¿Cómo se realiza la llamada inicial de Dios o "segunda creación"?

.
Según Piá, La llamada inicial se realiza según los cuatro radicales íntimos. Veámoslo:

Desde el co-ser la llamada inicial es un re-nacimiento, es actividad re-naciente. Gracia inicial u original
Es un estar siempre abiertos al futuro o nuestra vinculación a Dios.

Es la gracia inicial que me gusta asimilar a la "humildad trascendental".

La apertura transcendente del ser humano corre enteramente a cargo de Dios. Ése es el modo en que Dios se introduce inicialmente en la persona humana: elevando la apertura trascendental de los radicales personales a la apertura transcendente.

Por ese motivo, a la llamada inicial del además se la denomina gracia inicial  de la persona humana, porque es Dios quien en atención a Dios le da la gracia inicial a la persona humana, es decir, la llama.

Desde esa observación, la condición creatural del además  se dilucida como adverbio.

La persona humana es imagen de Dios como adverbio; por tanto ser imagen humana no significa ser verbo, ni tampoco ser pronombre. Y, justo por eso, como imagen o adverbio es como se muestra la índole creada de la actividad personal humana. A su vez, desde el carácter adverbial del además queda mostrado que Dios es persona como Verbo.

Pia sugiere en la página 384 de "El hombre como ser dual" llamar hábitos "infusos" o dimensiones transcendentes a las aperturas consecuentes a llamada inicial, según cada uno de los otros tres radicales.

Se llaman infusos porque es Dios quien de modo inicial, antes del encuentro con El, infunde la apertura transcendente en cualquier hombre al crearlo.
En la medida en que a la persona llamada inicialmente se le comunica – a modo de búsqueda – la vida íntima de Dios, dicha comunicación comporta una introducción o infusión de Dios para los radicales personales más íntimos.


Según la libertad, la apertura transcendente seria la esperanza. (Elevación de la libertad nativa)

En efecto, la libertad nativa se caracteriza por ser un nacer irreductible.
Hemos llamado hábito infuso a esa irrupción de Dios por la llamada inicial, es la esperanza como libertad transcendente. El hombre puede abrirse, si quiere, a su destino (libertad de destinación). Puede ser más libre. Además.

No olvidemos que el tema de la libertad es también libertad. Somos libres para destinarnos. Es lo que se llama libertad de destinación.

La libertad es un tema que no remite a otro tema, se reduce a ratificar su propio valor metódico, enteramente abierto a una innumerable variedad de temas.

El destino no está pues escrito ya que depende también de la libertad.

Polo llama "destinación" a aquello respecto de lo cual se puede ejercer la libertad entera.

La destinación de la libertad es el horizonte de a persona. El horizonte indica futuro indesfuturizable : siempre podremos amar más y ser más amados de Dios. Gracias a la llamada inicial que incide en la libertad abriéndola en esperanza.




Segun la inteleccion, la apertura transcendente sería la fe (elevación del entender)

Piá habla de que la comunicación intelectual (la prolongación intelectual de la actividad insistente del co-ser) implica, de entrada, su llamada inicial por Dios.

En efecto, « la réplica que se busca es más íntima a la persona humana que su propio co-existir ».

En rigor, la réplica  que se busca transciende la búsqueda intelectual y amorosa, esto es, la apertura transcendente de la persona humana.

La llamada inicial comporta en términos intelectuales una dualización directa del intelecto humano con el divino, aunque no de modo pleno, pues la llamada inicial no conlleva el encuentro inmediato con el entendimiento divino – o destino intelectual –, sino la búsqueda de tal reconocimiento personal.

Tras la llamada inicial, el hombre busca saber quién es, busca ser reconocido por su Creador.

Esa búsqueda intelectual  esperanzada se corresponde con la índole transcendente de la fe, es decir, con un hábito infuso, natural.
Esa inicial comunicación de la vida íntima divina no es plena, ya que la llamada inicial tiene lugar según la apertura transcendente, a saber, según la gracia personal inicial y los hábitos infusos, y en concreto para el intelecto personal según el lumen fidei intelectual.



Segun el amar, la apertura transcendente sería la caridad. (elevación del amar).
Piá ha sugerido llamar « caridad » a la apertura transcendente amorosa. Hábito infuso, natural.

Es una irrupción o infusión de Dios en la persona humana, que toda persona recibe al ser creada.
Esta irrupción es superior a la irrupción de la fe, de la esperanza y de la gracia original (que son las otras llamadas iniciales)
Y es superior a los cuatro radicales íntimos: amar, entender, libertad y co-ser.

Esta llamada se hace escuchar, presentir, a nivel esencial (los barruntos y las noticias).



De esto habla salvador Piá en “El hombre como ser dual” p. 384-424


.

No hay comentarios:

Publicar un comentario