¿Cuáles son los hábitos innatos al intelecto personal?

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La sabiduría (que estudiaremos en la etiqueta 2.14).

El hábito de los primeros principios (que estudiaremos en la etiqueta 3.2).

La sindéresis (que estudiaremos en la etiqueta 6.2).


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¿Cómo describen los clásicos los hábitos "innatos"?

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Tradicionalmente se dice que la inteligencia es, de entrada, en el hombre tamquam tabula rasa.

Debe existir, pues, una instancia superior a la inteligencia que la activa y le añade lo que necesita para razonar correctamente.

Una pieza clave para explicar el funcionamiento de nuestra mente es el intelecto agente, luz que ilumina (y que Polo identifica con la persona, concretamente con su trascendental llamado "intelecto personal").

Pero la filosofía tradicional admite también la existencia de unos hábitos innatos, superiores a los adquiridos, que no requieren una operación previa.
Dependen del intelecto agente y son tres :

el hábito de los primeros principios,
el hábito de sabiduría y
el hábito de sindéresis.

Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.153.5

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¿Cuál es la sede de los hábitos innatos?

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La sede de los hábitos cognoscitivos innatos (el hábito de sindéresis, el hábito de los primeros principios y el hábito de sabiduría) no es la inteligencia, es decir, no es la potencia intelectual o intellectus ut potentia, sino el intelecto personal o intellectus ut actus.

Polo los denomina intellectus ut habitus.

Son hábitos nativos, nacen con la persona.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 7.1

Para saber más:
Etiqueta 2.0 Teoría del conocimiento

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¿Cómo juega la libertad en la génesis de los hábitos innatos?

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Hablamos aquí de la libertad personal, es decir, de la actividad radical de la persona humana, creada como novedad estricta.

Esta "novedad" no es, en rigor, ex nihilo, de la nada, pues depende del Origen. La persona es respectiva de Dios, réplica en Dios, y de Dios, y para Dios.

De ahí que la actividad última o primera de la persona es una búsqueda de Aquél que puede aceptarla, y que la reconocerá.

Ese "saber nuclear" es lo que llamamos sabiduría, hábito innato, solidario del inteligir personal.

Pero aunque la sabiduría alcance a saber de sí, a entender que soy "además", por otra parte, la sabiduría busca también, animada por la libertad radical que la anima, temas inferiores, que le servirán en su proyecto.
Proceden así de ella los hábitos nativos (hábito innato de los primeros principios y hábito innato de sindéresis).


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¿Cómo juega la libertad trascendental?

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1) gracias a la sindéresis dispone, actuando, con docilidad (hace regalos).

2) gracias al hábito de los primeros principios, se retira, dejando estar (ama la creación, es ecologista).

3) gracias al hábito de sabiduría ratifica su altura, alcanzándose a sí misma (es agradecida).

4) gracias a la gracia y los hábitos llamados sobrenaturales, cede su primado para buscar transcendentemente, su sentido último (quiere siempre más).

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 344.2

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¿Por qué podemos decir que los tomistas disminuyen el alcance de los hábitos innatos?

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Porque los entienden sólo como "habilidades" que permiten conocer mejor los objetos. Serían facilitadores de la buena comprehensión de las especies expresas.

Los tomistas tienen preferencia por el conocimiento objetivo.

Así, gracias a la facilidad que da el hábito de sabiduría, sostienen que conocemos mejor a Dios, pues estamos acostumbrados a considerar las cosas según sus causas más altas.

Según la propuesta de Polo, la temática del hábito de los primeros principios y del hábito de sabiduría no es en modo alguno objetiva (no se limita al conocimiento del objeto, sino que va más allá del objeto, conoce lo superior al objeto. Por ejemplo, al ver una piedra no sólo conocemos el objeto, la piedra, sino que, por el hábito de los primeros principio reales podemos advertir la persistencia del ser, que hace que la piedra sea).

A nivel esencial sí es objetiva la iluminación intencional.
Y los hábitos adquiridos iluminan las operaciones.

Pero la sindéresis, que es el ápice de la esencia, es una iluminación superior a la de los hábitos adquiridos y a la iluminación intencional. Es un ver-yo y un querer-yo en dependencia estrecha de la persona.
Los tomistas, siendo correctos, se quedan cortos.

Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.154 nota 5

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¿Cómo describir lo que Polo llama "la réplica"?

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Una de las genialidades de Polo es su noción de "réplica".

Le servirá para explicar cómo el hombre, que está en busca de su identidad (¿quién soy?) sólo la encontrará, precisamente, en su "réplica", al destinarse a su destino.

Intentemos una primera aproximación a la noción de "réplica". Me voy a alargar pues no es un tema fácil. Aqui abordaremos sólo la "réplica" del universo, en otro momento investigaremos sobre la "réplica" de la persona humana.

Partiremos de un dato de experiencia : el universo existe.

Pues bien, cuando el hombre conoce el universo, posee, en su mente, una "réplica" del universo.

Aristóteles lo dice : el hombre es, en cierto sentido, todas las cosas.

Prestemos atención, pues vamos a dar un salto mortal : la "réplica" que poseo del universo no es "simétrica" al universo.

¿Por qué? Porque el ser del universo es el ser sencillo, el ser como "fundamento", es lo que es.

Monolítico como Parménides. (Parménides es el gran enemigo, por decirlo así, de Polo). Este ser es sencillamente lo que es, desplegándose según el movimiento, según el orden que existe en el universo.

Mientras que su "réplica" en mi mente no es simétrica a ese ser, pues no es sencilla, sino dual (pues conozco lo que conozco, yo conozco el universo).

El hombre "esencializa" el universo : lo hace entrar en su propia esencia, al conocerlo. (ver etiqueta 06.01.00 Preguntas sobre la esencia humana).

Al universo esencializado por la mente, Polo lo llama "mundo".

Notemos la dualidad : no se trata de que el mundo exista sólo en la mente, en cuanto conocido, sino que el hombre dispone del universo gracias a su mente.

El mundo no es una réplica simétrica del universo, pues en ese caso, el mundo sería también un ser sencillo, fundamento. Y acabamos de decir otra cosa, concretamente, que el ser del universo está conectado al hombre. El hombre se dualiza con el universo transformándolo en mundo.

Fuera del hombre, el universo es un ser sencillo, lo que en metafísica clásica se llama "fundamento". Gracias al hombre, sin embargo, el mundo es dual. Un universo al que se le ha añadido la persona humana.

El hombre no crea el universo con su mente, lo perfecciona, según la dualidad del ser del hombre, transformándolo en mundo.

Gracias a su mente, el hombre está en el universo no como un murciélago más, sino haciéndolo "mundo". Todo cambia en el universo cuando aparece el hombre, pues se le ha añadido una energía nueva, creadora de novedades.

Tal perfección, que Polo llama, insisto, "mundo", es del orden de la esencia del hombre. El hombre "dispone" del mundo.

Aquí conectamos con la cultura. Que es prolongación de la naturaleza (pero no de la naturaleza del universo, que es siempre sencilla, sino de la naturaleza que el hombre ha recibido de sus padres, naturaleza que deviene así, al crecer en el hombre, esencia del hombre, "vida" del hombre y de la mujer, don que se puede ofrecer).


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¿Qué es la metalógica de la libertad?

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Polo formula la metalógica de la libertad al tratar de la cuarta dimensión del abandono del límite mental, en Antropología trascendental II, p. 238.

Es uno de los puntos álgidos de su filosofía.
Sabemos que el método filosófico propuesto por Polo es el abandono del límite mental, y que este abandono tiene cuatro dimensiones.

Pues bien, la 3ª dimensión, por la que se "alcanza" el ser personal, es la más alta. Pero desde ella se vuelve a las otras dimensiones con mayor luz.

Se vuelve a "acceder" al yo (4ª),

a "advertir" el ser del universo (1ª),
a "encontrar" su tetracausalidad (2ª)
desde una nueva óptica, oteando desde arriba y sin dejar de ser además, es decir, sin dejar de buscar hacia arriba.

Este subir y bajar es la metalógica de la libertad.


De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 10

Para saber más:

Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 2.1.1.1 abandono. 1ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.2 abandono. 2ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.3 abandono. 3ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.4 abandono. 4ª dimensión

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¿Puede crecer la libertad?

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Los griegos saben que somos más libres en la medida en que dominamos los medios que nos conducirán a la felicidad.

Si soy capaz de levantarme puntualmente soy más libre, y feliz. La virtud nos hace más libres.

El fin es la felicidad.

Polo propone, sin embargo, una noción ulterior a la felicidad. La llama "el destinar".

Desde la intimidad de la persona (recordemos que intimidad es el ser personal en tanto que creado para acompañar), desde la intimidad personal, insisto, entendemos que la felicidad griega, la posesión del fin, no basta.

Si no encontramos nuestra réplica, quedamos frustrados.

Vistas así las cosas, nuestra libertad se dilata con la tarea de mi vida: cuando sé agradarLe.

La ampliación de la libertad es el destinarse al Amor.

Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133.2

Para saber más sobre :
Etiqueta 1.8 la vida
Etiqueta 5.11 intimidad

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¿Qué descripción hace Polo de la libertad esencial?

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En Antropología trascendental II, 86, dice que la libertad esencial es la vinculación atemática de actos potencialmente distintos, sin gasto de tiempo y supracausal.

Fíjense bien : vinculación.

Es una vida siempre insatisfecha.


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¿Cuál es el orden de los trascendentales personales?

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El gran autor poliano y colombiano, Jorge Mario Posada, en su intervención en el blog de los polianos (el de Juan García), nos explicaba que hay cuatro trascendentales exclusivos del ser personal : libertad, co-existir o intimidad, inteligir y amar personales.

Los trascendentales clásicos tienen un orden que si no se respeta trastueca la filosofía, a saber: ser, verdad, bien, y belleza.

Pues bien, Jorge Mario propone como orden de los trascendentales antropológicos el siguiente : libertad e intimidad, inteligir y amar.

Aún dice más : el co-existir denotaría el acto de ser humano personal de tal manera que vale para los cuatro trascendentales antropológicos, si bien se corresponde más que nada a la intimidad.

Y "el además" también vale para los cuatro, aunque conviene más a la libertad.

Sin embargo, en mi intervención en el blog de Juan García, me permití disentir de ese orden, coincidiendo con el que había propuesto Enrique Golmayo. A mi entender, el orden es el siguiente:
1. Co-existir personal
2. Libertad trascendental
3. Inteligir personal
4. Amar personal.

Y tal como pidió Enrique Golmayo, se puede establecer una correspondencia, no simétrica, con los trascendentales clásicos.

1. El ser se corresponde con el co-existir personal y la libertad.
2. La verdad se corresponde con el inteligir personal.
3. El bien se corresponde con el amar personal.

Entonces, ¿qué es la intimidad?
Pienso que la intimidad poliana es el conjunto de dualidades íntimas del ser personal.
Es cierto que Polo llama también "intimidad" a uno de los trascendentales personales, concretamente a la co-exitencia personal, pero otras veces refiere la intimidad al ser personal sin más, es decir, a ese carácter de apertura propio de la persona (apertura interior y hacia dentro).

La persona está abierta por dentro, es capaz de acogida.
Estudiaremos la intimidad en la etiqueta 5.11

En un punto estoy de acuerdo con Jorge Mario: "el además" conviene a los cuatro trascendentales personales, aunque convenga más a la libertad, que es un acto siempre insatisfecho.

Y llamaremos "carácter de además" de una parte a la la dimensión "metódica" del abandono del límite, que desvela el ser siempre más y de otra parte el alcanzar que somos "adverbio", que somos hijos, que somos siempre más.

Estudiaremos el carácter de además en la etiqueta 5.4

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¿Es lo mismo el conocimiento "esencial" que el conocimiento "personal"?

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No es lo mismo conocimiento esencial que conocimiento personal.

Aquí se trata de mostrar las diferencias.

El conocimiento esencial lo estudiamos en varias etiquetas :
6.2.1 ver-yo
6.2.1.1 la inteligencia
6.4 símbolos
6.5 Claridades
6.6 Noticias afectivas

Juan García, al hacer un balance del conocimiento esencial, englobado por el ver-yo, pone en lo más alto, junto con los símbolos, la experiencia intelectual (las claridades) y la experiencia moral (las noticias afectivas)

El conocimiento personal lo estudiamos también en varias etiquetas
5.5.2 Intelecto personal
5.5.2 los hábitos innatos
2.14 Sabiduría
3.2 hábito de los primeros principios
6.2 sindéresis

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¿Qué dualidad nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia?

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El binomio intellectus / ratio (noús y logos) nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia.

Hablemos primero del intellectus o noús:
Intelecto (nous en griego) en la filosofía aristotélica es la capacidad de captar directamente contenidos inteligibles. La comprensión de lo inmediato.

Polo distingue entre :
Intellectus ut potentia, intelecto como potencia: que es lo que se entiende como facultad de la inteligencia, y que es de nivel esencial.

Intellectus ut habitus, intelecto como hábito : Son los hábitos innatos al intelecto agente : sindéresis, hábito de los primeros principios y sabiduría. Son de nivel trascendental.
(a la sindéresis se la llama intelecto práctico. Es el intelecto práctico o razón "natural" por el que el hombre sabe que debe hacer el bien y evitar el mal.

Intellectus ut actus, intelecto como acto : Es el radical personal "Entender". Es uno de los cuatro radicales trascendentales descubiertos por Polo.


Y ahora hablemos del logos:
Razón (logos en griego) es el camino de lo inmediato a lo mediato.
La razón posee una notable versatilidad, a veces es deductiva, otras veces no, porque los niveles cognoscitivos se entrelazan pues la razón tiene una gran versatilidad.
Hay muchas modalidades racionales.
Crecemos y los niveles cognitivos se entrelazan.
La razón es de nivel esencial


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¿Cómo es posible que el intelecto personal pase de un tema a otro?

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El intelecto personal pasa de un tema a otro porque el acto vital que es la persona, es decir, su libertad trascendental, es un método siempre insatisfecho.

Recordemos que "método" significa cualquier actividad intelectual.

Allá dentro nunca estamos quietos, parecemos el fuego luminoso de un volcán.
Esta "actividad" que es el ser personal se refleja en la Antropología trascendental poliana, pues encontramos frecuentemente comparaciones e interrelaciones entre las distintas dimensiones del método del abandono del límite mental, propuesto por Polo y que también se asemeja al fuego.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 10.2

Para saber más:

Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 5.5.4 libertad personal
Etiqueta 2.11.0. Método-Tema

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¿Qué es un principio?

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Ordinariamente se utiliza la palabra principio para designar el primero de una serie (como el principio de una línea).

Llamamos principio, en general, a aquello de lo que algo procede, de cualquier modo, es decir, aunque no haya un influjo positivo sobre los otros elementos de la serie, como el 1 es principio del 2, del 3, del 4...

Desde Aristóteles, la noción de principio se enriquece, y se entiende por principio la fuente de donde deriva o procede algo real.

Es decir, ahora hablamos de Principio de actividad que hace ser.

Por eso, en Metafísica, llamamos principios a los elementos que constituyen al ser.
Y se estudian la essentia y el esse como co-principios del ser.

¿Son las causas principios?
Las causas son principios, pero no primeros principios.
A las cuatro causas, material, formal, eficiente, final, aunque también de ellas depende la esencia de las cosas, es mejor llamarlas, como hace Piá, principios segundos.

Las Ciencias buscan explicar la realidad por sus causas, por sus principios segundos.
La Metafísica estudia los primeros principios que fundamentan todas las Ciencias.

De ahí que, clásicamente, se llame Filosofía Primera a la Filosofía que busca lo más radical, el primer principio, que se suponía único. Nosotros sabemos que los primeros principios son plurales.

La física y la biología son pues filosofías segundas pues no tratan del fundamento, no buscan el primer principio, sino que buscan comprender lo real de acuerdo con principios segundos y causas, que son menos radicales que el primer principio.


Polo dirá que la Antropología también es Filosofía Primera, aunque la persona humana no es principio, no es ser primero, sino segundo.
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¿Cuáles son los primeros principios reales?

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Los primeros principios reales son :

el principio de Identidad (la identidad sólo puede ser originaria : Dios) ;

el principio de no-contradicción o persistencia (el acto de ser del universo creado por Dios, distinto del Universo como esencia)

el principio de causalidad. Dios desvela el ser del Universo de acuerdo con un orden, de acuerdo con la tetracausalidad del Universo.


Por eso Juan A. García, en su comentario a esta entrada, dice que el principio de causalidad es la persistencia, pero en cuanto creada por Dios vinculada con la esencia del Universo.
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¿Es Dios Principio?

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A Dios, en cuanto que crea el Universo, se le puede llamar Principio. Es el Principio real de Identidad.
Es uno de los primeros principios reales.

Pero en cuanto Persona, no es Principio, es mejor llamarlo Primero u Origen.

La persona humana es segunda.

Principio connota ser el primero de una serie.

Pero Dios no está obligado a ser principio de ninguna serie.

Sin embargo, en cuanto que crea libremente el Universo, se le puede llamar Principio.


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¿Qué quiere decir que el ver-yo "suscita" en cascada?

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Sabemos que el conocer es una luz, sin metáfora: no es que sea "como" la luz, sino que la luz física es "como" el conocer.

La luz, que es el conocer, ilumina, al pensar, los objetos. Los destaca, los separa.
Es una separación mínima, pues lo pensado es "lo mismo" que el pensar, pero suficiente para hacer nacer inmanentemente la semejanza de lo conocido.

Esas luces que son los actos operativos de la inteligencia, Polo las llama luces "iluminantes".

Existen, sin embargo, otras luces superiores, otros conocimientos que no son iluminantes. Que no se quedan, por decirlo así, en las apariencias brillosas, sino que captan relaciones, significados, que no tienen las cosas por sí mismas.

El ver-yo es una de esas luces que, en su caso, "suscitan" conocimientos a los que sólo se accede desde la altura personal del "ver-yo" (miembro inferior del hábito personal de sindéresis. El águila que mira y vigila, el faro, la torre de control).

Pues bien, el ver-yo "suscita" en cascada.

Hacia abajo, dándose cada vez más cuenta de lo que las cosas son en realidad.
Y hacia arriba, sintetizando nuevos horizontes.

Hacia abajo: las hormigas trabajan en sus galerías al servicio de su reina.
Hacia arriba: vivir es servir.

Permítanme ponerles un ejemplo informático. No sé si ustedes utilizan el modo "plan". En Window se puede trabajar en modo "normal", o en modo "página", o en modo "web", o en modo "lectura" y también en modo "plan".
Pues bien, en el modo "plan" el texto aparece organizado en títulos según diversos niveles.
Se puede visualizar todo el texto, o reducirlo según títulos y subtítulos en niveles 1, 2, 3, 4… descendiento hasta que aparece el cuerpo total del texto.
Si ustedes se quedan, por ejemplo, en el nivel 2, aparecen sólo los títulos del nivel 2, que encierran implicitamente todos los subtítulos y textos inferiores.

Este ejemplo me sirve para imaginar y pensar cómo el ver-yo suscita en cascada.
Descendente, para mostrar el texto completo que la inteligencia ilumina.
Ascendente, suscitando nuevos títulos que permiten una comprensión nueva, más unitaria, más profunda, de la realidad.

El ver-yo, engloba y explica el límite mensal, la presencia de lo pensado.


De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9.2 y en Polo, Antropología trascendental II, p. 20.

Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 1.5 distinción