¿Es la gracia un tema filosófico o teológico?

.
La gracia es también tema filosófico.

Al desarrollarlo, las implicaciones teológicas son evidentes.

Una vez más la filosofía se complace en servir a la teología.

En nuestro blog distinguimos entre:

1) la llamada inicial o gracia primera; etiqueta 5.15.0 (que abre la persona en humildad: la dimensión inicial de la gracia primera, que incide en el co-ser la llamamos gracia inicial 5.13.2)

2) el mantenimiento de la llamada o gracia personal; etiqueta 5.16.0

3) el encuentro con Dios o glorificación; etiqueta 5.18.0

4) ¿y dónde colocar la gracia santificante de la teología?
La gracia santificante de la teología es un "adelanto" del encuentro con Dios, otorgado por los méritos de Jesucristo.
Se debe al acto redentor trascendente de Dios.
Esta elevación sobrenatural se repercute en la esencia humana, de modo  que inteligencia y voluntad, si el yo quiere, son favorecidas por las luces de Dios y los impulsos del Espíritu.




Pongo aquí la referencia a las etiquetas en las que estudiaremos, cuando pueda ser, estos temas:

1) la llamada inicial o gracia primera: etiqueta 5.15.0;
2) la gracia inicial consecuencia de la llamada inicial: etiqueta 5.13.2;
3) el mantenimiento de la llamada o gracia personal: etiqueta 5.16.0;
4) el encuentro con Dios: etiqueta 5.18.0;

5) la gracia santificante: etiqueta 5.16.2.

¿Es la gracia coexistencia en Dios?

.
Sí. En todas sus dimensiones.

Por ejemplo, aunque sea una forma mínima de coexistencia, fruto de la gracia primera, las aperturas transcendentes de las que hablamos en las etiquetas 5.13.1 orientan la persona a la búsqueda de Dios.

Otro ejemplo, la visión facial de Dios del encuentro futuro en la gloria (etiqueta 5.18.0).

Ya la primera elevación, que es la iniciativa divina de crear la persona humana (etiqueta 5.14.0) conlleva coexistencia en Dios, pues Dios acoge su coexistencia.
Y al mantener la llamada (gracia personal, etiqueta 5.16.0), dispone a la persona (potencia obediencial decían los escolásticos), con este hábito entitativo infuso, para progresar en el ámbito de su creador.

Es en este ámbito donde la libertad personal cobra sentido, hablando de tú con Dios.

Sin la gracia, la esperanza de culminación se trunca. La libertad es absurda sin el Otro. O el hombre es amigo de Dios, o es un nadie, al que poco le sirve tener el granero lleno de recursos.



Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 354, 2-4

 .

¿Puede el hombre coexistir en Dios?

.
"Lo que podemos a través de los amigos, es como si lo podemos por nosotros mismos" S.Th., I-II, q.5, a.5, ad 1.

Tenía razón Aristóteles al valorar la amistad.

Dios ha hecho libre al hombre para que pueda coexistir, amorosamente, con amor de amistad, en Dios.

No somos hijos forzados.
La coexistencia en Dios es y será un buscarse mutuo, un juego de amor, siempre inmerecido.

Todo es gracia.



Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 355, 3


.

¿Por qué el hombre nace inerme?

.
Porque su fin es el amor.

Los animales nacen con una naturaleza finalizada. Naturaleza que se despliega hasta alcanzar su perfección. Soy águila, soy jirafa, soy león. La naturaleza les da sus armas.

La naturaleza humana no tiene en sí misma recursos para alcanzar su destino. Nace inerme.

Está hecha para ser amada y amar. Sola, muere.
Un hombre solo es un absurdo.

La apertura inagotable de la libertad se aborta, es un error blasfémico, si no encuentra al otro, y al Otro.

El sentido de la libertad es la coexistencia.



Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 355. 1-3

 .

¿Es padre, Dios, porque nos da la vida?

.
Dios nos da la vida.

Y antes nos crea libres, para poder coexistir en El, añadiéndonos siempre más. Si queremos.

Ese "si queremos", es precisamente la vida propia a la persona humana, la esencia humana, la disposición libre de nuestro ser.

Dios es más padre que nuestros padres.
Nuestros padres nos procrean, dándonos la posibilidad de vivir sencillamente, como los entes del universo.


Pero nuestros padres son vehículo de un don mayor: Dios nos da también la libertad, y entonces, si queremos, vivimos la vida no como seres sencillos, sino como hijos.
.

¿No es la gracia un tema teológico?

.
Cada vez que menciono la gracia, me dicen que es un tema "teológico".

Cierto que es un tema teológico, revelado por Dios: la gracia es el don que nos salva, nos justifica y santifica.

Pero Polo alcanza otras dimensiones del mismo tema cuando hace avanzar la filosofía, a base de sabiduría.

La gracia es "misterio" para los teólogos.

Y el sabio entiende que misterio es "iniciativa divina", insospechada, absolutamente libre, inmerecida.

Dios llama al hombre a su intimidad divina (la llamada inicial poliana, etiqueta 5.15.0) desde su creación. Es gracia "natural".

Dios abre, por así decirlo, una brecha, una apertura en el ser personal (concretamente en el trascendental personal que Polo llama co-ser) y a esa apertura, abierta por Dios se le puede llamar "gracia", que no es estrictamente sobrenatural.

Es apertura innata (aunque también se le puede llamar nacida con la persona) en todo hombre (recuerden cómo el Catecismo habla del deseo "natural" que todo hombre tiene de Dios).

Los teólogos estudian la gracia "sobrenatural", la gracia en cuanto que viene de Jesucristo Redentor. En este sentido, la gracia sobrenatural es una anticipación del encuentro futuro con Dios. Y dicen bien que nace en el bautismo (nace o aparece en el tiempo, en la esencia humana, al recibir el sacramento-misterio del bautismo).

Es perfectamente correcto hablar de gracia "santificante" que eleva la esencia humana y cada una de las potencias espirituales del hombre, divinizándole (etiqueta 5.16.2).

Pero trascendentalmente, la gracia que nace con la persona, pienso que es la disposición que tiene el ser personal humano a abrirse a la intimidad divina. Disposición que es apertura del co-ser. Misterio o iniciativa divina. Don de Dios inmerecido. Otros hablan de potencia obediencial.

No me digan ustedes que entonces todo hombre nace en estado de gracia pues olvidarían que también existe una "caída" trascendental que ha dañado nuestra naturaleza. Sólo la "nueva" creación sana y eleva.

Sin embargo ello no quita que inicialmente, naturalmente, todo hombre esté abierto a Dios.

Y a esa apertura, desde María, me gusta llamarla humildad. (Es la humildad trascendental. Etiqueta 5.13.2).


.

¿Existen hábitos infusos además de los que habla la teología?

.
La teología habla de hábitos "sobrenaturales" infusos (por ejemplo, la gracia santificante como hábito "sobrenatural" entitativo, y las virtudes "sobrenaturales" de la fe, la esperanza y la caridad).

Desde la perspectiva de una antropología trascendental se descubren también otros hábitos infusos que no son sobrenaturales.

Me explico, porque se necesita una cierta familiaridad con lo trascendental antropológico para situarse.

En la etiqueta 5.13.1 hemos llamado apertura transcendental (noten que decimos trans y no tras), a una apertura más íntima que la apertura íntima, pues abre el ser humano más allá de su propia intimidad.

Esta apertura no es sobrenatural. Todos los hombres la tenemos y es el fruto de la llamada inicial de Dios, propio a toda persona humana, también cuando no ha recibido los efectos de la salvación.

La llamada inicial de Dios, que no es "sobrenatural", la estudiaremos en la etiqueta 5.15.0 y es una de las etapas trascendentales del ser personal (la etiqueta 5.7.0 estudia esas etapas).

Pues bien, teniendo en cuenta la caída y el querer de Dios de que todos los hombres se salven, podemos entender que hay una nueva etapa trascendental que es la nueva creación o redención. Una nueva elevación que nos salvará, "si queremos".
(La estudiamos en la etiqueta 5.16.2).
Es la etapa "sobrenatural" de la que habla la teología.

Ese "si queremos" es nuestra respuesta a la gracia sobrenatural, es decir la manifestación esencial de cómo acogemos la salvación.

La elevación salvadora de Dios redunda esencialmente en nuestra vida, elevando nuestras potencias, la inteligencia y voluntad, elevando toda nuestra vida con lo que los teólogos llaman gracia santificante y virtudes "sobrenaturales" infusas.

Son infusas a la esencia humana como redundancia de la elevación "sobrenatural" de las aperturas transcendentes de los radicales personales.
Elevación que es propiciada por  el encuentro de la persona humana con Aquél de quien es réplica y que es su Salvador.

De ahí que digamos que la gracia santificante es una anticipación.
Es una anticipación del encuentro.
(El encuentro definitivo con Dios lo estudiamos en la etiqueta 5.18.0).

Las virtudes "sobrenaturales" de la teología son pues elevaciones de las aperturas transcendentales, debidas a la anticipación del encuentro con Dios,  que redundan en la esencia humana.
Son pues virtudes infusas "sobrenaturales".

Pero como hemos dicho, existen también otros hábitos infusos que no son sobrenaturales.

La existencia de los hábitos infusos naturales y sobrenaturales muestra que las personas humanas tenemos una potencia "obediencial" superior a las criaturas del universo físico. Polo prefiere hablar de "segunda" creación y "nueva creación".



En las etiquetas que comienzan por 5.13 estudiamos en detalle las aperturas "transcendentales", que son hábitos infusos no "sobrenaturales".

Estudiamos la segunda creación en la etiqueta 5.15.0
Y la nueva creación en la etiqueta 5.16.2

 .

¿Dónde radican las virtudes infusas?

.
Las virtudes infusas son aperturas transcendentales del ser personal.
Radican en el co-ser personal.

Las "no sobrenaturales" son el fruto de la llamada inicial de Dios o gracia primera. (Etiqueta 5.15.0).

Las virtudes infusas "sobrenaturales" siguen al bautismo, es decir, al inicio de la "nueva creación" (estudiamos la nueva creación en la etiqueta 5.16.2).

Son regalos gratuitos incrementados por los dones del Espíritu Santo.

Las virtudes infusas, al abrirnos a la transcendencia, redundan en la esencia humana, elevando la inteligencia, la voluntad y demás potencias del hombre de acuerdo con su "proceder" de la persona.

Radican, pues, en la persona.


.

¿Qué conviene recordar antes de iniciar el estudio de la llamada inicial o 2ª creación?

.
La llamada inicial es el modo como Dios crea cada persona humana, no despóticamente sino "llamando", queriéndola libremente amorosa.

Conviene recordar cómo hemos caracterizado el plan de Dios para dar la felicidad al hombre según cuatro elevaciones de la persona humana, a nivel trascendental :

la 1ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0, se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo. Es el Misterio de Dios que nos ha amado primero;

la llamada inicial o 2ª creación : la estudiamos aquí en la etiqueta : 5.15.0. (Se corresponde con las gracias inicial y primera). Dios nos abre, llamándonos,  a su Intimidad;

la elevación o mantenimiento de la llamada : la estudiamos aquí, en la etiqueta : 5.16.0 y se asimila a la gracia personal y a las gracias actuales de la teología.

la glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.17.0. Es  el encuentro definitivo con Dios, también llamado "salvación".

Pero además de estas cuatro elevaciones no debemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don "nadie". La estudiamos en la etiqueta 5.16.1, se trata de la caída trascendental.

Y hay también una redención trascendental. Es lo que llamamos nueva creación o redención. La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2. Es la gracia santificante de la teología.





La explicación global de las etapas trascendentales la haremos en la etiqueta 5.7.0




En Jesús de Nazaret de Ratzinger hay un párrafo muy interesante en la página 30, al final de la Introducción. Dice así:
"Quien ve a Jesús, ve al Padre (cf. Jn 14, 9). De este modo, el discípulo que camina con Jesús se verá implicado con Él en la comunión con Dios. Y esto es lo que realmente salva: el trascender los límites del ser humano, algo para lo cual está ya predispuesto desde la creación, como esperanza y posibilidad, por su semejanza con Dios".

Pienso que esa "creación" es la 2ª creación.


Y pienso también que las aperturas de la 2ª creación son las que la teología llama dones preternaturales.
.

¿Qué es la llamada inicial?

.
La llamada inicial o segunda creación es una de las "elevaciones" trascendentales de la persona humana.

Recordemos las cuatro elevaciones de la persona humana:

creación : la estudiamos en la etiqueta : 5.14.0, y la denominamos 1ª creación de la persona humana, en el sentido en que es la iniciativa creadora de Dios.

llamada : la estudiamos aquí, en la etiqueta : 5.15.0, es la llamada inicial o 2ª creación.

elevación : la estudiamos en la etiqueta : 5.16.0, la elevación o mantenimiento de la llamada, se asimila a la gracia personal y a las gracias actuales de la teología.

glorificación : la estudiamos en la etiqueta : 5.18.0, el encuentro definitivo con Dios


A la llamada inicial podemos llamarla gracia inicial (referida al radical co-ser) y gracia primera (referida a los otros tres radicales libertad-esperanza, inteligir-fe y amar-caridad) (en la etiqueta 12.7.0 veremos los distintos tipos de gracia)

La llamada inicial es el modo peculiar como Dios crea cada persona humana. Dios la crea, "llamándola".

Noten la exquisita ternura de un Dios que no nos crea despóticamente, sino en libertad. Nos "llama".

El fruto de la llamada inicial es la apertura transcendente (ver las etiquetas que empiezan por 5.13).

La persona humana es creada con una intimidad orientada de suyo al auto-transcendimiento, a vivir-con Dios.


Vista desde la criatura humana, la llamada inicial es potencia obediencial.
.

¿A que llamamos 2ª creación?

.
A la creación del ser "segundo". También la designamos como "llamada inicial".

Tras la decisión divina de crear (creación 1ª) podemos considerar, trascendentalmente, otra etapa distinta: es la "llamada inicial" (denominada también gracia primera).

Los seres libres somos creados a modo de "llamada". Somos seres "segundos". El ser primero es el universo físico, que es como es, y no tiene nada que decir, sencillamente se despliega.

Y la "llamada" fructifica en cada radical humano:

- en cuanto ser libre, se abre el ser en esperanza;

- en cuanto inteligir personal, se abre en fe;

- en cuanto amar, se abre en caridad;

- y en cuanto co-ser, se abre en humildad.

Son "las aperturas transcendentales" (la n designa el cómo el ser personal se abre a Dios, respondiendo a la llamada).

Otra cosa distinta es la apertura "trascendental" (sin n) o apertura íntima, que designa las dualidades íntimas del ser personal. Es decir, nuestro estar abiertos por dentro (la estudiaremos en las etiquetas 5.11).

Ya saben ustedes que la intimidad personal poliana  comprende:
-  la dualidad entre  la apertura interior y la apertura hacia dentro.

La apertura interior es la dualidad entre co-ser y libertad,
y la apertura hacia dentro,  es la dualidad entre el inteligir personal y el amar.

Con la llamada inicial vamos más allá de nuestra intimidad. Por eso decimos trans.
Entramos en contacto con nuestra réplica.

Se habla de las aperturas en la etiqueta 5.8.0

Se habla de la réplica en la etiqueta 5.4.2
.

¿Es la apertura íntima, la última dualidad humana?

.
No.
La apertura íntima no es la última dualidad humana.

La apertura íntima, aún se dualiza con otra apertura aún más íntima.

Polo la denomina apertura transcendente por abrir el ser humano más allá de su propia intimidad.

Y eso, gracias a la "llamada inicial" (que denominamos "gracia inicial" y "gracia primera").

La apertura transcendente es más íntima a la persona que su propia intimidad. Es una apertura que transciende la intimidad humana profundizando en ella.

No es una apertura hacia fuera, que es inferior a la apertura íntima.
Es abrirse hacia el Origen al responder a su llamada.

Es una apertura superior, más íntima que la intimidad.

Y al estar abierta, al abrirse desde el inicio, la persona humana podrá "saberse" dual. Puede reconocerse dual en su interior, pues se dualiza hacia Dios, "si quiere".

Ese "querer" apunta a un desdoblamiento inherente a la persona humana: el desdoblamiento del "quién" que somos con nuestra manifestación o "esencia humana".

Quizá necesiten ustedes recordar cómo Polo ha formulado las dualidades en el ser personal, diciendo que la apertura "íntima" o intimidad de la persona humana, también llamada apertura trascendental tiene dos miembros : la apertura "interior" y la apertura "hacia dentro".

Llamamos apertura "interior" a la comunicación entre el co-ser personal y la libertad.
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "co-existencia" y "libertad".

Llamamos apertura "hacia dentro" a la comunicación entre el conocer personal y el amar personal
Es la dualidad formada por los trascendentales personales "inteligir personal" y "amar personal".


Pues bien, esta doble apertura íntima no es la última dualidad humana.
Gracias a la "llamada inicial" la apertura íntima se abre más allá de su intimidad, hacia Dios.
Es la apertura transcendental.

Y no olvidemos el "querer". La intimidad lleva inherentemente otra apertura: su manifestación esencial. Llamaremos apertura inherente a la dualidad "acto de ser personal" – "esencia humana".

Comprendan bien que desde el nivel más bajo de nuestra "vida" (de nuestro disponer) está presente la llamada inicial de Dios.
Porque somos en Dios, vivimos humanamente, si queremos.


De esto habla Salvador Piá en su libro "El hombre como ser dual" p. 367

Para saber más, pueden ustedes ir a las etiquetas:
5.11.0 apertura íntima o trascendental
5.13.0 apertura transcendente
5.15.0 llamada inicial o gracia primera

5.9.1  apertura inherente
.

¿Es asimilable la "segunda creación" o "llamada inicial" a la "revelación primera"?

.
En "Quién es el hombre p. 226, Polo sostiene la existencia de una "revelación primera".

A mi entender esa "revelación primera" es trascendental y se corresponde con la llamada inicial ("creación segunda" que estudiamos en la etiqueta 5.15.0).

De ser así se comprende que todo hombre, de entrada, posee un conocimiento "natural" de Dios. No como cuando clásicamente se dice que lo primero conocido es el ente, pues eso es conocimiento esencial, sino como apertura transcendente (que todos somos).

Esta apertura natural transcendente, es "fe" intelectual, que desdobla el Inteligir humano, entre otros, con el hábito de sabiduría, por el que nos sabemos hijos de Dios.

Esa "revelación primera", aparece bastante pura en pigmeos y patagones; transparentándose, deformada, en los mitos posteriores.



Estudiamos la revelación primera en la etiqueta 9.1.0
.


¿Cómo se realiza la llamada inicial de Dios o "segunda creación"?

.
Según Piá, La llamada inicial se realiza según los cuatro radicales íntimos. Veámoslo:

Desde el co-ser la llamada inicial es un re-nacimiento, es actividad re-naciente. Gracia inicial u original
Es un estar siempre abiertos al futuro o nuestra vinculación a Dios.

Es la gracia inicial que me gusta asimilar a la "humildad trascendental".

La apertura transcendente del ser humano corre enteramente a cargo de Dios. Ése es el modo en que Dios se introduce inicialmente en la persona humana: elevando la apertura trascendental de los radicales personales a la apertura transcendente.

Por ese motivo, a la llamada inicial del además se la denomina gracia inicial  de la persona humana, porque es Dios quien en atención a Dios le da la gracia inicial a la persona humana, es decir, la llama.

Desde esa observación, la condición creatural del además  se dilucida como adverbio.

La persona humana es imagen de Dios como adverbio; por tanto ser imagen humana no significa ser verbo, ni tampoco ser pronombre. Y, justo por eso, como imagen o adverbio es como se muestra la índole creada de la actividad personal humana. A su vez, desde el carácter adverbial del además queda mostrado que Dios es persona como Verbo.

Pia sugiere en la página 384 de "El hombre como ser dual" llamar hábitos "infusos" o dimensiones transcendentes a las aperturas consecuentes a llamada inicial, según cada uno de los otros tres radicales.

Se llaman infusos porque es Dios quien de modo inicial, antes del encuentro con El, infunde la apertura transcendente en cualquier hombre al crearlo.
En la medida en que a la persona llamada inicialmente se le comunica – a modo de búsqueda – la vida íntima de Dios, dicha comunicación comporta una introducción o infusión de Dios para los radicales personales más íntimos.


Según la libertad, la apertura transcendente seria la esperanza. (Elevación de la libertad nativa)

En efecto, la libertad nativa se caracteriza por ser un nacer irreductible.
Hemos llamado hábito infuso a esa irrupción de Dios por la llamada inicial, es la esperanza como libertad transcendente. El hombre puede abrirse, si quiere, a su destino (libertad de destinación). Puede ser más libre. Además.

No olvidemos que el tema de la libertad es también libertad. Somos libres para destinarnos. Es lo que se llama libertad de destinación.

La libertad es un tema que no remite a otro tema, se reduce a ratificar su propio valor metódico, enteramente abierto a una innumerable variedad de temas.

El destino no está pues escrito ya que depende también de la libertad.

Polo llama "destinación" a aquello respecto de lo cual se puede ejercer la libertad entera.

La destinación de la libertad es el horizonte de a persona. El horizonte indica futuro indesfuturizable : siempre podremos amar más y ser más amados de Dios. Gracias a la llamada inicial que incide en la libertad abriéndola en esperanza.




Segun la inteleccion, la apertura transcendente sería la fe (elevación del entender)

Piá habla de que la comunicación intelectual (la prolongación intelectual de la actividad insistente del co-ser) implica, de entrada, su llamada inicial por Dios.

En efecto, « la réplica que se busca es más íntima a la persona humana que su propio co-existir ».

En rigor, la réplica  que se busca transciende la búsqueda intelectual y amorosa, esto es, la apertura transcendente de la persona humana.

La llamada inicial comporta en términos intelectuales una dualización directa del intelecto humano con el divino, aunque no de modo pleno, pues la llamada inicial no conlleva el encuentro inmediato con el entendimiento divino – o destino intelectual –, sino la búsqueda de tal reconocimiento personal.

Tras la llamada inicial, el hombre busca saber quién es, busca ser reconocido por su Creador.

Esa búsqueda intelectual  esperanzada se corresponde con la índole transcendente de la fe, es decir, con un hábito infuso, natural.
Esa inicial comunicación de la vida íntima divina no es plena, ya que la llamada inicial tiene lugar según la apertura transcendente, a saber, según la gracia personal inicial y los hábitos infusos, y en concreto para el intelecto personal según el lumen fidei intelectual.



Segun el amar, la apertura transcendente sería la caridad. (elevación del amar).
Piá ha sugerido llamar « caridad » a la apertura transcendente amorosa. Hábito infuso, natural.

Es una irrupción o infusión de Dios en la persona humana, que toda persona recibe al ser creada.
Esta irrupción es superior a la irrupción de la fe, de la esperanza y de la gracia original (que son las otras llamadas iniciales)
Y es superior a los cuatro radicales íntimos: amar, entender, libertad y co-ser.

Esta llamada se hace escuchar, presentir, a nivel esencial (los barruntos y las noticias).



De esto habla salvador Piá en “El hombre como ser dual” p. 384-424


.

¿Qué es lo propio de la naturaleza humana?

.
Lo propio de la naturaleza humana es "manifestar", aportando libremente, lo que la persona recibe de Dios.

Hago esta consideración después de leer lo que León Magno dice acerca de la naturaleza de Cristo.
Pienso que al estar esta naturaleza asumida, unida, al Verbo, no "recibe" nada de Dios, pues es Dios. De ahí que "manifieste" no lo que recibe, sino lo que es.

Por eso Cristo no tiene fe. La fe es una apertura, un don, "recibido" de Dios.

Sin embargo, María sí tiene fe. Trascendentalmente Dios la abrió al conocimiento de su misión y Ella "manifestó" esa fe, siendo inmensamente feliz.


.

¿Qué conviene recordar antes de iniciar el estudio del mantenimiento de la llamada? trascendental?

.
La elevación o "mantenimiento" de la llamada es una de las etapas trascendentales del ser de la persona humana. Aunque las otras etapas son también elevaciones, es a esta etapa la que mejor le conviene el nombre de "elevación".

Desde lo alto, en la medida en la que Dios nos muestra el paisaje, el horizonte se va despejando, vemos y amamos más, gracias al mantenimiento insistente de la llamada.

Estas elevaciones se llaman "trascendentales" porque no ocurren en el tiempo de todos los días, sino que son propias de cualquier "ser" humano, ya que su origen está en el Origen. Se manifiestan en el tiempo, pero radican en los arcanos de Dios.

En esta etapa que estudiamos ahora, el tiempo humano tiene su particular importancia, porque es gracias al mantenimiento de la llamada, que la persona podrá ir creciendo "esencialmente", podrá hacer crecer su vida, que es el don a ofrecer a Dios.

Si todas las etapas trascendentales son "elevaciones" (salvo la caída), al mantenimiento de la llamada le conviene más el calificativo de "elevación", porque es la posibilidad del crecimiento de la persona.

Conviene pues recordar las cuatro elevaciones de la persona humana a nivel trascendental :

la 1ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0, se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo. Es el Misterio de Dios que nos ha amado primero;

la llamada inicial o 2ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.15.0. (Se corresponde con las gracias inicial y primera). Dios nos abre a su Intimidad;

la elevación o mantenimiento de la llamada : la estudiamos aquí, en la etiqueta : 5.16.0 y se asimila a la gracia personal y a las gracias actuales de la teología.

la glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.17.0. Es  el encuentro definitivo con Dios, también llamado "salvación".

Pero además de estas cuatro elevaciones no debemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don "nadie". La estudiamos en la etiqueta 5.16.1, se trata de la caída trascendental.

Y hay también una redención trascendental. Es lo que llamamos nueva creación o redención. La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2. Es la gracia santificante de la teología.


La explicación global de las etapas trascendentales la haremos en la etiqueta 5.7.0


.

¿Por qué la llamada debe ser "mantenida" trascendentalmente?

.
Porque la respuesta de la persona "humana" es su vida temporal.

Dios crea al hombre con una dimensión temporal que permite muchos actos de amor. Para ello es necesario que trascendentalmente se mantenga la llamada con insistencia.

La creación y destinación del hombre es un « diálogo creador ».

La insistencia de la llamada nos permite comprender la índole temporal de la vida humana.

Y que la esencia del hombre tiene un valor insustituible pues es la respuesta a esa llamada insistente.

La vida humana se corresponde con el mantenimiento insistente de la búsqueda.


.

¿A qué llama Polo "valor" de una persona?

.
A su entrega.

Cada persona es única y crece y alaba a Dios según sus propias circunstancias.

El Origen la ha escogido con predilección y le ha otorgado su gracia "personal" que se mantiene y adapta según el diálogo amoroso de sus avatares.


.

¿Qué conviene recordar antes de iniciar el estudio de la nueva creación?

.
Recordemos las cuatro elevaciones de la persona humana a nivel trascendental, no esencial :

1ª creación : se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo. La estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0,

llamada inicial o 2ª creación : Dios decide dar la libertad de dar a muchas de sus criaturas. No es una coerción, sino a modo de llamada. La estudiaremos en la etiqueta : 5.15.0.

elevación o mantenimiento de la llamada : pase lo que pase Dios mantiene su decisión de incluir las personas en su ámbito de máxima amplitud. La estudiaremos en la etiqueta  5.16.0 y se asimila a lo que llamaremos gracia "personal" y a las gracias "actuales" de las que habla la teología.

glorificación : es el encuentro definitivo y de supremo gozo en Dios, también llamado "salvación". La estudiaremos en la etiqueta  5.17.0.

Pero además de esta cuatro elevaciones no debemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno. Estudiaremos la caída trascendental en la etiqueta 5.16.1

Y hay también una redención "trascendental". Es lo que llamamos nueva creación o redención, que se corresponde con lo que la teología llama gracia santificante. La estudiaremos aquí en la etiqueta 5.16.2.



La explicación global de las etapas trascendentales la haremos en la etiqueta 5.7.0


.

¿Tenía Cristo fe?

.
No

Jesucristo no tenía hábitos innatos, es decir, de la Persona, pues su Persona no es creada, es una persona divina y poner hábitos en la persona divina sería erróneo.

No tiene tampoco hábitos infusos.

¿Pero y su esencia humana? ¿Tenía hábitos adquiridos? ¿Podemos hablar de una fe en la humanidad de Cristo, como manifestación esencial de su Persona, cual hábito adquirido de fe?
Tampoco.

Como la humanidad de Cristo no está sujeta al pecado, debe afirmarse que su presencia mental, durante su vida terrena, era susceptible de un perfeccionamiento intrínseco, de un intenso crecimiento "penetrativo", del que carece la presencia mental del hombre caído.

Para Cristo la presencia mental no era un límite, sino todo lo contrario.

¿Cómo funciona el conocimiento habitual adquirido en el hombre caído?
El conocimiento habitual adquirido es simbólico-ideal, es decir, un conocimiento que supera la limitación presencial del hombre caído, por no detenerse.
Por tanto, es inherente al conocimiento habitual culminar en el desciframiento de su carácter simbólico. Dicho desciframiento corre a cargo de los hábitos innatos.
       
Según el planteamiento poliano, el símbolo es un remedio a la limitación del conocimiento presencial humano. En consecuencia, en la medida en que otros conocimientos presenciales, como el de Jesucristo, no son limitados, los hábitos son innecesarios.

Jesucristo emplea con gran frecuencia y profundidad los símbolos, que desarrolla en lo que se suele llamar parábolas. Las parábolas son símbolos de especial intensidad, pero no son superiores a su conocimiento presencial.

Polo habla también de otra alta forma del conocimiento humano el conocimiento por connaturalidad o por noticia, que es señaladamente de índole afectiva. El conocimiento por noticia de La humanidad de Cristo posee un conocimiento por noticia especialmente intenso porque es inseparable de su visión beatífica.




He sacado estas ideas de unos papeles que me regaló mi amigo Vargas. Él, también me dijo que Polo le había dicho u día que los africanos éramos muy "astutos". Vaya usted a saber.

Los hábitos superiores los estudiaremos, durante el mes de agosto 2013, en las etiquetas 1.9.2


.

noción de nada

.
Les aconsejo ir a la "página" "Distinción. Nada. Creación" que puede usted encontrar en lo alto de éste blog.


Es un asunto sumamente difícil que merece una larga meditación.
.

¿Qué son los hábitos infusos de los que habla la teología?

.
Desde la perspectiva de una antropología trascendental se pueden entender los hábitos infusos (hábitos tales como la fe, la esperanza y la caridad llamadas "sobrenaturales" o teologales, pero también hábitos infusos que no son "sobrenaturales") como elevaciones de las aperturas transcendentales, que redundan en la esencia.

Me explico porque se necesita una cierta familiaridad con lo trascendental antropológico para situarse.

En la etiqueta 5.13.1 hemos llamado apertura transcendental (noten que decimos trans y no tras), a una apertura más íntima que la apertura íntima, pues abre el ser humano más allá de su propia intimidad.

Es el fruto de la llamada inicial de Dios. La llamada inicial de Dios la estudiaremos en la etiqueta 5.15.0 y es una de las etapas trascendentales del ser personal (la etiqueta 5.7.0 estudia esas etapas).

Pues bien. Teniendo en cuenta la caída y el querer de Dios que todos los hombres se salven, podemos entender que hay una nueva etapa trascendental que es la nueva creación o redención. Una nueva elevación que nos salvará si queremos. La salvación es el encuentro definitivo con Dios.

Ese "si queremos" está a nivel de la manifestación que es nuestra esencia humana,  nuestra vida.

Noten ustedes que ahora hablamos solamente de las virtudes infusas "sobrenaturales", que dependen de la nueva creación.
Las virtudes infusas no sobrenaturales dependen solamente de la llamada inicial y del mantenimiento de la llamada. Que poseen también los que todavía no han encontrado al Salvador.

Fijémonos ahora en la elevación salvadora de Dios, fruto del encuentro con el Cristo, y entendamos que esta elevación redunda también en nuestra esencia, en nuestra vida, elevando nuestras potencias, la inteligencia y voluntad, elevando toda nuestra vida con lo que los teólogos llaman gracia santificante y virtudes infusas sobrenaturales.

Son infusas a la esencia humana como redundancia de la elevación de las aperturas transcendentes de los radicales personales. Elevación que es propiciada por la  el encuentro de la persona humana con Aquél de quien es réplica y que es su Salvador.

De ahí que digamos que la gracia santificante es una anticipación.


.

¿Qué es la gracia?

.
Al abordar el tema de la gracia desde el punto de vista filosófico estamos sirviendo a la teología.

Racionalmente podremos distinguir:

1) el fruto de la llamada inicial que es tanto la gracia inicial (etiqueta 5.13.2)  como la gracia primera (etiqueta 5.15.0);

2) el mantenimiento de la llamada o gracia personal (etiqueta 5.16.0);

3) el encuentro con Dios o glorificación (etiqueta 5.18.0);

4) ¿y dónde colocar la gracia santificante de la teología (etiqueta 5.16.2)?
La gracia santificante de la teología es un "adelanto" del encuentro con Dios, otorgado por los méritos de Jesucristo.
Se debe al acto redentor trascendente de Dios.
Esta elevación sobrenatural se repercute en la esencia humana, de modo  que inteligencia y voluntad, si el yo quiere, son favorecidas por las luces de Dios y los impulsos del Espíritu.

La gracia santificante se corresponde con el tema de esta etiqueta que estudiamos ahora, la 5.16.2: la nueva creación o redención.

Me explico. Trascendentalmente, el hombre es salvado porque Dios mantiene la llamada (etiqueta 5.16.0), pero si se tiene en cuenta la caída (que también es trascendental), ese mantenimiento de la llamada exige una nueva intervención divina, la redención.

Decimos que es una "anticipación" porque es como la garantía de la salvación. La salvación no es otra cosa que el encuentro definitivo con Dios.

Me dirán ustedes, como me ha dicho un amigo teólogo, que cómo se explica entonces que los condenados al infierno, durante su vida terrestre puedan tener una "anticipación" del encuentro con Dios, si ese encuentro no se realizará nunca.

Cuestión sutil, pero que se resuelve, a mi entender, si nos damos cuenta de que al formularla hemos introducido "el tiempo de la esencia humana".
La anticipación de la que hablamos no es temporal "según la esencia", sino "según el futuro" o tiempo de la persona humana.

Los condenados, como el maligno, sufren trascendentalmente, porque se alejan de Dios cuando Dios sale a su encuentro.
En esta vida, pueden gozar de ese "eventual" encuentro futuro hasta que llegue el momento del juicio definitivo.


Para saber más sobre el tiempo ver las etiquetas 1.12.0


.

¿Cuál es el fin del universo?

.
El fin del universo es ser conocido por el hombre.

Esta tesis merece ser ampliamente meditada y ha sido desarrollada por Juan A. García, discípulo eminente de Polo.

El universo, piénsenlo bien, es enteramente virtual.

Debe su eventual actualización al entendimiento humano, sin el cual quedaría incompleto, no se actualizaría: permanecería potencial, virtual.

Juan A. García habla de "realismo virtual".


Es una de las tesis del libro Autognosis de Juan A. García González. Ver la reseña que hace Alejandro Rojas en Anuario Filosófico 2013, volumen 46, p. 210

Comprendan que si lo conocemos también lo podemos amar y ofrecerlo como regalo. ¿A quién?

Otro problema que se resuelve es el de si el universo creado es infinito. ¿Está el universo en expansión infinita? ¿Cómo entender el viajar infinitamente más allá de las galaxias?
Dios crea el mundo en la medida en la que lo conocemos…


Eso no quiere decir que los microbios no existan. Sencillamente, Dios los ha conocido de antemano, esperando que, como niños, los descubramos.
.