¿Qué es la naturaleza humana?

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La naturaleza humana es la vida humana en su estado inicial.

Dicho de otra manera: la naturaleza humana es el carácter inicial de la dualidad de la vida humana.

No olvidemos que la vida humana es la dualidad de la vida recibida de nuestros padres y la vida añadida por la persona (vida espiritual).

Para saber más sobre la vida humana ver la Etiqueta 6.1.0 vida humana. 

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¿Es física la naturaleza humana?

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Debemos distinguir entre lo que ordinariamente se llama Naturaleza, el universo físico, de lo que llamamos "naturaleza" de un ser vivo.

La "naturaleza" de un ser vivo es ese ser vivo “en tanto que principio de operaciones”: se automueve.

Naturaleza de un ser vivo es lo que un ser vivo recibe “de entrada”, su capacidad de vivir, de automoverse. Se mueve por necesidad.

Ahora bien, la naturaleza humana no es sólo física o biológica. También recibimos, “de entrada”, potencias espirituales (la inteligencia y la voluntad) que forman igualmente parte de nuestra naturaleza.

Las naturalezas vegetales y animales están causadas por el orden que Dios ha dado a la Naturaleza. Son sólo físicas o biológicas.

Sin embargo, para la naturaleza humana no va bien el verbo "causar", pues como somos libres, Dios no nos "fabrica" como se producen los ordenadores.
Dios nos crea libres. Somos espíritus localizados en el tiempo.

Es el hombre mismo quien descubre lo que le conviene, gracias a su inteligencia. El hombre no es movido por necesidad, sino movido “libremente” por Dios. La ley moral es así ley de libertad.

Nuestra naturaleza, pues, lo que recibimos de entrada, no nos condiciona, sino que nos señala por dónde puede ir nuestra colaboración amorosa.

Decía que lo que hemos recibido de entrada, nuestro cuerpo también, nos muestra por dónde puede ir nuestra colaboración. En lugar de angustiarse por la obesidad, habría que preguntarse qué tiene que hacer un gordo en la sociedad. Suelen ser los más simpáticos del grupo.

No. Nuestra naturaleza no nos dice lo que debemos hacer. El encargo no nos viene de la naturaleza, sino de quien nos ha creado y nos ha dado una naturaleza para reconocerle y amarle cada vez más.

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¿Qué recibe de entrada la persona?

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La dotación inicial de la persona es la naturaleza humana.

Pero trascendentalmente lo más importante que la persona recibe, al ser creada, es la "llamada inicial" o gracia nativa que estudiaremos en la etiqueta 5.15.

La antropología de Polo supera a la clásica que ve a la naturaleza humana regida por el fin (la causa final).

La propuesta poliana mira a la fuente: Dios llama, nacemos con cuatro aperturas.

Para saber más sobre las apertura trascendental ver la etiqueta 5.11.0

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¿Qué aporta el acto de ser personal a la naturaleza humana?

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La novedad.

El acto de ser personal es libre, inteligente y amoroso. Así lo crea Dios.
Y por eso, al activar (esencializar) la naturaleza humana (cuerpo animado por un alma que depende del acto de ser personal) la hiperformaliza, le da algo que ella misma no puede dar.

Comprendemos así que aunque nuestros padres nos den la genética, no somos su prolongación, ya que cada persona (creada directamente por Dios), aporta su novedad.

Llamamos esencia humana precisamente a la manifestación de la novedad del acto de ser personal.

De esto habla Antonio Alonso en su tesis doctoral en la PUSC 2010, "Libertad y hermenéutica cristiana en la filosofía de Leonardo Polo", p. 166.3

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¿Es que el acto de ser humano aporta una novedad "radical"?

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No.
Porque el acto de ser personal humano es creado "en una naturaleza física" (que Dios creó al crear el universo y sigue haciéndola persistir).
Cuando esa naturaleza es organizada físicamente en la forma de 46 cromosomas humanos, deviene "humana" al crear Dios, en ella y para ella, una nueva persona.

Y es esa concreta naturaleza humana la que "inspira"a la persona, que une así lo viejo y lo nuevo.

En la novedad personal humana coinciden la tierra y el cielo.
Decimos que su aportación no es "radical" o completamente nueva porque debe contar con el universo físico, haciéndolo su "mundo", novolizándolo.

De esto habla Antonio Alonso en su tesis doctoral en la PUSC 2010, "Libertad y hermenéutica cristiana en la filosofía de Leonardo Polo", p. 166.3


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¿A quién le corresponde elevar la naturaleza?

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La persona es libertad.

La persona humana, nace y vive en una naturaleza que, de entrada, no es libre: somos lo que hemos recibido.

La persona, gracias a los hábitos que nacen de ella, eleva la naturaleza convirtiéndola en esencia (es decir, en manifestación, disposición, iluminación y aportación)  de su ser personal.

Concretamente, es la sindéresis la que va haciendo suya, libremente, la naturaleza recibida, elevándola.

Por ejemplo, el cuerpo, el vestido, mi pluma y mi sangre son entonces cauce de mi libertad. Si quiero.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, nota 26, p. 338

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¿Quién da entrada en la naturaleza a la libertad?

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Los hábitos.

En nuestro cuerpo la libertad (etiqueta 1.1.2) aparece cuando lo elevamos a ser instrumento de nuestro “disponer”. Ejemplo: cuando el mendigo abre la mano para pedir limosna. Es la libertad pragmática. La mano es ya hábito categorial.

En nuestra alma la libertad aparece cuando se van actualizando la inteligencia y la voluntad. Ejemplo: me arrodillo porque quiero o te busco para conocerte mejor. Es la libertad moral. Mi voluntad ejerce la virtud (hábito) de la humildad.

En la intimidad de la persona (en mi ser personal) la libertad no aparece, porque la persona es libertad trascendental.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 338.4

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¿Qué es el empirismo?

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Pensar que sólo lo objetivo (lo que tenemos delante) es real.

Polo en la lección 4ª del Curso de teoría del conocimiento I, sostiene, sin embargo, que "el objeto" de nuestro conocimiento no es real, sino intencional.

Miren por donde, los empiristas son, en realidad, idealistas.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 34.2.


Para saber más:
Sobre el objeto..……………………………...Etiqueta 2.4.0
Sobre el carácter de además:………...Etiqueta 5.4.0

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¿A qué se llama experiencia?

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Ex-perior significa que  se ha adquirido una destreza para salir airoso en casos parecidos. Es una tentativa, ensayo o prueba, que ha sido concluyente.

La experiencia es un determinado tipo de conocimiento, adquirido como dato inmediato y no como conclusión de un razonamiento.

Algunos reducen la experiencia a experiencia sensible (la percepción) y la contraponen a lo imaginado y a lo pensado.

Nosotros distinguiremos entre :
la experiencia sensible, que es la que se consigue a partir de la abstracción,

la experiencia intelectual, que es el conocimiento directo del universo que se obtiene con los hábitos de los primeros principios y de ciencia, y también el conocimiento directo de nuestra propia existencia gracias al hábito de sindéresis,

 y la experiencia personal, que es el conocimiento directo de las personas que se consigue con el hábito de sabiduría.

A nivel esencial, la experiencia intelectual se manifiesta como "claridades"

Y la experiencia moral o afectiva como "noticias".

¿Debemos aurorrealizarnos?

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Ni hablar.

Deber autorrealizarse es una tarea agobiante.

Más aún, sería un proyecto de corto alcance, que finalizaría al llegar a ser lo que soy.

La persona humana está abierta al futuro indesfuturizable.

Nuestro intelecto no puede agotar el Origen.

Siempre seremos más.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 34.2.


Para saber más:
Sobre la noción de futuro..……………..Etiqueta 1.12.5
Sobre el carácter de además:………...Etiqueta 5.4.0

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¿Acierta Aristóteles cuando habla del crecimiento?

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Aristóteles estableció las bases para comprender lo que es el crecimiento.

En Aristóteles hay fuertes equivocaciones en fisiología y anatomía; pero sin embargo sus ideas básicas de biología son extraordinariamente nítidas.

Por ejemplo, Aristóteles definió claramente lo que es la embriogénesis.

Describe la embriogénesis como una reproducción "diferencial". Y esto es un gran acierto.
Porque la reproducción "pura" es producir otro individuo semejante, mientras que la reproducción "diferenciada" significa que no se produce otro individuo sino que en el mismo individuo aparecen formas diferenciadas, unidas orgánicamente.

La reproducción "diferencial" acontece justamente cuando se logran una serie de órganos que constituyen un organismo unitario.
El crecimiento orgánico es la constitución de un organismo.

Crecer es aumentar las distinciones, manteniendo la unidad.

Esta idea es sumamente importante para entender quiénes somos y cómo damos gloria a Dios, creciendo.
Dios no crece, nosotros sí.

La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.42.3). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

Para saber más sobre la distinción ir a etiqueta 1.5.0

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¿Puede el animal crecer siempre?

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No.

El crecimiento del animal es orgánico.
Orgánico quiere decir que el organismo se constituye según un proceso de diferenciación al servicio de un fin ya determinado.

La embriogénesis es una forma de crecer, pero no es un crecimiento irrestricto pues el crecimiento orgánico, antes o después se detiene.
Por eso, el animal llega un momento en que ya no crece; el hombre, al contrario puede crecer siempre.

Su felicidad no tiene tope.

La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.42.3). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García

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¿Qué caracteriza al crecimiento de la vida?

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La forma del ser vivo, que es como una torre de control, aprovecha los cambios del entorno, las informaciones que le llegan, para mejorar su programa, aunque ciertamente no puede mejorarlo más allá de lo que se lo permite el orden ya determinado en el universo (que también se llama causa final).

A ese aprovechamiento podemos llamarlo "hiperformalización".

Crecer es así más que durar, más que seguir siendo o simplemente progresar. No es meter dentro, sino incorporar. Inmanencia. Tener.

El ser vivo es una unidad, una forma, una estructura, una torre de control que aprovecha otras formas, apropiándoselas, actualizándolas en su interior, elevándolas al incorporarlas a su propia vida.

Por ejemplo, cuando llega la primavera, se abre la flor.

Lo más asombroso es que, en el caso de la vida "humana", ya no rige sólo ese orden del universo (la causa final).

¿Por qué? Porque como el ser humano es "extracósmico", la persona aprovecha los cambios introduciendo novedades del otro mundo. Intimidad. Dar.

Yo "sé" quién es el Creador de la flor.

El conocimiento más allá de los sentidos, el querer más allá del instinto… todo eso es crecimiento de la vida "humana".

Y ese crecimiento no tiene límite, es irrestricto. Es "extracósmico".

Glosa a Genara Castillo. Planteamiento poliano de la constitución y desarrollo de la vida humana. Studia Poliana p. 19

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¿Crece la persona humana?

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Sí.

La persona humana es además, siempre más. Inagotable. Carece de culminación.
Su crecimiento es irrestricto.

Su carecer de término trascendental tiene, sin embargo, un valor potencial que es, precisamente, la esencia de la persona humana. (AT I, 190).

El crecimiento de la persona humana depende, pues, además de Dios, también de su "disponer". Es siempre, y también, esencial.

La persona se abre dualmente a los distintos temas, si quiere.
Ese "querer" es esencial.
Su esencia, su vida, es el "fruto" que Dios espera de cada uno.

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¿Se limita la persona a ser?

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No.
La persona humana es además, co-ser;

desde la libertad es libertad irrestricta;
desde el conocimiento, conocer sin límite;
desde el amor, el amor que no se gasta amando.

De esto hablan  Alfredo Rodríguez Sedano y Juan Carlos Aguilera en su artículo " La intersubjetividad a la luz de la apertura íntima personal", aparecido en Studia Poliana, 13, (2011), p. 34.

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¿Es la apertura interior una reflexión?

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No.

Porque la apertura "interior"  se dualiza con la apertura "hacia dentro".

Si fuera una reflexión nos conoceríamos a nosotros mismos. Seríamos únicos e idénticos. Solipsismo al fin y al cabo.

Nuestra apertura interior se secundariza hacia dentro, está siempre íntimamente abierta.

La filosofía clásica ha presentado nuestra capacidad de salir de nosotros mismos, para conocernos, como una reflexión, prueba, dicen, de nuestra libertad.

Pero, de ser así, seríamos espectadores de nuestra falta de libertad, ya que alcanzaríamos a saber, solos, nuestra identidad.

La propuesta de Polo consiste en mostrar que estamos siempre abiertos por dentro.
Buscamos, si queremos, a quien puede decirnos quiénes somos.

Y lo sabremos, libremente, en la medida en que queramos aceptarlo.

La apertura interior no es una reflexión, sino un buscar hacia dentro.

De esto se habla en L. Polo. Antropología trascendental. Tomo I. La persona humana. p. 204.2


Para saber más sobre :
la apertura inherente:………………...Etiqueta 5.9.0
la apertura hacia fuera:…………..… Etiqueta 5.10.0
la apertura íntima:…………….……....Etiqueta 5.11.0
la aperutra interior:………………..…..Etiqueta 5.11.3
la apertura hacia dentro:….………..Etiqueta 5.11.4
la apertura hacia el prójimo:….…..Etiqueta 5.12.0
la apertura transcentente:………....Etiqueta 5.13.0
lasaperturas transcendentales:…. Etiqueta 5.13.1
el buscar……………………………………....Etiqueta 6.9.4

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¿Qué modalidades presenta la luz intelectual?

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Las luces que sólo iluminan son las operaciones mentales.

Las luces que iluminan "suscitando" son los razonamientos. (nótese que la suscitación es exclusiva de la iluminación "esencial", no es trascendental).

Las luces iluminantes que buscan y encuentran son el hábito de los primeros principios y la sindéresis.

Las luz que siempre busca es el intellectus ut actus o Intelecto personal, solidario de la sabiduría. Transparente.
Es luz, luz con luz interior (la luz interior es su dualidad con la sabiduría). Son luces solidarias. Polo las llama "luz además luz"

Para saber más:
Etiqueta 5.5.2………………….Intelecto personal
Etiqueta 2.14…………………..sabiduría
Y ver arriba del blog la página "Inteligir humano"

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¿Por qué dice Polo que la persona es transparencia?

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La transparencia de la que hablamos no se confunde con la diafanidad del cristal, que es asunto físico. Lo diáfano es más bien pasivo respecto de la luz que lo atraviesa.

La persona es transparencia en otro sentido, que no es físico. Es transparencia en el sentido que es la luz intelectual por dentro.

La luz intelectual tiene un dentro que es también luz.

La persona es un dentro de la luz. A su vez la persona tiene un más adentro que es Luz.

El Inteligir personal (Intellectus ut co-actus) es intimidad que acompaña siempre a lo iluminado o suscitado desde dentro.

Además, y nunca mejor dicho "además", entendemos gracias a la Luz del Verbo, que es más interior a nosotros que nosotros mismos.  Y nuestra sabiduría es el entender (por dentro) que entendemos desde dentro, en la Luz del Verbo que está más adentro.

Transparencia equivale a co-acto, es decir, intimidad.

Somos íntimos de Dios porque Dios es nuestro Íntimo.

De esto habla Polo en Antropología trascendental. Tomo I. p.197.2

Para saber más:
Sobre la sabiduría:…………………..Etiqueta 2.14
Sobre el Intelecto personal:….. Etiqueta 5.5.2
Sobre el además: ……………………Etiquetas 5.4.0 y 5.5.0

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¿Modifica Polo la noción tradicional del intelecto como luz?

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Sí.

La filosofía tradicional mantiene que el intelecto es luz que procede de un foco divino.

Polo sostiene que la noción de foco no es atribuible al intelecto divino, como si Dios fuera un punto del que arranca una difusión.

La propuesta de Polo sienta la solidaridad del hábito de sabiduría con el intelecto personal.

La luz del intelecto personal es "interior" a la luz de la sabiduría (la luz es "además" luz).
No es luz iluminante, sino luz transparente.

Vemos no sólo porque Dios nos da la luz de la inteligencia, que ilumina como un foco la realidad, sino que esa luz tiene una luz interior, una "vida" interior.
Esta noción de "luz además luz" es superior a la noción de foco.

Y como esa solidaridad es creada, debe admitirse que Dios no puede ser menos.
Si el Inteligir personal creado no es focal, menos aún lo será el divino.
Decir que Dios es foco apunta a su Identidad, pero deja de lado que esa Identidad es Originaria, no es sólo un punto de arranque.
Dios es "Vida" eterna.


De esto habla Polo en Antropología trascendental, I, nota 64 de la p. 198
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¿Qué es la metalógica de la libertad?

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Es uno de los puntos álgidos de la filosofía de Polo.

Ell método filosófico propuesto por Polo es el "abandono del límite mental", y sabemos que este abandono tiene cuatro dimensiones.

Pues bien, la "tercera" dimensión, por la que se alcanza el ser personal, es la más alta. Pero desde ella se vuelve a las otras dimensiones con mayor luz.

Se vuelve a acceder al yo (4ª dimensión),
se llega también a advertir el ser del universo (1ª),
y se llega a encontrar su tetracausalidad (2ª)
desde una nueva óptica, oteando desde arriba y sin dejar de ser además, es decir, sin dejar de buscar hacia arriba.

Este subir y bajar es la metalógica de la libertad.

Su fruto será el don que cada persona ofrecerá a Dios.
Por eso Polo la estudia al abordar la esencia humana (que es el don que la persona ofrecerá en su encuentro con Dios) en el tomo II de su Antropología trascendental.

Polo formula la metalógica de la libertad, concretamente, al tratar de la "cuarta" dimensión del abandono del límite mental, en Antropología trascendental II, p. 238.


De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 10

Para saber más:

Etiqueta 6.8.0 :………………….. metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.0 :……………………el método del abandono

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¿Es la metalógica de la libertad el punto álgido de la filosofía poliana?

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Así lo sugiere Juan A. García.

El punto álgido es el momento de crisis febril, con frío intenso.

La metalógica de la libertad es el punto álgido de la filosofía de Polo pues es el momento en el que se descubre lo que será la vida eterna.

Desde aquí se alcanza una vista panorámica de quién es el hombre y su misterio. Y entran ganas de jugar.

Una vez desarrolladas las investigaciones sobre la estructura trascendental de la persona humana, la filosofía poliana cuenta con los útiles necesarios  para mejor comprender lo que será la vida futura en Dios.

Por un lado, sabemos ya el destino del crecimiento de la vida : ser el don que la persona humana otorga a Dios. Una vez completado, ¿qué queda por hacer? Jugar.

Por otro lado, ¿quién juega? Las personas movidas por su libertad trascendental, actividad inagotable.

La antropología que propone Polo es una investigación acerca del misterio humano.

¿Quén es el hombre? Un espíritu en el tiempo. Un acto viviente, creciente. Un misterio de la iniciativa divina que debe desvelarse, creciendo. Y una vez alcanzado su crecimiento, se juega.

El hombre es hijo. La soledad o el aislamiento carece de sentido. No hay ataraxia, ni nirvana.

Conocer y amar libremente la máxima amplitud del Amor.

La libertad anima y corelaciona la altura, la profundidad, la anchura y la longitud. Vuelve, accede, advierte, encuentra, otea, busca.

Ese subir y bajar, juego de niños, es la metalógica de la libertad.


De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p 8, 3.

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¿Dónde hace Polo la propuesta de una metalógica de la libertad?

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En el tomo II de su Antropología trascendental, Polo estudia la esencia de la persona humana.
El ápice de la esencia humana es, como ustedes saben, el hábito innato de sindéresis (sindéresis significa "atención vigilante" : yo miro, yo vigilo).

En la primera parte de ese tomo II, expone el ver-yo, que es el miembro inferior de la sindéresis.
En la segunda parte expone el querer-yo, que es el miembro superior de la sindéresis.
(Nótese que la sindéresis, como cualquier dimensión humana, es dual).

Esta segunda parte termina con el epígrafe "J" llamado "la fecundidad temática de la sindéresis". Apartado preñado, nunca mejor dicho, de contenido.
Pues bien, en J-7, p. 238 Polo hace la propuesta de una metalógica de la libertad.

Juan A. García tiene un magnífico artículo en Studia Poliana nº 10 exponiendo y glosando esta metalógica de la libertad.

Vale la pena, si usted libremente lo desea, asomarse a este enorme horizonte "trascendental".

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¿Cómo juega la libertad trascendental, que es cada persona, con los hábitos?

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Articulándolos.

Allá dentro, donde habita el ser, pasan tantas cosas sin darnos cuenta.

Pongamos un ejemplo: el corazón late, la sangre llega a la cara y aparece el rubor en las pieles blancas y sensibles.

Análogamente, en el hontanar del ser, bulle la libertad trascendental o acto vital que somos cada uno.
Pero ahora el corazón "personal" no es un motor a pistones, que se limita sencillamente a manar hematíes.
La complejidad de nuestra intimidad no es un mecano de hábitos. No somos robots.

La libertad trascendental posee una lógica superior, metalógica, que coordina, impulsa o frena las veras del alma, según los deseos del amor.

La persona nunca está desnuda. Está siempre vestida, de ahí su dignidad, de hábitos íntimos, que llamaremos personales, sabiamente dispuestos.

Ese arreglo interior de la persona es lo que Polo llama metalógica de la libertad.
Articulación armoniosa y bella del misterio del hombre.

La metalógica de la libertad articula los hábitos cognoscitivos innatos y todos los demás hábitos personales.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 7,1.

Para saber más:
Etiqueta 1.9.2………….. hábitos superiores
Etiqueta 5.5.2..……….. hábitos innatos
Etiqueta 5.13.2 ………..aperturas transcendentales
Etiqueta 12.7……………..la gracia


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¿Cuál es el beneficio final de la metodología poliana?

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El beneficio final de la metodología poliana es comprender más claramente "el conocimiento habitual" que la persona posee "innatamente" (la penetración estudiosa de los hábitos cognoscitivos innatos).

Conocemos mejor qué pasa ahí, en el interior trascendental, y más allá de la trascendencia, cuando la libertad trascendental se trueca en búsqueda.

Es Polo explorador, descubridor y conquistador.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 7,1.

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¿No será el abandono del límite mental, en su 3ª dimensión, el punto álgido de la metodología poliana?

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No.

Es cierto que al desaferrarse del límite según la 3ª dimensión del método poliano, se alcanza el ser personal. Es la dimensión más elevada, hasta el punto de que en ella se nota que el abandono del límite mental no da más de sí.

Pero la filosofía prosigue y es esa prosecución, el juego de la libertad trascendental, el origen de la metalógica de la libertad.

La nobleza novedosa y actuosa de cada persona es entendida entonces no sólo como un buscar transcendente, hacia arriba, sino también un descenso, un agacharse hacia las florecillas del mundo.

Esta metalógica de la libertad será fruto de la fecundidad de la sindéresis y, por lo tanto, su acceso poliano se realiza según la 4ª dimensión de su método.

En definitiva, nada está de sobra. La Filosofía será siempre un sobrar.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 8,3 y 4.

Para saber más:
Etiqueta 2.1.0……… el método del abandono

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¿Qué quiere decir que el ver-yo "suscita" en cascada?

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Sabemos que el conocer es una luz, sin metáfora: no es que sea "como" la luz, sino que la luz física es "como" el conocer.

La luz, que es el conocer, ilumina, al pensar, los objetos de nuestro pensamiento. Los destaca, los separa.
Es una separación mínima, pues lo pensado es "lo mismo" que el pensar, pero suficiente para hacer nacer inmanentemente la semejanza de lo conocido.

Esas luces que son los actos operativos de la inteligencia, Polo las llama luces "iluminantes".

Existen, sin embargo, otras luces superiores, otros conocimientos que no son iluminantes. Que no se quedan, por decirlo así, en las apariencias brillosas, sino que captan relaciones, significados, que no tienen las cosas por sí mismas.

Esas luces "suscitan" conocimientos a los que sólo se accede desde la altura personal del "ver-yo" (miembro inferior del hábito personal de sindéresis. El águila que mira y vigila, el faro, la torre de control).

Pues bien, el ver-yo "suscita" en cascada.

Hacia abajo, dándose cada vez más cuenta de lo que las cosas son en realidad.
Y hacia arriba, sintetizando nuevos horizontes.

Hacia abajo: las hormigas trabajan en sus galerías al servicio de su reina.
Hacia arriba: vivir es servir.

Permítanme ponerles un ejemplo informático. No sé si ustedes utilizan el modo "esquema". En Window se puede trabajar en modo "normal", modo "página", modo "web", modo "lectura" y también modo "esquema".
Pues bien, en el modo "esquema" el texto aparece organizado en títulos según diversos niveles.
Se puede visualizar todo el texto, o reducirlo según títulos y subtítulos en niveles 1, 2, 3, 4… descendiendo hasta que aparece el cuerpo total del texto.
Si ustedes se quedan, por ejemplo, en el nivel 2, aparecen sólo los títulos del nivel 2, que encierran implicitamente todos los subtítulos y textos inferiores.

Este ejemplo me sirve para imaginar y pensar cómo el ver-yo suscita en cascada.

Descendente, para mostrar el texto completo, que la inteligencia ilumina.
Ascendente, suscitando nuevos títulos que permiten una comprensión inédita, más unitaria, más profunda, de la realidad.

El ver-yo, engloba y explica el límite mental, la presencia de lo pensado.


De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9.2 y en Polo, Antropología trascendental II, p. 20.

Para saber más:
Etiqueta 6.8 ……………. metalógica de la libertad
Etiqueta 1.5…………….. distinción

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