¿Es la metalógica de la libertad el punto álgido de la filosofía poliana?

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Así lo sugiere Juan A. García.

El punto álgido es el momento de crisis febril, con frío intenso.

La metalógica de la libertad es el punto álgido de la filosofía de Polo pues es el momento en el que se descubre lo que será la vida eterna.

Desde aquí se alcanza una vista panorámica de quién es el hombre y su misterio. Y entran ganas de jugar.

Una vez desarrolladas las investigaciones sobre la estructura trascendental de la persona humana, la filosofía poliana cuenta con los útiles necesarios  para mejor comprender lo que será la vida futura en Dios.

Por un lado, sabemos ya el destino del crecimiento de la vida : ser el don que la persona humana otorga a Dios. Una vez completado, ¿qué queda por hacer? Jugar.

Por otro lado, ¿quién juega? Las personas movidas por su libertad trascendental, actividad inagotable.

La antropología que propone Polo es una investigación acerca del misterio humano.

¿Quén es el hombre? Un espíritu en el tiempo. Un acto viviente, creciente. Un misterio de la iniciativa divina que debe desvelarse, creciendo. Y una vez alcanzado su crecimiento, se juega.

El hombre es hijo. La soledad o el aislamiento carece de sentido. No hay ataraxia, ni nirvana.

Conocer y amar libremente la máxima amplitud del Amor.

La libertad anima y corelaciona la altura, la profundidad, la anchura y la longitud. Vuelve, accede, advierte, encuentra, otea, busca.

Ese subir y bajar, juego de niños, es la metalógica de la libertad.


De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p 8, 3.

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