosofía Primera es, desde siempre, la Metafísica.
Sin embargo, con su propuesta de ampliación, Polo defiende que la Antropología no es filosofía segunda, sino que es también Filosofía Primera.

¿Es "también" filosofía primera?: es "además", filosofía primera.

Dios creó la filosofía primera, para que juguemos con ella. La Antropología filosófica le da sentido. Es más primera que la primera. Es, humildemente, "además".

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¿Por qué decimos que la voluntad es curva?

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Tanto el pensamiento clásico como el moderno hablan de la curvatura de la voluntad.

La voluntad es calificada de curva porque "queremos el querer". Es decir, porque no es rectilínea como el instinto animal, que quiere necesariamente. El hombre puede querer no querer y puede querer querer.

La voluntad no va directamente a su objeto. La inteligencia sí, conoce lo que conoce y ya está, porque la inteligencia no constituye o "trabaja" sus actos sino que los ilumina. Sin embargo, la voluntad sí constituye sus actos, teniendo en cuenta al otro y a los otros. Es extremadamente prudente.

Otros llaman a esa curvatura "reflexión" de la voluntad" porque la voluntad vuelve sobre sí misma, queriendo o no queriendo su querer.

Prefiero decir que la voluntad obedece a otras instancias, que no procede de un solo motor, y que por eso es curva, como una carretera, que se tuerce y varía según la geografía. O como un río. Como el río Congo.

Es decir, si quiero algo es porque hay una fuente (en realidad son varias) del querer. Hay un Dar que afluye en la persona y le impele a querer. Hay un Origen. Y el mismo Origen es Plural.

Polo dice que la voluntad necesita del respaldo de una persona que constituye los actos de la voluntad.
Los coadyuvantes en esa constitución son la sindéresis (coadyuvante de la voluntas ut natura) y la razón práctica (coadyuvante de la voluntas ut ratio).
Pero aun así, la persona no es un respaldo solitario. Porque la persona co-existe.


Ser curva no es, por lo tanto, un eterno retorno de mi empecinamiento, (o, con expresión de Posada, de mi empoderamiento), sino ser delicada, tener en cuenta a los demás, importarme el otro. Contar con Dios.
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¿Qué es lo primero que estudia la Filosofía primera?

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Lo primero que estudia la Filosofía primera es el Ser.

Pero atención, el Ser no es unívoco.

Polo es (entre otras cosas) el filósofo de la distinción.

Debemos distinguir entre
- el ser Originario,
- el co-ser personal y
- el ser del Universo.

Los tres son "ser", pero son distintos.

Noten cómo se abre el horizonte admirando la distinción del Ser. A la filosofía del Ser, se le llama filosofía "trascendental" y es la filosofía primera o filosofía de lo primero.
Lo primero es lo trascendental.

Y como el ser se distingue en ser Originario, en co-ser y en ser del Universo, la filosofía primera será Teología natural, Antropología trascendental y Metafísica, respectivamente.

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¿Qué es lo trascendental?

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A lo primero se le puede llamar lo trascendental.

Lo primero es el ser.

Lo primero es el ser, pero el ser "se dice de muchas maneras".

No es lo mismo el "ser" que la "esencia" (aunque la esencia también es ser).

Lo primero es el "acto de ser", pero no es lo mismo
el acto de ser Originario (Dios),
que el acto de ser personal,
o que el acto de ser del universo.

Lo trascendental se dice, pues, de muchas maneras.

Estrictamente, lo trascendental es el dar puro. (Ver etiqueta 1.0.2 Dar trascendental)






Para saber más :
Etiqueta 5.2.0   Los Trascendentales
Etiqueta 5.2.0  Trascendentales metafísicos
Etiqueta 5.5.0  Trascendentales personales
Etiqueta 1.0.3  Trascendentales supremos

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¿Qué significa "apertura"?

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"Apertura", referida al ser, significa ser "inagotable". No inagotable en el sentido de que no deje de moverse o infatigable. Sino en el sentido de ser fuente inacabable de novedades.

El ser personal, se distingue del ser del universo, entre otras cosas porque es un ser
 abierto. No se agota.
El ser del universo, sin embargo, se agota en ser lo que es. Aunque se mueva como un caleidoscopio, las figuras de colores que se forman no son infinitas, en un momento dado comenzarán a repetirse: se acabó lo que se daba.

La persona, al ser libre, siempre puede ser más, recibir más, dar más. Si la dejan y quiere.

El
 ser personal es "insistente", abierto por dentro, complejo, 
mientras que el
 ser del universo es "persistente" o sencillo.

La persona humana es compleja, especialmente desde su intimidad, a su apertura "intima". La persona humana está abierta por dentro.

Si queremos hacer una antropología verdaderamente trascendental, debemos estudiar las distintas aperturas del ser personal.

Veamos pues esas cuatro aperturas del ser personal bien delimitadas por Salvador Piá:

a) la apertura hacia las criaturas distintas (hacia la criatura cósmica y hacia el prójimo), o
 apertura hacia fuera ; la estudiaremos en la etiqueta 5.10.0.

b) la apertura íntima o co-existencia personal, que también se denomina "
apertura trascendental"; la estudiaremos en la etiqueta 5.11.0

c) la apertura hacia Dios o co-existencia-en Dios, que se denomina "
apertura transcendente"; la estudiaremos (el 27-II-2014) en la etiqueta 5.13.0.

d)
 el destino humano o encuentro futuro y pleno con Dios que transciende la apertura transcendente. Lo estudiaremos en la etiqueta 5.18.0.
En el encuentro con Dios la persona debe convertirse. La glorificación es un encuentro interpersonal en Dios.


Para saber más además de las etiquetas citadas ver:
sobre las aperturas:………………………etiqueta 5.8.0 aperturas

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¿Qué distinción conviene no perder nunca de vista al estudiar la Antropología trascendental?

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Para mejor entender quién es el hombre, es decir, para estudiar la Antropología trascendental, tal como Polo propone, no conviene perder de vista que el hombre es dual: persona humana y vida humana.

Existen dos niveles en el hombre, uno que llamaremos trascendental y otro que llamaremos esencial.

No es lo mismo el "ser personal" (que es el nivel trascendental) que "la esencia humana" (que es el nivel esencial).
El hombre es dual.
La fuente de la que surge la dignidad del hombre es su ser personal, radicalmente libre, que merece por eso el calificativo de "personal".
Lo más profundo del hombre es su "ser personal".

Sin embargo, llamaremos "esencia humana" a su libre manifestación.
La esencia humana es el "disponer".
La persona humana "dispone" según su esencia.

Polo amplía la clásica distinción entre esse y essentia, y lo hace descubriendo un nuevo sentido del esse y un nuevo sentido de la essentia.

El esse  de la persona o ser personal, es distinto del esse  del Universo que estudia la Metafísica. Es un ser libre.

La essentia de la persona humana es también distinta de la essentia  del Universo o tetracausalidad. La esencia humana es "el disponer" libre de cada persona.

Por eso insiste en que la Metafísica debe ampliarse con la Antropología trascendental.
No es lo mismo el ser que estudia la Metafísica que el ser que estudia la Antropología trascendental.

Aunque ambos estudios son Filosofía primera.

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¿Es Dios Principio u Origen?

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Principio es lo primero.
Lo primero es el acto de ser.
En cuanto "ser", principio designa la estabilidad, lo que no es mordido por el tiempo.
En cuanto "acto", principio designa el "dar" propio de la actividad o actuosidad. Entonces es mejor llamarlo "origen".

Sabemos que el acto de ser es jerárquico: Dios, personas, universo físico.
Dios, en tanto que primero, es principio de Identidad.
Dios, en cuanto que libre, es el Origen.

El acto de ser del universo físico, en tanto que primero, es principio real (no mental) de "no contradicción". Polo lo llama "persistencia" y lo describe como el "comienzo que no cesa ni es seguido", indicando así su distinción de la nada.

La libertad no es primera, sino segunda. La libertad no es principio, la libertad "sigue" al ser. Sigue libremente a su Origen. Podríamos describirla como "el seguimiento que sigue y es seguido".
La libertad no es principio de espontaneidad, sino lo que hace que el principio no tenga fin.
Fundamento es lo que da estabilidad a un edificio (ser-principio-naturaleza). La libertad es, si se quiere, principio "originante" (actividad-origen-libertad).

Dios es primer principio fundante y originante.

En Metafísica, tan principio es el fundamento como el fin. Son los dos cabos de una misma cuerda. Los griegos atribuyen la perfección a la circunferencia. Otros hablan de eterno retorno. Hegel había dicho una sola palabra: Dios.

Esta consideración no incluye la Libertad, la estricta novedad del futuro inagotable. (La Antropología es también filosofía primera).

Dios es Principio sin fin, gracias a la Libertad, gracias al encuentro amoroso con el Hijo

En términos de Libertad, Principio es Inspiración.
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¿Qué es estrictamente lo trascendental?

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Lo trascendental es el dar puro.






Así se expresa Ignacio Falgueras en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar", en Miscelánea poliana nº 9.
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¿Qué es el dar supremo o dar puro?

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El dar más alto en las criaturas lleva consigo gratuidad y libertad.
Un perro puede dar un mordisco, pero lo da obligado por su instinto y con el interés de defenderse.

El dar-dar o "dar" de verdad, es una actividad personal, pues sólo las personas pueden dar libremente y gratuitamente.

Y las donaciones personales más profundas (como son la transmisión de la vida, o la transmisión del conocimiento y del amor) son sin pérdida. No se pierden ni disminuyen al comunicarlas.

El dar es la actividad perfecta y pura.

¿Y el dar supremo o dar divino?
El dar supremo no es una actividad distinta del ser, entender y amar supremos.

El dar pleno o puro es la integración de tres ingredientes personales, el donante, el aceptador y el don, que en el dar supremo son las actividades supremas, aquéllas que son sin pérdida: ser, entender y amar.

En efecto, cuando se da el ser no se pierde el ser (imagen de ese dar es la transmisión de la vida por los padres humanos); cuando se enseñan las matemáticas, no las perdemos y cuando damos nuestro amor, ganamos amor.

Los tres ingredientes del dar supremo son pues tres actividades sin pérdida: la actividad suprema donante (ser), la actividad suprema acogedora (entender) y la actividad suprema sobrante (amar).

El dar supremo es lo común a esas tres actividades supremas, mejor dicho, el origen de las tres actividades, que no es otra cosa que la comunión o congruencia real de las tres actividades incondicionales o supremas.

El ser da, el entender da, el amar da. Dar puro.






Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.58.4 y 53.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Qué designa el nombre "ente"?

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El nombre "ente" es participio de presente del verbo ser: "lo que es".

A lo real se le llama ente. (Se le pone un nombre, y quizá se olvida su verbo).

Lo primero para filosofar es "caer" en la admiración justamente de la actividad (el porqué verbal) de lo que es. Lo que es, el ente, es la presencia. ¿Por qué la presencia se mantiene?

Parménides utiliza precisamente la palabra "ente" para designar el principio fundamental que funda, que asiste en presente, que da estabilidad al firmamento.

"Ente" significa lo que es, lo que está siendo, lo esente, la unidad verbal-nominal. Fundar (verbo) haciendo consistente lo fundado (nombre).

En definitiva, Parménides formula la actualidad unitariamente como "ente". El verbo desaparece tras su nombre.

Y precisamente porque identifica el ente, el ser, con lo que es en presente, con la actualidad, corta las alas a la admiración filosófica.
El ser no es solo ente, en cuanto nombre. Es siempre más. Actividad.

Leonardo Polo reivindica la actividad del ser frente a la "actualidad" parmenídea del ente.








Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.46.39.4
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¿Qué es lo real? ¿Descubrió Aristóteles dos sentidos de lo real? Los distintos sentidos de lo real.

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La palabra "real" y la palabra "realidad" vienen del latín res, "cosa".

"Cosa", para los medievales, es un trascendental que equivale a ente. Todo lo que existe, todo lo real, es "cosa".
(No explicamos aquí por qué Polo descarta "cosa" de la lista de los trascendentales. Lo que nos interesa ahora es solamente indicar el sentido que damos a la palabra “realidad” o “real”).

Lo real es lo que es, pero con un matiz importante: todo lo que es, aunque yo no lo piense. Irreal es el objeto pensado.

Cuando decimos "real" queremos decir que una cosa "es" fuera de "mi" mente al pensar. Es, aunque yo no la piense.
No es real un ente de razón, como la "nada". Porque la "nada" solamente existe en la mente.

No es real el objeto intencional.
Real, sin embargo, es el acto de conocer que se coactualiza con el objeto intencional (éste sí que es irreal) poseyendo así, intencionalmente, la semejanza de las cosas.

Aristóteles (etiqueta 20.4.3) distinguió dos sentidos de lo real: pues no es lo mismo la realidad de una montaña que la realidad del “acto de conocer” (etiqueta 2.0.1).

La sustancia, por ejemplo, una montaña, es un ser en sí, una realidad en sí. Su ser es "sencillo", fuera de mi mente.

Mi "conocimiento" de la montaña también es real, pero su ser no es como el ser de la montaña. "Realea" (Falgueras) de modo distinto.

El ser del "conocer" es una apertura que acoge otro acto en su interior. Es acto de acto. Es un hacerse otro. O, a nivel trascendental, convertirse en otro (ser hacia otro).


La filosofía posterior ha ido perfilando los distintos sentidos de lo real, por ejemplo, la realidad del universo o acto de ser del universo no es lo mismo que la realidad del ser personal.

Entonces :

Dios es real,
las personas son reales,
el conocer es real,
el mundo es real.

Pero son reales de distintos modos. El ser se dice de muchas maneras.

Irreal es sólo el objeto del pensamiento, que es intencionalidad pura y los entes solo de razón, como la "nada".

El acto de conocer, acabamos de decirlo, es real, en un sentido de la realidad distinto del sentido que tiene la realidad física. Los tomistas actuales le suelen llamar "ser veritativo".

Por ejemplo, si usted está pensando, está actuando fuera de mi mente, pero es un estar fuera de mi mente distinto al modo de estar una montaña.
Y si usted está mirando un paisaje, los colores que está "sintiendo" son reales, en usted, de modo distinto a como es real la luz física (que es, digámoslo así, "movimiento de fotones").

Para pensar, el entendimiento, que es real, pero no como una montaña,  forma el objeto, que no es real. (El objeto, siendo irreal, remite a la realidad extramental. Es lo que se llama "intencionalidad" del objeto).
El objeto, lo pensado, no es una realidad en sí, es “en” el acto de pensar.
Ése tener un "en", una interioridad distingue la realidad del entendimiento de la realidad de una montaña.

El acto de pensar es acto que no es sencillo, es un acto abierto, que posee intencionalmente.

En sí, el objeto es irreal, su ser es solamente remitir a la realidad extramental, que si es, por ejemplo, una montaña, será una realidad sencilla, distinta de la realidad del acto de conocer.






Para saber más sobre la intencionalidad ir a etiqueta 2.2.0
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¿Qué significa "existencial"?

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En nuestros días, cuando utilizamos el término "existencial" nos estamos refiriendo a la realidad. Al modo como "vivimos" la realidad de nuestra existencia.

Contrariamente, llamamos "lógico" a lo exclusivamente mental.

Se califica de "existencialistas" a algunos filósofos que empleando el método fenomenológico (método que consiste en atenerse a los hechos o fenómenos tal como aparecen en la conciencia) centran su atención en las "vivencias" que tenemos  de la realidad.

Lo existencial no es simplemente lo mental o mis sentimientos.

Para ellos la realidad se alcanza a través de esas vivencias "existenciales".

A menudo decimos, por ejemplo: "lo que da sentido a toda mi existencia es …"

Con esa expresión queremos decir que nos estamos dando cuenta de que la realidad de nuestra vida, o de nuestro ser es…

¿Qué es el espíritu?

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Hegel, en su Fenomenología del espíritu, nos hizo ver que el espíritu consiste en "saberse".

Estudiamos la sabiduría del espíritu, el hábito de sabiduría, en la etiqueta 2.14.0

Se entiende por espíritu lo contrapuesto a la materia. Así se denominan espíritus los seres que no tienen cuerpo.

Los hebreos entienden el espíritu con la imagen del viento que ayuda a las cosechas, algo invisible, secreto, creador.  ruah, es el espíritu que da la vida, el aliento de Dios que hace vivir.

Siempre llevará consigo la idea de iniciativa invisible, misteriosa, íntima.

Espíritu en antropología es "ser persona".

El Espíritu de Dios es su intimidad, su Misterio, su iniciativa secreta. Persona y Personas.


También se clarifica la noción de "espíritu en el tiempo", expresión poliana para designarnos, pensando en la actividad libre del ser creado.
Actividad por tanto incluida atópicamente en el ámbito de la máxima amplitud.

Actividad que no depende de la materia. Depende "libremente" de su Origen.

Es una actividad que da frutos nuevos pues se añade, libremente, al moverse en el ámbito de la máxima amplitud, que es Dios.

El espíritu en el tiempo que es el hombre, puede aprovechar las oportunidades que le ofrece la vida, para hablar con Dios.

Persona es, pues, sinónimo de espíritu.




Para saber más:
Sobre el espíritu : Etiqueta 1.0.5

Sobre la persona : Etiqueta 1.0.4
Sobre la Intimidad : Etiqueta 5.11.0

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¿Qué es la esencia?

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Tradicionalmente se dice que el ente es lo primero captado por la inteligencia.
Lo primero conocido sería el ente singular y concreto que nos manifiesta dos cosas :

a)  que de hecho es o existe;
b) que de algún modo conocemos lo que es.


Pues bien, a "lo que es" se le llama "esencia".
Y aquello "por lo que es" se le denomina "acto de ser", o simplemente "ser".


Pero a nosotros nos interesa saber, para empezar, cómo se aproxima Polo a la noción de esencia.

Podemos describirlo con una imagen: la esencia es el meollo de un ser. Como el cogollo de la lechuga, como el corazón sabroso de la alcachofa.

La esencia es la verdad de cada cosa: el desvelarse de "lo que es". Esencia indica perfección.

La esencia es el meollo, o de otra manera, esencia es el “busilis”. Busilis es una de las palabras con las que uno puede referirse al meollo inteligible de la realidad.
Busilis significa también punto de extrema dificultad, lo más enigmático de un asunto, su punto clave.


Polo, filósofo de la distinción, distingue entre a) la esencia humana y b) la esencia del universo.

a) La esencia humana es la manifestación de la persona: todos somos personas, pero cada uno tenemos nuestra verdad, nuestra "esencia", nuestro "meollo" personal: mi vida.

Sin embargo, como somos libres, debemos decir más aún. En efecto, no se trata de una manifestación "necesaria", como un despliegue de lo que somos, no, la esencia humana es el autoperfeccionamiento que cada persona se otorga gracias a su libertad.

La esencia humana (la vida de cada hombre) es así la manifestación libre de la persona humana (su disponer).



b) La esencia del universo o esencia extramental es distinta de la esencia humana. En efecto, no es libre, es sencillamente un despliegue del ser del universo.

La esencia del universo para Polo es la tetracausalidad o actividad de las causas, que constituye una unidad de orden u ordenante. Su perfección está en el orden de las cuatro causas.

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En un glosario, que Juan Fernando Sellés tuvo la amabilidad de enviarme, trata así a la esencia:

Esencia (del latín essentia) del universo es la concausalidad entera (materia, forma, causa eficiente y causa final), es decir, los principios reales en los que se "analiza" el acto de ser del universo. Debe distinguirse, por tanto, la esencia física del universo por un lado y el acto de ser del universo por el otro. No debe confundirse, por otra parte, esta esencia referida a lo físico con la esencia humana.

Esencia humana es la naturaleza humana perfeccionada por hábitos y virtudes. El término designa el disponer, aquello según lo cual disponemos, no quién somos. De la esencia son las facultades superiores del alma, la razón y la voluntad, específicamente cuando éstas están perfeccionadas por los hábitos. Cuando tenemos hábitos (virtudes en la voluntad) podemos disponer mucho mejor de nuestras potencias para actuar según ellas son, (no para disponer de ellas) es decir, gracias a los hábitos y virtudes podemos pensar mejor y podemos querer más y mejor.



Para saber más ir a la etiqueta 1.1.4 que trata de la esencia.
Etiqueta 6.1.0: esencia humana
Etiqueta 4.0.0: esencia del universo

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¿Cuáles son las 4 dimensiones del abandono del límite mental?

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1ª. La “exclusión” del límite mental para advertir el ser extramental, conociendo los primeros principios de la realidad.

2ª. La “pugna” con el límite mental para encontrar la esencia extramental o explicitar la tetracausalidad física.

3ª. El “desaferramiento” del límite mental para alcanzar el ser personal o co-existencia humana.

4. La “demora creciente” en el límite mental para acceder a la esencia humana.




Glosa a Salvador Piá. El hombre como ser dual. p.47, nota 2.


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¿Qué es naturaleza y qué es libertad?

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Una de las primeras aporías de la filosofía es cómo conjugar lo Uno y lo Múltiple.

El problema es mal resuelto si optamos por el monismo (Parménides) o si separamos en exceso (dualismo cartesiano).

En la actualidad muchos niegan la libertad pensando el mundo y los humanos como combinatoria de átomos (es la versión materialista de lo Múltiple, como si todo fuera una combinatoria de naturalezas físicas). Como si fuéramos una red material.

Otros, en su interior, se imaginan de tal modo libres, que deciden vivir según su espontaneidad (es una versión idealista de lo Uno, como si todo fuera libertad espontánea de mi yo). No cuentan con lo otro.

Nosotros sostenemos que no hay contradicción o contraposición entre naturaleza y libertad.

Es cierto que el filósofo busca el primer principio (arjé) que explique la realidad entera.
Desde Parménides se sabe que ese principio es el ser.

Pero ¿es el ser uno, monolítico? ¿Es acaso el  ser un "todo" de teselas?

La unidad, en antropología, es siempre prematura.
Somos creados, elevados "hacia" la unidad.
Lo que en Dios es Uno (principio y fin, alfa y omega, sentido genético y sentido desbordante del ser) en la criatura es múltiple.

El ser del universo físico contiene naturalezas, principios de operaciones que tienden a cumplir el Orden del ser sencillo. Su "desbordamiento" o actividad es solamente movimiento físico.

Juan A. García llama sentido genético del ser a esa capacidad que tiene, de entrada, el ser primero o universo creado, naturaleza pura.

La persona creada, sin embargo, es dotada de una actividad superior, pura actividad, desbordamiento, que llamamos libertad. Polo la llama ser segundo.

La persona no es la actividad "sencilla" de lo ya determinado en la naturaleza por las condiciones iniciales del universo. La persona se destaca siempre de sus obras y no se reduce a ellas.

La persona es un ser que desborda su actuar. Su actividad es un renacer añadido libremente, que no se aquieta nunca. Podemos equipararla a la libertad trascendental.

La distinción entre naturaleza y libertad es pues primaria.
El ser se dice, de entrada, de muchas maneras. Entre otros tiene un sentido genético (naturaleza) y un sentido puramente activo (libertad).




Para saber más:
Etiqueta 3.1.0 sobre el ser del universo
Etiqueta 1.1.2 sobre la libertad
Etiqueta 5.5.4 sobre la libertad personal
Etiqueta 1.14.0 sobre la unidad



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