¿A qué llama Polo "compensación"?

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Sin duda, el conocimiento objetivo es más cómodo, pues para que haya objetos, basta con ejercer las operaciones mentales.

Es mucho más arduo el esfuerzo de abandonar el límite, en cualquiera de sus dimensiones.

Por ejemplo, concentrar la atención (1ª dimensión) comporta una profundización mantenida, que puede incitar a dejarla en suspenso y volver a objetivar.

Polo llama "compensación" a la aparición del objeto con la que se suspende la explicitación.
(Recuerden que gracias al abandono en su 2ª dimensión se explicitan las cuatro causas físicas del universo).
La compensación es un descanso, para volver a objetivar, que es más fácil e interesante.

De esto habla Polo en Antropología trascendental I, p. 124.4-125
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¿Dónde reside el éxito del conocimiento intencional?

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En "poseer", realmente, un aspecto de la realidad.
Aunque el objeto, que no es otra cosa que su intencionalidad, sea irreal, el acto de conocer sí que es real, posee realmente esa intención.

La operación intelectual, inmanente, no es en modo alguno despreciable: cuando conozco un perro, conozco un perro.

Es cierto que comporta limitación, pues sólo conocemos un perro, pero lo conocemos, aunque le conozcamos limitadamente.

El conocimiento objetivo es inalterable, "lo mismo". Podemos hacer pie en él.

Introduciendo ese límite podremos actuar y dar de comer a ese perro o lanzarle un hueso.

De esto habla Polo en Antropología trascendental I, p. 125.2
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¿A qué llamamos Inteligir personal?

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A uno de los cuatro trascendentales personales descubiertos por Polo.

Es Intellectus co-actus.

Los antiguos le llamaban "intelecto agente"
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¿Qué es el intelecto?

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Luz.

La persona, en tanto que conoce es luz.

Polo llama intellectus ut co-actus al Inteligir personal, uno de los 4 trascendentales personales.
El radical personal Entender se convierte con la persona humana.
La persona es Inteligir personal. Luz-además-luz.

Para saber más:
Sobre la luz:………….Etiqueta 2.0
Sobre el además:….Etiqueta 5.5.0
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¿Cuál es el tema del Inteligir personal?

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El además.
(Que aquí podemos designar como transparencia).

El método del Inteligir personal es el hábito de sabiduría (que es el carácter de además).
Su tema es también el además.
Además y además.

La persona humana, libertad trascendental, es inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud, Dios.

El tema del Intelecto personal humano (intellectus ut co-actus) es precisamente esa máxima amplitud.

¿Quién soy? La respuesta no acaba nunca, pues soy "además". Mi identidad (o inidentidad) se corresponde con la infinitud de mi Origen.

El carácter de "además" se distingue de la Identidad (Dios) y es creado. El hombre no añade nada a Dios (Dios y la criatura no son un todo).

Sin embargo, la interioridad de la Identidad, es decir, Dios dentro de mí, no anula mi identidad.
Dios me crea dentro de sí y habita dentro de mí creándome como "además", si quiero. Como soy libre, puedo tarir la fuente y cosificarme.

Pero también puedo, libremente, dar gloria a Dios, pues mi ser es, por dentro, infinitamente "intenso". Mi réplica, de la que carezco en mi interior, la "encuentro" más adentro que mi interior. Es mi "verdad", que se corresponde con el además.


De esto se habla en Antropología trascendental. I. La persona humana. p.194, nota 58
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¿Cuál es la mayor distinción?

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La que existe entre Dios y la criatura.

Esta distinción es mayor que la que existe entre la criatura y la nada.

De esto habla Polo en Antropología trascendental I, p. 136.3
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¿Qué es lo más característico del intelecto?

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El intelecto ut co-actus es uno de los cuatro trascendentales personales descubiertos por Polo.
Y se caracteriza por su "transparencia".

Transparencia significa luz atravesada de luz.

La luz del intelecto no es como la luz física, que es sólo un vehículo para impresionar nuestra retina.
La luz del intelecto es luz con contenidos, es un poseer lo conocido.
Pero atención, lo conocido es distinto del conocer. Si no fuera distinto, no se conocería nada.

La retina posee la impresión sensible, pero no la conoce.
Conocer es poseer, guardando su interna diafanidad desde la cual puede serlo todo.

Transparencia es eso, luz, intrínsecamente atravesada de luz que va iluminando la realidad.
Lo inteligido es luz, y según la libertad (según la posibilidad irrestricta de conocer), el intelecto la acoge en su interior.

El intelecto es trascendental, el ser personal es así, es también transparencia y el desvelamiento de ese co-ser que somos, es precisamente la verdad trascendental o la verdad como trascendental.

Clásicamente se dice que la verdad aparece en el juicio. La expresión es correcta pues si decimos que este perro es negro, siéndolo, poseemos la verdad.
Pero la poseemos porque en nuestro interior aletea la verdad trascendental. Es el intelecto personal que somos el que sabe que lo que va apareciendo es luz que está atravesando nuestra transparencia.

De esto habla Polo en Antropología trascendental I, p. 119.3
Para saber más sobre:
la transparencia, ver etiqueta 5.4.4
la luz, ver etiqueta 2.0.3
la verdad, ver etiqueta 5.2.1
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¿Cómo comprender el intelecto desde el carácter de "además"?

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Lo que Polo llama carácter de "además" resulta difícil de exponer.

"Además", entre otras cosas, designa al hábito innato de sabiduría. Siempre conocemos más que lo que conocemos.

La luz del intelecto personal puede iluminar a través de la sindéresis el ver-yo que activa la inteligencia, sus hábitos adquiridos y las operaciones propias del conocer objetivo. Por eso podemos decir que el intelecto personal es una luz que conoce "además" de lo conocido a través del objeto. No se limita a conocer el objeto presente. Conoce más.

La luz del intelecto personal es pues "además", es inagotable, de ella deriva el conocimiento de todas las cosas propio del alma humana, que se puede hacer todo.

Pero la cosa no se queda ahí. El intelecto personal está atravesado por otra luz, la luz del hábito innato de sabiduría, que es además del además. O además y además.
El intelecto personal se abre así a la búsqueda de más luz. Podemos conocer más adentro de nuestra intimidad.

Para entender el Intelecto personal, no basta pues, considerarlo como una luz que separa la forma de la materia y la posee inmaterialmente.
Eso es poco. El Intelecto personal es transparencia. que deja ver más. Además y además.

De esto habla Polo en Antropología trascendental I, p. 119.3-4
Para saber más sobre:
la transparencia, ver etiqueta 5.4.4
el carácter de además, ver etiqueta 5.4.0
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¿A qué llamamos búsqueda?

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La libertad es acto vital que, si no se estraga, busca siempre, congruentemente, nuevas facetas de los temas trascendentes: el mundo, las personas y, ah, Dios.

La búsqueda es un trueque por el que el carácter de además se priva de su valor metódico. El Inteligir personal olvida su sabiduría (su ser además), orientándose al tema que lo trasciende: Dios.

De esto se habla entre otros lugares en  Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 20


Para saber más:
Sobre la metalógica de la libertad: ………Etiqueta 6.8.0
Sobre la libertad trascendental: …………..Etiqueta 5.5.4  
Sobre la dinámica de la libertad:…………. Etiqueta 6.9.0
Sobre el don:………………………………………… Etiqueta 6.9.1
Sobre la búsqueda: ……………………………….Etiqueta 6.9.4
Sobre el carácter de además:……………... Etiqueta 5.4.0 
Sobre el además :………………………………… Etiqueta 5.5.0
Sobre el Inteligir personal:………………….. Etiqueta 5.5.2
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¿Método? 2.11.0

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"Método" equivale a acto intelectual.

Por ejemplo, los actos de la razón o los actos del intellectus ut habitus  (hábito de los primeros principios), son actos intelectuales que nos permiten conocer la temática metafísica.

Los actos del intellectus ut co-actus (inteligir personal con hábito de sabiduría) son actos que nos permiten conocer los temas de la antropología trascendental.

En Antropología trascendental. Tomo I. La persona humana. p. 103.2, Polo escribe sobre este asunto.
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¿Qué es el olvido de sí?

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Pienso que "el olvido de sí" puede referirse a dos disposiciones de la persona humana altamente fructuosas.

A) olvido de quién seré:
nos olvidamos de nosotros mismos cuando omitimos la búsqueda de nuestra réplica, de nuestra identidad o Amor, para ponernos a trabajar.
La persona, al ejercer su hábito de los primeros principios, al desdoblarse hacia fuera, cesa generosamente de ser protagonista para contemplar la creación.
Y no solo la deja ser, sino que, ejerciendo la sindéresis, comprometiendo su yo e introduciendo el límite mental, trabaja como un mulo.

B) olvido de mi yo:
sí, estoy hablando ahora del descanso deportivo o del reposo dominical. Me olvido de mi trabajo, de mis intereses y afanes, para descifrar y contemplar el sentido de mi vida: quién seré.
Los cristianos llamamos a este olvido, oración.

Trabajo y oración.
Dos modos de olvidarnos de nosotros mismos.

Y la adoración es la desaparición del yo.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 345.3
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¿En qué etiquetas estudiamos la libertad?

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En esta etiqueta 1.1.2 intentaremos dar una primera aproximación al tema de la libertad.

La libertad humana no tiene un único sentido. No es sólo predicamental (una dimensión esencial de la persona), calificadora de la voluntad, sino que antes se inserta en el ser o acto de ser de la persona, identificándose con ella. Esta libertad profunda y radical es a la que llamamos libertad trascendental, o también denominada libertad personal.

Se puede comparar con una montaña distinguiendo la libertad personal de la libertad esencial.
La cima sería la libertad personal y las laderas la libertad en el orden de la esencia.

Veamos primero la libertad esencial (etiqueta 6.1.5) : se puede abordar de distintos puntos de vista y así tenemos :
la libertad psicológica (sentirme libre),
la libertad moral (adquisición de virtudes),
libertad pragmática (para escoger),
la libertad social (que me dejen vivir).

Otro punto de vista es el que se atiene a los tres planteamientos que ha hecho Polo de "lo radical" y que le permiten caracterizar de un lado dos tipos de libertad esencial (la pragmática y la moral) y del otro la libertad trascendental o radical.
Veamos su relación con los tres planteamientos polianos de "lo radical":
la libertad pragmática (que se corresponde con el radical moderno que es la espontaneidad),
la libertad moral (que se corresponde con el radical clásico que es la actualidad), gracias a esta libertad somos cada vez más dueños de nosotros mismos, somos más libres y
la libertad radical (que se corresponde con el radical cristiano que es la persona) y no es otra cosa que la libertad personal.

La libertad radical es en definitiva la libertad trascendental, uno de los cuatro trascendentales de la persona humana y que podemos llamar libertad personal (etiqueta 5.5.4). La persona humana "es" libertad.

La libertad trascendental es dual, como todo en la persona humana. Tiene dos miembros denominados por Polo "libertad nativa" y "libertad de destinación".

Para saber más:
Etiqueta 1.1.2   libertad
Etiqueta 1.1.2   naturaleza y libertad
Etiqueta 5.5.4   libertad personal o trascendental
Etiqueta 5.5.4   libertad nativa
Etiqueta 5.5.4   libertad de destinación.
Etiqueta 6.1.5   libertad esencial o de disposición
Etiqueta 6.8.0   metalógica de la libertad
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En una palabra, ¿qué es ser libre?

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Ser libre es ser señor.

La libertad es un señorío que da su dignidad a la persona.

Señorío que se manifiesta en la vida según las diferentes dimensiones de la libertad esencial o predicamental. Si mi voluntad puede hacer lo que quiere (libertad predicamental) es porque soy libre, señor de mi vida.

La persona que desconoce su verdad es como un príncipe que se ignora.

Es la verdad la que inspira la vida, y la libertad.

El encuentro con la verdad es lo más grande que le puede pasar a la persona (el libro de Polo "¿Quién es el hombre?" culmina en las últimas páginas del capítulo X. El "acontecimiento" del que se habla es  precisamente el encuentro con la verdad : sabernos capaces de Dios; tener y dar; poder ser más amados de Dios)
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Escuetamente, ¿qué es la libertad?

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Libertad es dominio sobre los actos. Es el señorío propio a la persona.

Libertad es ser persona.

Más que en la voluntad, la libertad está enraizada en la persona.

La voluntad es pura potencia pasiva, intención de otro, capacidad de bien (veremos que la voluntad es relación trascendental con el bien) cuya actividad no puede desvincularse de la razón. Si la persona no conoce lo otro, no puede quererlo.

Y es la persona la que conoce y decide.

No es la voluntad la que posee la libertad, es más bien al revés: la libertad es personal, pertenece a la persona en su ser, y se trasvasa, se encauza según la voluntad (Polo. El yo, p.148).

Ser libre es señorío. Ser un señor como Dios manda.

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¿Por qué dice Hegel que Kant tiene una conciencia desgarrada?

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Porque la filosofía del conocimiento en Kant se suelda con una gran decepción. Se queda desamparado al constatar los límites de la razón.

El objeto pensado constituye el pensar riguroso de las ciencias.

Pero trascendentalmente es otro cantar, aquí no hay rigurosidad.
Las ideas sólo regulan: nos orientan en un firmamento agnóstico, sin certezas. Sólo una fe ciega procura el orden ficticio que nos permite vivir.

Lo que le pasa a Kant es que no se sabe hijo. No conoce a su Padre. Es un huérfano arrojado en el mundo.

De esto habla Leonardo Polo (p. 26.4)  en su artículo “La persona humana como relación en el orden del Origen”. Publicado en Studia Poliana, 14 y en Miscelánea poliana, nº 30.
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¿Es válido el compendio de la antropología que Kant resume en tres preguntas?

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Kant decía que la antropología consiste en la respuesta a tres preguntas:

¿Qué soy capaz de conocer?
¿Qué debo hacer?
¿Qué estoy autorizado a esperar?

Los griegos han respondido a las dos primeras de modo correcto : el hombre, en efecto, es el ser capaz de alcanzar la verdad y, siendo virtuoso, vivir en amistad.
Kant no añade nada atendible.

La tercera pregunta, sin embargo, debe ser sustituida por otra : ¿qué es la esperanza en el orden del amor?

¿Por qué? Porque la esperanza griega no deja sitio a la novedad.
Kant no sabe tampoco, con su exactitud puritana, ampliar la esperanza. No sabe osar.

Sólo sabiendo que Dios es Amor estamos autorizados a esperar que nuestra vida sea acogida como don en el banquete de bodas de la eternidad.

Las tres preguntas compendian, desde la humildad del "además" los radicales personales:

¿Qué soy capaz de conocer? : Entender.
¿Qué debo hacer?: Amar.
¿Qué es la esperanza en el orden del amor? : Libertad.

Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133
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¿Cómo hace Kant para que no aparezca la muerte?

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Haciendo que la ética ocupe todo el horizonte.
La libertad para Kant es exacta como un reloj prusiano: espontaneidad categórica.

El imperativo categórico es una norma absoluta, que lo abarca todo. Aquí no hay persona, no hay un quién. El sujeto trascendental sabe lo que sabe y no molesta a los demás con lo que a él le molesta.

Así controla Kant el problema del miedo al futuro.

Atenerse estrictamente a la norma anula la persona: Las decisiones del yo empírico serían una quiebra; el afán subjetivo-egotista de pasarlo bien. Un apéndice despreciable.

Sin embargo, al imperativo categórico no le puede pasar nada. Si cumplimos nuestro deber no caeremos en preocupaciones tan triviales como la muerte, que es así tapada por el imperativo categórico.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 213.5

Para saber más sobre la muerte ver la etiqueta 10.0.0
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¿Dónde colocar el método del abandono del límite mental? ¿Es trascendental o esencial?

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Teniendo lugar a nivel esencial, o dicho de otro modo, haciendo pie en la esencia, el método del abandono alcanza los temas del nivel trascendental. De ahí su eficacia.

Los actos del método propuesto por Polo no son actos que parten del del inteligir personal, es decir del nivel trascendental, aunque alcanzan este nivel.

Abandonar el límite mental es una cierta metodología científica, propia del hábito de ciencia (cuyo balance nunca es definitivo). Por lo tanto es un método de nivel esencial.

Sin embargo, haciendo pie a nivel esencial, se accede al nivel trascendental, al ejercer los hábitos innatos al intelecto personal.
De este modo que se puede hacer ciencia de "lo primero".

Estas ideas provienen de un fructuoso diálogo entre Jorge Mario Posada, Juan A. García Gz y Joseph Kabamba en el blog de Juan A. García Gz, que se puede ver pinchando aquí

¿Cuál es el método propuesto por Polo?

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Polo propone el método del abandono del límite mental.

El límite mental es "la presencia" (la mismidad del objeto pensado : se piensa lo que se piensa).

Cuando conseguimos contemplar o admirar, estamos abandonando el límite mental. Dicho de otra manera, estamos conociendo lo que existe "además" del objeto.

De ahí que Polo llame "carácter de además" a la dimensión intelectiva del abandono del límite, que corresponde al hábito innato de sabiduría.

Sin embargo, el límite mental no es un defecto.
Para trabajar debemos introducir el límite mental.
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¿Se debe contraponer el abandono del límite mental al conocimiento limitado?

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No.
Detectar el límite mental, permite abandonarlo, es decir, acceder a temáticas a las que de otra manera no se llega, pero no por eso es un saber absoluto.
No se debe contraponer un saber limitado a un saber ilimitado y absoluto.

El saber al que se accede al abandonar el límite mental es una continuación y una ampliación, pero no el final de la filosofía.

Caeríamos en una postura hegeliana, como si pudiéramos pensarlo todo con un sistema absoluto.
Polo no tira la escalera.
Siempre necesitaremos de nuestros humildes pensamientos.

De esto habla Polo en Antropología trascendental I, p. 125, 2-3
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