¿Se puede establecer un paralelo entre los logros de la filosofía tomista y los logros de la filosofía poliana?

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Sí.
La cumbre de la filosofía tomista es el descubrimiento de la distinción real "esencia – acto de ser". Y esta distinción se consigue al advertir cómo los movimientos físicos, las causas predicamentales, tienen una causa trascendental: el ser creados por Dios. Son, porque son creados.

El método metafísico es el "ir más allá" de los hechos, advirtiendo los principios que son primeros: el ser del universo, Dios.

Pues bien, la filosofía poliana alcanza el acto de ser "personal", distinto del acto de ser del universo, al contemplar cómo los pensamientos dependen de la libertad personal: un ser creado por Dios libre, radicalmente. Nótese que la libertad personal "es" la persona.

El "ir más allá", método metafísico, se convierte en el tema antropológico. La persona humana no sólo puede pensar el más allá de la realidad, como hacen los tomistas, sino que ella misma es un "ir más allá". La persona va siempre más allá: es "además".

La persona humana es actividad siempre abierta, trascendentalmente dual y transcendentalmente hija de Dios.

Lo trascendental explica su ser íntimo. Lo trancendental, su Origen y Destino.

La filosofía poliana prosigue la filosofía tomista, purificando y esclareciendo los logros de la filosofía moderna: la libertad es radical, tal como pretenden los ilustrados, pero sin limitarla a ser un simple yo, caprichoso y espontáneo. La libertad es ahora plenamente libertad, un codearse con Dios. Es trascendental. Dual en Dios. Transcendente.


De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 17, 4 y en el artículo "Logos y persona" recogido en la revista digital Miscelánea, nº 6.


Para saber más:
Etiqueta 1.7 distinción acto de ser – esencia
Etiqueta 5.1 Antropología
Etiqueta 7.5 Historia de la filosofía
Etiqueta 5.3 La ampliación trascendental
Etiqueta 5.5.4 Libertad trascendental
Etiqueta 6.8.0 metalógica de la libertad
Etiqueta 6.2 yo y sindéresis
Etiqueta 5.5.0 Además
Etiqueta 1.4.0 Principios


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¿Por qué el acto que hace ser al "pensar" es distinto del acto que hace ser al "universo?

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Porque para pensar hay que aceptar. Somos responsables de nuestros pensamientos.
Sin embargo, una rosa no tiene ningún mérito en ser bella.
Los seres del universo son sencillamente lo que son.

Nótese que cuando decimos "pensamientos" no hablamos de imágenes o recuerdos. Un perro puede soñar.

Pero el inicio del pensar se parece al inicio de la filosofía: uno se sorprende, se admira, se despierta.
El niño balbucea, ¡papá! Deja que la luz del inteligir le atraviese. Tú y yo.
Ese dejar se corresponde trascendentalmente con el aceptar.
La raíz del pensar no es un movimiento, sino comunión (muy humilde) de personas.

Por eso Polo propone ampliar la metafísica (filosofía primera) con la antropología trascendental (que es también filosofía primera, pero distinta de la metafísica).

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 17, 4 y en el artículo "Logos y persona" recogido en la revista digital Miscelánea, nº 6.


Para saber más:
Etiqueta 2.12.1 filosofía primera y segunda
Etiqueta 2.7 logos
Etiqueta 5.1 Antropología
Etiqueta 5.3 La ampliación trascendental
Etiqueta 5.5.3 Amar personal (el aceptar es un miembro de la tríada amorosa).


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¿Qué dualidad nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia?

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El binomio intellectus / ratio (noús / logos) nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia. El logos es pues la "razón", como modo distinto del conocer en directo, que es el "intellectus".

Hablemos primero del intellectus o noús:
Intelecto (nous en griego) en la filosofía aristotélica es la capacidad de captar directamente contenidos inteligibles. La comprensión de lo inmediato.

Polo distingue entre :
Intellectus ut potentia : que es lo que se entiende como facultad de la inteligencia, y que es de nivel esencial.

Intellectus ut habitus : Son los hábitos innatos al intelecto agente : sindéresis, hábito de los primeros principios y sabiduría. Son de nivel trascendental.
(a la sindéresis se la llama intelecto práctico. Es el intelecto práctico o razón "natural" por el que el hombre sabe que debe hacer el bien y evitar el mal).

Intellectus ut actus : Es el radical personal Entender o Inteligir personal. Es uno de los cuatro radicales trascendentales descubiertos por Polo.

Y ahora hablemos del logos:
Razón (logos en griego) es el camino de lo inmediato a lo mediato.
La razón posee una notable versatilidad, a veces es deductiva, otras veces no, porque los niveles cognoscitivos se entrelazan pues la razón tiene una gran versatilidad.
Hay muchas modalidades racionales.
Crecemos y los niveles cognitivos se entrelazan.
La razón es de nivel esencial.

El logos es capacidad unitiva, constructiva. Al fin y al cabo las tareas de la vida son tareas de edificación. Reunión de elementos para conseguir el regalo, el don, que aportaremos a la fiesta.


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¿Cómo prosigue Polo la crítica que Aristóteles hace de Platón?

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Platón pone las ideas en otro mundo.
Aristóteles las pone en las "sustancias racionales".
Polo en las "personas".

Aristóteles sabe que pensar es despertarse.
Y describe la dualidad "potencia – acto" como un despertar.
Polo ha hecho notar que Aristóteles obtuvo las nociones de potencia y acto al estudiar el conocimiento.

Pero, cuando mira el mundo, Aristóteles dará prioridad a otro sentido distinto del acto: la "forma" de los seres vivos. Se escandila ante la forma primera de los entes del universo: "la sustancia", la forma sustancial como acto primero.
Ejemplo: un embrión pasa de potencia a acto (pero ya no como un despertarse, sino como la terminación de un movimiento).

Aristóteles oscila entre esos dos sentidos del acto. Y se equivoca, y con él su tradición, cuando da la prioridad a la sustancia.

Podemos por tanto calificar a Aristóteles de "sustancialista" cuando pone el pensamiento en las sustancias racionales, como si fuera un accesorio añadido.

Las ideas se ven entonces como accidentes. Del mismo modo que un perro puede ser pintado de verde o tener dos orejas, los hombres (y algunas mujeres) tendríamos pensamientos.

Polo es aristotélico cuando en su teoría del conocimiento vuelve al primer sentido del acto (la energéia aristotélica, el acto de pensar): pensar es despertar.

El pensamiento no es un accidente, porque las sustancias no pueden "tener" pensamientos del mismo modo que los elefantes tienen trompa.
Un perro pensado no muerde.
Yo puedo "pensar" la sustancia con pensamientos añadidos, pero esa sustancia no piensa. Eso es una construcción mental.

En la realidad (Polo es realista) los pensamientos "dependen" de las personas.
Y eso es lo que Aristóteles desconoce: las personas.
La persona no es sustancia (lo es solamente en nuestro pensamiento, si hacemos una clasificación lógica de los seres).
La persona, en la realidad, es un ser distinto del ser del universo (es, aunque suene extraño, extracósmica).

Los entes del universo no pueden jugar con Dios. Dios juega con los hombres (y con las mujeres), con las personas. Que son seres capaces de recibir regalos.
A un gato podemos regalarle un cascabel, pero él ni se entera.
Sólo las personas son capaces de recibir realmente dones en cuanto dones.

Dios hace a las personas el regalo del logos, que es un "juego" familiar.
Al abrir la caja, los niños encuentran infinidad de elementos (pensamientos) que pueden unir (eso es la lógica) de innumerables modos, construyendo paraísos, o estrellas, con los que jugar con Dios.

En el universo aristotélico, el Acto Puro es glacial. Las ideas son chispas de hielo que adornan a las sustancias racionales. Puro aburrimiento. O puro agotamiento, como la filosofía de Hegel.

Polo critica esa seriedad y abre la filosofía a la poesía.

Los protagonistas son los amantes: las personas.


De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 17, 4 y en el artículo "Logos y persona" recogido en la revista digital Miscelánea, nº 6.


Para saber más:
Etiqueta 1.2.1 Acto
Etiqueta 20.4.3 Aristóteles. Potencia-Acto
Etiqueta 6.8.0 metalógica de la libertad
Etiqueta 5.0.0 persona humana
Etiqueta 15.0 Polo genial


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¿Es el logos humano "persona"?

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No.
Nuestra capacidad de razonar (logos), de reunir nuestros pensamientos comprendiendo más allá de los datos, no es la estricta novedad que corresponde a una persona.

El logos es un regalo de Dios a sus hijos. Sus hijos sí son personas.

El logos humano es recibido naturalmente tamquam tabula rasa en potencia. Es la persona la que lo activa, si quiere.

Nótese que este modo de ver la realidad es una profundización de la distinción clásica "esencia-acto de ser".

El logos humano forma parte de la esencia humana. La persona humana es acto de ser personal.

En definitiva, la libertad está más allá de la lógica.

Sin embargo, el Logos divino sí es Persona. Es el Verbo.



De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 17, 4 y en el artículo "Logos y persona" recogido en la revista digital Miscelánea, nº 6.


Para saber más:
Etiqueta 1.7 distinción acto de ser – esencia
Etiqueta 1.0.4 persona.
Etiqueta 1.1.2 naturaleza y libertad
Etiqueta 5.0.0 persona humana
Etiqueta 5.5.4 Libertad trascendental
Etiqueta 6.8.0 metalógica de la libertad


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¿A qué llama Polo "además"?

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Polo llama "además" a la persona humana.

La persona es ser inagotable, siempre más.

Polo también habla del carácter de "además" refiriéndose a la dimensión metódica del abandono del límite mental.
No olvidemos que dimensión metódica o "método" significa actividad intelectiva. Es decir, en este caso el "carácter de además" es lo que caracteriza al acto intelectual que alcanza, abandonando el límite mental, a conocer qué es el ser personal.

El ser personal es "además" y se alcanza con el "además". Por eso Polo dice que es transparencia intelectual.

Lo más bonito es gozar de esa inagotabilidad: estamos rodeados de seres que son además, que se añaden, acompañan, cantan, hacen del mundo un paraíso.

Para saber más :
Etiqueta 5.5.0 Además
Etiqueta 5.5.1 Co-existir personal
Etiqueta 5.5.4 Libertad trascendental
Etiqueta 5.5.2 Inteligir personal
Etiqueta 5.5.3 Amar personal
Etiqueta 5.11 Intimidad
Etiqueta 5.4 Carácter de además


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¿Quién articula el saber humano?

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La libertad trascendental.

El gran regalo, el don más grande que Dios hace al hombre en el orden natural es la libertad trascendental, la huella fontanal del Origen.

La libertad creada es actividad, acto que articula, conecta, vivifica a la persona humana, desde dentro.

A veces anima la búsqueda, otras la omite (olvido de sí).
De ella surgen la advertencia sin visión (al excluir el límite se desvela el ser del universo, gracias al hábito de los primeros principios) ; o la mirada que ve y vigila (la sindéresis que manifiesta el yo).


Los hábitos innatos (sindéresis, hábito de los primeros principios reales y sabiduría) derivan también "libremente" de la persona.
Eso es la metalógica de la libertad.

Y para un cristiano, ésa es la huella del Verbo que se esclarece, libremente, al vivir en intimidad con Cristo.

Es Dios Padre el que articula el Saber humano.

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 17, 3

Para saber más:
Etiqueta 17.3.5 ..............Juan A. G. Gz Aperturas. Olvido de sí
Etiqueta 5.5.2.1............. hábitos innatos
Etiqueta 2.14 .................sabiduría
Etiqueta 6.2 ...................yo y sindéresis.
Etiqueta 5.5.4 ................libertad personal
Etiqueta 6.8.0 ...............metalógica de la libertad (en construcción)

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¿Cuál es el tema del método del abandono?

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El humilde método del abandono del límite mental no tiene tema propio.

Es un método, digámoslo así, discretamente "facilitador".

Los temas cuyo desvelamiento se mejora al ejercerlo, son temas propios de los hábitos superiores.

¿Cómo calificar esa "optimización" de nuestro inteligir?

Polo utiliza cuatro verbos, según las 4 dimensiones del abandono, para designar la actividad intelectual facilitadora, correspondiente a los temas desvelados.

1ª Se advierte el ser extramental.
2ª Se encuentra la esencia extramental.
3ª Se alcanza el ser personal.
4ª Se accede a la esencia humana.

Recordemos los temas propios a los hábitos facilitados:
El ser extramental (hábito de los primeros principios)
La esencia extramental (hábito de ciencia)
El ser personal (hábito de sabiduría)
La esencia humana (hábito de sindéresis)

Cada tema es advertido, encontrado, alcanzado o accesible, según la dimensión del método que se ejerza.

Para saber más:
Etiqueta 1.9.2.3 hábitos superiores
Etiqueta 5.5.2.1 hábitos innatos
Etiqueta 5.13.2 aperturas transcendentales
Etiqueta 4.0.1 hábito de ciencia (en construcción)
Etiqueta 1.0.4 persona.

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¿Cuál es el tema de la libertad?

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La libertad no se dobla con temas. Es atemática.

La libertad anima la búsqueda, pero no desvela necesariamente un tema, sino que está abierta a la pluralidad de temas.

Es el método cuyo tema es seguir siendo método.

Al tematizarse el método, es decir, cuando el tema del método es también método, tira del tema, y el tema tira del método.
Así nos aproximamos a otra de las definiciones que hace Polo de la libertad trascendental : "la posesión del futuro que no lo desfuturiza".

Así se vinculan atemáticamente actos suficientemente distintos y separados.

Es la libertad que conviene al carácter de además de la persona.


De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 16.9 y 17, 2-4

Para saber más:
Etiqueta 2.11 Método-Tema
Etiqueta 5.4.0 carácter de además
Etiqueta 1.1.2 libertad
Etiqueta 6.8.0 metalógica de la libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad personal

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¿Es la libertad un principio fundante?

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No.

Si fuera un principio fundante sus actos estarían determinados por las condiciones iniciales con los que fue creada.

Dios, en tanto que Origen de “personas”, tampoco es principio. ¿Entonces qué es?

Dios es Acto. Actividad. Comunión de actos. Libertad amorosa.

Al crear al hombre lo incluye en su amplitud.

Y eso es la libertad: la inclusión atópica en el ámbito de la máxima amplitud.

La "Actividad" abarca sin límites.

La persona humana es co-ser.
El "co-" es su intimidad, el estar abierta por dentro, su capacidad de acogida.
El "-ser" es su valor "activo", su libertad siempre insatisfecha.

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 17.2

Para saber más:
Etiqueta 1.0.1 Dios
Etiqueta 1.1.2 libertad
Etiqueta 1.4.0 Los principios
Etiqueta 2.1.1 método del abandono
Etiqueta 6.8.0 metalógica de la libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad personal


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¿Por qué el método de Polo es presentado como una "propuesta"?

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Porque no es un método "necesario" para avanzar en el saber. Es, sobriamente, facilitador del saber.

La humildad del método del abandono del límite mental se corresponde con la metalógica de la libertad.

En efecto, la libertad es actividad siempre insatisfecha.
No somos libres como un pájaro que, espontáneamente, depende de su instinto.
Somos libres como personas que buscan novedades.

El tema de la libertad como método es seguir siendo método.
Al metodizar el tema, ese método nuevo, la libertad, tira del anterior método, que también era libertad. Es, insisto, actividad siempre insatisfecha.

Pues bien, el método poliano es un darse cuenta de ese acto que será siempre futuro (futuro no desfuturizable), precisamente al detectar el límite mental.

La Filosofía no "necesita" del método poliano para conocer la existencia de Dios.
Pero Dios se "muestra" al filósofo que abandona el límite mental, más fácilmente, en su dimensión más alta, aquélla que alcanza la filiación divina.

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 17.4

Para saber más:
Etiqueta 2.1.1 método del abandono
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad personal
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¿Qué es la esperanza en el orden del amor?

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La esperanza, en el orden del amor es la esperanza definitiva, que Polo llama escatológica.

Ya no se tratará de aguardar, esperando que el tren llegue a su destino.

La esperanza futura es y será la eterna apertura que facilita el rebrotar de mi don.

Será la plenitud de la filiación divina.

Saber que mi Padre siempre acogerá mi don.

Es la esperanza que nacerá de la confianza : los destinatarios de mi don nunca me fallarán.

La esperanza en el orden del amor es la imposibilidad de frustración.

¡Qué bien se está!

Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133

Para saber más:
Etiqueta 13 destino y destinar
Etiqueta 6.2.2 felicidad, donde se habla del orden del amor

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¿Cuándo el método del abandono no da más de sí?

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Cuando la libertad se trueca definitivamente en búsqueda.

En efecto, el abandono de la mismidad permite desvelar fácilmente los temas superiores, pero llega un momento en el que, desplegadas sus cuatro dimensiones, sólo nos queda esperar el juicio de Dios.

La esperanza escatológica es "potencia" de Amor pleno.

Sin embargo, no es un intervalo aburrido, pues la esperanza tiene una dimensión vertical que atraviesa, desde arriba, nuestro obrar, con la deliciosa complicidad del que encuentra el regalo que Le encantará.

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 16.8


Para saber más:

Etiqueta 2.1.1 método del abandono

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¿Cuál es el valor temático de la libertad?

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El tema de la libertad es también libertad.

Es lo que se llama libertad de destinación.

La libertad es un tema que no remite a otro tema, se reduce a ratificar su propio valor metódico, enteramente abierto a una innumerable variedad de temas.

El destino no está pues escrito ya que depende también de la libertad.

A la llamada de Dios se responde libremente según el buen querer de cada quién.

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 16.3


Para saber más sobre la libertad :
Etiqueta 1.1.2 libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad nativa
Etiqueta 6.8.0 metalógica de la libertad
Etiqueta 13 el destino y el destinar

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¿En qué consiste la novedad del destinar?

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La antropología clásica considera como lo más alto "el fin", la contemplación de Dios.

Pero si el ser persona no es sólo la capacidad de poseer la felicidad, si la persona está abierta por dentro, añadiéndose, dándose, entonces debe haber una noción ulterior al fin.

Polo llama a eso que está más alla del fin del hombre, el “destinar”.

Al hombre no le basta ser feliz. No le basta contemplar él a Dios, porque Dios no es sólo el término de un deseo, sino el destinatario de su otorgamiento (estar abierto por dentro, no es otra cosa que dar libremente, íntimamente).

La tarea de mi vida es destinarme, responder.

La novedad ahora es comunicar.

Mi hermano suele decir que rezar es chatear con Dios.

Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133

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¿Qué es la esperanza en el orden del amor?

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La esperanza definitiva.

Ya no se tratará de aguardar, esperando que el tren llegue a su destino.

La esperanza futura es y será la eterna apertura que facilita el rebrotar de mi don.

Será la plenitud de la filiación divina.

Saber que mi Padre siempre acogerá mi don.

Es la esperanza que nace de la confianza : los destinatarios de mi don nunca me fallarán.

La esperanza en el orden del amor es la imposibilidad de frustración.

¡Qué bien se está!

Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133
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¿Puede crecer la libertad?

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Los griegos saben que somos más libres en la medida en que dominamos los medios que nos conducirán a la felicidad.

Si soy capaz de levantarme puntualmente soy más libre, y feliz. La virtud nos hace más libres.

El fin es la felicidad.

Polo propone, sin embargo, una noción ulterior a la felicidad. La llama "el destinar".

Desde la intimidad de la persona (recordemos que intimidad es el ser personal en tanto que creado para acompañar), desde la intimidad personal, insisto, entendemos que la felicidad griega, la posesión del fin, no basta.

Si no encontramos nuestra réplica, quedamos frustrados.

Vistas así las cosas, nuestra libertad se dilata con la tarea de mi vida: cuando sé agradarLe.

La ampliación de la libertad es el destinarse al Amor.

Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133.2

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¿El “entender” radical o Inteligir personal, tiene algo que ver con el destino?

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Más que con el destino, con mi destinar.

El Entender es la compuerta desveladora de lo que puedo esperar, es decir, de la tarea de mi vida. Al entender podré destinarme.

Gracias al Entender el destino no es ciego, sino un destinar personal a la espera del encuentro definitivo con Dios.

Encontrarse con la verdad de mi vida es lo mejor que me puede pasar.
Uno se enamora.

Para saber más:
Etiqueta5.5.2 : Intelecto personal


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¿Cómo entender que la criatura se distingue más de Dios que de la nada?

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Las criaturas, cualquier criatura, vuelven con facilidad a la nada. Un mosquito, una rana, un dinosaurio, desaparecen de la existencia más rápido que las goticas del rocío. Están muy cerca de la nada.

Sin embargo, nunca se confunden con Dios.

Son lo que Dios quiere, dependen de Dios, distinguiéndose de Dios.

En cambio, lo que nos hace ser eternamente es el destino recibido de Dios. Esa es mi más grande distinción. Mi vocación.

¿Quién seré?

Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 87. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Es actividad la libertad?

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La libertad es acto enteramente abierto. Pura apertura. Ratificación del "además".

Mejor llamarla "actividad".

Trascendentalmente la libertad se comunica a los demás trascendentales antropológicos animando la búsqueda.

Es el alma del amor.

La libertad personal en el hombre, tras alcanzar la solidaridad metódico-temática, es decir, el saber sobre sí, puede extenderse hacia fuera, gracias a los hábitos nativos (sindéresis y hábito de los primeros principios), deveniendo "esencial", para activar o abrir el don de la vida, haciéndolo crecer.

La libertad es semejanza de Dios. Es apertura a una innombrable variedad de temas y a la búsqueda de temas superiores que la transcienden.

La libertad no se dobla con temas, es atemática. No desvela necesariamente un tema, sino que está abierta a la pluralidad de temas. Es un conectivo de actos.

Semejante a Dios que abarca la máxima amplitud.

De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 16.4-16.7 y 19.3


Para saber más sobre la libertad
Etiqueta 1.1.2 libertad
Etiqueta 1.1.2 naturaleza y libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad personal
Etiqueta 6.1.5 libertad esencial
Etiqueta 6.8.0 metalógica de la libertad


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¿Qué es ser persona?

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Ser persona es albergar en sí novedades.
(La estricta novedad es Dios).

Ser persona es ser réplica de Dios.

La Sabiduría, (el Hijo de Dios), es Persona en Dios.
El Amor, (el Espíritu Santo), es Persona en Dios.

La sabiduría humana sabe que somos "además" de Dios.
La sabiduría humana, sin embargo, no es persona, pues no es estricta novedad, sino conocimiento de que albergaremos siempre novedades.

La réplica de la que la persona es novedad no se encuentra en su interior, sino en Dios.

La persona, al acoger cabe sí a las novedades de Dios, le da gloria.
Ser persona es dar gloria a Dios.
Ser persona es dar.

Ser persona es el ser suficientemente distinto para albergar y dar a Dios. Es libre. No le falta nada para hablarse de tú con Dios.

Agradezco a don Ignacio Falgueras el que me enseñara que, en Jesucristo, hay dos actos de ser, el ser Hijo de Dios y su acto de ser en cuanto Hombre, que no es persona, al no ser estricta novedad.

Para saber más:
Etiqueta 1.0.2 dar trascendental
Etiqueta 5.0 la persona humana
Etiqueta 2.14 sabiduría

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¿Cuál es el saber más alto?

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La sabiduría.

Hegel, en su Fenomenología del espíritu, nos hizo ver que el espíritu consiste en saberse.

Compete a la sabiduría humana el saber sobre uno mismo, el conocimiento de la propia existencia personal, el saberse hijo de Dios.
La sabiduría humana se hace así también cognoscitiva Dei (cfr. AT I, p.154)

El intelecto personal alcanza este conocimiento gracias al hábito de sabiduría (como se explica en las entradas de esta etiqueta 2.14) que le abre íntimamente a su interior (dualidad co-ser – libertad) y hacia dentro (dualidad entender – amar).
Al no encontrar en su intimidad Aquél que acogerá su don, se abre, esperando ser transcendido por Dios (y conocerse como Dios le conoce).

Así esperamos el encuentro futuro con Dios, cuando nos dará la piedrecita blanca del Apocalipsis (donde está escrito nuestro nombre).

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 349.6

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¿Es lo mismo el hábito de sabiduría que el inteligir personal?

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No.
El hábito de sabiduría (la sabiduría humana) se distingue realmente del Inteligir personal (intellectus ut actus), como el método de su tema.

Siendo realmente solidarios, son distintos y no idénticos.
De ahí que, además de conocer a Dios y nuestro destino en Dios, podamos conocer, abajándonos libremente, nuestra esencia y el mundo, gracias a los hábitos nativos que proceden del hábito innato de sabiduría.

Para saber más:
Etiqueta 5.5.2 hábitos innatos

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¿Qué diferencia existe entre los hábitos innatos y los hábitos nativos?

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Los hábitos innatos al inteligir personal son tres:
sabiduría,
hábito de los primeros principios
y sindéresis.

El hábito de sabiduría, conocimiento de sí, es innato a la persona. Nace con la persona

Los otros dos proceden del hábito de sabiduría. De ahí que se puedan llamar "nativos".


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¿Cuál es el método y el tema de cada trascendental personal?

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Aunque "método" se refiera en rigor al ejercicio de la operación intelectiva, se aplica la noción de "método" a toda actividad intelectiva. Por ejemplo, llamamos "método" al ejercicio del abandono del límite mental.

Más ampliamente, llamamos "método" al miembro inferior de las dualidades trascendentales.
Cada trascendental es dual, tiene un miembro inferior y un miembro superior.

El método del co-existir personal es el hábito innato de sabiduría, en tanto que además;
su tema es el co-ser o actuosidad insistente.

El método de la libertad trascendental es la libertad nativa;
su tema es la libertad de destinación.

El método del inteligir personal es el hábito de sabiduría;
su tema es solidario con el método, es el intelecto personal que es siempre "además".

El método del amar personal es el aceptar personal;
su tema es el dar pesonal.
Sus dos miembros son amantes. No se dualizan entre ellos directamente, sino que requieren de un tercer elemento para completar la estructura amorosa en tríada dual. Ese tercer elemento es el don, que se encuentra en la esencia humana.
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¿Cuántas dimensiones tiene la apertura transcendente?

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Cuatro:
la gracia personal inicial, humildad o abajamiento primero;
la esperanza, amanecer o alianza primera;
la fe, alumbramiento o luz primera;
la caridad o arrullo.


El "primer abajamiento" equivale a la verdad del co-existir personal.

El "amanecer" de la persona equivale al destinarse de la libertad.

El "alumbramiento" equivale a la búsqueda intelectual del destino personal.

El "primer arrullo" equivale a la búsqueda amorosa del encuentro con Dios.


Aunque utilicemos el mismo nombre, no deben confundirse la humildad, la esperanza, la fe y la caridad de las que aquí hablamos, con las virtudes a nivel esencial o las virtudes sobrenaturales de las que habla la teología. Y tampoco se ha de confundir la gracia personal inicial (el primer abajamiento) con la gracia santificante de la teología.

Para mejor entendernos hablaremos de virtudes teologales (fe esperanza, caridad, gracia santificante) y aperturas "iniciales" (gracia o llamada inicial, fe, esperanza y caridad iniciales).


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