¿Cómo ve Leonardo Polo la dependencia de la esencia respecto del acto de ser?

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No es una dependencia despótica, sino respetando la naturaleza de las cosas.

Así el esse del universo, que es el mero "persistir" o "seguir" sin contradicción, permite a la tetracausalidad física (la esencia del universo) desplegarse según el antes y el después, en orden armonioso.

Mientras que el esse de la persona humana, la libre coexistencia, también es una continuación hacia delante, hacia la posteridad; pero de una manera propia, libre, según su "disponer" que no se reduce a persistir.

La coexistencia personal más que persistente es insistente; porque se renueva constantemente.

Por eso Polo describe el ser personal como un ser además; es decir, un coexistir insistente, que permanentemente se redobla y se reitera. Y así es un acto de ser libre, si quiere, según su "disponer" que es la esencia de la persona humana.

Me he inspirado de, y copiado, algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010, donde hice varios comentarios.

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Existe el ser?

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Aunque parezca un trabalenguas, podemos decir :

El "ser" personal "insiste". Existe insistiendo.

El "ser" del universo "persiste". Existe persistiendo.

La "esencia" de la persona humana "consiste". Existe creciendo, si quiere.

El "universo" como esencia "existe".  Existe sencillamente desplegándose.

Tenemos así la propuesta pliana de una doble distinción trascendental :
el "ser" personal es distinto del "ser" del universo ;
y la "esencia" de la persona humana es distinta de la "esencia" del universo.

En la etiqueta 1.1.0 hablamos del "ser".

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¿En qué sentido decimos que el ser es limitado por la esencia?

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El Ser que es Dios no es limitado por su Esencia. Ser y Esencia se identifican en Dios. Su compenetración es absoluta.

Sin embargo, clásicamente se dice que cada ser es limitado por su esencia. Y se dice en el sentido de que queriendo el Creador dar el ser al perro, la esencia de perro, limita el ser a ser perro y no gato.

Esta manera de decir es correcta, sin embargo podemos decir mejor.

Aclaremos antes que la propuesta poliana distingue entre el ser del universo y el ser personal. Veamos cómo:

Polo propone no hablar de "ser" perro o gato, sino solamente de "ser" del universo físico, en el que están contenidos todos los perros y gatos posibles y reales.

Y distintos del "ser" del universo, son los "seres" personales, libres. 
Aquí sí, cada persona es un acto de ser distinto, un quién.

Y ahora sí que podemos aclarar por qué hablar de "limitación" del ser, siendo nocionalmente correcto, no expresa bien la realidad. Veámoslo:

El ser del universo físico no es limitado por su esencia (que es la tetracausalidad), sino que la esencia se despliega según su ser. 
Este ser no es otra cosa que la "persistencia" o principio de no contradicción que el Creador ha sacado de la nada.

Y el ser que es cada persona, no es limitado por la esencia humana, sino que la esencia de cada persona es precisamente su "manifestación" que Polo llama también su "disponer".

Aunque en cierto sentido podemos seguir hablando de limitación (porque si bebo cerveza ya no bebo ron) la propuesta poliana apunta a una armonía entre essentia y esse, que en el caso del hombre es armonía amorosamente libre.

 En definitiva, el Creador nos quiere libres. Nuestro destino está también en nuestras manos. La limitación no viene del Creador sino de nuestro mal querer.

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¿Es el "esse" causa eficiente de la esencia?

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No.

Francisco Molina, intervino en julio del 2010 en el blog de Juan A. García, hablando de la distinción real, y empleó unas fórmulas que me parecen muy claras :

"Es claro que la esencia tiene prioridad en el ejercicio del existir : sólo a través de ella puede el ser hacerlo".

"No hablaría de eficiencia del ser sobre la esencia, aunque sea solamente como manera de decir: el ser es... según las posibilidades de su esencia. Pero no hay eficiencia".

"Por tanto, la esencia logra ser por la prioridad existencial del ser, que al existir ha de encauzarse a través de ella". 

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¿Va la esencia por delante?

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Sí.

El acto de ser tiene prioridad, sí, pero no una prioridad pensada como "eficiencia".

¿Cómo entender esa prioridad? En términos de finalidad.

Por eso dice Polo que el ser es finalidad pura.

Inmediatamente debemos añadir que no se trata, en el ser personal, de una finalidad física. Se trata más bien del destino.

La persona humana es libre para destinarse. Y se destina por medio de su don, de su esencia creciente.

De ahí que la esencia humana vaya por delante.

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¿Es primera la actividad originaria?

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La actividad divina, el dar supremo es ciertamente originario.

Y a doble título.

Es actividad primera, que asienta la prioridad del Esse.

Y sin embargo es actividad última. El Ser es también posterior. 
Futuro que garantiza la anterioridad de la Essentia.

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¿Es solitario el ser Originario?

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El peligro de Hegel, y más aún de Nietzsche, es la soledad.

Pensar a Dios (Hegel) o la Nada (Nietzsche), como pura idea, como puro resultado o como puro retorno.
Como puro presente.

El ser Originario no es soledad.
Es finalidad pura en el sentido de que es un Dar que lleva dentro su Aceptación y su Don.
Dios no es "Ya".

Lo ventajoso de la exposición poliana de la distinción real entre el ser y la esencia radica en presentar la finalidad o destino como futuro gozoso y libre.

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¿Son las criaturas producidas por Dios?

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Polo es el filósofo de la distinción.

El ser se distingue en dos : ser creado y ser Increado.

Las criaturas son añadiduras en el Don íntimo de Dios.
No son producidas por Dios, sino destacadas en el Don. 
Abiertas en el Futuro de Amor eterno que es Dios.

Y las criaturas "personales" son añadidas, añadiéndose libremente, si quieren, al Don.

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¿Qué es la Identidad en Dios?

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La Identidad de Dios es la completa y plena esencialización de su ser. 
Es lo que Es.

En otra ocasión defendí que "propiamente" no se puede hablar de esencia en Dios. Dios es realmente idéntico.

Cuando hay distinción entre esencia y existencia no se puede hablar de identidad.

En Dios no puede haber distinctio realis entre essentia y esse.

La esencia divina se identifica con el ser; la esencia es ser, simplemente ser; no hay "propiamente" esencia en Dios, sino ser.

El Misterio de Dios es su Identidad, trina en Personas.

Me he inspirado de algunas ideas de Juan A. García, en su blog sobre Polo, del día 4 de abril 2010.
Ver a este propósito Miscelánea poliana nº 4, p.34.2, tal como aparece en  la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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¿Es originaria la Identidad?

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Tiene razón Juan A. García cuando dice que la Identidad debe declararse Originaria.

La distinción en el Origen no es la distinción Ser-Esencia, sino Distinción de Personas en la Identidad divina.

No hay resquicios en el Ser.

Identidad del Dar, del Aceptar y del Don supremos (Ignacio Falgueras).
Dios es Identidad.

Y no se esencializa a través de su acción, sino que su Esencia es su Ser.

Nótese la diferencia con el planteamiento de Nietzsche que presenta el ser como un yo que se esencializa en sus actos voluntarios.

Si no hay resquicios en el Ser, las nuevas esencias (usted y yo, por ejemplo) deben ser creadas mirando a su inserción en el Don que es Dios. 

Su actividad va dirigida "hacia" la posteridad. Y así se separan, distinguiéndose la esencia que son y el ser que serán (serán siempre en futuro al ser inidénticas). 

Seguiremos siendo, las criaturas, futuro indesfuturizable, saciándonos sin ser nunca saciados.

En el planteamiento poliano la persona esencializa su mundo, añadiéndolo al Ser Originario, al ofrecerlo y ser aceptado.
Comprendan ustedes que no es el yo el que se esencializa con su acción. El yo es el ápice de la esencia humana.
Es la persona (siempre en futuro) la que se manifiesta gracias al yo.
En las criaturas hay siempre distinción entre esse  y essentia.

La Identidad debe declararse Originaria.

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¿Tiene prioridad la esencia del universo con respecto a su ser?

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Sí.

El esse o ser del universo físico se puede formular como "principio de no contradicción" o "persistencia".

Dios y las personas le dejan sencillamente ser, con generosidad.

La propuesta poliana de dar una cierta prioridad a la esencia facilita la comprensión de la esencia del universo como unidad de orden, despliegue de la tetracausalidad, o análisis tetracausal de la persistencia.

El universo es, "según" las posibilidades del orden causal.

Ese "según" es precisamente la anterioridad de la esencia.

Aparece así más clara la función de la ciencia y de la actividad científica :  analizar las causas para utilizarlas en estrategias eficaces. 
Así vivimos mejor.

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¿Es inidéntica la persona humana?

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Siempre seremos inidénticos.
La creación del hombre es una llamada.
Somos responsables de la respuesta. Nada está escrito.

Polo es realmente el filósofo de la distinción.
Más alta que la distinción acto de ser - esencia es la distinción entre ser creado e Increado.

Y la más alta distinción es la Distinción entre las Personas divinas.

El ser está abierto por dentro.

El ser personal humano está abierto porque es dual, según sus distintos radicales.
Y su radical más alto, el amar personal, ha sido llamado a responder, ofreciendo su don, su esencia.

¿Cómo ofrecemos la esencia del universo?
En tanto que creada, la esencia del universo se distingue del ser del universo según la persistencia. Sencillamente persiste. Pero la persona humana puede, trabajando, esencializársela, convirtiéndola en su mundo, como don.

Sin embargo, es la esencia de la persona humana, que no es otra cosa que nuestra vida, el don cabal, compenetrado con nuestro mundo.
"Don" porque la esencia de la persona humana no es un despliegue de lo ya creado, sino que se presenta o manifiesta según la libertad personal, según la coexistencia, íntimamente, libremente.

Cuando la esencia persiste es sencillamente análisis. Esencia del universo.
Cuando la esencia co-existe, es respuesta. Esencia de la persona humana.

No hay posibilidad de aburrimiento.
Verdaderamente es ventajoso ser Hijo. 

Somos futuro indesfuturizable.
Nuestro gozo es la insistencia en el océano de la máxima amplitud.

Si quieren ustedes leer una síntesis de la distinción real esencia – acto de ser, vayan al principio de este blog, a la página (en rojo) ""Esencia – Ser. Su distinción"
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¿Cómo podemos definir el subdesarrollo?

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El subdesarrollo se define, en primera instancia, tal como aparece ante un  observador medianamente atento, como una defectuosa, irracional o desconcertada división del trabajo.

La división del trabajo es uno de los pilares de nuestra civilización (en definitiva, de toda la historia de la humanidad), pero en estos países no está bien organizada.

Por consiguiente, se trabaja con un rendimiento y con una moral de trabajo francamente bajos.

Copiado de un artículo de don Leonardo en el Mercurio (2011) con textos sacados de "La persona humana y su crecimiento" 55-58 .
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¿Cómo abordar el problema del subdesarrollo?

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Es menester, ante todo, elevar el nivel cultural de esos países: o se cualifica mejor a su masa de población, o no hay nada que hacer al respecto.

El subdesarrollo solamente se puede vencer con una fuerte inversión educativa; la gente trabaja mal porque sabe poco.


Copiado de un artículo de don Leonardo en el Mercurio (2011) con textos sacados de "La persona humana y su crecimiento" 55-58 .

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Don Leonardo Polo, Maestro. Dra. Genara Castillo. Docente. Facultad de Humanidades. Universidad de Piura

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Como la persona de don Leonardo Polo Barrena y su obra son de profunda riqueza me limitaré a ofrecer tres rasgos o  pinceladas de su vida y su filosofía, que pueden ser muy significativos.

Lo conocí hace 30 años, cuando en 1983 estaba elaborando mi tesis de grado en el Programa Académico de Artes Liberales-Filosofía, en la Universidad de Piura.
Lo que inicialmente me llamó la atención fue su confianza y los ánimos que daba para emprender la investigación en Filosofía. Cuando le llevé la tesis para que la revisara le acerqué la papelera porque imaginaba que con su nivel filosófico aquello le parecería demasiado incipiente, por decir lo menos; sin embargo, sus palabras fueron muy cordiales y me animaron mucho.

Ese rasgo optimista es algo que cualquier observador atento podía descubrir en él, no se incomodaba con nada, y eso que llegó en pleno “fenómeno de El Niño” sufriendo todas sus consecuencias.
Ese mismo año ofreció un seminario sobre Aristóteles y la ciencia moderna, al que acudieron varios ingenieros; dio una  explicación bastante aguda  de la física clásica y moderna. Siempre he pensado que aquello constituía algo así como tender la mano a los profesores de una facultad muy desarrollada en la Universidad de Piura como era la de Ciencias de la Ingeniería (hoy Ingeniería).

Don Leonardo era así, veía una situación –la que fuera– y le daba vueltas para ver cómo podía contribuir a su  mejoramiento. Esto estaba  –en la línea de su optimismo– profundamente incardinado en su filosofía según la cual la única alternativa de la vida humana es crecer.

Posteriormente, desarrolló varios cursos y seminarios relacionados en su mayor parte con la  Antropología Filosófica. A partir de entonces su interés iba en la línea de ofrecernos una profundización sobre la persona humana, su vida y la sociedad. Para presentarnos sus planteamientos acudía siempre a los clásicos, especialmente a Tomás de Aquino y a Aristóteles.

Este sería otro rasgo de Don Leonardo, que no buscaba singularizarse apartándose de los demás; sino todo lo contrario, hacía todo lo posible para “bajar” y presentar su filosofía como una “continuación” de los filósofos clásicos y en “diálogo” con los modernos, a quienes tomaba la palabra o de quienes trataba de rescatar lo rescatable.

La razón de ese respeto también está enraizado en su filosofía: la consideración de la inmensa riqueza del ser personal.

Por eso, trataba a todos con un respeto exquisito, tanto si era un alumno, un campesino o un rector. Fue gracias a un alumno de primer año que un día,  en cafetería, nos enteramos de  cómo surgió su vocación a la Filosofía, algunos pensarían que iba a considerar que un alumno –casi un niño– no merecería que le responda algo personal, pero él lo respetó y le respondió.

Eso me lleva al siguiente rasgo, muy relacionado al anterior, y es que la razón más profunda de esa consideración y respeto a la persona humana es la convicción de que ésta es creada por Dios con predilección. El tratar de no perder de vista de que el ser personal  está  muy unido a Dios es algo que lo hemos “visto” realizado en las situaciones más comunes como cuando lo veíamos rezar en el Oratorio de la Universidad, recogido, con una humildad conmovedora, como un niño. Esto estaba tan enraizado en él que huía de toda astucia, maquinación, figuración, simulación, etc., que solía decir que dañaban profundamente la inteligencia.

En suma, su optimismo y afán de crecer, su respeto a las personas humanas y su engarce en las Personas divinas son rasgos importantes de la vida de Don Leonardo; por ello, damos gracias por el inmerecido regalo de su vida y filosofía.

Por su amistad y por su generoso magisterio, ¡infinitas gracias maestro!
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¿Hemos inventado históricamente el trabajo?

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No podemos pensar que hemos inventado históricamente el trabajo y que podríamos eliminarlo.

Tampoco podemos pensar que el trabajo es un castigo debido al pecado original, como si la vida de Adán en el paraíso hubiese sido una vida ociosa.

(El relato del Génesis es una explicación de los orígenes. Platon afirmaba que cuanto más envejecía, más amaba los mitos. No son cuentos fantásticos, sino sabiduría al alcance de todos).

Si lo pensamos un momento, Adán tumbado en el paraíso es un simple absurdo. Aunque muchas veces se nos pase por la cabeza que Adán era feliz porque tenía todo al alcance de la mano, no hay tal.

Adán, que seguramente cometió el pecado original cuando era joven, es decir, ante de tener hijos con Eva, fue encargado de una tarea por Dios, una tarea que es importantísima: poner nombre a las cosas. Eso es lo primero que hizo.

Nombrar, como siempre se ha sabido, es ejercer un poder posesivo.

Es algo así como agarrar las cosas con la mano de la mente. Trabajo indispensable para poder dar.

La vida humana es crecer, asimilar y dar.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 42.3. Me he limitado a añadir algún comentario a lo que de él copio.

Para saber más:
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta 9.1.0
sobre la revelación primitiva, ver etiqueta 9.1.0
sobre el pecado original, ver etiqueta 12.3.0
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¿Es específico al hombre el trabajar?

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Sí.
El hombre es de suyo trabajador.
Cabe alegar que exagero y pensar que trabajamos porque no tenemos más remedio y que el prestigio del trabajo es un prejuicio de una época concreta.

Es cierto que hay otras culturas más antiguas en las que los hombres trabajan muy poco; nosotros estamos en una situación activista un poco neurotizante o que conduce al agotamiento y a la depresión psíquica.
Podríamos pues pensar que somos víctimas de oprimentes convencionalismos sociales.

Quizá el enfoque occidental (o japonés) del trabajo sea una hipertrofia, pero lo es de algo constitutivamente humano.

Ser moreno o rubio, más alto o más gordo según la dieta, con mayor capacidad pulmonar o más hematíes si vive en la montaña, son diferencias secundarias, no específicas.

El hombre es de suyo trabajador, creador de un mundo propio, habita en él sin necesidad de adaptarse al medio y gracias al trabajo crea lazos de comunión personal.


De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 40.2
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¿Qué es una ética biológica?

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Es la ética que tiene que ver con la vida, que está encarnada en el universo en el que estamos.

La ética "formal" son las normas desencarnadas.

El cuerpo humano, biológicamente, no es competitivo. Si tuviera que adaptarse al ambiente, moriría. El cuerpo humano está hecho, naturalmente para trabajar.

Desde que el hombre es "homo habilis" aparecen una serie de normas biológicas.

Pertenece a la esencia del hombre, en cuanto ser vivo, el trabajar, el modificar el entorno a través de su acción.

En los antecesores nuestros desde el punto de vista morfológico, el habilis y el erectus, la estrategia de la modificación del entorno por la acción competía con la estrategia de adaptación. Y como carecían de inteligencia, venció la segunda. Eran especies poco viables ya que su evolución estaba lanzada hacia una morfología potencial (las manos). Necesitaban de la ética y la ética sólo es posible en tanto que el hombre es libre (inteligente).

Las "normas" humanas tienen que ver con la vida biológica, impregnada de inteligencia. No es un capricho abstenerse de beber la cicuta. O entender el deber de hacerlo.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 40.3

Para saber más:
sobre la ética, ver etiqueta 9.0.0
sobre la evolución, ver etiqueta 9.1.0
sobre el trabajo, ver etiqueta 9.2.0
sobre el arranque de la ética, ver etiqueta 9.1.0
sobre la esencia humana, ver etiqueta 6.1.0
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¿Por qué dice Gehlen, en su importante obra "Der Mensch" que el hombre es un ser de instintos poco firmes?

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Porque los instintos están determinados : hacen actuar siempre del mismo modo : abejas, ovejas, perros, gatos, leopardos, hormigas, tienen un cuerpo especializado para hacer siempre lo mismo. Si el medio cambia tienen que adaptarse o desaparecen.

El hombre, y evolutivamente todo el género homo, no se adapta morfológicamente al medio, pues gracias a la técnica, a las conexiones cerebro-manos, puede crear instrumentos.

La mano es instrumento de instrumentos. La mano no está determinada a hacer una sola cosa. El instinto va siendo dejado a un lado.
Es notable que el género "homo" no tiene miedo al fuego. Mientras que instintivamente todo animal huye del fuego, el hombre cultiva el fuego, lo mantiene y con el fuego va haciendo cosas, lo instrumentaliza.

El proceso evolutivo que llamamos hominización no es una adaptación del cuerpo sino una indeterminación, que permite la técnica, que permite el trabajo.

El organismo humano está hecho para trabajar, destinado a hacer. Y eso no sólo el homo sapiens, también el erectus y el habilis (que son animales) trabajan o desaparecen. Todo el género homo tiene el carácter de faber.

El hombre es un ser de instintos poco firmes porque debe trabajar para vivir. Las hormigas no trabajan, siguen su instinto. El hombre, siguiendo su instinto solamente, se muere. Debe trabajar inventando instrumentos.

La técnica forma parte de nuestra constitución somática. Nuestro cuerpo no está cerrado, sino que está abierto, por el trabajo técnico, a posibilidades inéditas.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 37.3

Para saber más sobre la hominización ver la etiqueta 9.1.0

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¿Debía trabajar el "homo habilis"?

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Ciertamente.
Si el hombre no trabajara, tendría que adaptarse morfológicamente al medio, pero su cuerpo no está hecho para ello; biológicamente no es competitivo.

Pertenece a la esencia misma del hombre en cuanto ser vivo, estar abierto al mundo gracias al trabajo técnico, que le permite modificar el entorno, a través de su acción.

Los antecesores nuestros desde el punto de vista morfológico, el "habilis" y el "erectus" (que no son personas), se extinguieron seguramente porque su capacidad fabril no fue suficiente. Su cuerpo seguía la línea evolutiva no adaptativa de un modo precario, por carecer de inteligencia. Eran especies poco viables.

Estamos asistiendo al nacimiento de la ética : el "homo" debe trabajar, de lo contrario se extingue. (Es la inteligencia la que le permitirá conocer que "debe").

Es así como podemos atisbar la coherencia entre el cuerpo del género "homo" y la inteligencia (espiritual) necesaria para que subsista.

Y me atrevo a decir que Dios crea las personas cuando hay un cuerpo que para subsistir necesitará la inteligencia.

Es el tema de la unión del cuerpo y el alma, simbólicamente ilustrada por el soplo de Dios sobre la arcilla modelada.

El "homo" es un género de vivientes que culmina cuando tiene lugar la humanización.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 38.4 y 41, 2-3.3

Para saber más sobre la humanización ver la etiqueta 9.2.1
Estudiaremos la evolución en la etiqueta 9.1.0
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¿Por qué se extinguió el homo habilis"?

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El hombre, ya el homo habilis (que a mi entender no es persona), es morfológica y vitalmente trabajador.

La Biblia lo dice en Génesis 2, 15 : el hombre fue hecho para trabajar. Ser perezoso es un vicio y el hombre que no trabaja, el que no hace nada, biológicamente es parásito, no puede vivir como hombre.

La humanidad no puede declararse en huelga pues no duraríamos ni una semana. No habría alimento.

Siempre "debemos" crear más: una sinfonía, un poema, un automóvil.

La independencia del medio, nos obliga a trabajar.

El homo habilis podía trabajar, lo que le permitía adaptar el ambiente a sus necesidades. Pero se extinguió porque no "sabía" aprovechar su trabajo (no era persona, no poseía inteligencia humana).

El hombre para subsistir necesita no sólo trabajar, sino también "saber" trabajar y mejorar su trabajo.


De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 38.5
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