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1) gracias a la sindéresis dispone, actuando, con docilidad (hace regalos).
2) gracias al hábito de los primeros principios, se retira, dejando estar (ama la creación, es ecologista).
3) gracias al hábito de sabiduría ratifica su altura, alcanzándose a sí misma (es agradecida).
4) gracias a las aperturas transcendentales y a los hábitos llamados sobrenaturales, cede su primado para buscar transcendentemente, su sentido último (quiere siempre más).
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 344.2
Para saber más:
Etiqueta 5.13.2 aperturas transcendentales
Etiqueta 1.9.2 hábitos superiores
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¿Qué sentido tiene la libertad trascendental?
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Coexistir con Dios.
Más precisamente, coexistir en Dios.
Los hábitos superiores son jerárquicos: sindéresis, hábito de los primeros principios, sabiduría y más arriba las aperturas transcendentales, entre ellas la llamada inicial que podemos llamarla gracia, y que es distinta de la gracia santificante de los teólogos.
La gracia es la llamada inicial de Dios a existir en Él. Es Dios quien abre al hombre a Dios desde Dios.
Más allá de la apertura íntima (interior y hacia dentro), la persona escucha la llamada en cada uno de los trascendentales. Su fruto son las aperturas transcendentales (sí, trans-, que es más que tras-):
"gracia" en el co-ser,
"esperanza" en la libertad,
"fe" en el entender
y "caridad" en el amar.
(a no confundir con las virtudes teologales).
Bajemos ahora a la realidad cotidiana: notemos cómo "repercuten" o redundan en nuestra vida esas ventanas abiertas en Dios.
Y viviremos una vida divina.
Pues bien, el acto vital que anima la búsqueda en todos los niveles, es la libertad trascendental.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 344.4
Para saber más:
Etiqueta 5.13.2 aperturas transcendentales
Etiqueta 1.9.2 hábitos superiores
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Coexistir con Dios.
Más precisamente, coexistir en Dios.
Los hábitos superiores son jerárquicos: sindéresis, hábito de los primeros principios, sabiduría y más arriba las aperturas transcendentales, entre ellas la llamada inicial que podemos llamarla gracia, y que es distinta de la gracia santificante de los teólogos.
La gracia es la llamada inicial de Dios a existir en Él. Es Dios quien abre al hombre a Dios desde Dios.
Más allá de la apertura íntima (interior y hacia dentro), la persona escucha la llamada en cada uno de los trascendentales. Su fruto son las aperturas transcendentales (sí, trans-, que es más que tras-):
"gracia" en el co-ser,
"esperanza" en la libertad,
"fe" en el entender
y "caridad" en el amar.
(a no confundir con las virtudes teologales).
Bajemos ahora a la realidad cotidiana: notemos cómo "repercuten" o redundan en nuestra vida esas ventanas abiertas en Dios.
Y viviremos una vida divina.
Pues bien, el acto vital que anima la búsqueda en todos los niveles, es la libertad trascendental.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 344.4
Para saber más:
Etiqueta 5.13.2 aperturas transcendentales
Etiqueta 1.9.2 hábitos superiores
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¿Por qué Polo habla de la persona en futuro?
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Debido a su ser inacabable.
La persona humana se proyecta hacia un futuro que permanece siempre como tal y no permite anticipación, pues se repone constantemente como futuro.
La persona humana "no es, sino que más bien será" (AT I, p.210).
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 345.3
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Debido a su ser inacabable.
La persona humana se proyecta hacia un futuro que permanece siempre como tal y no permite anticipación, pues se repone constantemente como futuro.
La persona humana "no es, sino que más bien será" (AT I, p.210).
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 345.3
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¿Cuáles son los hábitos innatos al intelecto personal?
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La sabiduría (que estudiaremos en la etiqueta 2.14).
El hábito de los primeros principios (que estudiaremos en la etiqueta 3.2).
La sindéresis (que estudiaremos en la etiqueta 6.2).
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La sabiduría (que estudiaremos en la etiqueta 2.14).
El hábito de los primeros principios (que estudiaremos en la etiqueta 3.2).
La sindéresis (que estudiaremos en la etiqueta 6.2).
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¿Cómo describen los clásicos los hábitos "innatos"?
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Tradicionalmente se dice que la inteligencia es, de entrada, en el hombre tamquam tabula rasa.
Debe existir, pues, una instancia superior a la inteligencia que la activa y le añade lo que necesita para razonar correctamente.
Una pieza clave para explicar el funcionamiento de nuestra mente es el intelecto agente, luz que ilumina (y que Polo identifica con la persona, concretamente con su trascendental llamado "intelecto personal").
Pero la filosofía tradicional admite también la existencia de unos hábitos innatos, superiores a los adquiridos, que no requieren una operación previa.
Dependen del intelecto agente y son tres :
el hábito de los primeros principios,
el hábito de sabiduría y
el hábito de sindéresis.
Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.153.5
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Tradicionalmente se dice que la inteligencia es, de entrada, en el hombre tamquam tabula rasa.
Debe existir, pues, una instancia superior a la inteligencia que la activa y le añade lo que necesita para razonar correctamente.
Una pieza clave para explicar el funcionamiento de nuestra mente es el intelecto agente, luz que ilumina (y que Polo identifica con la persona, concretamente con su trascendental llamado "intelecto personal").
Pero la filosofía tradicional admite también la existencia de unos hábitos innatos, superiores a los adquiridos, que no requieren una operación previa.
Dependen del intelecto agente y son tres :
el hábito de los primeros principios,
el hábito de sabiduría y
el hábito de sindéresis.
Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.153.5
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¿Cuál es la sede de los hábitos innatos?
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La sede de los hábitos cognoscitivos innatos (el hábito de sindéresis, el hábito de los primeros principios y el hábito de sabiduría) no es la inteligencia, es decir, no es la potencia intelectual o intellectus ut potentia, sino el intelecto personal o intellectus ut actus.
Polo los denomina intellectus ut habitus.
Son hábitos nativos, nacen con la persona.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 7.1
Para saber más:
Etiqueta 2.0 Teoría del conocimiento
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La sede de los hábitos cognoscitivos innatos (el hábito de sindéresis, el hábito de los primeros principios y el hábito de sabiduría) no es la inteligencia, es decir, no es la potencia intelectual o intellectus ut potentia, sino el intelecto personal o intellectus ut actus.
Polo los denomina intellectus ut habitus.
Son hábitos nativos, nacen con la persona.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 7.1
Para saber más:
Etiqueta 2.0 Teoría del conocimiento
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¿Cómo juega la libertad en la génesis de los hábitos innatos?
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Hablamos aquí de la libertad personal, es decir, de la actividad radical de la persona humana, creada como novedad estricta.
Esta "novedad" no es, en rigor, ex nihilo, de la nada, pues depende del Origen. La persona es respectiva de Dios, réplica en Dios, y de Dios, y para Dios.
De ahí que la actividad última o primera de la persona es una búsqueda de Aquél que puede aceptarla, y que la reconocerá.
Ese "saber nuclear" es lo que llamamos sabiduría, hábito innato, solidario del inteligir personal.
Pero aunque la sabiduría alcance a saber de sí, a entender que soy "además", por otra parte, la sabiduría busca también, animada por la libertad radical que la anima, temas inferiores, que le servirán en su proyecto.
Proceden así de ella los hábitos nativos (hábito innato de los primeros principios y hábito innato de sindéresis).
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Hablamos aquí de la libertad personal, es decir, de la actividad radical de la persona humana, creada como novedad estricta.
Esta "novedad" no es, en rigor, ex nihilo, de la nada, pues depende del Origen. La persona es respectiva de Dios, réplica en Dios, y de Dios, y para Dios.
De ahí que la actividad última o primera de la persona es una búsqueda de Aquél que puede aceptarla, y que la reconocerá.
Ese "saber nuclear" es lo que llamamos sabiduría, hábito innato, solidario del inteligir personal.
Pero aunque la sabiduría alcance a saber de sí, a entender que soy "además", por otra parte, la sabiduría busca también, animada por la libertad radical que la anima, temas inferiores, que le servirán en su proyecto.
Proceden así de ella los hábitos nativos (hábito innato de los primeros principios y hábito innato de sindéresis).
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¿Qué es la Ética?
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La Ética es el arte de conducir la vida hacia la felicidad.
La Ética es el camino para que la vida crezca.
La Ética es la organización estricta del tiempo respecto de una culminación.
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La Ética es el arte de conducir la vida hacia la felicidad.
La Ética es el camino para que la vida crezca.
La Ética es la organización estricta del tiempo respecto de una culminación.
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¿Cómo orientarse en el camino de la Ética?
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Nos orientamos en el camino de la Etica (que es el camino para que la vida crezca), prestando atención a los Bienes, a las Normas y a las Virtudes.
Bienes, Normas y Virtudes componen las tres dimensiones de la Ética.
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Nos orientamos en el camino de la Etica (que es el camino para que la vida crezca), prestando atención a los Bienes, a las Normas y a las Virtudes.
Bienes, Normas y Virtudes componen las tres dimensiones de la Ética.
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¿Cómo juega la libertad trascendental?
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1) gracias a la sindéresis dispone, actuando, con docilidad (hace regalos).
2) gracias al hábito de los primeros principios, se retira, dejando estar (ama la creación, es ecologista).
3) gracias al hábito de sabiduría ratifica su altura, alcanzándose a sí misma (es agradecida).
4) gracias a la gracia y los hábitos llamados sobrenaturales, cede su primado para buscar transcendentemente, su sentido último (quiere siempre más).
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 344.2
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1) gracias a la sindéresis dispone, actuando, con docilidad (hace regalos).
2) gracias al hábito de los primeros principios, se retira, dejando estar (ama la creación, es ecologista).
3) gracias al hábito de sabiduría ratifica su altura, alcanzándose a sí misma (es agradecida).
4) gracias a la gracia y los hábitos llamados sobrenaturales, cede su primado para buscar transcendentemente, su sentido último (quiere siempre más).
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 344.2
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¿Cuál es el "acontecimiento" más importante para el hombre?
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Ciertamente el libro "¿Quién es el hombre?" culmina en las últimas páginas del capítulo X. El "acontecimiento" del que se habla es el encuentro con la verdad.
¿Qué es esa verdad que Polo llama verdad "personal", mi verdad? : es la persona que seré, trascendentalmente, en Dios.
No se trata aquí de la verdad frívola del cesto de Caperucita.
Se trata de la noción, que en otro contexto, Polo llama "mi réplica".
Cada uno tenemos nuestra réplica en Dios.
El marco del capítulo es la dualidad propia de la libertad trascendental (no hablamos aquí de la libertad de escoger entre cerveza o coca, o de la libertad posible en la esencia humana).
La libertad trascendental es dual.
Su miembro inferior es llamado por Polo "libertad nativa".
El miembro superior lo llama "libertad de destinación".
Mi verdad va apareciendo en el trayecto entre el Origen (nazco en la libertad de la llamada inicial de Dios) y el Destino (somos libres de destinarnos, si queremos).
¿Y quién es el beneficiario? El Hijo.
Mi réplica está en el Hijo. Mi réplica no soy yo. Es dual.
Somos hijos, en el Hijo. Si queremos.
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Ciertamente el libro "¿Quién es el hombre?" culmina en las últimas páginas del capítulo X. El "acontecimiento" del que se habla es el encuentro con la verdad.
¿Qué es esa verdad que Polo llama verdad "personal", mi verdad? : es la persona que seré, trascendentalmente, en Dios.
No se trata aquí de la verdad frívola del cesto de Caperucita.
Se trata de la noción, que en otro contexto, Polo llama "mi réplica".
Cada uno tenemos nuestra réplica en Dios.
El marco del capítulo es la dualidad propia de la libertad trascendental (no hablamos aquí de la libertad de escoger entre cerveza o coca, o de la libertad posible en la esencia humana).
La libertad trascendental es dual.
Su miembro inferior es llamado por Polo "libertad nativa".
El miembro superior lo llama "libertad de destinación".
Mi verdad va apareciendo en el trayecto entre el Origen (nazco en la libertad de la llamada inicial de Dios) y el Destino (somos libres de destinarnos, si queremos).
¿Y quién es el beneficiario? El Hijo.
Mi réplica está en el Hijo. Mi réplica no soy yo. Es dual.
Somos hijos, en el Hijo. Si queremos.
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¿Es la intimidad personal un vacío?
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La intimidad personal es un cierto vacío interior.
En su intimidad el hombre se encuentra solo.
Carece de un quién que lo llene por dentro.
Polo lo expresa diciendo que la persona humana carece de réplica en su interior.
La sabiduría humana, el saber de nosotros mismos, no es un verbo personal, no es "otra" persona, es un hábito. Es el adverbio "además".
El hombre solo es un absurdo.
De ahí que busquemos el quién que nos revelará nuestra identidad.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 351.2
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La intimidad personal es un cierto vacío interior.
En su intimidad el hombre se encuentra solo.
Carece de un quién que lo llene por dentro.
Polo lo expresa diciendo que la persona humana carece de réplica en su interior.
La sabiduría humana, el saber de nosotros mismos, no es un verbo personal, no es "otra" persona, es un hábito. Es el adverbio "además".
El hombre solo es un absurdo.
De ahí que busquemos el quién que nos revelará nuestra identidad.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 351.2
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¿Por qué podemos decir que los tomistas disminuyen el alcance de los hábitos innatos?
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Porque los entienden sólo como "habilidades" que permiten conocer mejor los objetos. Serían facilitadores de la buena comprehensión de las especies expresas.
Los tomistas tienen preferencia por el conocimiento objetivo.
Así, gracias a la facilidad que da el hábito de sabiduría, sostienen que conocemos mejor a Dios, pues estamos acostumbrados a considerar las cosas según sus causas más altas.
Según la propuesta de Polo, la temática del hábito de los primeros principios y del hábito de sabiduría no es en modo alguno objetiva (no se limita al conocimiento del objeto, sino que va más allá del objeto, conoce lo superior al objeto. Por ejemplo, al ver una piedra no sólo conocemos el objeto, la piedra, sino que, por el hábito de los primeros principio reales podemos advertir la persistencia del ser, que hace que la piedra sea).
A nivel esencial sí es objetiva la iluminación intencional.
Y los hábitos adquiridos iluminan las operaciones.
Pero la sindéresis, que es el ápice de la esencia, es una iluminación superior a la de los hábitos adquiridos y a la iluminación intencional. Es un ver-yo y un querer-yo en dependencia estrecha de la persona.
Los tomistas, siendo correctos, se quedan cortos.
Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.154 nota 5
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Porque los entienden sólo como "habilidades" que permiten conocer mejor los objetos. Serían facilitadores de la buena comprehensión de las especies expresas.
Los tomistas tienen preferencia por el conocimiento objetivo.
Así, gracias a la facilidad que da el hábito de sabiduría, sostienen que conocemos mejor a Dios, pues estamos acostumbrados a considerar las cosas según sus causas más altas.
Según la propuesta de Polo, la temática del hábito de los primeros principios y del hábito de sabiduría no es en modo alguno objetiva (no se limita al conocimiento del objeto, sino que va más allá del objeto, conoce lo superior al objeto. Por ejemplo, al ver una piedra no sólo conocemos el objeto, la piedra, sino que, por el hábito de los primeros principio reales podemos advertir la persistencia del ser, que hace que la piedra sea).
A nivel esencial sí es objetiva la iluminación intencional.
Y los hábitos adquiridos iluminan las operaciones.
Pero la sindéresis, que es el ápice de la esencia, es una iluminación superior a la de los hábitos adquiridos y a la iluminación intencional. Es un ver-yo y un querer-yo en dependencia estrecha de la persona.
Los tomistas, siendo correctos, se quedan cortos.
Glosa a Antropología trascendental. I. La persona humana. p.154 nota 5
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¿Cómo describir lo que Polo llama "la réplica"?
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Una de las genialidades de Polo es su noción de "réplica".
Le servirá para explicar cómo el hombre, que está en busca de su identidad (¿quién soy?) sólo la encontrará, precisamente, en su "réplica", al destinarse a su destino.
Intentemos una primera aproximación a la noción de "réplica". Me voy a alargar pues no es un tema fácil. Aqui abordaremos sólo la "réplica" del universo, en otro momento investigaremos sobre la "réplica" de la persona humana.
Partiremos de un dato de experiencia : el universo existe.
Pues bien, cuando el hombre conoce el universo, posee, en su mente, una "réplica" del universo.
Aristóteles lo dice : el hombre es, en cierto sentido, todas las cosas.
Prestemos atención, pues vamos a dar un salto mortal : la "réplica" que poseo del universo no es "simétrica" al universo.
¿Por qué? Porque el ser del universo es el ser sencillo, el ser como "fundamento", es lo que es.
Monolítico como Parménides. (Parménides es el gran enemigo, por decirlo así, de Polo). Este ser es sencillamente lo que es, desplegándose según el movimiento, según el orden que existe en el universo.
Mientras que su "réplica" en mi mente no es simétrica a ese ser, pues no es sencilla, sino dual (pues conozco lo que conozco, yo conozco el universo).
El hombre "esencializa" el universo : lo hace entrar en su propia esencia, al conocerlo. (ver etiqueta 06.01.00 Preguntas sobre la esencia humana).
Al universo esencializado por la mente, Polo lo llama "mundo".
Notemos la dualidad : no se trata de que el mundo exista sólo en la mente, en cuanto conocido, sino que el hombre dispone del universo gracias a su mente.
El mundo no es una réplica simétrica del universo, pues en ese caso, el mundo sería también un ser sencillo, fundamento. Y acabamos de decir otra cosa, concretamente, que el ser del universo está conectado al hombre. El hombre se dualiza con el universo transformándolo en mundo.
Fuera del hombre, el universo es un ser sencillo, lo que en metafísica clásica se llama "fundamento". Gracias al hombre, sin embargo, el mundo es dual. Un universo al que se le ha añadido la persona humana.
El hombre no crea el universo con su mente, lo perfecciona, según la dualidad del ser del hombre, transformándolo en mundo.
Gracias a su mente, el hombre está en el universo no como un murciélago más, sino haciéndolo "mundo". Todo cambia en el universo cuando aparece el hombre, pues se le ha añadido una energía nueva, creadora de novedades.
Tal perfección, que Polo llama, insisto, "mundo", es del orden de la esencia del hombre. El hombre "dispone" del mundo.
Aquí conectamos con la cultura. Que es prolongación de la naturaleza (pero no de la naturaleza del universo, que es siempre sencilla, sino de la naturaleza que el hombre ha recibido de sus padres, naturaleza que deviene así, al crecer en el hombre, esencia del hombre, "vida" del hombre y de la mujer, don que se puede ofrecer).
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Una de las genialidades de Polo es su noción de "réplica".
Le servirá para explicar cómo el hombre, que está en busca de su identidad (¿quién soy?) sólo la encontrará, precisamente, en su "réplica", al destinarse a su destino.
Intentemos una primera aproximación a la noción de "réplica". Me voy a alargar pues no es un tema fácil. Aqui abordaremos sólo la "réplica" del universo, en otro momento investigaremos sobre la "réplica" de la persona humana.
Partiremos de un dato de experiencia : el universo existe.
Pues bien, cuando el hombre conoce el universo, posee, en su mente, una "réplica" del universo.
Aristóteles lo dice : el hombre es, en cierto sentido, todas las cosas.
Prestemos atención, pues vamos a dar un salto mortal : la "réplica" que poseo del universo no es "simétrica" al universo.
¿Por qué? Porque el ser del universo es el ser sencillo, el ser como "fundamento", es lo que es.
Monolítico como Parménides. (Parménides es el gran enemigo, por decirlo así, de Polo). Este ser es sencillamente lo que es, desplegándose según el movimiento, según el orden que existe en el universo.
Mientras que su "réplica" en mi mente no es simétrica a ese ser, pues no es sencilla, sino dual (pues conozco lo que conozco, yo conozco el universo).
El hombre "esencializa" el universo : lo hace entrar en su propia esencia, al conocerlo. (ver etiqueta 06.01.00 Preguntas sobre la esencia humana).
Al universo esencializado por la mente, Polo lo llama "mundo".
Notemos la dualidad : no se trata de que el mundo exista sólo en la mente, en cuanto conocido, sino que el hombre dispone del universo gracias a su mente.
El mundo no es una réplica simétrica del universo, pues en ese caso, el mundo sería también un ser sencillo, fundamento. Y acabamos de decir otra cosa, concretamente, que el ser del universo está conectado al hombre. El hombre se dualiza con el universo transformándolo en mundo.
Fuera del hombre, el universo es un ser sencillo, lo que en metafísica clásica se llama "fundamento". Gracias al hombre, sin embargo, el mundo es dual. Un universo al que se le ha añadido la persona humana.
El hombre no crea el universo con su mente, lo perfecciona, según la dualidad del ser del hombre, transformándolo en mundo.
Gracias a su mente, el hombre está en el universo no como un murciélago más, sino haciéndolo "mundo". Todo cambia en el universo cuando aparece el hombre, pues se le ha añadido una energía nueva, creadora de novedades.
Tal perfección, que Polo llama, insisto, "mundo", es del orden de la esencia del hombre. El hombre "dispone" del mundo.
Aquí conectamos con la cultura. Que es prolongación de la naturaleza (pero no de la naturaleza del universo, que es siempre sencilla, sino de la naturaleza que el hombre ha recibido de sus padres, naturaleza que deviene así, al crecer en el hombre, esencia del hombre, "vida" del hombre y de la mujer, don que se puede ofrecer).
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¿Es la libertad "acto"?
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Mucha gente piensa hoy el mundo como "energía". El prestigio idealizado de Einstein y la ciencia, han compuesto una visión de la realidad ampliamente fisicista.
El pensamiento sería como un humo espiritual producido por las neuronas millonésimamente inteconectadas. Es la eficiencia de los galactordenadores.
¿Y la libertad? Un espejo de la espontaneidad de la naturaleza. Un espejismo para ilusos.
No. No es eso la libertad.
La libertad es acto.
Radicalmente, la libertad personal es una de las cuatro fuentes de la persona humana (coexistir, libertad, inteligir y amar).
Y se manifiesta social, psicológica y moralmente, a nivel esencial.
De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 15
Para saber más sobre la libertad
Etiqueta 1.1.2 libertad
Etiqueta 1.1.2 naturaleza y libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad personal
Etiqueta 6.1.5 libertad esencial
Etiqueta 6.8.0 metalógica de la libertad
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Mucha gente piensa hoy el mundo como "energía". El prestigio idealizado de Einstein y la ciencia, han compuesto una visión de la realidad ampliamente fisicista.
El pensamiento sería como un humo espiritual producido por las neuronas millonésimamente inteconectadas. Es la eficiencia de los galactordenadores.
¿Y la libertad? Un espejo de la espontaneidad de la naturaleza. Un espejismo para ilusos.
No. No es eso la libertad.
La libertad es acto.
Radicalmente, la libertad personal es una de las cuatro fuentes de la persona humana (coexistir, libertad, inteligir y amar).
Y se manifiesta social, psicológica y moralmente, a nivel esencial.
De esto se habla entre otros lugares en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 15
Para saber más sobre la libertad
Etiqueta 1.1.2 libertad
Etiqueta 1.1.2 naturaleza y libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad personal
Etiqueta 6.1.5 libertad esencial
Etiqueta 6.8.0 metalógica de la libertad
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¿Qué es la metalógica de la libertad?
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Polo formula la metalógica de la libertad al tratar de la cuarta dimensión del abandono del límite mental, en Antropología trascendental II, p. 238.
Es uno de los puntos álgidos de su filosofía.
Sabemos que el método filosófico propuesto por Polo es el abandono del límite mental, y que este abandono tiene cuatro dimensiones.
Pues bien, la 3ª dimensión, por la que se "alcanza" el ser personal, es la más alta. Pero desde ella se vuelve a las otras dimensiones con mayor luz.
Se vuelve a "acceder" al yo (4ª),
a "advertir" el ser del universo (1ª),
a "encontrar" su tetracausalidad (2ª)
desde una nueva óptica, oteando desde arriba y sin dejar de ser además, es decir, sin dejar de buscar hacia arriba.
Este subir y bajar es la metalógica de la libertad.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 10
Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 2.1.1.1 abandono. 1ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.2 abandono. 2ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.3 abandono. 3ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.4 abandono. 4ª dimensión
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Polo formula la metalógica de la libertad al tratar de la cuarta dimensión del abandono del límite mental, en Antropología trascendental II, p. 238.
Es uno de los puntos álgidos de su filosofía.
Sabemos que el método filosófico propuesto por Polo es el abandono del límite mental, y que este abandono tiene cuatro dimensiones.
Pues bien, la 3ª dimensión, por la que se "alcanza" el ser personal, es la más alta. Pero desde ella se vuelve a las otras dimensiones con mayor luz.
Se vuelve a "acceder" al yo (4ª),
a "advertir" el ser del universo (1ª),
a "encontrar" su tetracausalidad (2ª)
desde una nueva óptica, oteando desde arriba y sin dejar de ser además, es decir, sin dejar de buscar hacia arriba.
Este subir y bajar es la metalógica de la libertad.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 10
Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 2.1.1.1 abandono. 1ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.2 abandono. 2ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.3 abandono. 3ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.4 abandono. 4ª dimensión
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¿Es nuestro ser sólo libertad?
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Nuestro ser no puede ser sólo libertad, o nuda libertad o exclusivamente libertad.
Nuestro ser es "además" de la Luz y del Amor.
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Nuestro ser no puede ser sólo libertad, o nuda libertad o exclusivamente libertad.
Nuestro ser es "además" de la Luz y del Amor.
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¿Puede crecer la libertad?
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Los griegos saben que somos más libres en la medida en que dominamos los medios que nos conducirán a la felicidad.
Si soy capaz de levantarme puntualmente soy más libre, y feliz. La virtud nos hace más libres.
El fin es la felicidad.
Polo propone, sin embargo, una noción ulterior a la felicidad. La llama "el destinar".
Desde la intimidad de la persona (recordemos que intimidad es el ser personal en tanto que creado para acompañar), desde la intimidad personal, insisto, entendemos que la felicidad griega, la posesión del fin, no basta.
Si no encontramos nuestra réplica, quedamos frustrados.
Vistas así las cosas, nuestra libertad se dilata con la tarea de mi vida: cuando sé agradarLe.
La ampliación de la libertad es el destinarse al Amor.
Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133.2
Para saber más sobre :
Etiqueta 1.8 la vida
Etiqueta 5.11 intimidad
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Los griegos saben que somos más libres en la medida en que dominamos los medios que nos conducirán a la felicidad.
Si soy capaz de levantarme puntualmente soy más libre, y feliz. La virtud nos hace más libres.
El fin es la felicidad.
Polo propone, sin embargo, una noción ulterior a la felicidad. La llama "el destinar".
Desde la intimidad de la persona (recordemos que intimidad es el ser personal en tanto que creado para acompañar), desde la intimidad personal, insisto, entendemos que la felicidad griega, la posesión del fin, no basta.
Si no encontramos nuestra réplica, quedamos frustrados.
Vistas así las cosas, nuestra libertad se dilata con la tarea de mi vida: cuando sé agradarLe.
La ampliación de la libertad es el destinarse al Amor.
Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 133.2
Para saber más sobre :
Etiqueta 1.8 la vida
Etiqueta 5.11 intimidad
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¿Qué descripción hace Polo de la libertad esencial?
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En Antropología trascendental II, 86, dice que la libertad esencial es la vinculación atemática de actos potencialmente distintos, sin gasto de tiempo y supracausal.
Fíjense bien : vinculación.
Es una vida siempre insatisfecha.
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En Antropología trascendental II, 86, dice que la libertad esencial es la vinculación atemática de actos potencialmente distintos, sin gasto de tiempo y supracausal.
Fíjense bien : vinculación.
Es una vida siempre insatisfecha.
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¿Cuál es el orden de los trascendentales personales?
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El gran autor poliano y colombiano, Jorge Mario Posada, en su intervención en el blog de los polianos (el de Juan García), nos explicaba que hay cuatro trascendentales exclusivos del ser personal : libertad, co-existir o intimidad, inteligir y amar personales.
Los trascendentales clásicos tienen un orden que si no se respeta trastueca la filosofía, a saber: ser, verdad, bien, y belleza.
Pues bien, Jorge Mario propone como orden de los trascendentales antropológicos el siguiente : libertad e intimidad, inteligir y amar.
Aún dice más : el co-existir denotaría el acto de ser humano personal de tal manera que vale para los cuatro trascendentales antropológicos, si bien se corresponde más que nada a la intimidad.
Y "el además" también vale para los cuatro, aunque conviene más a la libertad.
Sin embargo, en mi intervención en el blog de Juan García, me permití disentir de ese orden, coincidiendo con el que había propuesto Enrique Golmayo. A mi entender, el orden es el siguiente:
1. Co-existir personal
2. Libertad trascendental
3. Inteligir personal
4. Amar personal.
Y tal como pidió Enrique Golmayo, se puede establecer una correspondencia, no simétrica, con los trascendentales clásicos.
1. El ser se corresponde con el co-existir personal y la libertad.
2. La verdad se corresponde con el inteligir personal.
3. El bien se corresponde con el amar personal.
Entonces, ¿qué es la intimidad?
Pienso que la intimidad poliana es el conjunto de dualidades íntimas del ser personal.
Es cierto que Polo llama también "intimidad" a uno de los trascendentales personales, concretamente a la co-exitencia personal, pero otras veces refiere la intimidad al ser personal sin más, es decir, a ese carácter de apertura propio de la persona (apertura interior y hacia dentro).
La persona está abierta por dentro, es capaz de acogida.
Estudiaremos la intimidad en la etiqueta 5.11
En un punto estoy de acuerdo con Jorge Mario: "el además" conviene a los cuatro trascendentales personales, aunque convenga más a la libertad, que es un acto siempre insatisfecho.
Y llamaremos "carácter de además" de una parte a la la dimensión "metódica" del abandono del límite, que desvela el ser siempre más y de otra parte el alcanzar que somos "adverbio", que somos hijos, que somos siempre más.
Estudiaremos el carácter de además en la etiqueta 5.4
El gran autor poliano y colombiano, Jorge Mario Posada, en su intervención en el blog de los polianos (el de Juan García), nos explicaba que hay cuatro trascendentales exclusivos del ser personal : libertad, co-existir o intimidad, inteligir y amar personales.
Los trascendentales clásicos tienen un orden que si no se respeta trastueca la filosofía, a saber: ser, verdad, bien, y belleza.
Pues bien, Jorge Mario propone como orden de los trascendentales antropológicos el siguiente : libertad e intimidad, inteligir y amar.
Aún dice más : el co-existir denotaría el acto de ser humano personal de tal manera que vale para los cuatro trascendentales antropológicos, si bien se corresponde más que nada a la intimidad.
Y "el además" también vale para los cuatro, aunque conviene más a la libertad.
Sin embargo, en mi intervención en el blog de Juan García, me permití disentir de ese orden, coincidiendo con el que había propuesto Enrique Golmayo. A mi entender, el orden es el siguiente:
1. Co-existir personal
2. Libertad trascendental
3. Inteligir personal
4. Amar personal.
Y tal como pidió Enrique Golmayo, se puede establecer una correspondencia, no simétrica, con los trascendentales clásicos.
1. El ser se corresponde con el co-existir personal y la libertad.
2. La verdad se corresponde con el inteligir personal.
3. El bien se corresponde con el amar personal.
Entonces, ¿qué es la intimidad?
Pienso que la intimidad poliana es el conjunto de dualidades íntimas del ser personal.
Es cierto que Polo llama también "intimidad" a uno de los trascendentales personales, concretamente a la co-exitencia personal, pero otras veces refiere la intimidad al ser personal sin más, es decir, a ese carácter de apertura propio de la persona (apertura interior y hacia dentro).
La persona está abierta por dentro, es capaz de acogida.
Estudiaremos la intimidad en la etiqueta 5.11
En un punto estoy de acuerdo con Jorge Mario: "el además" conviene a los cuatro trascendentales personales, aunque convenga más a la libertad, que es un acto siempre insatisfecho.
Y llamaremos "carácter de además" de una parte a la la dimensión "metódica" del abandono del límite, que desvela el ser siempre más y de otra parte el alcanzar que somos "adverbio", que somos hijos, que somos siempre más.
Estudiaremos el carácter de además en la etiqueta 5.4
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¿Cuáles son las 4 fases de la libertad trascendental?
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1ª Don
2ª Aceptar
3ª Dar
4ª Buscar
1ª Don: el don creado premoviente que es, de entrada, la persona libre. Trascendentalmente, la persona es creada como libertad.
2ª Aceptar : la persona, al querer, acepta, trascendentalmente, la iniciativa divina. El aceptar trascendental está condicionado por el querer a nivel esencial.
3ª Dar : no es otra cosa que la generosidad de la persona, que deja hacer a Dios, abriéndose gracias al hábito innato de los primeros principios.
4ª Buscar : la libertad es acto vital que, si no se estraga, busca siempre, congruentemente, las nuevas facetas de los temas trascendentales, Dios, las personas, el mundo.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 19, 4.
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1ª Don
2ª Aceptar
3ª Dar
4ª Buscar
1ª Don: el don creado premoviente que es, de entrada, la persona libre. Trascendentalmente, la persona es creada como libertad.
2ª Aceptar : la persona, al querer, acepta, trascendentalmente, la iniciativa divina. El aceptar trascendental está condicionado por el querer a nivel esencial.
3ª Dar : no es otra cosa que la generosidad de la persona, que deja hacer a Dios, abriéndose gracias al hábito innato de los primeros principios.
4ª Buscar : la libertad es acto vital que, si no se estraga, busca siempre, congruentemente, las nuevas facetas de los temas trascendentales, Dios, las personas, el mundo.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 19, 4.
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¿Cómo describe Polo las fases de la libertad trascendental?
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Polo distinque cuatro fases en el ejercicio trascendental de la libertad.
Las describe en su Antropología trascendental II, p. 238.
La primera, pre-temática en esta vida, es el don creado premoviente.
La segunda, el valor dispositivo de los actos.
Describe la tercera como no pasar del dar : es la generosidad de la persona.
(esta fase es difícil de entender para los no iniciados en la filosofía poliana, pero su contendio es hermoso. Se trata de la generosidad "trascendental" de la persona, que deja ser al universo y al Origen, expresándose trascendentalmente en el hábito de los primeros principios reales : conociendo así trascendentalmente que el universo existe y que Dios como Creador existe).
La cuarta es el no contentarse, siempre trascendentalmente, con el disponer. Es la metalógica transparencial de la búsqueda del tema trascendente.
En suma, allá en lo más hondo de nuestro ser, la secuencia "don-aceptar-dar-buscar", configura la libertad trascendental.
No olvidemos que estamos describiendo el nivel trascendental y no la "existencia psicológica" o vida de todos los días. No describimos un regalarnos chucherías, sino lo que somos allá dentro, en nuestro abismo.
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Polo distinque cuatro fases en el ejercicio trascendental de la libertad.
Las describe en su Antropología trascendental II, p. 238.
La primera, pre-temática en esta vida, es el don creado premoviente.
La segunda, el valor dispositivo de los actos.
Describe la tercera como no pasar del dar : es la generosidad de la persona.
(esta fase es difícil de entender para los no iniciados en la filosofía poliana, pero su contendio es hermoso. Se trata de la generosidad "trascendental" de la persona, que deja ser al universo y al Origen, expresándose trascendentalmente en el hábito de los primeros principios reales : conociendo así trascendentalmente que el universo existe y que Dios como Creador existe).
La cuarta es el no contentarse, siempre trascendentalmente, con el disponer. Es la metalógica transparencial de la búsqueda del tema trascendente.
En suma, allá en lo más hondo de nuestro ser, la secuencia "don-aceptar-dar-buscar", configura la libertad trascendental.
No olvidemos que estamos describiendo el nivel trascendental y no la "existencia psicológica" o vida de todos los días. No describimos un regalarnos chucherías, sino lo que somos allá dentro, en nuestro abismo.
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¿Qué es el hombre?
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El hombre es cumbre y ladera.
El hombre es un solucionador de problemas.
Al ser un espíritu en el tiempo, busca su identidad a través de los dones que harán aceptable su vida como don.
La riqueza del mundo es tan grande que suscita problemas, a veces macroproblemas, debidos a la interconexión creciente entre las búsquedas humanas.
Pero el hombre tiene capacidad para solucionarlos, pues al afrontarlos, crece. Se hiperformaliza. Inventa recursos.
El ser radical del hombre es una iniciativa esperanzada.
El hombre, y la mujer, son montañas. Como los Andes.
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El hombre es cumbre y ladera.
El hombre es un solucionador de problemas.
Al ser un espíritu en el tiempo, busca su identidad a través de los dones que harán aceptable su vida como don.
La riqueza del mundo es tan grande que suscita problemas, a veces macroproblemas, debidos a la interconexión creciente entre las búsquedas humanas.
Pero el hombre tiene capacidad para solucionarlos, pues al afrontarlos, crece. Se hiperformaliza. Inventa recursos.
El ser radical del hombre es una iniciativa esperanzada.
El hombre, y la mujer, son montañas. Como los Andes.
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¿Por qué dice Polo que "el hombre solo", es decir, sin compañía, es un absurdo?
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Porque el hombre es un ser personal.
Y ser persona es estar abierto por dentro, acompañando desde la intimidad.
Es absurdo juntarse con el vacío.
Don Leonardo gusta citar al poeta alemán Rilke cuando dice : "¿Quién entre los ángeles escuchará mi grito?"
El hombre animal tiene tendencias, a lo más deseos.
La persona es, sin embargo, radicalmente dar.
Necesita encontrar quién acepte su don.
Sin correspondencia con otra persona, la superioridad del amor donante frente al deseo no tendría sentido.
¿Quién aceptará mi vida?
Encontrar el Alguien que la acogerá es más que miel sobre hojuelas.
Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 134
Para saber más:
Etiqueta 5.11 la intimidad
Etiqueta 5.4.1 El rasgo de la dualidad
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Porque el hombre es un ser personal.
Y ser persona es estar abierto por dentro, acompañando desde la intimidad.
Es absurdo juntarse con el vacío.
Don Leonardo gusta citar al poeta alemán Rilke cuando dice : "¿Quién entre los ángeles escuchará mi grito?"
El hombre animal tiene tendencias, a lo más deseos.
La persona es, sin embargo, radicalmente dar.
Necesita encontrar quién acepte su don.
Sin correspondencia con otra persona, la superioridad del amor donante frente al deseo no tendría sentido.
¿Quién aceptará mi vida?
Encontrar el Alguien que la acogerá es más que miel sobre hojuelas.
Glosa a Leonardo Polo. Tener y Dar. En "Sobre la existencia cristiana" p. 134
Para saber más:
Etiqueta 5.11 la intimidad
Etiqueta 5.4.1 El rasgo de la dualidad
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¿Cómo es el hombre?
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Dualmente.
Utilizar el gerundio es mejor que decir que el hombre es dual.
El hombre no es verbo, ni adjetivo, es adverbio.
La persona humana es segunda, se añade.
Y lo que añade libremente puede conocerse mejor si abandonamos el límite mental.
De esto se habla en Ignacio Falgueras Salinas. La congruencia y el abandono del límite. Studia Poliana nº 8, 2006, p. 261.2
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Dualmente.
Utilizar el gerundio es mejor que decir que el hombre es dual.
El hombre no es verbo, ni adjetivo, es adverbio.
La persona humana es segunda, se añade.
Y lo que añade libremente puede conocerse mejor si abandonamos el límite mental.
De esto se habla en Ignacio Falgueras Salinas. La congruencia y el abandono del límite. Studia Poliana nº 8, 2006, p. 261.2
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¿Es lo mismo el conocimiento "esencial" que el conocimiento "personal"?
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No es lo mismo conocimiento esencial que conocimiento personal.
Aquí se trata de mostrar las diferencias.
El conocimiento esencial lo estudiamos en varias etiquetas :
6.2.1 ver-yo
6.2.1.1 la inteligencia
6.4 símbolos
6.5 Claridades
6.6 Noticias afectivas
Juan García, al hacer un balance del conocimiento esencial, englobado por el ver-yo, pone en lo más alto, junto con los símbolos, la experiencia intelectual (las claridades) y la experiencia moral (las noticias afectivas)
El conocimiento personal lo estudiamos también en varias etiquetas
5.5.2 Intelecto personal
5.5.2 los hábitos innatos
2.14 Sabiduría
3.2 hábito de los primeros principios
6.2 sindéresis
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No es lo mismo conocimiento esencial que conocimiento personal.
Aquí se trata de mostrar las diferencias.
El conocimiento esencial lo estudiamos en varias etiquetas :
6.2.1 ver-yo
6.2.1.1 la inteligencia
6.4 símbolos
6.5 Claridades
6.6 Noticias afectivas
Juan García, al hacer un balance del conocimiento esencial, englobado por el ver-yo, pone en lo más alto, junto con los símbolos, la experiencia intelectual (las claridades) y la experiencia moral (las noticias afectivas)
El conocimiento personal lo estudiamos también en varias etiquetas
5.5.2 Intelecto personal
5.5.2 los hábitos innatos
2.14 Sabiduría
3.2 hábito de los primeros principios
6.2 sindéresis
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¿Qué dualidad nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia?
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El binomio intellectus / ratio (noús y logos) nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia.
Hablemos primero del intellectus o noús:
Intelecto (nous en griego) en la filosofía aristotélica es la capacidad de captar directamente contenidos inteligibles. La comprensión de lo inmediato.
Polo distingue entre :
Intellectus ut potentia, intelecto como potencia: que es lo que se entiende como facultad de la inteligencia, y que es de nivel esencial.
Intellectus ut habitus, intelecto como hábito : Son los hábitos innatos al intelecto agente : sindéresis, hábito de los primeros principios y sabiduría. Son de nivel trascendental.
(a la sindéresis se la llama intelecto práctico. Es el intelecto práctico o razón "natural" por el que el hombre sabe que debe hacer el bien y evitar el mal.
Intellectus ut actus, intelecto como acto : Es el radical personal "Entender". Es uno de los cuatro radicales trascendentales descubiertos por Polo.
Y ahora hablemos del logos:
Razón (logos en griego) es el camino de lo inmediato a lo mediato.
La razón posee una notable versatilidad, a veces es deductiva, otras veces no, porque los niveles cognoscitivos se entrelazan pues la razón tiene una gran versatilidad.
Hay muchas modalidades racionales.
Crecemos y los niveles cognitivos se entrelazan.
La razón es de nivel esencial
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El binomio intellectus / ratio (noús y logos) nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia.
Hablemos primero del intellectus o noús:
Intelecto (nous en griego) en la filosofía aristotélica es la capacidad de captar directamente contenidos inteligibles. La comprensión de lo inmediato.
Polo distingue entre :
Intellectus ut potentia, intelecto como potencia: que es lo que se entiende como facultad de la inteligencia, y que es de nivel esencial.
Intellectus ut habitus, intelecto como hábito : Son los hábitos innatos al intelecto agente : sindéresis, hábito de los primeros principios y sabiduría. Son de nivel trascendental.
(a la sindéresis se la llama intelecto práctico. Es el intelecto práctico o razón "natural" por el que el hombre sabe que debe hacer el bien y evitar el mal.
Intellectus ut actus, intelecto como acto : Es el radical personal "Entender". Es uno de los cuatro radicales trascendentales descubiertos por Polo.
Y ahora hablemos del logos:
Razón (logos en griego) es el camino de lo inmediato a lo mediato.
La razón posee una notable versatilidad, a veces es deductiva, otras veces no, porque los niveles cognoscitivos se entrelazan pues la razón tiene una gran versatilidad.
Hay muchas modalidades racionales.
Crecemos y los niveles cognitivos se entrelazan.
La razón es de nivel esencial
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¿Cómo es posible que el intelecto personal pase de un tema a otro?
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El intelecto personal pasa de un tema a otro porque el acto vital que es la persona, es decir, su libertad trascendental, es un método siempre insatisfecho.
Recordemos que "método" significa cualquier actividad intelectual.
Allá dentro nunca estamos quietos, parecemos el fuego luminoso de un volcán.
Esta "actividad" que es el ser personal se refleja en la Antropología trascendental poliana, pues encontramos frecuentemente comparaciones e interrelaciones entre las distintas dimensiones del método del abandono del límite mental, propuesto por Polo y que también se asemeja al fuego.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 10.2
Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 5.5.4 libertad personal
Etiqueta 2.11.0. Método-Tema
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El intelecto personal pasa de un tema a otro porque el acto vital que es la persona, es decir, su libertad trascendental, es un método siempre insatisfecho.
Recordemos que "método" significa cualquier actividad intelectual.
Allá dentro nunca estamos quietos, parecemos el fuego luminoso de un volcán.
Esta "actividad" que es el ser personal se refleja en la Antropología trascendental poliana, pues encontramos frecuentemente comparaciones e interrelaciones entre las distintas dimensiones del método del abandono del límite mental, propuesto por Polo y que también se asemeja al fuego.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 10.2
Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 5.5.4 libertad personal
Etiqueta 2.11.0. Método-Tema
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¿Qué es un principio?
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Ordinariamente se utiliza la palabra principio para designar el primero de una serie (como el principio de una línea).
Llamamos principio, en general, a aquello de lo que algo procede, de cualquier modo, es decir, aunque no haya un influjo positivo sobre los otros elementos de la serie, como el 1 es principio del 2, del 3, del 4...
Desde Aristóteles, la noción de principio se enriquece, y se entiende por principio la fuente de donde deriva o procede algo real.
Es decir, ahora hablamos de Principio de actividad que hace ser.
Por eso, en Metafísica, llamamos principios a los elementos que constituyen al ser.
Y se estudian la essentia y el esse como co-principios del ser.
¿Son las causas principios?
Las causas son principios, pero no primeros principios.
A las cuatro causas, material, formal, eficiente, final, aunque también de ellas depende la esencia de las cosas, es mejor llamarlas, como hace Piá, principios segundos.
Las Ciencias buscan explicar la realidad por sus causas, por sus principios segundos.
La Metafísica estudia los primeros principios que fundamentan todas las Ciencias.
De ahí que, clásicamente, se llame Filosofía Primera a la Filosofía que busca lo más radical, el primer principio, que se suponía único. Nosotros sabemos que los primeros principios son plurales.
La física y la biología son pues filosofías segundas pues no tratan del fundamento, no buscan el primer principio, sino que buscan comprender lo real de acuerdo con principios segundos y causas, que son menos radicales que el primer principio.
Polo dirá que la Antropología también es Filosofía Primera, aunque la persona humana no es principio, no es ser primero, sino segundo.
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Ordinariamente se utiliza la palabra principio para designar el primero de una serie (como el principio de una línea).
Llamamos principio, en general, a aquello de lo que algo procede, de cualquier modo, es decir, aunque no haya un influjo positivo sobre los otros elementos de la serie, como el 1 es principio del 2, del 3, del 4...
Desde Aristóteles, la noción de principio se enriquece, y se entiende por principio la fuente de donde deriva o procede algo real.
Es decir, ahora hablamos de Principio de actividad que hace ser.
Por eso, en Metafísica, llamamos principios a los elementos que constituyen al ser.
Y se estudian la essentia y el esse como co-principios del ser.
¿Son las causas principios?
Las causas son principios, pero no primeros principios.
A las cuatro causas, material, formal, eficiente, final, aunque también de ellas depende la esencia de las cosas, es mejor llamarlas, como hace Piá, principios segundos.
Las Ciencias buscan explicar la realidad por sus causas, por sus principios segundos.
La Metafísica estudia los primeros principios que fundamentan todas las Ciencias.
De ahí que, clásicamente, se llame Filosofía Primera a la Filosofía que busca lo más radical, el primer principio, que se suponía único. Nosotros sabemos que los primeros principios son plurales.
La física y la biología son pues filosofías segundas pues no tratan del fundamento, no buscan el primer principio, sino que buscan comprender lo real de acuerdo con principios segundos y causas, que son menos radicales que el primer principio.
Polo dirá que la Antropología también es Filosofía Primera, aunque la persona humana no es principio, no es ser primero, sino segundo.
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¿Cuáles son los primeros principios reales?
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Los primeros principios reales son :
el principio de Identidad (la identidad sólo puede ser originaria : Dios) ;
el principio de no-contradicción o persistencia (el acto de ser del universo creado por Dios, distinto del Universo como esencia)
el principio de causalidad. Dios desvela el ser del Universo de acuerdo con un orden, de acuerdo con la tetracausalidad del Universo.
Por eso Juan A. García, en su comentario a esta entrada, dice que el principio de causalidad es la persistencia, pero en cuanto creada por Dios vinculada con la esencia del Universo.
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Los primeros principios reales son :
el principio de Identidad (la identidad sólo puede ser originaria : Dios) ;
el principio de no-contradicción o persistencia (el acto de ser del universo creado por Dios, distinto del Universo como esencia)
el principio de causalidad. Dios desvela el ser del Universo de acuerdo con un orden, de acuerdo con la tetracausalidad del Universo.
Por eso Juan A. García, en su comentario a esta entrada, dice que el principio de causalidad es la persistencia, pero en cuanto creada por Dios vinculada con la esencia del Universo.
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¿Es Dios Principio?
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A Dios, en cuanto que crea el Universo, se le puede llamar Principio. Es el Principio real de Identidad.
Es uno de los primeros principios reales.
Pero en cuanto Persona, no es Principio, es mejor llamarlo Primero u Origen.
La persona humana es segunda.
Principio connota ser el primero de una serie.
Pero Dios no está obligado a ser principio de ninguna serie.
Sin embargo, en cuanto que crea libremente el Universo, se le puede llamar Principio.
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A Dios, en cuanto que crea el Universo, se le puede llamar Principio. Es el Principio real de Identidad.
Es uno de los primeros principios reales.
Pero en cuanto Persona, no es Principio, es mejor llamarlo Primero u Origen.
La persona humana es segunda.
Principio connota ser el primero de una serie.
Pero Dios no está obligado a ser principio de ninguna serie.
Sin embargo, en cuanto que crea libremente el Universo, se le puede llamar Principio.
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¿Cómo expresa Polo el subir y bajar propio de la "metalógica de la libertad"?
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De manera muy bella.
Polo deviene poeta:
Hontanar, inagotable explosión, pura transparencia, trascendente intimidad, otear desde arriba.
El camino que sube, el método, es el carácter de además, comparable a una explosión inagotable. La persona, su libertad trascendental, busca la libertad divina, la transcendente intimidad de la máxima amplitud (la máxima amplitud es Dios).
La iniciativa creadora es el hontanar de esa actividad interior, de ese querer ser además de Dios, de ese acto de aceptar, amorosamente, el don de Dios.
¿Nos quedamos en lo alto? ¿Se acabó todo al darle a la caza alcance? Ni hablar. La filosofía tradicional es un camino de ida que no vuelve. Polo investiga el camino de vuelta. Desde el intelecto personal, la luz, la pura transparencia que somos, otea desde arriba, y llega a posarse en el darse cuenta.
Este descubrimiento me parece sublime. Yo creía que "el darse cuenta" era un logro hacia arriba, un despertarse. Y de pronto comprendo que es un don que viene de lo alto, que es un jugar de la libertad trascendental.
Cuando el abandono llega a su vértice y no da más de sí, desde la cima, vuelve a abrir los diversos campos temáticos: los re-itera.
La 3ª dimensión es la más alta, pero desde ella se vuelve a las otras dimensiones con mayor luz.
Este subir y bajar es la metalógica de la libertad.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9, 4-6
Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 2.1.1.3 abandono. 3ª dimensión
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De manera muy bella.
Polo deviene poeta:
Hontanar, inagotable explosión, pura transparencia, trascendente intimidad, otear desde arriba.
El camino que sube, el método, es el carácter de además, comparable a una explosión inagotable. La persona, su libertad trascendental, busca la libertad divina, la transcendente intimidad de la máxima amplitud (la máxima amplitud es Dios).
La iniciativa creadora es el hontanar de esa actividad interior, de ese querer ser además de Dios, de ese acto de aceptar, amorosamente, el don de Dios.
¿Nos quedamos en lo alto? ¿Se acabó todo al darle a la caza alcance? Ni hablar. La filosofía tradicional es un camino de ida que no vuelve. Polo investiga el camino de vuelta. Desde el intelecto personal, la luz, la pura transparencia que somos, otea desde arriba, y llega a posarse en el darse cuenta.
Este descubrimiento me parece sublime. Yo creía que "el darse cuenta" era un logro hacia arriba, un despertarse. Y de pronto comprendo que es un don que viene de lo alto, que es un jugar de la libertad trascendental.
Cuando el abandono llega a su vértice y no da más de sí, desde la cima, vuelve a abrir los diversos campos temáticos: los re-itera.
La 3ª dimensión es la más alta, pero desde ella se vuelve a las otras dimensiones con mayor luz.
Este subir y bajar es la metalógica de la libertad.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9, 4-6
Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 2.1.1.3 abandono. 3ª dimensión
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¿A qué es comparable la "metalógica de la libertad"
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A un juego de niños (vaya mi recuerdo para Ricardo Yepes, que ya juega, en ese Cielo que tan bien nos explicó).
Los pequeños se divierten imitando y corriendo tras su hermano mayor. Se esconden. Danzan al compás.
Ése ir para arriba y para abajo, con volteretas, es la armonía de la fiesta de la libertad.
La iniciativa creadora es divina. Nos incluye en su máxima amplitud. Entonces, el acto vital que somos, libertad trascendental, sube y baja, cuando quiere, como quiere, cuando puede, como puede.
El método poliano del abandono del límite mental es un ejercicio intelectual que permite advertir (1ª), encontrar (2ª), alcanzar (3ª) y acceder (4ª) a ese juego.
En asombrosa congruencia se advierte el ser extramental (1ª), se encuentran los porqués del Universo (2ª), se sube hasta alcanzar a saber quiénes somos (3ª), hijos!, y se desciende de nuevo (4ª) para encontrar los presentes que agradarán a mamá.
El método poliano es modesto. No se trata de fabricar sesudamente, un mundo imaginario, al que huímos irresponsablemente. No. Se trata de un método, una propuesta, una vía (cuatro vías) abiertas en la roca escarpada del ser, para entrar en un Mundo que nos es dado, un regalo, que está más allá de lo efímero: la libertad trascendental de los hijos de Dios. Es para volverse locos.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9, 3
Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 2.1.1.1 abandono. 1ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.2 abandono. 2ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.3 abandono. 3ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.4 abandono. 4ª dimensión
Etiqueta 17.1 Ricardo Yepes
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A un juego de niños (vaya mi recuerdo para Ricardo Yepes, que ya juega, en ese Cielo que tan bien nos explicó).
Los pequeños se divierten imitando y corriendo tras su hermano mayor. Se esconden. Danzan al compás.
Ése ir para arriba y para abajo, con volteretas, es la armonía de la fiesta de la libertad.
La iniciativa creadora es divina. Nos incluye en su máxima amplitud. Entonces, el acto vital que somos, libertad trascendental, sube y baja, cuando quiere, como quiere, cuando puede, como puede.
El método poliano del abandono del límite mental es un ejercicio intelectual que permite advertir (1ª), encontrar (2ª), alcanzar (3ª) y acceder (4ª) a ese juego.
En asombrosa congruencia se advierte el ser extramental (1ª), se encuentran los porqués del Universo (2ª), se sube hasta alcanzar a saber quiénes somos (3ª), hijos!, y se desciende de nuevo (4ª) para encontrar los presentes que agradarán a mamá.
El método poliano es modesto. No se trata de fabricar sesudamente, un mundo imaginario, al que huímos irresponsablemente. No. Se trata de un método, una propuesta, una vía (cuatro vías) abiertas en la roca escarpada del ser, para entrar en un Mundo que nos es dado, un regalo, que está más allá de lo efímero: la libertad trascendental de los hijos de Dios. Es para volverse locos.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9, 3
Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 2.1.1.1 abandono. 1ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.2 abandono. 2ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.3 abandono. 3ª dimensión
Etiqueta 2.1.1.4 abandono. 4ª dimensión
Etiqueta 17.1 Ricardo Yepes
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¿Qué quiere decir que el ver-yo "suscita" en cascada?
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Sabemos que el conocer es una luz, sin metáfora: no es que sea "como" la luz, sino que la luz física es "como" el conocer.
La luz, que es el conocer, ilumina, al pensar, los objetos. Los destaca, los separa.
Es una separación mínima, pues lo pensado es "lo mismo" que el pensar, pero suficiente para hacer nacer inmanentemente la semejanza de lo conocido.
Esas luces que son los actos operativos de la inteligencia, Polo las llama luces "iluminantes".
Existen, sin embargo, otras luces superiores, otros conocimientos que no son iluminantes. Que no se quedan, por decirlo así, en las apariencias brillosas, sino que captan relaciones, significados, que no tienen las cosas por sí mismas.
El ver-yo es una de esas luces que, en su caso, "suscitan" conocimientos a los que sólo se accede desde la altura personal del "ver-yo" (miembro inferior del hábito personal de sindéresis. El águila que mira y vigila, el faro, la torre de control).
Pues bien, el ver-yo "suscita" en cascada.
Hacia abajo, dándose cada vez más cuenta de lo que las cosas son en realidad.
Y hacia arriba, sintetizando nuevos horizontes.
Hacia abajo: las hormigas trabajan en sus galerías al servicio de su reina.
Hacia arriba: vivir es servir.
Permítanme ponerles un ejemplo informático. No sé si ustedes utilizan el modo "plan". En Window se puede trabajar en modo "normal", o en modo "página", o en modo "web", o en modo "lectura" y también en modo "plan".
Pues bien, en el modo "plan" el texto aparece organizado en títulos según diversos niveles.
Se puede visualizar todo el texto, o reducirlo según títulos y subtítulos en niveles 1, 2, 3, 4… descendiento hasta que aparece el cuerpo total del texto.
Si ustedes se quedan, por ejemplo, en el nivel 2, aparecen sólo los títulos del nivel 2, que encierran implicitamente todos los subtítulos y textos inferiores.
Este ejemplo me sirve para imaginar y pensar cómo el ver-yo suscita en cascada.
Descendente, para mostrar el texto completo que la inteligencia ilumina.
Ascendente, suscitando nuevos títulos que permiten una comprensión nueva, más unitaria, más profunda, de la realidad.
El ver-yo, engloba y explica el límite mensal, la presencia de lo pensado.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9.2 y en Polo, Antropología trascendental II, p. 20.
Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 1.5 distinción
Sabemos que el conocer es una luz, sin metáfora: no es que sea "como" la luz, sino que la luz física es "como" el conocer.
La luz, que es el conocer, ilumina, al pensar, los objetos. Los destaca, los separa.
Es una separación mínima, pues lo pensado es "lo mismo" que el pensar, pero suficiente para hacer nacer inmanentemente la semejanza de lo conocido.
Esas luces que son los actos operativos de la inteligencia, Polo las llama luces "iluminantes".
Existen, sin embargo, otras luces superiores, otros conocimientos que no son iluminantes. Que no se quedan, por decirlo así, en las apariencias brillosas, sino que captan relaciones, significados, que no tienen las cosas por sí mismas.
El ver-yo es una de esas luces que, en su caso, "suscitan" conocimientos a los que sólo se accede desde la altura personal del "ver-yo" (miembro inferior del hábito personal de sindéresis. El águila que mira y vigila, el faro, la torre de control).
Pues bien, el ver-yo "suscita" en cascada.
Hacia abajo, dándose cada vez más cuenta de lo que las cosas son en realidad.
Y hacia arriba, sintetizando nuevos horizontes.
Hacia abajo: las hormigas trabajan en sus galerías al servicio de su reina.
Hacia arriba: vivir es servir.
Permítanme ponerles un ejemplo informático. No sé si ustedes utilizan el modo "plan". En Window se puede trabajar en modo "normal", o en modo "página", o en modo "web", o en modo "lectura" y también en modo "plan".
Pues bien, en el modo "plan" el texto aparece organizado en títulos según diversos niveles.
Se puede visualizar todo el texto, o reducirlo según títulos y subtítulos en niveles 1, 2, 3, 4… descendiento hasta que aparece el cuerpo total del texto.
Si ustedes se quedan, por ejemplo, en el nivel 2, aparecen sólo los títulos del nivel 2, que encierran implicitamente todos los subtítulos y textos inferiores.
Este ejemplo me sirve para imaginar y pensar cómo el ver-yo suscita en cascada.
Descendente, para mostrar el texto completo que la inteligencia ilumina.
Ascendente, suscitando nuevos títulos que permiten una comprensión nueva, más unitaria, más profunda, de la realidad.
El ver-yo, engloba y explica el límite mensal, la presencia de lo pensado.
De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9.2 y en Polo, Antropología trascendental II, p. 20.
Para saber más:
Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 1.5 distinción
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