¿Por qué describe Polo la 4ª dimensión como un "quedar creciente en el límite mental"?

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La esencia humana es el "crecimiento" de la vida de cada hombre, de cada mujer.

¿Cómo crece el ver-yo?

Subiendo y bajando, activado por la libertad.

El ver-yo suscita en cascada nuevos actos que enriquecen a la persona: hacia abajo, manifestando las iluminaciones de la realidad;

hacia arriba, entendiendo la congruencia del mundo.

Gracias a los hábitos adquiridos, englobados por el ver-yo, se manifiestan las operaciones (que son iluminaciones) y es posible la pugna en que estriba la segunda dimensión del abandono, por la que vamos encontrando las cuatro causas del universo, la tetracausalidad, ¡ya sabemos lo que es el universo como esencia!

Y al demorarse en el límite mental (4ª dimensión), podemos acceder a la esencia humana, es decir, a entender ese "crecimiento" personal que aportamos, cada uno, libremente.

Soy responsable de novedades.

El ver-yo, además, engloba y explica el límite mental, que es la presencia. Sin perderlo, permaneciendo en el límite, el intelecto va más allá, trocándose en búsqueda del destinatario del nuevo don: del don de la vida creciente.

Acabamos de describir un capítulo de la metalógica de la libertad: el ascenso y descenso entre la 2ª y la 4ª dimensión del método del abandono.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 9, 1-2

Para saber más:

Etiqueta 6.8 metalógica de la libertad
Etiqueta 2.1.1 el método del abandono
Etiqueta 6.2.1 ver-yo
Etiqueta 2.1.1.4 abandono. 4ª dimensión

¿Cómo surge la filosofía poliana del límite mental?

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Surge de un replanteamiento de la doctrina tomista de la distinción real.

Polo es el filósofo de la distinción.

Tomás de Aquino encuentra una distinción radical: la que existe entre ser y esencia en cada criatura.

Un mosquito es,

lo suyo es ser mosquito.
Ésa es su esencia.

Pero el mosquito no es eterno. ¿De dónde le viene el ser?

Si la esencia existe, es porque se dan las condiciones que le permiten existir. ¿Cuáles son las condiciones que hacen que el universo exista? Al conjunto de condiciones podemos bien llamarlo, como hace Polo, principio de no contradicción o ser del universo.

Tenemos ya una distinción radical: esencia (mosquito) y ser del universo o acto de ser (lo que hace que el mosquito sea).

Pues bien, la filosofía poliana es un ejercicio mental rico, complejo y sabroso, para conocer mejor esa distinción y profundizar, hasta donde se pueda, en el conocimiento de la esencia y en el conocimiento del ser. Decimos "complejo" porque iremos descubriendo la riqueza de lo primero : descubriremos nuevas distinciones.

Por ejemplo: no es lo mismo la esencia del universo que la esencia humana y no es lo mismo el acto de ser del universo que el ser de cada persona.

¿Qué método utilizar? Se le ocurre a Polo que, cuando pensamos objetos, pensamos lo que pensamos, es decir, nuestro conocimiento es limitado por lo pensado.

Pero si abandonamos ese límite, es decir, si abandonamos el objeto, podremos conocer mejor la realidad.

No sólo conoceremos la esencia, sino el ser. Y no el ser sin más, sino la riqueza del ser, es decir su contenido trascendental. El Ser como Identidad. Y el ser personal, sus radicales. Y su Origen.

¿Abandonó Tomás de Aquino el límite mental? Seguramente. Pero no se le ocurrió formular el método.

Es lo que Polo ha hecho y con resultados sorprendentes pues explora nuevas y más altas distinciones partiendo de cuatro modos de abandonar el límite a los que llama las cuatro dimensiones del abandono del límite mental.

Su método es plural, recogiendo la distinción real de Tomás de Aquino la aplica a la antropología con resultados apasionantes.

Anímense ustedes.

Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Nota 1, p. 83. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.

Para saber más:
Etiqueta 1.5 distinción

¿Cuáles son las cuatro dimensiones del abandono del límite mental?

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. La “exclusión” del límite mental para advertir el ser extramental, conociendo los primeros principios de la realidad.

. La “pugna” con el límite mental para encontrar la esencia extramental o tetracausalidad física.

. El “desaferramiento” del límite mental para alcanzar el ser personal o co-existencia humana.

. La “demora creciente” en el límite mental para acceder a la esencia humana.

Glosa a Salvador Piá. El hombre como ser dual. p.47, nota 2.

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¿Cuál es el método propuesto por Polo?

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Polo propone el método del abandono del límite mental.

El límite mental es "la presencia" (la mismidad del objeto pensado : se piensa lo que se piensa).

Cuando conseguimos contemplar o admirar, estamos abandonando el límite mental. Dicho de otra manera, estamos conociendo lo que existe "además" del objeto.

De ahí que Polo llame "carácter de además" a la dimensión intelectiva del abandono del límite.

Sin embargo, el límite mental no es un defecto.
Para trabajar debemos introducir el límite mental.


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¿En qué etiquetas estudiamos la libertad?

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En esta etiqueta 1.1.2 intentaremos dar una primera aproximación al tema de la libertad.

La libertad humana no tiene un único sentido.

No es sólo predicamental o una dimensión esencial, que califica a la voluntad, sino que se inserta en el ser de la persona, identificándose con ella. Y que sería la libertad trascendental, o también llamada personal.

Se puede comparar con una montaña :

debemos distinguir la libertad personal y la libertad esencial.
La cima sería la libertad personal y las laderas la libertad en el orden de la esencia.

La libertad esencial (etiqueta 6.1.5) se puede abordar de distintos puntos de vista y así tenemos

la libertad psicológica (sentirme libre),
la libertad moral (adquisición de virtudes),
libertad pragmática (para escoger),
la libertad social (que me dejen vivir).

Otro punto de vista es el que se atiene a los tres planteamientos de "lo radical" que ha hecho Polo y que le permiten caracterizar dos tipos de libertad esencial (la pragmática y la moral) y la libertad trascendental o radical.

Veamos su relación con los tres planteamientos de "lo radical":

la libertad pragmática (que se corresponde con el radical moderno que es la espontaneidad),

la libertad moral (que se corresponde con el radical clásico que es la actualidad), gracias a esta libertad somos cada vez más dueños nosotros mismos, somos más libres y

la libertad radical (que se corresponde con el radical cristiano que es la persona) y no es otra cosa que la libertad personal.

La libertad radical es en definitiva la libertad trascendental, uno de los cuatro trascendentales de la persona humana y que podemos llamar libertad personal (etiqueta 5.5.4).

La persona humana "es" libertad.

Para saber más:
Etiqueta 1.1.2 libertad
Etiqueta 1.1.2 naturaleza y libertad
Etiqueta 5.5.4 libertad personal
Etiqueta 6.1.5 libertad esencial
Etiqueta 6.8.0 metalógica de la libertad

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¿Cómo ingresa la libertad en la naturaleza?

Mediante los hábitos operativos.

La libertad propia a la persona,

propia porque la persona es el ser suficientemente distinto para ser libre,
asimila y utiliza el ser sencillo que es la naturaleza,
revistiéndosela a modo de hábitos.

La libertad, acto vital de cada persona, nunca está desnuda, nace vestida de hábitos "personales" (también es correcto llamarlos entitativos).

Para el juego de niños que es el amor, se viste con hábitos operativos.

Cuanto más hábitos, más libertad.
Por eso Polo puede decir que su metodología filosófica (cuyo beneficio final es un novedoso desarrollo del conocimiento habitual) es una obra expansiva de la libertad.

Para saber más:
Etiqueta 1.9.2.3 hábitos superiores
Etiqueta 5.5.2.1 hábitos innatos
Etiqueta 5.13.2 aperturas transcendentales
Etiqueta 1.0.4 persona.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 8. 2y3.

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¿Qué dualidad nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia?

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El binomio intellectus / ratio (noús y logos) nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia.

Hablemos primero del intellectus o noús:
Intelecto (nous en griego) en la filosofía aristotélica es la capacidad de captar directamente contenidos inteligibles. La comprensión de lo inmediato.

Polo distingue entre :
Intellectus ut potentia : que es lo que se entiende como facultad de la inteligencia, y que es de nivel esencial.

Intellectus ut habitus : Son los hábitos innatos al intelecto agente : sindéresis, hábito de los primeros principios y sabiduría. Son de nivel trascendental.
(a la sindéresis se la llama intelecto práctico. Es el intelecto práctico o razón "natural" por el que el hombre sabe que debe hacer el bien y evitar el mal.

Intellectus ut actus : Es el radical personal Entender. Es uno de los cuatro radicales trascendentales descubiertos por Polo.

Y ahora hablemos del logos:
Razón (logos en griego) es el camino de lo inmediato a lo mediato.
La razón posee una notable versatilidad, a veces es deductiva, otras veces no, porque los niveles cognoscitivos se entrelazan pues la razón tiene una gran versatilidad.
Hay muchas modalidades racionales.
Crecemos y los niveles cognitivos se entrelazan.

La razón es de nivel esencial

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¿A qué llamamos hábitos "superiores"?

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Primero : a los hábitos propios o innatos del acto de ser persona:
la sindéresis (6.2),
el hábito de los primeros principios (3.2)
y la sabiduría (2.14)
son hábitos propios a cualquier persona humana.

Segundo: también son hábitos superiores los que la tradición llama virtudes teologales infusas:

la gracia,
la esperanza,
la fe
y la caridad teologales. (12.7 y 12.8)

Tercero: pienso yo, según la sugerencia de Piá, que también son hábitos superiores las aperturas transcendentales,

que estudiamos en las etiquetas 5.13.1 y 5.13.2

De esto habla Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 334.3

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¿A qué hábitos llamamos "personales"?

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A los que son propios de la persona en cuanto persona.
Es decir, no en cuanto que son "adquiridos" al ejercerse la potencia intelectual o al ejercerse la voluntad (virtudes), sino que nacen de la persona en cuanto tal.

Por eso también los podemos llamar "entitativos", por contradistinción a los "adquiridos", que son "operativos".

También los podemos llamar "innatos".
Polo lo hace así para recalcar que su sede no es la potencia, sino el intelecto personal (cuando se trata de hábitos "cognoscitivos" superiores, su sede es el intellectus ut actus).

También los llama "nativos", porque nacen de la persona (en cuanto que es persona y no en cuanto que se manifiesta ejerciendo operaciones, que la visten con hábitos adquiridos).

Juan A. García dice que su denominación más propia es hábitos "personales".
La persona es creada vestida.

Es un quién y no una cosa.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p. 7.1

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¿Es correcto hablar de hábitos "entitativos"?

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La tradición habla de la salud, la belleza o la gracia como hábitos entitativos.
No es incorrecto.

Pero decir "entitativo" es decir demasiado poco.
Pues como el ente se dice de muchas maneras, corremos el riesgo de quedarnos en generalidades.
La salud puede ser de alma y de cuerpo. Y es sano el gusano, la jirafa, la palmera y el niño.

Sin embargo, la idea de hábitos entitativos sugiere que al ser la persona una actividad inagotable y desbordarse su acción, se cualifica hacia dentro, se mejora íntimamente.

De ahí que quepa llamar "entitativos" a los hábitos superiores o hábitos "personales".

Clásicamente se define la gracia santificante, por ejemplo, como un hábito entitativo.

La persona crece no sólo con virtudes, sino también con disposiciones, hábitos, propios de su acto de ser persona (el esse de cada persona distinto realmente de su esencia).

Estas disposiciones son modos como la persona humana se comunica con otras realidades distintas : Dios, los demás, el mundo y su propia actividad.

Son los vestidos de cada quién.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 334.3

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¿Tienen algo que ver los hábitos superiores con la libertad trascendental?

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Del mismo modo que los hábitos inferiores permiten la libertad pragmática (hablo de los hábitos categoriales)
y del mismo modo que los hábitos adquiridos por las potencias espirituales permiten la libertad moral,
del mismo modo, digo, los hábitos superiores permiten el ejercicio de la libertad trascendental (que es una perfección pura del ser personal, es decir, un trascendental antropológico, no metafísico).

Permiten la metalógica de la libertad. (etiqueta 6.8)

La libertad trascendental, nuestro co-ser inagotable, al desdoblarse gracias a los hábitos superiores, coexiste con el mundo, con Dios y con los demás ; y dispondrá libremente dónde y cómo vivir.

Contigo pan y cebolla.

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 340

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¿Cómo juega la libertad trascendental?

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1) gracias a la sindéresis "dispone", actuando, con docilidad (hace regalos).

2) gracias al hábito de los primeros principios, "se retira", dejando estar (ama la creación, es ecologista).

3) gracias al hábito de sabiduría "ratifica" su altura, alcanzándose a sí misma (es agradecida).

4) gracias a la gracia y los hábitos llamados sobrenaturales, "cede" su primado para buscar transcendentemente, su sentido último (quiere siempre más).

Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 344.2

Para saber más : ver la metalógica de la libertad Etiqueta 6.2

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¿Es la metalógica de la libertad el punto álgido de la filosofía poliana?

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Así lo sugiere Juan A. García.
En efecto, la antropología que propone Polo es una investigación acerca del misterio humano (ver Antropología trascendental II, p. 238.3).

¿Quén es el hombre? Un espíritu en el el tiempo. Un acto viviente.

Polo es el filósofo de la distinción y el filósofo de la libertad trascendental.

El misterio humano es asequible a la libertad, a ese don creado en el que carece de sentido el aislamiento, la soledad.

El hombre es hijo.

¿Cómo accede la libertad trascendental, el acto viviente, a su misterio? Aceptando generosamente la iniciativa divina. Jugando. Conociendo libremente, habitualmente, la máxima amplitud del Amor.

La libertad anima y corelaciona la altura, la profundidad, la anchura y la longitud. Vuelve, accede, advierte, encuentra, otea, busca.

Ese subir y bajar, juego de niños, es la metalógica de la libertad.

De esto se habla en Juan A. García. La metalógica de la libertad… Studia Poliana nº 10, 2008, p 8, 3.
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¿Cuáles son las etapas trascendentales o elevaciones de la persona humana?

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Son cuatro : creación, llamada, elevación y glorificación.

creación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.11.1, la creación de la persona humana

llamada : estudiaremos la "llamada incial" en la etiqueta 5.13.1 (también estudiaremos las cuatro "aperturas transcendentales" que son el fruto de la llamada inicial en la etiqueta 5.13.2).

elevación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.14, la elevación o mantenimiento de la llamada.

glorificación : la estudiaremos en la etiqueta : 5.15, el encuentro con Dios


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¿Somos conscientes de las etapas trascendentales de nuestro ser?

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La conciencia pertenece al yo, a la torre de control de nuestro ser, que capta, intermitentemente, lo que nos pasa.

Los planes de Dios para cada uno de nosotros, su obra en nosotros es un misterio ignoto. A él llegaremos en el encuentro futuro con Dios.

En esta vida, raramente notamos lo que nos adviene hacia dentro.

Los autores espirituales, (cómo no citar a Josémaria Escriva) insisten en la noción de vida "interior". Esa vida interior es el aflorar de lo que llevamos dentro.

Eso no quiere decir que el "yo" no sea responsable de lo que ocurre por allá. Pues como veremos al estudiar el "mantenimiento de la llamada" (Etiqueta 5.14 sobre la elevación), cada paso trascendental de nuestra libertad radical, es avalado por el yo, directa o indirectamente.

La iniciativa es siempre divina, pero la realización de las distintas elevaciones, depende también de nuestra respuesta personal, libre.


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¿Existe una apertura más íntima que la apertura íntima?

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Sí.

La apertura íntima (formada por las dualidades de los cuatro radicales personales), se dualiza con otra apertura todavía más íntima.
Polo la denomina apertura transcendente por abrir el ser humano más allá de su propia intimidad.

La apertura transcendente es mas íntima a la persona que su propia intimidad.

Es una apertura que transciende la intimidad humana profundizando en ella.

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¿A qué llamamos apertura transcendente?

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Al fruto de la llamada inicial de Dios.

La llamada inicial de Dios se puede describir según los cuatro radicales personales:

Se la llama gracia inicial (según la co-existencia),
esperanza (según la libertad)
fe (según el entender personal)
caridad (según el amor donal)


Me explico:
Dios, al crearnos libres, nos llama.
La llamada inicial recae sobre los cuatro radicales personales.

Y la persona se abre en su interior, al nacer, según las cuatro aperturas que llamamos transcendentales y que son el fruto sabroso de la llamada inicial.

No son la gracia santificante, ni las virtudes teologales de la teología. Son aperturas transcendentales que todos tenemos y que, me parece, ayudarán a los teólogos en su comprensión del organismo sobrenatural.

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¿A qué llamamos autotranscendimiento?

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Pienso que hay que atribuir a Ignacio Falgueras la expresión auto-transcendimiento.

No crean ustedes que se trata de un ejercicio gimnástico solitario.

Falgueras, estudioso de Agustín de Hipona recoge el transcende et te ipsum, y acuña la expresión auto-transcendimiento.

El hombre, al carecer de réplica personal en su intimidad reclama ser auto-transcendido, ir más allá de su intimidad.
La justificacion última del hombre sólo se encuentra más allá de él.
Por eso Falgueras dirá que la intimidad humana esta orientada de suyo hacia el auto-transcendimiento.

Sin la apertura transcendente la persona humana quedaría para siempre encerrada en sí misma.
Lo peor que le puede pasar al hombre es el aislamiento completo.


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¿Qué implica el hecho de que la intimidad humana esté orientada de suyo hacia el auto-transcendimiento?

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La orientación hacia la transcendencia divina implica la elevación de los 4 radicales.

Dios es un tema que se busca.

La co-existencia orienta la transparencia intelectual y la estructura donal hacia la búsqueda.


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¿Cuántas dimensiones tiene la apertura transcendente?

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Cuatro:
la gracia personal inicial (humildad),
la esperanza inicial,
la fe inicial,
la caridad inicial.

La humildad equivale a la verdad del co-existir personal.

La esperanza equivale al destinarse de la libertad.

La fe equivale a la búsqueda intelectual del destino personal.

La caridad equivale a la búsqueda amorosa del encuentro con Dios.

Aunque utilicemos el mismo nombre, no deben confundirse la humildad, la esperanza, la fe y la caridad iniciales de las que aquí hablamos, con las virtudes a nivel esencial o las virtudes sobrenaturales de las que habla la teología. Y tampoco se ha de confundir la gracia personal inicial con la gracia santificante de la teología.

Para mejor entendernos hablaremos de virtudes teologales (fe esperanza, caridad, gracia santificante) y aperturas "iniciales" (gracia o llamada inicial, fe, esperanza y caridad iniciales).


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¿Qué distinción conviene no perder nunca de vista al estudiar la Antropología trascendental?

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Para mejor entender quién es el hombre, es decir, para estudiar la Antropología trascendental, tal como Polo propone, no conviene perder de vista que el hombre es dual : persona humana y vida humana.

Existen dos niveles en el hombre, uno que llamaremos trascendental y otro que llamaremos esencial.

No es lo mismo el "ser personal" (que es el nivel trascendental) que "la esencia humana" (que es el nivel esencial).
El hombre es dual.

La fuente de la que surge la dignidad del hombre es su ser personal, radicalmente libre, que merece por eso el calificativo de "personal". Lo más profundo del hombre es su "ser personal".

Sin embargo, llamaremos "esencia humana" a su libre manifestación.
La esencia humana es el "disponer".
La persona humana "dispone" según su esencia.

Polo amplía la clásica distinción entre esse y essentia, y lo hace descubriendo un nuevo sentido del esse y un nuevo sentido de la essentia.

El esse de la persona o ser personal, es distinto del esse del Universo que estudia la Metafísica. Es un ser libre.

La essentia de la persona humana es también distinta de la essentia del Universo o tetracausalidad. La esencia humana es "el disponer" libre de cada persona.

Por eso insiste en que la Metafísica debe ampliarse con la Antropología trascendental.
No es lo mismo el ser que estudia la Metafísica que el ser que estudia la Antropología trascendental.

Aunque ambos estudios son Filosofía primera.


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¿Qué dualidad nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia?

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El binomio intellectus / ratio (noús y logos) nos da la clave para comprender el modo de operar de la inteligencia.

Hablemos primero del intellectus o noús:
Intelecto (nous en griego) en la filosofía aristotélica es la capacidad de captar directamente contenidos inteligibles. La comprensión de lo inmediato.

Polo distingue entre :
Intellectus ut potentia : que es lo que se entiende como facultad de la inteligencia, y que es de nivel esencial.

Intellectus ut habitus : Son los hábitos innatos al intelecto agente : sindéresis, hábito de los primeros principios y sabiduría. Son de nivel trascendental.
(a la sindéresis se la llama intelecto práctico. Es el intelecto práctico o razón "natural" por el que el hombre sabe que debe hacer el bien y evitar el mal.

Intellectus ut actus : Es el radical personal Entender. Es uno de los cuatro radicales trascendentales descubiertos por Polo.

Y ahora hablemos del logos:
Razón (logos en griego) es el camino de lo inmediato a lo mediato.
La razón posee una notable versatilidad, a veces es deductiva, otras veces no, porque los niveles cognoscitivos se entrecruzan.
Hay muchas modalidades racionales.
Crecemos y los niveles cognitivos se entrelazan.
La razón es de nivel esencial


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¿Qué es lo primero que estudia la Filosofía primera?

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Lo primero que estudia la Filosofía primera es el Ser.

Pero atención, el Ser no es unívoco.

Polo es (entre otras cosas) el filósofo de la distinción.

Debemos distinguir entre
el ser Originario,
el co-ser personal y
el ser del Universo.

Los tres son "ser", pero son distintos.

La filosofía trascendental es la filosofía primera o filosofía de lo primero.
Lo primero es lo trascendental.

Pero como el ser se distingue en ser Originario, en co-ser y en ser del Universo, la filosofía primera será

Teología natural,
Antropología trascendental
y Metafísica,
respectivamente.
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