¿Cuál es el modo puro de ganar el tiempo, o no perderlo?

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Para un viviente, no perder el tiempo es crecer.

Al crecer usamos el tiempo a nuestro favor. El tiempo no nos desgasta, sino que nos viene muy bien.

Copio el párrafo segundo de la p. 110 de "Quién es el hombre": La ética es el modo de usar el propio tiempo según el cual el hombre crece como un ser completo, no sólo somáticamente.

El crecimiento orgánico acontece en gran parte en la embriogénesis, el período que abarca desde el zigoto fecundado hasta el nacimiento; es éste un período de crecimiento puro; en el seno de la madre el niño no hace otra cosa que ganar tiempo, se dedica a hacerse a sí mismo.

Después del nacimiento se sigue creciendo, por ejemplo, al domesticar el propio cuerpo, es decir, al aprender a usarlo con la adquisición de los reflejos condicionados básicos.

Luego, a través de la vida, se adquieren más conocimientos, constituyendo los órganos –la imaginación, por ejemplo– cuya formación no es sólo embriogénica (la imaginación es una facultad que crece con su uso, sobre todo en la adolescencia).

Ganamos tiempo también cuando dormimos, pues el descanso restaura las fuerzas que nos permitirán crecer más.

No olvidemos que el crecimiento es también jerárquico. No todos los seres crecen de la misma manera.
Es cierto que el embrión no hace otra cosa que crecer, pero el crecimiento del alma es superior. Una vez en plena forma, dejar de pensar o de amar es una pérdida de tiempo humano.

Pero para pensar y amar necesitamos del cuerpo. Vean lo serio que es la muerte y de ahí el dolor que produce.
¿Cómo hendir el muro del dolor?
Aceptándolo, otorgándolo. Abandonándose en el Origen.

En el Cielo el crecimiento es también puro, intrínseco, sin culminación, libre. Es un canto.

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