¿Por qué Heidegger ignora la libertad nativa?

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Heidegger se angustia al encauzar la libertad en poca cosa, en nimiedades.
¡Qué angustia emplear mi vida, mi libertad, en conquistar tuberías o en imitar el vuelo de los pájaros, cuando soy viento!

Por mucho que decidamos darle nuestro propio sentido a la vida, intentando realizarnos, al estar cerrados al ámbito de la máxima amplitud (Dios), acabaremos en el pesimismo de una vida que es un tejer y destejer como Penélope.

La ética de la destinación, el destinarse, sólo es posible si nos retraemos a la libertad nativa, al sabernos libremente dependientes del amor que nos Origina.

La libertad trascendental, no lo olvidemos, es dual, libertad nativa y libertad de destinación. Solos, sin Padre, viviremos enjaulados.

De esto habla Polo en el último capítulo de "Quién es el hombre" p. 222.2.

Para saber más sobre la libertad nativa ver la etiqueta 5.5.4

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¿Qué conviene recordar antes de iniciar el estudio de las etapas trascendentales de la persona humana?

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Me parece interesante hacer un recorrido rápido por las etiquetas en las que estudiamos esas elevaciones, que como ustedes saben, no son de nivel de la esencia humana sino del acto de ser personal.

No pertenecen a nuestra vida hacia el exterior, sino que sólo se desvelan cuando nuestra vida va más adentro de nuestra intimidad.

Son cuatro elevaciones de la persona humana a nivel trascendental.

la 1ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0, se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo.

la llamada inicial o 2ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.15.0.

la elevación o mantenimiento de la llamada : la estudiaremos en la etiqueta : 5.16.0 y se asimila a la gracia personal y a las gracias actuales de la teología.

la glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.18.0, es  el encuentro definitivo con Dios.

Pero además de esta cuatro elevaciones no podemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don nadie. La estudiamos en la etiqueta 5.16.1, se trata de la caída trascendental.

Y hay también una redención trascendental. Es lo que llamamos nueva creación o redención. La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2.

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¿Cuáles son las etapas trascendentales o elevaciones de la persona humana?

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Se pueden reducir a cuatro : creación, llamada, elevación y glorificación.

creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0, la creación de la persona humana

llamada : estudiaremos la llamada incial  en la etiqueta 5.15.0 (también estudiaremos las cuatro aperturas transcendentales que son el fruto de la llamada inicial en las etiquetas que comienzan por 5.13).

elevación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.16.0, la elevación o mantenimiento de la llamada.

glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.18.0, el encuentro con Dios o glorificación.
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¿Somos conscientes de las etapas trascendentales de nuestro ser?

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La conciencia pertenece al yo, a la torre de control de nuestro ser, que capta, intermitentemente, lo que nos pasa.

Los planes de Dios para cada uno de nosotros, su obra en nosotros es un misterio ignoto. A él llegaremos en el encuentro futuro con Dios.

En esta vida, raramente nos damos cuenta de lo que nos adviene hacia dentro.

Los autores espirituales, (cómo no citar a Josémaria Escriva) insisten en la noción de vida "interior". Esa vida interior es el aflorar de lo que llevamos dentro.

Eso no quiere decir que el yo no sea responsable de lo que ocurre por allá. Pues como veremos al estudiar el mantenimiento de la llamada (Etiqueta 5.16.0 sobre la elevación), cada paso trascendental de nuestra libertad radical, es avalado por el yo, directa o indirectamente. Es el valor dispositivo de los actos, que estudiamos en la etiqueta 6.9.2 "Aceptar".

La iniciativa es siempre divina, pero la realización de las distintas elevaciones, depende también de nuestra respuesta personal, libre.

Me he permitido utilizar el término "transconciencia" para designar el conocimiento que tenemos de la trascendencia en nuestra vida, digamos "exterior".
Si no les importa, diremos que somos "transconcientes" de las etapas trascendentales de nuestro ser.

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¿Qué distinciones ayudan a entender la "animación" del cuerpo humano?

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Conviene señalar dos distinciones :

a) la distinción entre viviente y vida ;

b) la distinción entre vida recibida de los padres y vida añadida por cada persona.

a) Veamos la primera distinción entre viviente y vida:
El viviente es el acto de ser personal humano, que Dios crea directamente, libre, inteligente y amoroso.
La vida es el esencia de cada hombre.

La vida depende del viviente, es manifestación del viviente, porque el acto de ser no se agota en el vivir (es además).

El acto de ser es creado personalmente por Dios y activa la naturaleza humana, esencializándola.

No se trata de que el acto de ser actúe sobre una naturaleza humana preexistente. Una naturaleza física deviene humana cuando Dios crea la persona.

b) Por eso es oportuno ver ahora la segunda distinción:
La vida recibida de los padres es una naturaleza física (materia+ forma sutancial+causa eficiente intrínseca).
Es una célula viva, la primera, que deviene "humana", cuando es apta para ser "animada". Es ése el momento de la creación de una nueva persona.

La vida añadida es lo que aporta el nuevo acto de ser creado que convierte en esencia humana lo que era una sencilla naturaleza física.
A partir de ahí, la persona, el acto de ser personal, la libertad, se va abriendo paso, esencializando cada vez más, haciendo crecer lo que será el don de la persona o su manifestación libre. Autoperfeccionándose.
No olviden ustedes que "esencia" denota o designa perfección.

Las facultades naturales se van "hiperformalizando", es decir, mejorando.
Por ejemplo, la imaginación, de entrada, naturalmente, es como la imaginación de un perro.
Las facultades animales son principios, pero principios que tienen un límite de crecimiento, pues su base es orgánica. Son principios en cierto modo fijos.
Polo habla de "hiperformalización", señalando así que las facultades de la naturaleza humana no sólo son un desarrollo de las condiciones iniciales, sino que superan esas condiciones.
Nuestra imaginación cerebral puede ser así manifestación de una sinfonía musical, con novedades insospechadas. Es así como la naturaleza deviene virtuosa, al ser el instrumento del "disponer" (esencia humana es disponer) del viviente.

El hombre supera su naturaleza inicial, va más allá de ella, la esencializa, conviertiéndola en respuesta amorosa a su Creador amoroso.
Y como siempre sobra, su crecimiento es irrestricto.

De esto habla Antonio Alonso en su tesis doctoral en la PUSC 2010, "Libertad y hermenéutica cristiana en la filosofía de Leonardo Polo", p.165 y nota 274.

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¿Qué quiere decir "esencializar" el cuerpo humano?

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Esencia indica perfección.

La esencia humana es el autoperfeccionamiento que la persona otorga a la naturaleza humana en la que subsiste.

El cuerpo humano es esencializado cuando se perfecciona su capacidad de ser instrumento del "disponer".

Gracias al cuerpo estamos situados y en contacto con el universo físico y podemos "disponer" de más o menos conocimientos y otorgar más o menos amor.

Nuestros cuerpos "gloriosos" nos permitirán jugar y cantar eternamente, poniéndonos en contacto, libremente, con las demás personas humanas resucitadas.

Esencializar el cuerpo humano es así conseguir un mejor puesto en el banquete de bodas. Vemos más, gustamos más y cantaremos, eternamente, mejor.

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¿Qué aporta el acto de ser personal a la naturaleza humana?

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La novedad.

El acto de ser personal es libre, inteligente y amoroso. Así lo crea Dios.
Y por eso, al activar (esencializar) la naturaleza humana (cuerpo animado por un alma que depende también del acto de ser personal) la hiperformaliza, le da algo que ella misma no puede dar : novedades.

Comprendemos así que aunque nuestros padres nos den la genética, no somos su prolongación, ya que cada persona (creada directamente por Dios), aporta su novedad.

Llamamos "esencia humana" precisamente a la manifestación de la novedad del acto de ser personal, al autoperfeccionamiento otorgado por el libre actuar de cada persona.

De esto habla Antonio Alonso en su tesis doctoral en la PUSC 2010, "Libertad y hermenéutica cristiana en la filosofía de Leonardo Polo", p. 166.3

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¿Qué es la llamada inicial?

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Es una de las elevaciones de la persona humana.

Recordemos las cuatro elevaciones de la persona humana :

creación : la estudiamos en la etiqueta : 5.14.0, y la denominamos 1ª creación de la persona humana, en el sentido en que es la iniciativa creadora de Dios.

llamada : la estudiamos aquí, en la etiqueta : 5.15.0, es la llamada inicial o 2ª creación.

elevación : la estudiamos en la etiqueta : 5.16.0, la elevación o mantenimiento de la llamada.

glorificación : la estudiamos en la etiqueta : 5.18.0, el encuentro con Dios


A la llamada inicial podemos llamarla gracia primera (en la etiqueta 12.7.0 veremos, cuando pueda ser, los distintos tipos de gracia)

La llamada inicial es el modo peculiar como Dios crea la persona humana. Dios la crea, llamándola.

El fruto de la llamada inicial es la apertura transcendente (ver las etiquetas que empiezan por 5.13).

La persona humana es creada con una intimidad orientada de suyo al auto-transcendimiento. 
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¿En qué se distingue la esencia humana de la esencia del universo físico?

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La esencia humana es el autoperfeccionamiento de la naturaleza humana, naturaleza individuada en la materia (46 cromosomas) y  que cada persona humana recibe al ser creada.
Es autoperfeccionamiento porque depende de la libertad de cada quién.

La esencia del universo es el despliegue del ser del universo, según el orden establecido por el Creador.

No olvidemos que esencia indica perfección.

La perfección del universo físico reside en la causa final, en el orden en que persistentemente se despliega el plan de Dios, plan tetracausal.



Sin embargo, la perfección de cada persona humana reside en que su vida sea aceptada por Dios. Es un don libre de la persona a su Creador, que espera el Juicio : la aceptación.



Habrán notado  que la esencia del universo es una, mientras que hay tantas esencias humanas como personas. 

La persona coopera con Dios para que su vida (su esencia) sea un don agradable a Dios.

La esencia del hombre no está determinada. La esencia del universo sí, y su despliegue depende de las condiciones iniciales (que el hombre puede modificar con su acción).

La esencia de cada persona crece libremente en la medida en que el hombre puede y quiere conducir su naturaleza, esencializándola.

Es así como la aventura de la vida (mi esencia) se convertirá en un don. ¿Querrás aceptarlo?

De esto habla Leonardo Polo en "La esencia humana" p. 71.
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¿Se transmite la inteligencia genéticamente?

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No.
La inteligencia no es una propiedad específica que aparezca porque pertenecemos a la especie humana.

La inteligencia es una dimensión de mi vida. Con ese "mi" señalamos que existe un "quién" que se manifieta precisamente en la "posesión" de las ideas. La posesión exige un poseedor. Alguien que "tenga" conciencia.

Es cierto que genéticamente podemos tener un cerebro más o menos eficaz, podemos ser más o menos sentimentales, activos, imaginativos… lo que lógicamente condicionará nuestra manera de pensar.
Pero el poder de poseer ideas es extracósmico. Somos libres trascendentalmente. Somos personas.

Mi piel puede ser negra genéticamente. Mi memoria heredada potente.
Mas la persona que soy no es ni negra ni potente. Soy además. Soy libertad.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 58

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¿Por qué la computadora no es inteligente?

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Porque utiliza solamente argumentos condicionales: Si A, B.

La inteligencia propiamente dicha no es únicamente la combinación e interrelación condicional de datos, cosa que puede hacerse con circuitos de cómputo.

La computadora no es inteligente porque le falta una dimensión fundamental : la conciencia.

No es fácil pensar la conciencia, pues la imaginamos como un espejo de nuestros pensamientos, a modo reflexivo. Pensamos la conciencia como un volver sobre nosotros mismos y no nos damos cuenta de que el intríngulis de la conciencia no es el "volverse" o el moverse (cosa que puede hacer una computadora), sino el "poseer", el "tener" la idea, por un quién.

Alguien se da cuenta, concomitantemente, de lo que piensa.

La lógica abstracta o la lógica de la inteligencia no es cuestión de geometría.

Es "posesión" inmanenente de una forma, de una idea.

El ordenador, aunque proyecte la película "el árbol de la vida", no sabe nada de la vida.

La inteligencia se comprende ante todo, como el tener una idea. Es la aparición del universal como poseído.

Los universales, la "idea" de agua, no existe sino en el quién que la piensa. Sin embargo, tiene su fundamento en los torrentes, en los lavaderos, en las fuentes, en la lluvia, y en el salpicarse de las olas.

Los objetos universales se pueden combinar, si se quiere, con argumentos condicionales. Pero las computadoras no "tienen" universales. Les podemos proporcionar datos para que jueguen, aunque ellas no pueden divertirse.
Al fin y al cabo, son máquinas.

De esto habla Polo en "Ética". Hacia una versión moderna de los temas clásicos. 2ª edición. Unión Editorial. p. 52.4
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¿Qué es la conciencia?

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La conciencia intelectual es la índole de cualquier dimensión cognoscitiva "esencial".

Digamos de entrada que conciencia "moral" es el juicio moral de la razón práctica.

Pero "conciencia" es simplemente, enterarse de algo.

Es impropio hablar de "conciencia sensible", pues se trata de la simple percepción de los sentidos, aunque no nos "enteremos" de nada.

Polo llama conciencia perfecta al 1er acto de la inteligencia humana cuyo objeto es la mismidad de la circunferencia y su hábito el hábito de conciencia) : pienso que pienso. Es la conciencia de lo que es la conciencia.

Calificamos de conciencia imperfecta a la primera operación intelectual incoativa o conciencia de informaciones.

La conciencia propia   es el conocimiento de la propia actividad intelectual gracias a los hábitos. Es la conciencia que Polo califica de concomitante o dual.

La autoconciencia es la conciencia final que alcanza el cognoscente humano después de ejecutar su actividad práctica.

Y terminamos hablando de nuevo de la conciencia moral : es el conocimiento valorativo de nuestro modo de actuar práctico en el pasado o que se proyecta en el futuro.

Si quieren ustedes saber más pregúntenle a Juan A. García que ha trabajado abundantemente el tema en su "Teoría del conocimiento humano".

Me permito añadir, si a ustedes le parece bien, el término "transconciencia" para designar a los avatares de nuestro ser trascendental, cuando no llegamos a hacerlos conscientes, empleando, por ejemplo, el abandono del límite mental en sus distintas dimensiones.

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¿Cómo designa Polo la conciencia dual?

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La conciencia propiamente dual, tal como Polo la entiende, es designada con la expresión "pienso que pienso algo".

La conciencia acompaña al pensamiento pero de modo lateral y no originario.

A esta conciencia Polo la llama conciencia concomitante.

La conciencia concomitante no constituye el pensar (no lo produce o fabrica) ni tampoco constituye lo pensado.

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¿Podemos hablar de "transconciencia"?

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Juzguen ustedes.
Se me ha ocurrido el término "transconciencia" para designar (por referencia a la conciencia) lo que nos pasa, pasó o pasará, más allá de nuestra conciencia.

Los términos "subconsciente" e "inconsciente" tienen otras connotaciones que dificultarían la comprensión de lo que quiero explicarles.

Pongamos un ejemplo:
La libertad trascendental (que tiene dos miembros, a saber, la libertad nativa y la libertad de destinación) es el ser personal en cuanto que libre e indesfuturizable. Uno de los cuatro radicales personales descubiertos por Polo.
Pero en nuestra vida de todos los días no "notamos" esa libertad.

La libertad "aparece" en nuestra vida a veces con el sentimiento eufórico (puede ser el caso de la libertad pragmática de poder escoger entre Coca o Fanta) o apasionado (puede ser el caso de la libertad moral). En ambas situaciones, si la notamos, es conciencia de la libertad esencial que perfecciona nuestra inteligencia y nuestra voluntad.

Sin embargo, la libertad trascendental, el ser libre que somos y seremos, está más allá de nuestra conciencia.
Para describir esa situación de nuestro conocernos sin conocernos, propongo utilizar el término "transconciencia".

Otro ejemplo: el acontecimiento que cambia nuestra vida, enamorándonos, es el encuentro con mi verdad personal.
Ese "encuentro" (con el que termina el libro "Quién es el hombre") es más o menos consciente.
Pero la verdad personal, antes del encuentro feliz, es más real que el acontecimiento. "Ella" está ya en alguna parte, más allá de mi vivir. Está, en mi transconciencia.

El abandono del límite mental nos permite conocer lo transcendental : mi transconciencia.

Para saber más sobre la libertad :
Etiqueta 1.1.2   libertad
Etiqueta 1.1.2   naturaleza y libertad
Etiqueta 5.5.4   libertad personal o trascendental
Etiqueta 6.1.5   libertad esencial o de disposición
Etiqueta 6.8.0   metalógica de la libertad
Etiqueta 5.5.4   libertad nativa
Etiqueta 5.5.4   libertad de destinación.

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¿A que llamamos 2ª creación?

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A la creación del ser segundo.

Tras la decisión divina de crear (creación 1ª) podemos considerar, claro está a nivel trascendental, otra etapa distinta, pues no se realiza sin contar con la creatura. Es la "llamada inicial" (denominada también gracia primera).

Los seres libres somos creados a modo de llamada. Somos seres segundos.

Y esa llamada fructifica en cada radical:
en cuanto ser libre, se abre el ser en esperanza;
en cuanto inteligir personal, se abre en fe;
en cuanto amar, se abre en caridad;
y en cuanto co-ser, se abre en humildad.

Son las aperturas transcendentales (la n designa el cómo el ser personal se abre a Dios, respondiendo a la llamada).

Otra cosa distinta es la apertura trascendental (sin n) o apertura íntima, que designa nuestro estar abiertos por dentro (la estudiaremos en las etiquetas 5.11) y comprende la dualidad entre  la apertura interior, que es la dualidad entre co-ser y libertad, y la apertura hacia dentro, que es la dualidad entre el inteligir personal y el amar.

Con la llamada inicial vamos más alla de nuestra intimidad. Por eso decimos trans.
Entramos en contacto con nuestra réplica.

Se habla de las aperturas en la etiqueta 5.8.0
Se habla de la réplica en la etiqueta 5.4.2
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¿Es asimilable la creación segunda a la revelación primera?

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En "Quién es el hombre p. 226, Polo sostiene la existencia de una revelación primera.

A mi entender esa revelación primera es trascendental y se corresponde con la llamada inicial (creación segunda que estudiamos en la etiqueta 5.15.0).

De ser así se comprende que todo hombre, de entrada, posee un conocimiento natural de Dios. No como cuando clásicamente se dice que lo primero conocido es el ente, pues eso es conocimiento esencial, sino como apertura transcendente (que todos somos).

Si somos libres radicalmente, Dios existe. Alcanzar la libertad radical es mostrar a Dios.

Esa revelación primera, aparece bastante pura en pigmeos y patagones, transparentándose, deformada, en los mitos posteriores.

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¿Es dual la conciencia?

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Sí. Todas las dimensiones del hombre son duales.

Kant y Hegel han "pensado" la conciencia, y por tanto no la entienden como dual. Pensar es objetivar, atascarse en el límite mental.

Polo llama a esa manera de "pensar" la conciencia, (de Kant y Hegel), como si fuera un objeto o un principio,   "conciencia coactual". En el sentido de que confunden en un solo acto el pensar y lo pensado.
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¿Por qué no es aceptable pensar la conciencia como coactual?

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Kant y Hegel piensan la conciencia como coactual. Es decir, confunden el pensar y lo pensado en un solo acto.

La piensan como si fuera un "principio" del que emana el pensamiento.
Y así incurren en simetría.
Me explico.

Piensan la conciencia como si fuera un "principio", como es "principio" el ser del universo (que es "principio" como fundamento).
Desplazan simétricamente el "principio", (el arjé físico griego propio del ser del universo) a la conciencia.

Y así es imposible conservar la dualidad.
Lo único real sería entonces la conciencia.
Es inmanentismo.
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¿Incurre también en simetría la consideración clásica de la conciencia?

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Sí.
Clásicamente se entiende la conciencia como reflexión.

En lugar de ser una conciencia "concomitante" (pensar que se piensa algo) es pensada como un "volver" sobre lo que se piensa, o un darse cuenta de lo mismo.

Polo la llama conciencia "coactual reflexiva". (Es coactual, un solo acto, como la conciencia de Kant y Hegel, pero ahora al modo de reflexión).

Se incurre en simetría porque se piensa la conciencia como una repetición simétrica de lo pensado.
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¿Es el inmanentismo de la filosofía moderna una opción intelectual?

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Será una opción para los filósofos que opten.

Pero si no tenemos un testimonio personal de esa opción es preferible hablar de un "desplazamiento". No debemos acusarles de desviación voluntaria.

La filosofía moderna ha desplazado los rasgos principiales del universo al sujeto humano.

Es una interpretación "simétrica" de la principialidad asignada al universo por la filosofía griega.
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¿Qué confusión conlleva el principio moderno de conciencia?

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Los griegos asignaron la "principialidad" al universo. (Los principios son físicos)

Los modernos, "simétricamente" a los griegos, asignan la "principialidad" al sujeto.

La conciencia pasa, en la modernidad, a ser el primer principio. Ahora el primer principio es la identidad.

Se ha cambiado el primer principio, que ahora es el principio de identidad y se le confunde con el "fundamento" de la filosofía griega.

La aspiración a ser como el universo (error al que lleva el presentar la conciencia como principial) despoja al hombre de su dignidad.

En efecto, la dignidad del hombre es la de ser hijo que secunda libremente el amor del Padre.
(El universo no es segundo, ni libre. Querer ser como el universo degrada al hombre).
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¿Qué conviene recordar antes de iniciar el estudio de la caída trascendental?

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Conviene recordar las cuatro elevaciones de la persona humana a nivel trascendental, es decir, no a nivel esencial, o de la vida nuestra de todos los días :

la 1ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14.0, se trata de la iniciativa divina o elección de cada persona antes de la creación del mundo.

la llamada inicial o 2ª creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.15.0.

la elevación o mantenimiento de la llamada : la estudiaremos en la etiqueta : 5.16.0 y se asimila a la gracia personal y a las gracias actuales de la teología.

la glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.17.0, es  el encuentro definitivo con Dios.

Pero además de esta cuatro elevaciones no podemos olvidar que "trascendentalmente" hubo una caída (que se corresponde con lo que la teología llama pecado original). No es otra cosa que la comunión con el maligno, con el don nadie. Estudiamos en esta etiqueta 5.16.1 esa caída trascendental.

Y hay también una redención trascendental. Es lo que llamamos nueva creación o redención. La estudiaremos en la etiqueta 5.16.2.



La explicación global de las etapas trascendentales la haremos en la etiqueta 5.7.0
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¿Tiene algo que ver la caída con el demonio?

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Don nadie es el señor que se aleja de Dios.

El adverbio que huye del Verbo.

Trascendentalmente, el demonio es la personificación de la caída, de la mentira.

Y la caída del ser personal es una de las etapas trascendentales que se pueden alcanzar gracias al autotrascendimiento.

Platón lo vió.