¿No es la gracia un tema teológico?

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Cada vez que menciono la gracia, me dicen que es un tema "teológico".

Cierto que es un tema teológico, revelado por Dios: la gracia es el don que nos salva, nos justifica y santifica.

Pero Polo alcanza otras dimensiones del mismo tema cuando hace avanzar la filosofía, a base de sabiduría.

La gracia es "misterio" para los teólogos.

Y el sabio entiende que misterio es "iniciativa divina", insospechada, absolutamente libre, inmerecida.

Dios llama al hombre a su intimidad divina (la llamada inicial poliana, etiqueta 5.15.0) desde su creación. Es gracia "natural".

Dios abre, por así decirlo, una brecha, una apertura en el ser personal (concretamente en el trascendental personal que Polo llama co-ser) y a esa apertura, abierta por Dios se le puede llamar "gracia", que no es estrictamente sobrenatural.

Es apertura innata (aunque también se le puede llamar nacida con la persona) en todo hombre (recuerden cómo el Catecismo habla del deseo "natural" que todo hombre tiene de Dios).

Los teólogos estudian la gracia "sobrenatural", la gracia en cuanto que viene de Jesucristo Redentor. En este sentido, la gracia sobrenatural es una anticipación del encuentro futuro con Dios. Y dicen bien que nace en el bautismo (nace o aparece en el tiempo, en la esencia humana, al recibir el sacramento-misterio del bautismo).

Es perfectamente correcto hablar de gracia "santificante" que eleva la esencia humana y cada una de las potencias espirituales del hombre, divinizándole (etiqueta 5.16.2).

Pero trascendentalmente, la gracia que nace con la persona, pienso que es la disposición que tiene el ser personal humano a abrirse a la intimidad divina. Disposición que es apertura del co-ser. Misterio o iniciativa divina. Don de Dios inmerecido. Otros hablan de potencia obediencial.

No me digan ustedes que entonces todo hombre nace en estado de gracia pues olvidarían que también existe una "caída" trascendental que ha dañado nuestra naturaleza. Sólo la "nueva" creación sana y eleva.

Sin embargo ello no quita que inicialmente, naturalmente, todo hombre esté abierto a Dios.

Y a esa apertura, desde María, me gusta llamarla humildad. (Es la humildad trascendental. Etiqueta 5.13.2).


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6 comentarios:

  1. Entonces, lo único que no es gracia es nuestro rechazo de la misma... "Todo es gracia"...

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  2. En cierto sentido sí que podemos decir que "todo es gracia".
    Sin embargo, existe un empleo técnico y teológico de la noción de gracia como "gracia sobrenatural".

    Lo que explicamos en nuestra respuesta es que, inicialmente, Dios abre toda persona hacia Él, llamándola trascendentalmente. Llamada oscurecida por el pecado orginal. Esa llamada inicial tiene como fruto las aperturas transcendentales.
    Luego el hombre necesita de una "nueva" intervención divina, que anticipa el encuentro definitivo con Dios, para vencer el alejamiento que supone el pecado. La nueva intervención es la del Verbo encarnado.

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  3. Claro, la dificultad de la distinción de gracias y de los "momentos" de la gracia está aquí: tiene sentido para nosotros, porque necesitamos hacer distinciones para comprender lo que conocemos; sin embargo, para Dios, esas distinciones no existen, el "ya" de Dios, que para nosotros es ignoto, es el plan de la gracia que tiene para nosotros y que comprendemos biográficamente, mientras que Él lo conoce en la plenitud del tiempo (no sé si lo expreso bien). Lo que es sorprendente, tremendo, ¡inaudito!, es que la libertad puede interrumpir el plan de la gracia. Es un asunto que me parece increíble: la Omnipotencia de Dios es tan grande que es capaz de crear una libertad que tiene la posibilidad de negarlo. ¡Eso sí que es ser Todopoderoso!

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  4. Sin embargo, es aún más grande el plan de Dios para restaurar la libertad. Ahí aparece el sentido del dolor.

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  5. ¡Por supuesto! Lo de la creación de la libertad lo decía para tener en cuenta la Misericordia. A pesar de que podamos negar la gracia, Dios no niega su Amor, claro está, que es más grande y que deseamos aún más que nuestro deseo de "negar". La erótica de Dios es más irresistible que cualquier otra. La experiencia de la gracia posee una erótica que hace que la deseemos más y más. Nuestra querencia de Dios alcanza un momento en el que no cabe querer otra cosa más que Él. Aunque, bueno, este es un tema amplísimo.

    Una pregunta, ¿Polo tiene algún texto en el que hable sobre la Cruz?

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  6. En "La persona humana y su crecimiento" está el artículo "El sentido cristiano del dolor" con un capítulo sobre el dolor de Cristo.
    Algo críptico…

    Courage !
    JK

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