¿Qué es el intelecto agente?

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Según el planteamiento poliano, el llamado "intelecto agente", el lumen intellectus es un "trascendental personal". Por eso es preferible llamarlo intelecto personal, o intellectus ut co-actus.

Tradicionalmente se atribuye al intelecto agente la iluminación de la fantasía que realiza la abstracción. Sería la luz que ilumina los objetos de la imaginación o fantasía.
Esa luz, lumen intellectus, forma la especie impresa intelectual.

Polo afima que es más exacto  decir que corre a cargo de la sindéresis, hábito nativo del intelecto personal.

Clásicamente el intelecto agente tiene diversidad de funciones. Polo interpreta esta diversidad diciendo que el intelecto personal, es solidario con la sabiduría, y de esa dualidad nacen dos hábitos nativos: el hábito de los primeros principios y la sindéresis.

La abstracción debe ser atribuida, pues a la sindéresis (hábito innato, unido al intelecto).

Los hábitos innatos lo son del radical personal que Polo llama intellectus ut actus.

La persona es luz,
satán es lucifer.
Y la Luz es el Verbo.



Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.153.3

Para saber más:
Sobre el intelecto agente:….….Etiqueta 5.5.2
Sobre el inteligir personal:…….Etiqueta 5.5.2
Sobre la inteligencia:…………....Etiqueta 6.2.1
Sobre la luz del conocer…….….Etiqueta 2.0.3
Sobre la abstracción:…………....Etiqueta 2.5.2
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¿Qué es la especie impresa?

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En la filosofía clásica se llama especie impresa a la forma intelectual que el intelecto agente suscita al iluminar los objetos de la fantasía.

Es un añadido a la potencia intelectual para que ésta pueda ejercer sus operaciones.

La actualización de la inteligencia (la inteligencia es la potencia intelectual), gracias a la concepción (al acto de concebir), será la llamada "especie expresa".

La especie impresa es el necesario añadido previo que permite que se actualice la especie expresa, la idea, en la potencia.

La especie impresa es, pues, aquella iluminación de los objetos sensibles sin cuya añadidura –o recepción- la potencia es incapaz de iniciar su ejercicio operativo.





Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.153.3


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¿Por qué la persona no significa "supuesto"?

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"Supuesto" es lo que está puesto "debajo", lo que sostiene a lo de arriba, como fundamento.
Podemos "suponer" a una persona, imaginándola o pensándola como una estatua: Sócrates.

Pero si queremos alcanzar lo que "es" la persona debemos abandonar la "suposición", debemos abandonar lo que nosotros imaginamos o pensamos.

Suponer es objetivar el conocimiento, consumarlo, detenerlo. Si después seguimos pensando y pensamos a Sócrates vivo, la vida pensada sería un añadido a lo ya supuesto.

Pues bien, "persona" no significa "supuesto". La "persona" no es el sujeto que yace debajo, sino que es el ser abierto, por dentro y por fuera. Inagotable. Indetenible.

La solución de Hegel (ser autoconciencia) y la solución de Kant (ser yo legislador) son intentos frustrados de abrir el "supuesto".

Polo, al caracterizar a la persona humana como futuro indesfuturizable, deja su ser siempre abierto: siempre más (felices). Además.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 38, 3.

Para saber más sobre:
el futuro………………………………etiqueta 1.12.5
el dar trascendental……………etiqueta 1.0.2
la suposición…………………….…etiqueta 2.4.0 objeto y presencia mental
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¿Son distintos objeto e intencionalidad?

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No.
Objeto e intencionalidad son lo mismo.

No hay objeto fuera de nosotros, en las cosas,  e intencionalidad del objeto en nuestro acto de conocer, sino que el objeto es según o gracias a la intencionalidad, el objeto está dentro de la intencionalidad, es la intencionalidad misma, la iluminación misma.

El acto de conocer es intencional, pero es intencional objetualmente. Dicho de otra manera: el acto de conocer es co-actual con el objeto. Tenemos acto conocer e intención. Esta intención es el objeto. El objeto no está en la cosa real, está en mi intención.

El objeto no es por tanto co-actual con el cognoscible en acto, que estaría en la cosa, sino que el objeto contiene tensamente el cognoscible en acto.

El objeto tiene "dentro" los cognoscibles en acto, el objeto es intencional.
Por eso decimos que la intencionalidad es leer-dentro, intus-legere. No leer dentro de las cosas reales que están fuera de nosotros, sino leer dentro del objeto que actualizamos al conocer. El objeto posee en su interior, inmanentemente, los cognoscibles en acto. Entender es leer dentro del objeto, profundizar en su interior.

Conocer no es viajar, pues "ya" se tiene la pieza en el zurrón.
No sólo se ha vencido el espacio, sino también el tiempo.

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 72.2
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¿Es la intencionalidad una mediación silenciosa?

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No.
La "intencionalidad" es clamorosa.

La mediación silenciosa es el acto de conocer, pero la intencionalidad no es mediación silenciosa, sino clamorosa : la intencionalidad es el objeto.

Ver el objeto significa ser enviado por el objeto, pues éste no es más que intencionalidad.

De esto habla Lluis Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 55.2
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¿Dónde está la verdad, en la cosa o en el conocimiento?

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La verdad está "formaliter" en el conocimiento.

Aristóteles afima que si las formas no están en la mente, están en la materia.
Las formas en la mente son "conocimiento".
Las formas en la realidad son "las cosas".

Las formas que informan la materia no son cognoscibles en acto.
Son cognoscibles en potencia.
Y devienen "acto" en la intención de la operación cognoscitiva, no en la cosa.
El acto de conocer una cosa, no es una cosa, y no es la cosa.
El acto de la cosa está en la realidad.
La verdad de la cosa está en el acto de conocer.

El problema surge cuando se entiende la intencionalidad del conocer como si fuera una "copia" de la realidad. Una "copia" real. Como si la idea fuera una realidad como lo es  la realidad de la cosa.

Para comprender lo que es  la intencionalidad hay que sustituir la noción de "copia" por la noción de "medida". Me explico:

El conocimiento está "medido" por la realidad.
Por eso podemos decir "esse rei causat veritatem", el ser de la cosa "causa" la verdad. Ese "causar" significa "medir".

Lo intencional es "medido" por la realidad. Pero lo intencional no es una "copia" de la realidad. El acto de conocer no posee una "copia" de la realidad, sino que posee "intencionalmente" la realidad. Poseemos, al conocer, un objeto por el que conocermos la realidad.

Debe evitarse la confusión entre objeto y copia.

Ajustar la noción de objeto no es fácil y es imposible si se prescinde del acto de conocer, como si hubiera objetos volantes, o ideas "en sí" o copias reales.

Lo que hace ser al objeto conocido no es el acto de ser de la cosa conocida, sino el acto de conocer del cognoscente.
No hay conocido sin cognoscente.
Una piedra no es conocida en acto si un cognoscente no la conoce. Y el objeto conocido no está en la cosa sino en el cognoscente.

La cosa conocida "mide" la intencionalidad, y en la medida en que mide, "causa" la verdad en el cognoscente, pero sin acto de conocer no hay verdad.

La cosa es original en cuanto causa, no en cuanto verdadera. La verdad de la cosa está en el cognoscente, que es medido por el ser de la cosa.

De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 63.3

Para saber más sobre :
la verdad………………………….etiqueta 5.2.1
la intencionalidad……….…..etiqueta 2.2.0
la forma………………………..…etiqueta 1.4.6
el objeto…………………….……etiqueta 2.4.0
el acto de conocer……..…..etiqueta 2.0.1

Arriba de este blog hay una pestaña titulada "el Inteligir humano" que puede también ayudar a entender este tema.

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¿Cómo entender la noción de acto?

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Piense usted en Dios.

Dios es Acto puro. Acto sin potencia.
Lo primero es el Acto.
Dios es Origen.
El Acto es Creador.

La criatura es acto y potencia.
Es inidéntica o dual.
Lo que le viene bien es crecer. Está siempre en camino.
Dios no puede crear actos en estado máximo, porque el máximo no existe: Dios es inagotable.
Los actos creados deben crecer. Son jerárquicos. Se ayudan unos a otros.

Acto de ser del universo, que "puede" desplegarse.
Acto personal humano, que "puede" abrirse, creciendo.
Acto angélico, que "puede" colaborar libremente.

El "puede" indica la potencia.

El acto de ser personal es superior al acto de ser del universo, pues se manifiesta, creciendo, abriéndose por dentro, desvelándose (verdad) gracias a la luz que Dios le da, y dándose (bien). Siempre puede dar más, porque Dios lo incluye en el ámbito de su máxima amplitud. Siempre puede crecer.

Las criaturas que pueden crecer son actos crecientes gracias a los servicios mutuos y a la ayuda de las superiores.

Dios es Acto puro (sin potencia).

A mí me sirve lo expuesto para entender, cada vez más, la noción de acto. Espero que a ustedes también.


Para saber más sobre el acto de ser, ver Etiqueta 1.1.3
y sobre la jerarquía, ver Etiqueta 1.14.2

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¿Cómo aproximarnos a la noción de acto?

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Aristóteles averiguó la distinción entre potencia y acto cuando se dio cuenta que no era lo mismo estar dormido que estar despierto.
El acto es la actividad despierta.
El ser que se despierta.
Acto es el ser "despierto".

"Acto" designa la inagotabilidad o insondabilidad del ser. Actividad siempre desbordante.

"Ser" designa la estabilidad del acto, lo que el acto tiene de estable, en el sentido de lo que no cambia. El contenido de lo activo en cuanto activo.

La noción de "acto" es incomprensible sin la noción de "ser" y la noción de "ser" es incomprensible sin la noción de "acto".

El ser como acto (acto de ser)  es plural:
Ser Originario (Dios);
ser "además" (ser humano);
ser persistente (el ser del universo estudiado por la metafísica).

Para saber más sobre "el ser": ver Etiqueta 1.1.0 el ser.
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¿Qué significa estrictamente "acto"?

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Puro sobrar.
Así se entiende que la persona humana sea "acto además". Puro sobrar.

Sin embargo, "pensar", siendo acto, es "acto actual", detenido. Le llamamos acto aunque no sea puro sobrar, al estar detenido, pues pensamos lo que pensamos.

E incluso se dice también "acto" del ser que estudia la metafísica, que es acto persistentemente sencillo: el ser del universo físico. Las cosas son lo que son, y siguen siendo.

Pero lo que se dice estrictamente acto, es puro sobrar, actividad siempre sobrante.

Las causas físicas más que actos son principios segundos. Y al conocer esos actos los pensamos como entelequias, actos detenidos.

Polo habla de esto en Presente y futuro del hombre. p.199.3

Para saber más:
Sobre el acto de ser personal : …..Etiqueta 5.0.0
Sobre el además :…………….………… Etiqueta 5.5.0
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¿Qué significa "presencia"?

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"Presencia" significa suposición del objeto.
En sentido estricto el objeto es el supuesto.

Muchas filosofía se ha hecho con los sentidos lógicos de la suposición de tipo más o menos platónico, (como si las ideas se sostuvieran solas) o al estilo de Ockham.

"Suponer" es fijar en presencia.
Son actos actuales, detenidos.
El método poliano propone abandonar la suposición, el límite mental. Así se puede alcanzar el "además".

El "además" es un acto completamente actuoso, no actual, no detenido, libre.
Aquí el acto se manitene inagotable.

Polo habla de esto en Presente y futuro del hombre. p. 202.4

Para saber más:
Sobre el acto:………………………………..….Etiqueta 1.2.1
Sobre el acto de ser personal : ……...Etiqueta 5.0.0
Sobre el además :…………………………….Etiqueta 5.5.0
Sobre el carácter de además: ……..….Etiqueta 5.4.0
Sobre el objeto y la presencia:…….….Etiqueta 2.4.0
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¿Cuáles son los tres sentidos principales del "acto" hallados por Aristóteles?

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Aprovecho la respuesta a esta pregunta para llamar la atención sobre la importancia de esos hallazgos de Aristóteles.

En efecto, tenemos la impresión, por ejemplo, de que la tierra no se mueve. Y, sin embargo, se mueve.

La riqueza de nuestra vida no está en lo que "ya" somos, sino en la "fuente" que somos, en nuestra vida inmanente o vida interior. A eso alude la energéia.

Veamos pues los tres sentidos principales de "acto" hallados por Aristóteles :

1. El acto imperfecto, que es el movimiento físico, la kínesis. Ejemplo : construir una casa.
Es un acto transitivo, que pasa, praxis atelés (acto que no tiene aún su fin).

Movimiento que cesará en su término. Cuando se termina la casa ya no se construye más, el acto de moverse ha terminado. Y mientras se construye, el acto de construir es temporal, es una serie de cambios continuos. Una potencia se está actualizando.

2. El acto perfecto o acabado. Que es el término del movimiento.
Ejemplo, la casa construida.
Es la entelechéia.
La sustancia o el accidente son entelechéia. Son actos acabados.

3. El acto que posee su fin. Es la energéia u "operación inmanente" o acto ejercido.

Ejemplo: al ver, estamos "ya" viendo, poseemos lo visto.
Al conocer poseemos lo que conocemos.
Praxis teleía (acto que posee ya su fin).

El acto de conocer posee inmanentemente lo conocido. Lo que conocemos no es el término de una construcción, sino que al conocer poseemos ya el fin, que está en la acción misma. La acción misma tiene carácter final. Hay unidad en acto entre el acto de ver y lo visto. Lo visto está en el acto de verlo.

Es un acto extratemporal.

También cuando la vaca "ve" su pasto, está ejerciendo un acto extratemporal. Eso no quiere decir que la vaca esté fuera del tiempo. Pero el acto ejercido no es una serie de cambios. Es "ya", sin cambios.

Aunque se mueva y aunque lo que ve también se mueva, el ver es acto inmanente, posee lo que ve, no produciéndolo como se construye una casa o se proyecta una película, sino "viéndola" (que es mejor).

Este punto es importante en la filosofía poliana: conocer no es producir, no es fabricar, no es construir.
Nuestro pensamiento no es humo del cerebro.

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.74
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¿Cuál es el nuevo sentido del acto propuesto por Tomás de Aquino?

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El primer filósofo que propone la noción de acto de una manera neta es Aristóteles.

Lo que nosotros traducimos por "acto" en Aristóteles tiene dos nombres:
energéia (asimilable a la vida);
entelechéia (asimilable a la forma).

Son dos sentidos del acto, en el fondo irreductibles, aunque a veces Aristóteles los mezcla.

Tomás de Aquino profundiza y continúa a Aristóteles, descubriendo un nuevo sentido del acto (quizá aprendido de Alberto Magno), que es el actus essendi o acto de ser.

Es un tercer sentido del acto que no es ni la energéia ni la entelechéia. (Así se comprende la creación: Dios da el ser, el actus essendi, acto de ser, a las criaturas, que serían formas o entelechéias con o sin vida (energéia).

Tanto las formas estáticas (entelechéia) como la vida (energéia) podrían no ser. Lo que les hace ser es el acto de ser.

Sólo las mentes humildes y grandes comprenden al mismo tiempo su nada (somos formas contingentes) y su dignidad (prestada), pues es Dios quien nos da el ser y lo sostiene, haciéndolo crecer irrestrictamente, si queremos.

Inspirado al leer la esencia de la persona humana. p.33.2 Se trata de unas notas sacadas de la conferencia dictada por Polo el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿Amplía Polo la distinción aristotélica entre los dos sentidos primarios del acto?

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Los dos sentidos primarios del acto, según Aristóteles, son la entelechéia (la consideración estática de la actividad que "mantiene" el resultado) y la energéia (operación o praxis). No hablamos aquí del tercer sentido aristotélico de acto que es el movimiento.

La filosofía clásica da prioridad a la entelechéia, por eso la forma substancial es llamada acto primero.
Los accidentes (y las operaciones, desde este punto de vista substancialista, son consideradas como accidentes) son llamados actos segundos.

El acto de ser no había sido descubierto todavía (se atribuye su descubrimiento a Tomás de Aquino). Siendo el acto de los actos, bien podemos aplicarle también el nombre de acto primero.

La propuesta de Polo es ampliar esa distinción de actos.

El acto de ser personal, dice, es distinto del acto de ser del universo.

Es correcto llamar al acto de ser del universo acto primero.

Pero siendo el acto de ser personal distinto, debemos encontrar otro sentido del acto (de ahí que la propuesta sea una ampliación), es el sentido de ser "segundo".

No como acto segundo al modo del accidente, sino en el sentido de que el ser personal se añade libremente al ser primero.

Ahora entendemos por qué Polo dice que el ser personal es distinto de aquél del que se ocupa la metafísica.

Clásicamente la metafísica se ocupa del estudio del ente en cuanto ente. Y la persona es considerada sencillamente como un tipo de ente. Por eso se considera el conocimiento como un "accidente" de la sustancia que sería cada hombre.

Polo, filósofo de la distinción, y siguiendo la observación aristotélica que dice que no es lo mismo el acto como entelechéia (substancia) que el acto como energéia (acto de conocer) propone distinguir el tema de la metafísica, que es el ser natural (ser primero), del tema de la antropología, que es el ser personal humano (ser segundo).

No son dos tipos del ente en general, porque el ser personal es radicalmente libre, no depende de la naturaleza.
Esta distinción no fue alcanzada por Aristóteles. De ahí la novedad de la propuesta poliana.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anurario filosófico nº 95. 2009, p. 328.2
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¿Ha descubierto Polo un nuevo sentido del Acto?

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En Aristóteles la noción de acto tiene dos niveles :
como entelechéia (la forma o acto acabado) y como energéia (la actividad de pensar o acto inmanente)

Tomás de Aquino encuentra otro sentido del acto: el actus essendi.

Polo da un paso de gran profundidad en su teoría del conocimiento pues al comprender mejor el conocer "habitual", como acto superior, alcanza un nuevo sentido del acto.  

Su estudio de los hábitos (ver etiqueta 1.9.2), distinguiendo entre los hábitos categoriales, los habitos adquiridos por las potencias espirituales y los hábitos superiores, le lleva a descubrir que los hábitos son actos, y actos que se dualizan.

La persona advierte, con el hábito de los primeros principios, la existencia extramental (que es el acto de ser del Universo) y también alcanza, con el hábito de sabiduría, el ser personal (que es distinto del ser del Universo).

Esta distinción entre ser personal y ser del Universo es uno de los grandes logros de Polo, una profundización en el conocimiento del  actus essendi, sin más, de Tomás de Aquino. Logro obtenido gracias al ejercicio de esos hábitos distintos.

El acto de ser personal, es así un nuevo sentido del acto. Un ser que entiende, ama y dispone libremente, está abierto por dentro, siendo pluralmente dual.

Si al acto de ser del universo lo llamamos ser primero, al ser personal, que se añade, lo llamaremos ser segundo.
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¿Es el acto de ser personal del mismo tipo que el acto de ser del universo?

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No.
El acto de ser del universo es acto actuante.
"Persiste" según la causalidad trascendental inscrita en la Identidad divina.

El acto de ser personal ("además") es actuosidad.
Metafóricamente es la llama que no se consume.
Arder así, eso es el espíritu.

El "además" es el ser espiritual humano creado, coexistente.

Polo habla de esto en Presente y futuro del hombre. p. 203

Para saber más:
Sobre el acto:…………………….…………..Etiqueta 1.2.1
Sobre el acto de ser personal : .…..Etiqueta 5.0.0
Sobre el además :………………………….Etiqueta 5.5.0
Sobre el carácter de además: ……...Etiqueta 5.4.0
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¿Qué significa acto "actuoso"?

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Entre los distintos sentidos del acto, acto "actuoso" es el acto que no se detiene.
Nuestros actos se detienen cuando alcanzan su fin.
Veo una casa. El objeto, la casa, al suponerla, detiene el acto en presencia.
El objeto supuesto es la presencia.

Pero al ver, seguimos viendo. Mientras que "vemos" el acto es actuoso.

El acto de ser del universo persiste.
Gracias al hábito de los primeros principios podemos advertir la persistencia del ser. Nuestro conocimiento se detiene.

Sin embargo, el ser personal, solidario con la sabiduría, es "además", no se detiene, busca, es inagotable.

El "además", la persona humana, es un acto completamente actuoso, libre.

Polo habla de esto en Presente y futuro del hombre. p. 202.4 y 5

Para saber más:
Sobre el objeto y la presencia:…….Etiqueta 2.4.0
Sobre el acto:……………………………….Etiqueta 1.2.1
Sobre el acto de ser personal : …..Etiqueta 5.0.0
Sobre el además :………………….…….Etiqueta 5.5.0
Sobre el carácter de además: …….Etiqueta 5.4.0

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¿Es el acto de ser “intensivo”?

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No. La intensidad es propia de la esencia y no del acto de ser.

El acto no es intensivo.

Los actos se dicen superiores o inferiores.

Es la potencia la que es intensiva, pues depende del acto.

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¿Es el acto jerárquico?

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No debemos pensar la realidad, (el ser que existe "aunque yo no lo piense"), como un "todo", como un mosaico compuesto de múltiples teselas. Todas del mismo nivel. La realidad y el acto son jerárquicos. Describamos la jerarquía:

1. Dios es real. Acto "puro". Identidad.
2. El ángel y el hombre son acto "personal". Realidad abierta por dentro, capaz de conocer y amar.
3. El universo es acto de ser "sencillo".

Las tres realidades, Dios, persona, universo, no están en el mismo nivel. No se pueden connumerar.

La realidad "pensada" no es realidad física.
Un perro pensado no muerde.
El acto de conocer un árbol no es un árbol. Está a otro nivel, superior. Pertenece íntimamente a una persona que piensa.
Son realidades distintas "jerárquicamente".

Filósofo es el que las admira. Admiremos la jerarquía de la realidad.

De un lado el orden del universo. El firmamento. La realidad de una noche estrellada.
De otro lado el orden en mi conocimiento: la realidad que se desvela en mí. Soy capaz de poseerla intencionalmente y amarla.

Pero cuando digo "de un lado" y "de otro lado" no estoy hablando de dos realidades contiguas que compongan, como teselas, el mosaico de la realidad entera o total.

La realidad no es un todo. La realidad es Acto.

Acto Puro del que dependen los actos "jerárquicamente" distintos.

Los actos superiores son más acto, capaces de más, capaces de conocer y amar.

Los actos inferiores, que pertenecen al nivel del acto de ser del universo son sencillos.

La realidad del espíritu (de los actos de ser que son abiertos por dentro) es distinta jerárquicamente de la realidad física.
No debemos pensarla componiendo un todo con la realidad física.
Una pantalla de ordenador, por mucho que brille, nunca podrá "ver".
No se pueden componer "pantalla" y "ver", formando un "todo".

Cuerpo y alma son dos realidades de distintio nivel. No forman un todo.


De esto habla Lluís Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 42.4

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¿Cómo ayudar a Bobby López para que siga entendiendo a Polo?

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Yo le diría en primer lugar que el ser se divide en dos: creado e Increado. Criatura y Creador.

Aristóteles y los griegos no conocieron la creación. El universo es para ellos lo que es. Dios es Acto puro. Los otros seres son compuestos de potencia y acto. Las formas aparecen y desaparecen, pero no por creación, sino porque el orden del universo es así.
Efectivamente, Bobby, las formas son actos, pero no todos los actos son del mismo nivel. Algunos son muy efímeros, como las moscas o el humo. Otros son más perfectos, como los movimientos circulares. Todo se mueve, salvo el Acto puro, que es motor inmóvil.

Tomás de Aquino explica filosóficamente la creación, descubriendo un acto que hace que las formas "sean". Este acto de ser no es un accidente, pues los accidentes inhieren en sustancias que ya "son". El acto de ser, que hace ser, es el acto creador. Dios "da" el acto de ser.

Polo descubre que todas las criaturas del universo físico son por un mismo acto de ser: el acto de ser del Universo, al que llama "persistencia". Es un acto sencillo, que se despliega según las cuatro causas aristotélicas. A ese despliegue tetracausal, Polo le llama "esencia" del universo.

El método utilizado por Polo, su propuesta en teoría del conocimiento, es el "abandono del límite mental".
Este abandono tiene cuatro dimensiones.
1ª: Al excluir el límite mental se advierte el "ser" del Universo (gracias al hábito de los primeros principios).

2ª . Al pugnar con el límite mental encontramos la esencia del universo (gracias al hábito de ciencia).

¿Y qué conseguimos con la 3ª y 4ª dimensión? ¡Mucho más!
3ª Al desaferrarnos del límite mental alcanzamos el ser personal (gracias al hábito de sabiduría).

4ª Al demorarnos en el límite mental accedemos a la esencia humana. (gracias al hábito de sindéresis).

Habrá usted notado, amigo Bobby, que el acto de ser del universo es uno y sin embargo, cada persona "es" un acto de ser personal distinto.
Cada "persona" es libertad trascendental, está incluida, al ser creada, en el ámbito de la máxima amplitud, que es Dios.
Y cada "persona" se manifiesta libremente. La manifestación de la persona es la esencia humana.

Si me permite, haré ahora alguna anotación a lo que expone.

-El conocimiento humano más que infinito es irrestricto. Siempre puede conocer más. Lo infinito es inabarcable.

-La libertad es trascendental, la persona es libertad y esa libertad impregna, más o menos, todas sus manifestaciones. La esencia humana no es la libertad, sino su manifestación.

-El hombre no "tiene" acto de ser. La persona humana "es" acto de ser personal. El "tener" es esencial: tenemos inteligencia y voluntad, tenemos virtudes.

-La persona es extracósmica pues no depende de las causas del universo. Pero la persona humana se manifiesta en el mundo, disponemos, libremente, a través del cuerpo. Vivimos encarnados.

-Dice usted bien que Tomás de Aquino acierta a ver que la esencia es potencial respecto del acto de ser.

-Las personas humanas somos, pues, seres libres, distintos del ser del universo, pero creados, como el universo, por Dios. Pero no me olvide usted a los Angeles.

Atentamente
Joseph Kabamba
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¿Es lo mismo la naturaleza humana que las naturalezas del mundo físico?

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En la etiqueta 4.2.0 describimos las distintas "naturalezas" del mundo físico.
Es a ellas a las que les corresponde propiamente el nombre de “naturaleza”.

Llamamos "naturalezas" a las sustancias físicas (causa material + causa formal) con una causa eficiente intrínseca que les hace ser principio de operaciones.

Pero la filosofía clásica ha reservado el nombre de “naturaleza” a la consideración de la esencia como principio de operaciones.

Cuando hablemos de naturaleza humana, siguiendo este último sentido, nos referiremos a lo que la persona humana recibe "de entrada" (lo ya dado) y le permite ser principio de operaciones: de entrada, la persona humana es el compuesto de cuerpo + alma, es decir, la vida recibida de nuestros padres + la vida que aporta cada persona.

Aunque el hombre es cuerpo físico, sus operaciones dependen del cuerpo y del alma.
La naturaleza humana es pues también principio de operaciones, pero en sentido distinto a las naturalezas sencillamente físicas.

Vamos, que no somos animales terrestres.

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¿Es la sustancia la realidad por antonomasia?

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No, la realidad por antonomasia es el acto.

Por una inveterada manía, que preside en gran parte una orientación filosófica correcta, que es el realismo, se suele tender a considerar que la realidad por antonomasia es la sustancia; es lo que se llama realismo “sustancialista”.

Esto viene de Aristóteles que divide las categorías en sustancia y accidentes.

Si se entiende que la sustancia es la realidad por antonomasia se concluye que la plenitud de la noción de acto corresponde a la entelécheia. Ser real como una montaña es real, como un monolito.

Sustancia es entonces el sentido del acto más importante. Y el pensamiento sería un accidente, importante, pero accidente.

El conocimiento en acto, el acto de conocer, se considera secundario, como si fuera  un accidente de la montaña, como si fuera un volcán. Se le presta menor atención, y al fin y al cabo sería un asunto marginal a la filosofía primera.

El ser personal no es estrictamente sustancia. Podemos pensarlo o “suponerlo” como sustancia. Es correcto. Pero el ser personal es otro sentido del ser. La persona, más que sustancia es subsistente espiritual, y por lo tanto abierto por dentro.

No es lo mismo ser una montaña que “conocer” una montaña.
“Conocer” es ser comunicando, incorporando otras realidades.
Estamos abiertos por dentro y por fuera.

La imagen del volcán (que es sólo una imagen) nos sirve como eso, como imagen. Somos energía, enérgeia, pero no energía física sino “espiritual”. La persona puede dar más, puede darse, ser comunión.

Puedo poner todas mis “energías” al servicio de Dios. Y de los leprosos.

Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.71.2

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¿Es la "sustancia" lo más separado?

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Según Aristóteles lo real, el ente en sentido primario es lo separado, al no estar mezclado con otro. Así entendido, el ente es la sustancia, que es, antes que nada lo separado.
La característica más neta de la sustancia no es ser en sí, sino, no ser en otro. Sustancia significa realidad separada.

Aristóteles dice también que el intelecto es separado. De ahí, algunos han deducido que si está separado, el intelecto tiene que ser sustancia, como es el caso de la concepción del intelecto agente averroísta.
Si esta separación se entiende de igual modo que la separación sustancial, es una incorrecta interpretación de Aristóteles.

El conocer es lo más separado, pero no a la manera de la sustancia.

La realidad sustancial es otro sentido del acto, y es absolutamente exterior al conocimiento.
Para la ontología, la noción de sustancia es muy importante, por eso se incurre fácilmente en la confusión de incluir el conocimiento en el orden sustancial, erigiéndose la categoría sustancia en criterio único.

Y no es así porque la sustancia no es más que lo que es, su separación es una autolimitación, en cambio el conocimiento no es una autolimitación sino apertura.

El intelecto no está separado de la misma manera. El conocer es lo más separado, pero no a la manera de la sustancia.

El conocimiento no es una cosa, no es una caja, no es una jaula.

Conocer es acto coactual, posesión de lo conocido sin confusión óntica. La unidad entre acto de conocer y conocido es más íntima que la composición de materia-forma de la sustancia.

De esto habla Lluis Pifarré en su libro "Entender a Leonardo Polo", p. 52

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¿Son equivalentes la sustancia, la naturaleza y la esencia?

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No.
A veces se toman indistintamente y son muchos los textos, sobre todo aristotélicos o aristotélico-tomistas, en que no se aprecian muchas diferencias entre ellas.

¿En qué se distinguen según Polo?

Hay sustancias que no son naturalezas.
Son sustancias elementales (Polo las llama también sustancias naturadas). Son lo puramente elemental, lo que hoy son los quarks, los bariones, etc. Son meras sustancias. Puros efectos, pero no causas; puros efectos, o sea, que a su vez no causan. Las sustancias naturadas son sustancias carentes de naturaleza, brutas sustancias.

Hay otras sustancias superiores, justamente porque son también principo de operaciones.
Por ejemplo, las sustancias vivas, los vivientes del universo; o sea, un animal como sustancia, o una planta. Las sustancias superiores no se limitan a ser sustancias, sino que además son causas de. Llamamos naturaleza a esas sustancias: a la sustancia en tanto que “principio de operaciones”.

Si las sustancias elementales se caracterizan por su hilemorfismo (causa material + causa formal),  las sustancias superiores se caracterizan por su tricausalidad (causa material + causa formal + causa eficiente intrínseca).

¿Y qué es el esencia?
Esencia indica perfección.

La esencia del universo no es otra cosa que la unidad ordenante que aparece con la causa final. El universo como esencia es justamente la totalidad causal. Polo la suele llamar tetracausalidad (material + formal + eficiente + final).

El universo es entendido así como una tetracausalidad.

La esencia del universo o el universo como esencia es la tetracausalidad, la unidad de orden y su cumplimiento necesario.

La unidad de orden en cuanto que unidad ordenante. Es la unidad como telos, como fin.

La esencia del universo se distingue, dependiendo, del acto de ser del universo.
El acto de ser del universo es el primer principio, o ser primero. Es el ser trascendental que se distingue realmente de las causas predicamentales.

Si se entiende bien este orden intracósmico, podemos ahora avanzar que la esencia humana, al ser libre, se distingue de la esencia del universo, que es tetracausal.
(De ahí que se pueda decir que la persona humana es extracósmica).

La esencia humana es la manifestación de la persona humana. Su disponer.


La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36.2, 37.2 y 38.4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Por qué es problemática la noción de sustancia?

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La noción de "sustancia" oscila a lo largo de la historia de la filosofía.
Se aplica tanto a los elementos básicos del universo como a Dios (se habla, por ejemplo, de la sustancia divina).

Su problematización proviene de que se piensa la realidad al modo griego: el todo es el cosmos. Un cosmos muy ordenado en el que hay sustancias inferiores y sustancias superiores. La sustancia suprema sería el Acto puro, sustancia divina, sustancia inteligente.

Polo acierta cuando nota que Aristóteles oscila a lo largo de su Metafísica. Unas veces habla de la sustancia como puro efecto y otras veces dice que la sustancia no es otra cosa que causa. ¿En qué quedamos?

Polo propone afinar las nociones de sustancia, naturaleza y esencia. Pues no deben significar lo mismo y corremos el riesgo de confusión si las empleamos indistintamente.

Habría que reservar el nombre de sustancia a los efectos puros del universo físico. Es decir a lo que la física actual llama quarks, bariones, etc.

Y debemos llamar naturalezas a las sustancias que son también, no sólo efectos, sino causas, principio de operaciones. Por ejemplo, los seres vivos del cosmos.

La esencia del universo, tal como Aristóteles atisba, no es otra cosa que el orden del universo, la tetracausalidad  que da razón del por qué las sustancias no son sólo efectos, sino también causas, naturalezas. Me explico: es el orden que existe desde siempre en el universo, su esencia, el que determina que unas sustancias sean sólo efectos y otras sustancias sean también causas, naturalezas.

La esencia del universo es, por así decirlo, el universo entero.

Inmediatamente debemos decir que Dios y las personas no pertenecen a ese universo.

Primero Dios. Dios no es efecto. Dios no es sustancia. Y Dios tampoco es propiamente causa.

Debemos reservar la noción de causa para los principios intracósmicos, para las sustancias que son principio de operaciones (las "naturalezas") y para el universo como esencia.

Dios es Origen.

Cuando pensamos a Dios como lo piensan los griegos, lo consideramos como un efecto, como parte de la naturaleza ya dada, desde siempre, aunque sea la naturaleza más alta o divina. Dios no es el producto eterno de su actividad.

De modo análogo, no le conviene a la persona humana el nombre de sustancia.
Le conviene en cuanto que al nacer, en cuanto que "encarnada" en un cuerpo, es efecto del universo. En ese sentido sí es sustancia. Y es naturaleza como los animales son naturalezas.

Vale pues hablar de naturaleza humana, siempre que no olvidemos que la naturaleza humana es dual: vida biológica "natural" recibida de nuestros padres y vida abierta por la persona que somos.

En cuanto que animales, somos intracósmicos, pero en cuanto que nuestra vida es manifestación de la persona, no dependemos del universo, y por tanto no somos efecto, sino novedad libre.

De ahí que sostengamos que es impropio hablar de Dios y de las personas humanas como sustancias.

La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.37.2). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

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