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Lo trascendental es el dar puro.
Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9.
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¿Qué es el dar supremo o dar puro?
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El dar más alto en las criaturas lleva consigo gratuidad y libertad.
Un perro puede dar un mordisco, pero lo da obligado por su instinto y con el interés de defenderse.
El dar propiamente dicho es una actividad personal, pues sólo las personas pueden dar libremente y gratuitamente.
Y las donaciones personales más profundas (como son la transmisión de la vida, del conocimiento o del amor) son sin pérdida. No se pierden ni disminuyen al comunicarlas.
El dar es la actividad perfecta y pura.
¿Y el dar supremo o dar divino?
El dar supremo no es una actividad distinta del ser, entender y amar supremos.
El dar pleno o puro es la integración de tres ingredientes personales,
el donante,
el aceptador
y el don,
que en el dar supremo son las actividades supremas, aquéllas que son sin pérdida: ser, entender y amar.
En efecto, cuando se da el ser (los padres que dan la vida) no se pierde el ser; cuando se enseñan las matemáticas, no las perdemos y cuando damos nuestro amor, ganamos amor.
Los tres ingredientes del dar supremo son pues tres actividades sin pérdida:
la actividad suprema donante (ser),
la actividad suprema acogedora (entender)
y la actividad suprema sobrante (amar).
El dar supremo es lo común a esas tres actividades supremas, mejor dicho, el origen de las tres actividades, que no es otra cosa que la comunión o congruencia real de las tres actividades incondicionales o supremas.
El ser da, el entender da, el amar da.
Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.58.4 y 53.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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El dar más alto en las criaturas lleva consigo gratuidad y libertad.
Un perro puede dar un mordisco, pero lo da obligado por su instinto y con el interés de defenderse.
El dar propiamente dicho es una actividad personal, pues sólo las personas pueden dar libremente y gratuitamente.
Y las donaciones personales más profundas (como son la transmisión de la vida, del conocimiento o del amor) son sin pérdida. No se pierden ni disminuyen al comunicarlas.
El dar es la actividad perfecta y pura.
¿Y el dar supremo o dar divino?
El dar supremo no es una actividad distinta del ser, entender y amar supremos.
El dar pleno o puro es la integración de tres ingredientes personales,
el donante,
el aceptador
y el don,
que en el dar supremo son las actividades supremas, aquéllas que son sin pérdida: ser, entender y amar.
En efecto, cuando se da el ser (los padres que dan la vida) no se pierde el ser; cuando se enseñan las matemáticas, no las perdemos y cuando damos nuestro amor, ganamos amor.
Los tres ingredientes del dar supremo son pues tres actividades sin pérdida:
la actividad suprema donante (ser),
la actividad suprema acogedora (entender)
y la actividad suprema sobrante (amar).
El dar supremo es lo común a esas tres actividades supremas, mejor dicho, el origen de las tres actividades, que no es otra cosa que la comunión o congruencia real de las tres actividades incondicionales o supremas.
El ser da, el entender da, el amar da.
Ideas inspiradas en el artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.58.4 y 53.2. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿Qué designa el nombre "ente"?
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El nombre "ente" es participio de presente del verbo ser: lo que es.
Lo real se llama ente.
Lo primero para filosofar es "caer" en la admiración justamente de lo que es : la presencia, una presencia mantenida.
Parménides utiliza precisamente la palabra "ente" para designar el principio fundamental que funda, que asiste en presente, que da estabilidad al firmamento.
"Ente" significa lo que es, lo que está siendo, lo esente, la unidad verbal-nominal. Fundar haciendo consistente lo fundado.
En definitiva, Parménides formula la actualidad como "ente".
Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.46.39.4
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El nombre "ente" es participio de presente del verbo ser: lo que es.
Lo real se llama ente.
Lo primero para filosofar es "caer" en la admiración justamente de lo que es : la presencia, una presencia mantenida.
Parménides utiliza precisamente la palabra "ente" para designar el principio fundamental que funda, que asiste en presente, que da estabilidad al firmamento.
"Ente" significa lo que es, lo que está siendo, lo esente, la unidad verbal-nominal. Fundar haciendo consistente lo fundado.
En definitiva, Parménides formula la actualidad como "ente".
Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, p.46.39.4
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¿Qué es lo real?
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En sí, el objeto es irreal, su ser es solamente remitir a la realidad extramental, que si es, por ejemplo, una montaña, será una realidad en sí, distinta de la realidad del acto de conocer.
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La palabra real y la palabra realidad vienen del latín res, "cosa".
"Cosa", para los medievales, es un trascendental que equivale a ente. Todo lo que existe, todo lo real, es "cosa".
(No explicamos aquí por qué Polo descarta "cosa" de la lista de los trascendentales. Lo que nos interesa ahora es solamente indicar el sentido que damos a la palabra “realidad” o “real”).
Lo real es lo que es.
Cuando decimos "real" queremos decir que una cosa "es" fuera de “mi” mente.
No es real un ente de razón, como la "nada".
No es real el objeto intencional.
Aristóteles (etiqueta 20.4.3) distinguió dos sentidos de lo real : pues no es lo mismo la realidad de una montaña que la realidad del “acto de conocer” (etiqueta 2.0.1).
La sustancia, por ejemplo, una montaña, es un ser en sí, una realidad en sí. Su ser es "sencillo", fuera de mi mente.
La filosofía posterior ha ido perfilando los distintos sentidos de lo real, por ejemplo, la realidad del universo o acto de ser del universo no es lo mismo que la realidad del ser personal.
Entonces :
Dios es real,
las personas son reales,
el conocer es real,
el mundo es real.
Pero son reales de distintos modos. El ser se dice de muchas maneras.
Irreal es sólo el objeto del pensamiento, que es intencionalidad pura y los entes solo de razón, como la "nada".
El acto de conocer, acabamos de decirlo, es real, en un sentido de la realidad distinto del sentido que tiene la realidad física.
Para pensar, el entendimiento forma el objeto, que no es real. (El objeto, siendo irreal, remite a la realidad extramental. Es lo que se llama "intencionalidad" del objeto).
El objeto, lo pensado, no es una realidad en sí, es “en” el acto de pensar.
El acto de pensar es acto que no es sencillo, es un acto abierto, que posee intencionalmente.
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¿Qué significa "existencial"?
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En nuestros días, cuando utilizamos el término "existencial" nos estamos refiriendo a la realidad. Al modo como "vivimos" la realidad de nuestra existencia.
Por otra parte, llamamos "lógico" a lo exclusivamente mental.
Se califica de "existencialistas" a algunos filósofos que empleando el método fenomenológico (método que consiste en atenerse a los hechos o fenómenos tal como aparecen en la conciencia) centran su atención en las "vivencias" que tenemos de la realidad.
Lo existencial no es simplemente lo mental o mis sentimientos.
Para ellos la realidad se alcanza a través de esas vivencias "existenciales".
A menudo decimos, por ejemplo : "lo que da sentido a toda mi existencia es …"
Con esa expresión queremos decir que nos estamos dando cuenta de que la realidad de nuestra vida, o de nuestro ser es …
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En nuestros días, cuando utilizamos el término "existencial" nos estamos refiriendo a la realidad. Al modo como "vivimos" la realidad de nuestra existencia.
Por otra parte, llamamos "lógico" a lo exclusivamente mental.
Se califica de "existencialistas" a algunos filósofos que empleando el método fenomenológico (método que consiste en atenerse a los hechos o fenómenos tal como aparecen en la conciencia) centran su atención en las "vivencias" que tenemos de la realidad.
Lo existencial no es simplemente lo mental o mis sentimientos.
Para ellos la realidad se alcanza a través de esas vivencias "existenciales".
A menudo decimos, por ejemplo : "lo que da sentido a toda mi existencia es …"
Con esa expresión queremos decir que nos estamos dando cuenta de que la realidad de nuestra vida, o de nuestro ser es …
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¿Qué es el espíritu?
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Hegel, en su Fenomenología del espíritu, nos hizo ver que el espíritu consiste en "saberse".
Estudiamos la sabiduría del espíritu, el hábito de sabiduría, en la etiqueta 2.14.
Se entiende por espíritu lo contrapuesto a la materia. Así se denominan espíritus los seres que no tienen cuerpo.
Los hebreos entienden el espíritu con la imagen del viento que ayuda a las cosechas, algo invisible, secreto, creador. Y ruah es el espíritu que da la vida, el aliento de Dios que hace vivir.
Actividad por tanto incluida atópicamente en el ámbito de la máxima amplitud.
Actividad que no depende de la materia. Depende libremente de su Origen.
Es una actividad que da frutos nuevos pues se añade, libremente, al moverse en el ámbito de la máxima amplitud (Dios).
El espíritu en el tiempo que es el hombre, puede aprovechar las oportunidades que le ofrece la vida, para hablar con Dios.
Hegel, en su Fenomenología del espíritu, nos hizo ver que el espíritu consiste en "saberse".
Estudiamos la sabiduría del espíritu, el hábito de sabiduría, en la etiqueta 2.14.
Se entiende por espíritu lo contrapuesto a la materia. Así se denominan espíritus los seres que no tienen cuerpo.
Actividad por tanto incluida atópicamente en el ámbito de la máxima amplitud.
Actividad que no depende de la materia. Depende libremente de su Origen.
Es una actividad que da frutos nuevos pues se añade, libremente, al moverse en el ámbito de la máxima amplitud (Dios).
El espíritu en el tiempo que es el hombre, puede aprovechar las oportunidades que le ofrece la vida, para hablar con Dios.
Persona es sinónimo de espíritu.
Para saber más:
Persona : Etiqueta 1.0.4
Intimidad : Etiqueta 5.11
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¿Qué busca la Filosofía Primera?
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La Filosofía Primera busca lo más radical, el primer principio, que debía ser único: el fundamento de la realidad.
Así lo entendió Platón, cuando consideraba el Uno como fundamento de todas las esencias.
Polo propone que la Antropología filosófica es también filosofía primera. ¿Por qué? Porque lo radical del ser no es solamente fundamento. Ser persona también es radical.
La Antropología filosófica estudia los radicales personales, que se distinguen del Ser del Universo.
La física y la biología clásicas son filosofías segundas pues no tratan del fundamento, no buscan el primer principio, sino que buscan comprender lo real de acuerdo con principios y causas, que son menos radicales que el primer principio.
Las ciencias buscan explicar la realidad por sus causas.
Las causas son principios, pero no primeros principios.
La Filosofía Primera es, pues, la Metafísica.
Sin embargo, con su propuesta de ampliación, Polo defiende que la Antropología no es filosofía segunda, sino que es también Filosofía Primera.
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La Filosofía Primera busca lo más radical, el primer principio, que debía ser único: el fundamento de la realidad.
Así lo entendió Platón, cuando consideraba el Uno como fundamento de todas las esencias.
Polo propone que la Antropología filosófica es también filosofía primera. ¿Por qué? Porque lo radical del ser no es solamente fundamento. Ser persona también es radical.
La Antropología filosófica estudia los radicales personales, que se distinguen del Ser del Universo.
La física y la biología clásicas son filosofías segundas pues no tratan del fundamento, no buscan el primer principio, sino que buscan comprender lo real de acuerdo con principios y causas, que son menos radicales que el primer principio.
Las ciencias buscan explicar la realidad por sus causas.
Las causas son principios, pero no primeros principios.
La Filosofía Primera es, pues, la Metafísica.
Sin embargo, con su propuesta de ampliación, Polo defiende que la Antropología no es filosofía segunda, sino que es también Filosofía Primera.
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¿Cuáles son las 4 dimensiones del abandono del límite mental?
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1ª. La “exclusión” del límite mental para advertir el ser extramental, conociendo los primeros principios de la realidad.
2ª. La “pugna” con el límite mental para encontrar la esencia extramental o tetracausalidad física.
3ª. El “desaferramiento” del límite mental para alcanzar el ser personal o co-existencia humana.
4ª. La “demora creciente” en el límite mental para acceder a la esencia humana.
Glosa a Salvador Piá. El hombre como ser dual. p.47, nota 2.
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1ª. La “exclusión” del límite mental para advertir el ser extramental, conociendo los primeros principios de la realidad.
2ª. La “pugna” con el límite mental para encontrar la esencia extramental o tetracausalidad física.
3ª. El “desaferramiento” del límite mental para alcanzar el ser personal o co-existencia humana.
4ª. La “demora creciente” en el límite mental para acceder a la esencia humana.
Glosa a Salvador Piá. El hombre como ser dual. p.47, nota 2.
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¿Qué es naturaleza y qué es libertad?
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Una de las primeras aporías de la filosofía es cómo conjugar lo Uno y lo múltiple.
El problema es mal resuelto si optamos por el monismo (Parménides) o si separamos en exceso (dualismo cartesiano).
En la actualidad muchos niegan la libertad pensando el mundo y los humanos como combinatoira de átomos (es la versión materialista de lo Múltiple, como si todo fuera naturaleza).
Otros, en su interior, se imaginan de tal modo libres, que deciden vivir según su espontaneidad (es una versión idealista de lo Uno, como si todo fuera libertad).
El filósofo busca el primer principio (arjé) que explique la realidad entera.
Desde Parménides se sabe que ese principio es el ser.
Pero ¿es el ser uno, monolítico?
Polo, filósofo de la distinción, distingue entre ser primero, el ser sencillo que da lugar a los entes naturales y sus acciones, que podemos equiparar a la naturaleza (y que Juan A. García Gz llama sentido genético del ser), y ser segundo.
La naturaleza, ser primero, es así considerada como el principio estable de operaciones.
Ser segundo, sin embargo, es la persona humana. La persona no es la actividad "sencilla" de lo ya determinado en la naturaleza por las condiciones iniciales del universo. La persona se destaca siempre de sus obras y no se reduce a ellas.
La persona es un ser que desborda su actuar. Su actividad es un renacer añadido libremente, que no se aquieta nunca. Podemos equipararla a la libertad trascendental.
La distinción entre naturaleza y libertad es pues primaria.
El ser se dice, de entrada, de muchas maneras.
Es creado sencillamente por Dios y entonces tenemos la noción de naturaleza, o mejor dicho, el ser del universo (el principio del obrar de los seres).
Y es creado libre por Dios y entonces tenemos la noción de libertad (el acto de ser personal).
Para saber más :
Etiqueta 3.1 sobre el ser del universo
Etiqueta 1.1.2 sobre la libertad
Etiqueta 5.5.4 sobre la libertad personal
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Una de las primeras aporías de la filosofía es cómo conjugar lo Uno y lo múltiple.
El problema es mal resuelto si optamos por el monismo (Parménides) o si separamos en exceso (dualismo cartesiano).
En la actualidad muchos niegan la libertad pensando el mundo y los humanos como combinatoira de átomos (es la versión materialista de lo Múltiple, como si todo fuera naturaleza).
Otros, en su interior, se imaginan de tal modo libres, que deciden vivir según su espontaneidad (es una versión idealista de lo Uno, como si todo fuera libertad).
El filósofo busca el primer principio (arjé) que explique la realidad entera.
Desde Parménides se sabe que ese principio es el ser.
Pero ¿es el ser uno, monolítico?
Polo, filósofo de la distinción, distingue entre ser primero, el ser sencillo que da lugar a los entes naturales y sus acciones, que podemos equiparar a la naturaleza (y que Juan A. García Gz llama sentido genético del ser), y ser segundo.
La naturaleza, ser primero, es así considerada como el principio estable de operaciones.
Ser segundo, sin embargo, es la persona humana. La persona no es la actividad "sencilla" de lo ya determinado en la naturaleza por las condiciones iniciales del universo. La persona se destaca siempre de sus obras y no se reduce a ellas.
La persona es un ser que desborda su actuar. Su actividad es un renacer añadido libremente, que no se aquieta nunca. Podemos equipararla a la libertad trascendental.
La distinción entre naturaleza y libertad es pues primaria.
El ser se dice, de entrada, de muchas maneras.
Es creado sencillamente por Dios y entonces tenemos la noción de naturaleza, o mejor dicho, el ser del universo (el principio del obrar de los seres).
Y es creado libre por Dios y entonces tenemos la noción de libertad (el acto de ser personal).
Para saber más :
Etiqueta 3.1 sobre el ser del universo
Etiqueta 1.1.2 sobre la libertad
Etiqueta 5.5.4 sobre la libertad personal
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¿Qué es la gracia?
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Abordamos aquí el tema de la gracia desde el punto de vista filosófico, aunque tiene claras implicaciones teológicas. Una vez más la filosofía se complace en servir a la teología.
Podemos distinguir :
1) la llamada inicial o gracia primera;
2) el mantenimiento de la llamada o gracia personal;
3) el encuentro con Dios o glorificación;
4) ¿y dónde colocar la gracia santificante de la teología?
La gracia santificante es un "adelanto" del encuentro con Dios, otorgado por los méritos de Jesucristo.
Esta elevación sobrenatural se repercute en la esencia humana, de modo que inteligencia y voluntad, si el yo quiere, son favorecidas por las luces de Dios y los impulsos del Espíritu.
Pongo aquí la referencia a las etiquetas en las que estudiaremos, cuando pueda ser, estos temas :
1) la llamada inicial o gracia primera: etiqueta 5.13.1;
2) el mantenimiento de la llamada o gracia personal: etiqueta 5.14;
3) el encuentro con Dios: etiqueta 5.15;
4) la gracia santificante: etiqueta 5.14.2.2.
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Abordamos aquí el tema de la gracia desde el punto de vista filosófico, aunque tiene claras implicaciones teológicas. Una vez más la filosofía se complace en servir a la teología.
Podemos distinguir :
1) la llamada inicial o gracia primera;
2) el mantenimiento de la llamada o gracia personal;
3) el encuentro con Dios o glorificación;
4) ¿y dónde colocar la gracia santificante de la teología?
La gracia santificante es un "adelanto" del encuentro con Dios, otorgado por los méritos de Jesucristo.
Esta elevación sobrenatural se repercute en la esencia humana, de modo que inteligencia y voluntad, si el yo quiere, son favorecidas por las luces de Dios y los impulsos del Espíritu.
Pongo aquí la referencia a las etiquetas en las que estudiaremos, cuando pueda ser, estos temas :
1) la llamada inicial o gracia primera: etiqueta 5.13.1;
2) el mantenimiento de la llamada o gracia personal: etiqueta 5.14;
3) el encuentro con Dios: etiqueta 5.15;
4) la gracia santificante: etiqueta 5.14.2.2.
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¿Cómo se soluciona el problema de lo Uno y de lo Múltiple?
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El problema de lo Uno y lo Múltiple se soluciona con la noción de comunión.
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El problema de lo Uno y lo Múltiple se soluciona con la noción de comunión.
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¿Qué es lo trascendental?
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A lo primero se le puede llamar lo trascendental.
Lo primero es el ser.
Lo primero es el ser, pero el ser se dice de muchas maneras.
No es lo mismo el ser que la esencia (aunque la esencia también es ser).
Lo primero es el acto de ser, pero no es lo mismo
el acto de ser Originario (Dios),
que el acto de ser personal,
o que el acto de ser del universo.
Lo trascendental se dice, pues, de muchas maneras.
Estrictamente, lo trascendental es el dar puro. (Ver etiqueta 1.0.2 Dar trascendental)
Para saber más :
Etiqueta 1.0.3 Trascendentales supremos
Etiqueta 5.2 Trascendentales
Etiqueta 5.2.0 Trascendentales metafísicos
Etiqueta 5.5 Trascendentales personales
A lo primero se le puede llamar lo trascendental.
Lo primero es el ser.
Lo primero es el ser, pero el ser se dice de muchas maneras.
No es lo mismo el ser que la esencia (aunque la esencia también es ser).
Lo primero es el acto de ser, pero no es lo mismo
el acto de ser Originario (Dios),
que el acto de ser personal,
o que el acto de ser del universo.
Lo trascendental se dice, pues, de muchas maneras.
Estrictamente, lo trascendental es el dar puro. (Ver etiqueta 1.0.2 Dar trascendental)
Para saber más :
Etiqueta 1.0.3 Trascendentales supremos
Etiqueta 5.2 Trascendentales
Etiqueta 5.2.0 Trascendentales metafísicos
Etiqueta 5.5 Trascendentales personales
¿Qué es la esencia?
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Podemos describirla con una imagen : la esencia es el meollo de un ser.
Como el cogollo de la lechuga, como el corazón sabroso de la alcachofa.
La esencia es la verdad de cada cosa.
La esencia es el meollo, o de otra manera, esencia es el “busilis”.
Busilis es una de las palabras con las que uno puede referirse al meollo inteligible de la realidad.
Busilis significa también punto de extrema dificultad, lo más enigmático de un asunto, su punto clave.
Polo, filósofo de la distinción, distingue entre la esencia humana y la esencia del universo.
La esencia humana es la "manifestación" de la persona : todos somos personas, pero cada uno tenemos nuestra verdad, nuestra "esencia", nuestro "meollo" personal : mi vida.
La esencia humana (la vida de cada hombre) es así la manifestación libre de la persona humana (su disponer).
La esencia del universo o esencia extramental es distinta a la esencia humana. En efecto, no es libre, es sencillamente un despliegue del ser del universo.
La esencia del universo para Polo es la tetracausalidad que constituye una unidad de orden u ordenante.
En un glosario, que Juan Fernando Sellés tuvo la amabilidad de enviarme, trata así a la esencia :
Esencia (del latín essentia) del universo es la concausalidad entera (materia, forma, causa eficiente y causa final), es decir, los principios reales en los que se analiza el acto de ser del universo. Debe distinguirse, por tanto, la esencia física del acto de ser del universo. No debe confundirse, por otra parte, esta esencia referida a lo físico con la esencia humana.
Esencia humana es la naturaleza humana perfeccionada por hábitos y virtudes. El término designa el disponer, aquello según lo cual disponemos, no quien somos. De la esencia son las facultades superiores del alma, la razón y la voluntad, específicamente cuando éstas están perfeccionadas por los hábitos. Cuando tenemos hábitos (virtudes en la voluntad) podemos disponer mucho mejor de nuestras potencias para actuar según ellas son, (no para disponer de ellas) es decir, gracias a los hábitos y virtudes podemos pensar mejor y podemos querer más y mejor.
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Podemos describirla con una imagen : la esencia es el meollo de un ser.
Como el cogollo de la lechuga, como el corazón sabroso de la alcachofa.
La esencia es la verdad de cada cosa.
La esencia es el meollo, o de otra manera, esencia es el “busilis”.
Busilis es una de las palabras con las que uno puede referirse al meollo inteligible de la realidad.
Busilis significa también punto de extrema dificultad, lo más enigmático de un asunto, su punto clave.
Polo, filósofo de la distinción, distingue entre la esencia humana y la esencia del universo.
La esencia humana es la "manifestación" de la persona : todos somos personas, pero cada uno tenemos nuestra verdad, nuestra "esencia", nuestro "meollo" personal : mi vida.
La esencia humana (la vida de cada hombre) es así la manifestación libre de la persona humana (su disponer).
La esencia del universo o esencia extramental es distinta a la esencia humana. En efecto, no es libre, es sencillamente un despliegue del ser del universo.
La esencia del universo para Polo es la tetracausalidad que constituye una unidad de orden u ordenante.
En un glosario, que Juan Fernando Sellés tuvo la amabilidad de enviarme, trata así a la esencia :
Esencia (del latín essentia) del universo es la concausalidad entera (materia, forma, causa eficiente y causa final), es decir, los principios reales en los que se analiza el acto de ser del universo. Debe distinguirse, por tanto, la esencia física del acto de ser del universo. No debe confundirse, por otra parte, esta esencia referida a lo físico con la esencia humana.
Esencia humana es la naturaleza humana perfeccionada por hábitos y virtudes. El término designa el disponer, aquello según lo cual disponemos, no quien somos. De la esencia son las facultades superiores del alma, la razón y la voluntad, específicamente cuando éstas están perfeccionadas por los hábitos. Cuando tenemos hábitos (virtudes en la voluntad) podemos disponer mucho mejor de nuestras potencias para actuar según ellas son, (no para disponer de ellas) es decir, gracias a los hábitos y virtudes podemos pensar mejor y podemos querer más y mejor.
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¿Cómo se entiende bien la esencia del Universo?
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La clave para entender el universo es admirar su orden, su armonía.
Considerémoslo teleológicamente.
"Telos" se refiere aquí al orden evidente y asombroso que reina en el cosmos.
Las sustancias elementales, aunque carecen de naturaleza, "cumplen" el orden a su manera, movidas desde fuera.
Las sustancias naturales, que llamamos naturalezas, contienen en sí mismas una relación con el fin, con el orden. Por eso operan "naturalmente", desde ellas mismas, al servicio de la sinfonía natural. También "cumplen" el orden.
Polo nos propone un método para encontrar noéticamente ese orden del universo : si pugnamos con nuestro límite mental (2ª dimensión del abandono, que estudiaremos, si Dios quiere, en la etiqueta 2.1.1.2, pero que ya tratamos en la etiqueta 2.1.1 ), si pugnamos, digo, con la mismidad de nuestro pensamiento, encontraremos la esencia extramental, es decir, el universo como esencia u orden del universo.
El universo como esencia es la unidad de orden, en cuanto unidad ordenante, en tanto que "telos" del conjunto de sustancias y de sus operaciones, que "cumplen" divinamente ese orden.
Estamos en el terreno de la pasión de los científicos, estudiosos de las leyes de la naturaleza, de las brumas, de las cataratas, de los bosques y malezas.
Llamamos causa final al "cumplimiento" del orden. Este es el sentido preciso de la noción de causa final en Aristóteles. Cumplimiento.
Y la esencia del universo o el universo como esencia es la totalidad causal, no sólo la causa final, que es el "cumplimiento" sino la tetracausalidad u orden completo del universo.
Tetracausalidad que, por otra parte, es realmente distinta del acto de ser del universo, que es el ser como primer principio o ser extramental, trascendental metafísico (ver etiqueta 5. 2)
Las causas son predicamentales y son el análisis del primer principio, su esencia.
La tetracausalidad es el universo como esencia.
Dios es Creador del ser extramental y de su esencia, armoniosamente tetracausal.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.37.3 a 38.4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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La clave para entender el universo es admirar su orden, su armonía.
Considerémoslo teleológicamente.
"Telos" se refiere aquí al orden evidente y asombroso que reina en el cosmos.
Las sustancias elementales, aunque carecen de naturaleza, "cumplen" el orden a su manera, movidas desde fuera.
Las sustancias naturales, que llamamos naturalezas, contienen en sí mismas una relación con el fin, con el orden. Por eso operan "naturalmente", desde ellas mismas, al servicio de la sinfonía natural. También "cumplen" el orden.
Polo nos propone un método para encontrar noéticamente ese orden del universo : si pugnamos con nuestro límite mental (2ª dimensión del abandono, que estudiaremos, si Dios quiere, en la etiqueta 2.1.1.2, pero que ya tratamos en la etiqueta 2.1.1 ), si pugnamos, digo, con la mismidad de nuestro pensamiento, encontraremos la esencia extramental, es decir, el universo como esencia u orden del universo.
El universo como esencia es la unidad de orden, en cuanto unidad ordenante, en tanto que "telos" del conjunto de sustancias y de sus operaciones, que "cumplen" divinamente ese orden.
Estamos en el terreno de la pasión de los científicos, estudiosos de las leyes de la naturaleza, de las brumas, de las cataratas, de los bosques y malezas.
Llamamos causa final al "cumplimiento" del orden. Este es el sentido preciso de la noción de causa final en Aristóteles. Cumplimiento.
Y la esencia del universo o el universo como esencia es la totalidad causal, no sólo la causa final, que es el "cumplimiento" sino la tetracausalidad u orden completo del universo.
Tetracausalidad que, por otra parte, es realmente distinta del acto de ser del universo, que es el ser como primer principio o ser extramental, trascendental metafísico (ver etiqueta 5. 2)
Las causas son predicamentales y son el análisis del primer principio, su esencia.
La tetracausalidad es el universo como esencia.
Dios es Creador del ser extramental y de su esencia, armoniosamente tetracausal.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.37.3 a 38.4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿A qué llamamos acto de ser?
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A lo que hace que el ser sea.
La filosofía se inicia (1.16) con la admiración, nacida al descubrir que hay algo que no cambia, que es firme, que no es mordido por el tiempo : el ser.
Se llama esencia a la verdad de los entes reales, a su meollo, a ese intríngulis que tienen dentro y que les hacer ser lo que son.
Aristóteles dirá que las esencias de las cosas no están en el mundo platónico de las ideas, sino en las cosas mismas. Las cosas son. Los entes son.
Y Aristóteles explica los cambios en el mundo sublunar por la composición entre potencia y acto. Las esencias se transforman porque están en potencia. Son movidas, se actualizan, desde las esferas celestes, gracias al orden que existe eternamente en el universo : la causa final.
El Acto sin potencia, Acto puro, motor inmóvil, mueve todo sin moverse. Conoce todo, es conocimiento del conocimiento, sin inmutarse.
Este aristotélico Acto puro (sin potencia) no es creador. Es eterno como el universo y su movimiento.
Tomás de Aquino es el que descubre que, en los entes reales, la composición de potencia y acto no es solamente la composición de materia y forma, sino que hay una composción más profunda : la que existe entre esencia y “acto de ser” (essentia et esse).
En efecto, las esencias (clásicamente : las substancias), no existen por sí mismas. La esencia del elefante no existe por sí misma. Un elefante concreto comienza a existir cuando en el universo aparece su forma sustancial, es decir, cuando la materia se organiza genéticamente como elefante. Pero la “esencia” de elefante no existe por sí misma, al ser contingente. Hay un acto que la hacer ser y ese acto es el esse o acto de ser.
Polo considera que no existe un acto de ser para cada ente del universo, sino un único “acto de ser” que hace ser al conjunto del universo y que se despliega según las cuatro causas.
Sin embargo, cada persona es creada directamente por Dios. Cada persona es un “acto de ser” personal.
Entendemos así que no es lo mismo el acto de ser del universo que el acto de ser personal de cada persona.
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A lo que hace que el ser sea.
La filosofía se inicia (1.16) con la admiración, nacida al descubrir que hay algo que no cambia, que es firme, que no es mordido por el tiempo : el ser.
Se llama esencia a la verdad de los entes reales, a su meollo, a ese intríngulis que tienen dentro y que les hacer ser lo que son.
Aristóteles dirá que las esencias de las cosas no están en el mundo platónico de las ideas, sino en las cosas mismas. Las cosas son. Los entes son.
Y Aristóteles explica los cambios en el mundo sublunar por la composición entre potencia y acto. Las esencias se transforman porque están en potencia. Son movidas, se actualizan, desde las esferas celestes, gracias al orden que existe eternamente en el universo : la causa final.
El Acto sin potencia, Acto puro, motor inmóvil, mueve todo sin moverse. Conoce todo, es conocimiento del conocimiento, sin inmutarse.
Este aristotélico Acto puro (sin potencia) no es creador. Es eterno como el universo y su movimiento.
Tomás de Aquino es el que descubre que, en los entes reales, la composición de potencia y acto no es solamente la composición de materia y forma, sino que hay una composción más profunda : la que existe entre esencia y “acto de ser” (essentia et esse).
En efecto, las esencias (clásicamente : las substancias), no existen por sí mismas. La esencia del elefante no existe por sí misma. Un elefante concreto comienza a existir cuando en el universo aparece su forma sustancial, es decir, cuando la materia se organiza genéticamente como elefante. Pero la “esencia” de elefante no existe por sí misma, al ser contingente. Hay un acto que la hacer ser y ese acto es el esse o acto de ser.
Polo considera que no existe un acto de ser para cada ente del universo, sino un único “acto de ser” que hace ser al conjunto del universo y que se despliega según las cuatro causas.
Sin embargo, cada persona es creada directamente por Dios. Cada persona es un “acto de ser” personal.
Entendemos así que no es lo mismo el acto de ser del universo que el acto de ser personal de cada persona.
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¿Qué es un misterio?
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Un misterio es una iniciativa divina.
Un misterio es una iniciativa divina.
Rom 11, 38 : sus decisiones son insondables y sus caminos impenetrables.
De Juan Fernando Sellés he aprendido que más que realidad indescifrable, misterio significa realidad inagotable.
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¿Qué es el amor?
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El amor es comunión de personas.
Dependemos libremente unos de otros. No somos nómadas aisladas.
Dependemos según el conocimiento y el amor (es decir, libremente).
En la medida que nos servimos unos a otros formamos una comunión.
El Amor cabal es la Comunión de las Personas en el seno del Trinidad.
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El amor es comunión de personas.
Dependemos libremente unos de otros. No somos nómadas aisladas.
Dependemos según el conocimiento y el amor (es decir, libremente).
En la medida que nos servimos unos a otros formamos una comunión.
El Amor cabal es la Comunión de las Personas en el seno del Trinidad.
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¿Cómo me gusta caracterizar la noción de naturaleza?
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Clásicamente se define la naturaleza como la esencia de un ser, en cuanto que es principio de operaciones.
Así se hablaría de naturaleza divina, naturaleza humana, naturaleza de un animal, según las operaciones que pueden realizar Dios, el hombre o el animal.
Sin embargo, me gusta caracterizar la naturaleza como la índole del ser que nace.
Lo que somos, de entrada, eso es nuestra naturaleza: salvo Dios, que es Identidad, somos seres inidénticos con una tensión que nos conduce hacia nuestra identidad.
Esa tensión marca la definición de naturaleza.
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Clásicamente se define la naturaleza como la esencia de un ser, en cuanto que es principio de operaciones.
Así se hablaría de naturaleza divina, naturaleza humana, naturaleza de un animal, según las operaciones que pueden realizar Dios, el hombre o el animal.
Sin embargo, me gusta caracterizar la naturaleza como la índole del ser que nace.
Lo que somos, de entrada, eso es nuestra naturaleza: salvo Dios, que es Identidad, somos seres inidénticos con una tensión que nos conduce hacia nuestra identidad.
Esa tensión marca la definición de naturaleza.
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¿Qué entendemos por naturaleza?
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Aunque se puede hablar de naturaleza divina, naturaleza humana, o naturaleza animal, la noción de naturaleza debería reservarse propiamente a una realidad "física". Expliquémoslo.
Polo entiende la naturaleza en esa línea, cuando dice que una naturaleza es una tricausalidad física integrada por las causas material, formal y eficiente.
La noción de sustancia física es más elemental que la noción de naturaleza, pues en la sustancia física sólo encontramos causa material y causa formal, sin causa eficiente intrínseca.
Las sustancias físicas son entes hilemórficos: su forma se agota en informar la materia.
Más aún, la sustancia propiamente dicha es, según Polo, solo "un efecto" físico, un quark, un barion, un elemento del universo, incapaz de moverse por sí mismo.
Considerada así, físicamente, damos el nombre de "naturaleza" a la sustancia que es capaz de operaciones. Una naturaleza es pues una sustancia que tiene en sí un principio intrínseco de operaciones, es decir posee el movimiento en y a partir de sí misma.
Ésta debería ser la utilización propia del término "naturaleza", según Polo. Conviene no olvidarlo.
El vegetal es el ejemplo de naturaleza simple: tiene materia, forma y movimiento (movimiento en sus tres funciones de nutrición, reproducción y desarrollo)
Resumiendo, aunque la noción de naturaleza debería reservarse para la física, sin embargo, en el lenguaje corriente y habitualmente también en filosofía, se utiliza la noción de "naturaleza" no sólo para caracterizar una realidad física capaz de operaciones, sino para designar, en general, "la índole de un ser, en cuanto que es capaz de operaciones".
Por ejemplo, hablamos de la "naturaleza" divina para expresar lo que conocemos del ser de Dios.
Y decimos "naturaleza" humana para indicar que el hombre es de tal modo que, por sí mismo, hace tal u cual operación. Por ejemplo: tiene una naturaleza racional porque es capaz de pensar.
"La esencia de la persona humana". Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García. Ver también Genara Castillo : Futurizar el presente p. 20, nota 26.
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Aunque se puede hablar de naturaleza divina, naturaleza humana, o naturaleza animal, la noción de naturaleza debería reservarse propiamente a una realidad "física". Expliquémoslo.
Polo entiende la naturaleza en esa línea, cuando dice que una naturaleza es una tricausalidad física integrada por las causas material, formal y eficiente.
La noción de sustancia física es más elemental que la noción de naturaleza, pues en la sustancia física sólo encontramos causa material y causa formal, sin causa eficiente intrínseca.
Las sustancias físicas son entes hilemórficos: su forma se agota en informar la materia.
Más aún, la sustancia propiamente dicha es, según Polo, solo "un efecto" físico, un quark, un barion, un elemento del universo, incapaz de moverse por sí mismo.
Considerada así, físicamente, damos el nombre de "naturaleza" a la sustancia que es capaz de operaciones. Una naturaleza es pues una sustancia que tiene en sí un principio intrínseco de operaciones, es decir posee el movimiento en y a partir de sí misma.
Ésta debería ser la utilización propia del término "naturaleza", según Polo. Conviene no olvidarlo.
El vegetal es el ejemplo de naturaleza simple: tiene materia, forma y movimiento (movimiento en sus tres funciones de nutrición, reproducción y desarrollo)
Resumiendo, aunque la noción de naturaleza debería reservarse para la física, sin embargo, en el lenguaje corriente y habitualmente también en filosofía, se utiliza la noción de "naturaleza" no sólo para caracterizar una realidad física capaz de operaciones, sino para designar, en general, "la índole de un ser, en cuanto que es capaz de operaciones".
Por ejemplo, hablamos de la "naturaleza" divina para expresar lo que conocemos del ser de Dios.
Y decimos "naturaleza" humana para indicar que el hombre es de tal modo que, por sí mismo, hace tal u cual operación. Por ejemplo: tiene una naturaleza racional porque es capaz de pensar.
"La esencia de la persona humana". Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García. Ver también Genara Castillo : Futurizar el presente p. 20, nota 26.
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¿Es analógica la noción de naturaleza?
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Sí.
No es lo mismo la naturaleza de Dios, que es simple,
la naturaleza del hombre, que es dual,
y la naturaleza física, que es sencilla.
Propiamente "naturaleza" no se debe decir de Dios, porque naturaleza es la índole del ser que nace, de la criatura.
"Naturaleza" tiene algo que ver con la "necesidad". Es como una tendencia necesaria hacia la identidad de cada ser.
Dios es Idéntico. En Dios no hay tendencia.
Las criaturas son inidénticas. Tienden necesariamente hacia su identidad.
Es cierto que la naturaleza de Dios es su Misterio, su eternidad, que es necesaria. Pero al mismo tiempo Dios es Libre, con la libertad de Dios, nada se opone a su Identidad, a su Amor que es Dar trascendental, actividad presente en todas las actividades. Simplicidad absoluta.
La naturaleza física es una tensión necesaria, muy sencilla y "natural" del ser que llamamos primero. Reglada por el orden que Dios a puesto al universo.
En el hombre encontramos también una "necesidad", que es dual.
De un lado es la tensión que nace de una llamada libre a su identidad amorosa, que le hace buscar quién le hará feliz, su réplica divina.
De otro lado, en tanto que intracósmico, su cuerpo tiene la tensión natural propia del instinto animal.
La dualidad humana, la naturaleza humana, es libre y al mismo tiempo necesaria. Imagen de Dios.
Ver etiqueta 1.12.1 Naturaleza y libertad.
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Sí.
No es lo mismo la naturaleza de Dios, que es simple,
la naturaleza del hombre, que es dual,
y la naturaleza física, que es sencilla.
Propiamente "naturaleza" no se debe decir de Dios, porque naturaleza es la índole del ser que nace, de la criatura.
"Naturaleza" tiene algo que ver con la "necesidad". Es como una tendencia necesaria hacia la identidad de cada ser.
Dios es Idéntico. En Dios no hay tendencia.
Las criaturas son inidénticas. Tienden necesariamente hacia su identidad.
Es cierto que la naturaleza de Dios es su Misterio, su eternidad, que es necesaria. Pero al mismo tiempo Dios es Libre, con la libertad de Dios, nada se opone a su Identidad, a su Amor que es Dar trascendental, actividad presente en todas las actividades. Simplicidad absoluta.
La naturaleza física es una tensión necesaria, muy sencilla y "natural" del ser que llamamos primero. Reglada por el orden que Dios a puesto al universo.
En el hombre encontramos también una "necesidad", que es dual.
De un lado es la tensión que nace de una llamada libre a su identidad amorosa, que le hace buscar quién le hará feliz, su réplica divina.
De otro lado, en tanto que intracósmico, su cuerpo tiene la tensión natural propia del instinto animal.
La dualidad humana, la naturaleza humana, es libre y al mismo tiempo necesaria. Imagen de Dios.
Ver etiqueta 1.12.1 Naturaleza y libertad.
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¿Son equivalentes la sustancia, la naturaleza y la esencia, según Polo?
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No.
A veces se toman indistintamente y son muchos los textos, sobre todo aristotélicos o aristotélico-tomistas, en que no se aprecian muchas diferencias entre ellas.
¿En qué se distinguen según Polo?
Hay sustancias que no son naturalezas.
Son sustancias elementales (Polo las llama también sustancias naturadas). Son lo puramente elemental, lo que hoy son los quarks, los bariones, etc. Son meras sustancias. Puros efectos, pero no causas; puros efectos, o sea, que a su vez no causan. Las sustancias naturadas son sustancias carentes de naturaleza, brutas sustancias.
Hay otras sustancias superiores, justamente porque son también principo de operaciones.
Por ejemplo, las sustancias vivas, los vivientes del universo; o sea, un animal como sustancia, o una planta. Las sustancias superiores no se limitan a ser sustancias, sino que además son causas de. Llamamos naturaleza a esas sustancias: a la sustancia en tanto que principio de operaciones.
Si las sustancias elementales se caracterizan por su hilemorfismo (causa material + causa formal), las sustancias superiores se caracterizan por su tricausalidad (causa material + causa formal + causa eficiente intrínseca).
¿Y qué es el esencia? Para responder a esta pregunta debemos avanzar otra distinción: la que existe entre la esencia humana y la esencia física, o, como vamos a ver, el universo como esencia.
La esencia del universo no es otra cosa que la unidad ordenante que aparece con la causa final. El universo como esencia es justamente la totalidad causal. Polo la suele llamar tetracausalidad (material + formal + eficiente + final).
El universo es entendido así como una tetracausalidad.
La esencia del universo o el universo como esencia es la tetracausalidad, la unidad de orden y su cumplimiento necesario.
La unidad de orden en cuanto que unidad ordenante. Es la unidad como telos, como fin.
Si se entiende bien este orden intracósmico distinguiremos con facilidad por un lado, la esencia humana, y por otro lado el universo como esencia, ya que la persona humana es extracósmica.
Y también distinguiremos la esencia del universo del acto de ser del universo.
El acto de ser del universo es el primer principio, o ser primero. Es el ser trascendental que se distingue realmente de las causas predicamentales.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36.2, 37.2 y 38.4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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No.
A veces se toman indistintamente y son muchos los textos, sobre todo aristotélicos o aristotélico-tomistas, en que no se aprecian muchas diferencias entre ellas.
¿En qué se distinguen según Polo?
Hay sustancias que no son naturalezas.
Son sustancias elementales (Polo las llama también sustancias naturadas). Son lo puramente elemental, lo que hoy son los quarks, los bariones, etc. Son meras sustancias. Puros efectos, pero no causas; puros efectos, o sea, que a su vez no causan. Las sustancias naturadas son sustancias carentes de naturaleza, brutas sustancias.
Hay otras sustancias superiores, justamente porque son también principo de operaciones.
Por ejemplo, las sustancias vivas, los vivientes del universo; o sea, un animal como sustancia, o una planta. Las sustancias superiores no se limitan a ser sustancias, sino que además son causas de. Llamamos naturaleza a esas sustancias: a la sustancia en tanto que principio de operaciones.
Si las sustancias elementales se caracterizan por su hilemorfismo (causa material + causa formal), las sustancias superiores se caracterizan por su tricausalidad (causa material + causa formal + causa eficiente intrínseca).
¿Y qué es el esencia? Para responder a esta pregunta debemos avanzar otra distinción: la que existe entre la esencia humana y la esencia física, o, como vamos a ver, el universo como esencia.
La esencia del universo no es otra cosa que la unidad ordenante que aparece con la causa final. El universo como esencia es justamente la totalidad causal. Polo la suele llamar tetracausalidad (material + formal + eficiente + final).
El universo es entendido así como una tetracausalidad.
La esencia del universo o el universo como esencia es la tetracausalidad, la unidad de orden y su cumplimiento necesario.
La unidad de orden en cuanto que unidad ordenante. Es la unidad como telos, como fin.
Si se entiende bien este orden intracósmico distinguiremos con facilidad por un lado, la esencia humana, y por otro lado el universo como esencia, ya que la persona humana es extracósmica.
Y también distinguiremos la esencia del universo del acto de ser del universo.
El acto de ser del universo es el primer principio, o ser primero. Es el ser trascendental que se distingue realmente de las causas predicamentales.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36.2, 37.2 y 38.4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿Cómo podemos definir la naturaleza?
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Me permito avanzar una definición de naturaleza que me parece útil: naturaleza es el ser vivo en su estado inicial.
Pienso que esta definición sirve tanto para la noción "propia" de naturaleza como para la noción "extensiva".
Es decir, de una parte sirve para los seres vivos físicos, que son tricausalidades integradas por las causas material, formal y eficiente. Ésta es la noción "propia" de naturaleza, según Polo.
Y también sirve para designar la índole que caracteriza a cada ser vivo, lo que es capaz de hacer, aunque no sea un ser vivo físico : naturaleza de Dios, de los ángeles o naturaleza espiritual humana. Ésta es la noción "extensiva".
Me he inspirado en la definición que nos da Sellés, cuando dice que naturaleza es la dotación creatural del ser vivo.
Es lo que un ser vivo recibe de entrada.
Hay tres tipos de naturalezas según el tipo de vida :
naturalezas vegetativas
naturalezas sensitivas o animales
naturalezas humanas.
La naturaleza de un ser vivo es, por tanto, el principio de sus operaciones, su punto de partida.
Gracias a la naturaleza que recibe, el ser vivo se mueve con los movimientos propios de cada vida (cada vida, cada alma, tiene unas operaciones propias).
La naturaleza propiamente dicha es tricausal, es decir, consiste en una bicausalidad, (materia + forma) más una causa eficiente de operaciones propias.
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Me permito avanzar una definición de naturaleza que me parece útil: naturaleza es el ser vivo en su estado inicial.
Pienso que esta definición sirve tanto para la noción "propia" de naturaleza como para la noción "extensiva".
Es decir, de una parte sirve para los seres vivos físicos, que son tricausalidades integradas por las causas material, formal y eficiente. Ésta es la noción "propia" de naturaleza, según Polo.
Y también sirve para designar la índole que caracteriza a cada ser vivo, lo que es capaz de hacer, aunque no sea un ser vivo físico : naturaleza de Dios, de los ángeles o naturaleza espiritual humana. Ésta es la noción "extensiva".
Me he inspirado en la definición que nos da Sellés, cuando dice que naturaleza es la dotación creatural del ser vivo.
Es lo que un ser vivo recibe de entrada.
Hay tres tipos de naturalezas según el tipo de vida :
naturalezas vegetativas
naturalezas sensitivas o animales
naturalezas humanas.
La naturaleza de un ser vivo es, por tanto, el principio de sus operaciones, su punto de partida.
Gracias a la naturaleza que recibe, el ser vivo se mueve con los movimientos propios de cada vida (cada vida, cada alma, tiene unas operaciones propias).
La naturaleza propiamente dicha es tricausal, es decir, consiste en una bicausalidad, (materia + forma) más una causa eficiente de operaciones propias.
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¿Cuántos tipos de naturalezas hay?
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Hay tres tipos de naturalezas según el tipo de vida :
naturalezas vegetativas
naturalezas sensitivas o animales
naturalezas humanas.
La naturaleza es lo que un ser vivo es, de entrada, cuando aparece en el mundo.
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Hay tres tipos de naturalezas según el tipo de vida :
naturalezas vegetativas
naturalezas sensitivas o animales
naturalezas humanas.
La naturaleza es lo que un ser vivo es, de entrada, cuando aparece en el mundo.
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¿Qué precisiones son oportunas al abordar el tema de las naturalezas?
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Tenemos que ir con cuidado en el empleo de los términos, pues hay que hacer las distinciones oportunas, para no caer en formulaciones vagas que simplemente se escriben, pero no se entienden desde dentro.
Las naturalezas son tricausalidades : causa material + causa formal + causa eficiente.
Las naturalezas del universo devienen esencia del universo gracias a la causa final, que es el orden : así se despliega la unidad de orden.
Otra precisión importante : las sustancias elementales son las bicausalidades (materia + forma). Sin embargo cuando hablamos de "sustancia" del hombre nos estamos refiriendo al individuo como origen y principio de sus acciones.
La naturaleza del hombre también es tricausal. Lo que la distingue es el alma humana, que no es como la causa eficiente que mueve intrínsecamente a los animales y plantas.
El alma del hombre es causa eficiente + vida añadida (lo que se añade son los hábitos, las disposiciones libres de la persona).
De ahí que la esencia humana no sea como las esencias del universo, pues la esencia humana indica precisamente la "emergencia" de la naturaleza en hábitos (disposiciones libres, que no costumbres).
En el hombre los hábitos no están en el orden de la causalidad, pues son perfeccionamientos no debidos a la causa final sino a la persona que dispone, haciendo que la naturaleza se autoesencialice.
Polo propone considerar la esencia humana como autoperfección habitual.
Es la persona la que dispone, no la causa final.
Este planteamiento novedoso permite superar la visión de la libertad como mera espontaneidad natural y, al situarla en la persona, muestra mejor su semejanza con Dios.
Ver Cuaderno La esencia humana p. 75.2
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Tenemos que ir con cuidado en el empleo de los términos, pues hay que hacer las distinciones oportunas, para no caer en formulaciones vagas que simplemente se escriben, pero no se entienden desde dentro.
Las naturalezas son tricausalidades : causa material + causa formal + causa eficiente.
Las naturalezas del universo devienen esencia del universo gracias a la causa final, que es el orden : así se despliega la unidad de orden.
Otra precisión importante : las sustancias elementales son las bicausalidades (materia + forma). Sin embargo cuando hablamos de "sustancia" del hombre nos estamos refiriendo al individuo como origen y principio de sus acciones.
La naturaleza del hombre también es tricausal. Lo que la distingue es el alma humana, que no es como la causa eficiente que mueve intrínsecamente a los animales y plantas.
El alma del hombre es causa eficiente + vida añadida (lo que se añade son los hábitos, las disposiciones libres de la persona).
De ahí que la esencia humana no sea como las esencias del universo, pues la esencia humana indica precisamente la "emergencia" de la naturaleza en hábitos (disposiciones libres, que no costumbres).
En el hombre los hábitos no están en el orden de la causalidad, pues son perfeccionamientos no debidos a la causa final sino a la persona que dispone, haciendo que la naturaleza se autoesencialice.
Polo propone considerar la esencia humana como autoperfección habitual.
Es la persona la que dispone, no la causa final.
Este planteamiento novedoso permite superar la visión de la libertad como mera espontaneidad natural y, al situarla en la persona, muestra mejor su semejanza con Dios.
Ver Cuaderno La esencia humana p. 75.2
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¿Son la naturaleza divina y la naturaleza humana del mismo orden?
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No.
La naturaleza divina y la naturaleza humana no son naturalezas en el mismo sentido.
La naturaleza humana es susceptible de hábitos (disposiciones libres de la persona). La naturaleza humana puede crecer.
La naturaleza divina no crece. No es susceptible de hábitos.
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No.
La naturaleza divina y la naturaleza humana no son naturalezas en el mismo sentido.
La naturaleza humana es susceptible de hábitos (disposiciones libres de la persona). La naturaleza humana puede crecer.
La naturaleza divina no crece. No es susceptible de hábitos.
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¿Qué es la naturaleza humana?
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La naturaleza humana es la vida humana en su estado inicial.
Dicho de otra manera : la naturaleza humana es el carácter inicial de la dualidad de la vida humana.
No olvidemos que la vida humana es la dualidad de
la vida recibida de nuestros padres
y la vida añadida (vida espiritual)
por la persona.
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La naturaleza humana es la vida humana en su estado inicial.
Dicho de otra manera : la naturaleza humana es el carácter inicial de la dualidad de la vida humana.
No olvidemos que la vida humana es la dualidad de
la vida recibida de nuestros padres
y la vida añadida (vida espiritual)
por la persona.
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¿Es lo mismo decir esencia humana que naturaleza humana?
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No.
Expliquemos cómo se distingue la naturaleza o sustancia natural propia de cada persona humana, de la capacidad de automejoramiento, que es lo que llamamos propiamente esencia humana.
Cabe decir, en primer lugar, que el hombre es una sustancia natural capaz de autoperfección.
Un perro no se autoperfecciona, su naturaleza se despliega según el orden del universo. Es intracósmico.
La persona humana sí que se autoperfecciona.
Más que autoperfección podemos hablar de automejoramiento. En efecto, perfección tiene la connotación de algo "acabado", de despliegue "completo" de lo que una naturaleza es capaz de dar.
Pero el crecimiento humano es irrestricto, siempre se puede mejorar.
Esa capacidad de automejoramiento, esa potencialidad peculiar del hombre es lo que Polo llama esencia humana.
Es esencia libre cuyo ápice es el yo. Es el yo el que manda, la torre de control.
Y el yo activa la naturaleza humana, el dinamismo de la voluntad. Nótese cómo llamamos naturaleza a lo recibido de entrada (ver etiqueta 4.2).
La persona humana recibe una naturaleza que debe activar desde su yo.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.40.2). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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No.
Expliquemos cómo se distingue la naturaleza o sustancia natural propia de cada persona humana, de la capacidad de automejoramiento, que es lo que llamamos propiamente esencia humana.
Cabe decir, en primer lugar, que el hombre es una sustancia natural capaz de autoperfección.
Un perro no se autoperfecciona, su naturaleza se despliega según el orden del universo. Es intracósmico.
La persona humana sí que se autoperfecciona.
Más que autoperfección podemos hablar de automejoramiento. En efecto, perfección tiene la connotación de algo "acabado", de despliegue "completo" de lo que una naturaleza es capaz de dar.
Pero el crecimiento humano es irrestricto, siempre se puede mejorar.
Esa capacidad de automejoramiento, esa potencialidad peculiar del hombre es lo que Polo llama esencia humana.
Es esencia libre cuyo ápice es el yo. Es el yo el que manda, la torre de control.
Y el yo activa la naturaleza humana, el dinamismo de la voluntad. Nótese cómo llamamos naturaleza a lo recibido de entrada (ver etiqueta 4.2).
La persona humana recibe una naturaleza que debe activar desde su yo.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.40.2). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿Cómo se distingue lo humano de lo intracósmico?
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Las naturalezas intracósmicas (plantas y animales) están sujetas al orden del universo. Se despliegan según ese orden.
La naturaleza humana, siendo intracósmica (tenemos un cuerpo animal) es sobre todo extracósmica, pues no depende sólo del orden del universo (que nos produce jaquecas y reumatismos) sino que depende de las disposiciones de la persona.
La naturaleza humana está, de entrada, tipificada, tiene unos rasgos únicos, personales. Es un cuerpo que pertenece a una persona concreta, y no sólo un cuerpo con rasgos genéticos de la especie.
Lo humano se distingue de lo intracósmico no sólo porque la persona humana añade la vida espiritual a la vida que recibimos de nuestros padres (que es intracósmica, como la vida del animal). También naturalmente, es decir, de entrada, antes de que aparezca la vida espiritual, lo humano es distinto de lo intracósmico, porque la naturaleza humana es típica, pertenece a una sola mujer o a un solo hombre.
La naturaleza del elefante no es típica, pues no es un don otorgado a una persona, sino, sencillamente, un número de su especie.
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Las naturalezas intracósmicas (plantas y animales) están sujetas al orden del universo. Se despliegan según ese orden.
La naturaleza humana, siendo intracósmica (tenemos un cuerpo animal) es sobre todo extracósmica, pues no depende sólo del orden del universo (que nos produce jaquecas y reumatismos) sino que depende de las disposiciones de la persona.
La naturaleza humana está, de entrada, tipificada, tiene unos rasgos únicos, personales. Es un cuerpo que pertenece a una persona concreta, y no sólo un cuerpo con rasgos genéticos de la especie.
Lo humano se distingue de lo intracósmico no sólo porque la persona humana añade la vida espiritual a la vida que recibimos de nuestros padres (que es intracósmica, como la vida del animal). También naturalmente, es decir, de entrada, antes de que aparezca la vida espiritual, lo humano es distinto de lo intracósmico, porque la naturaleza humana es típica, pertenece a una sola mujer o a un solo hombre.
La naturaleza del elefante no es típica, pues no es un don otorgado a una persona, sino, sencillamente, un número de su especie.
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¿Puede mejorarse la naturaleza humana?
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El hombre puede crecer por sí mismo, libremente, porque es radicalmente libre. Por eso descubre alternativas, modos de vida mejores, que no los descubriría si estuviera "determinado" por su naturaleza a vivir de un modo concreto (como las tortugas).
El arte o la ciencia de ese crecimiento libre es la ética.
Me parece importante no olvidar que la persona está por encima de la naturaleza. No es que tengamos que ser mejores porque nos lo pide nuestra naturaleza. Tenemos que ser mejores porque somos personas, y nos lo piden las demás personas.
Ser persona es vivir-con otros, ser personas.
Los animales no deben ser "mejores", sino que siguen meticulosamente lo que está determinado por su naturaleza.
La "naturaleza" es lo que la creatura recibe de entrada, al ser creada. La naturaleza humana que la persona humana recibe, está abierta, es libre, por eso la persona puede autoperfeccionarse, mejorar su naturaleza, hacerla crecer, esencializarla.
El hombre perfecciona su naturaleza, se autoperfecciona, adquiriendo los hábitos que mejoran su inteligencia y su voluntad.
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El hombre puede crecer por sí mismo, libremente, porque es radicalmente libre. Por eso descubre alternativas, modos de vida mejores, que no los descubriría si estuviera "determinado" por su naturaleza a vivir de un modo concreto (como las tortugas).
El arte o la ciencia de ese crecimiento libre es la ética.
Me parece importante no olvidar que la persona está por encima de la naturaleza. No es que tengamos que ser mejores porque nos lo pide nuestra naturaleza. Tenemos que ser mejores porque somos personas, y nos lo piden las demás personas.
Ser persona es vivir-con otros, ser personas.
Los animales no deben ser "mejores", sino que siguen meticulosamente lo que está determinado por su naturaleza.
La "naturaleza" es lo que la creatura recibe de entrada, al ser creada. La naturaleza humana que la persona humana recibe, está abierta, es libre, por eso la persona puede autoperfeccionarse, mejorar su naturaleza, hacerla crecer, esencializarla.
El hombre perfecciona su naturaleza, se autoperfecciona, adquiriendo los hábitos que mejoran su inteligencia y su voluntad.
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¿Pueden surgir novedades en el universo físico?
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El universo físico no se auroperfecciona.
Sin embargo, es posible que surjan cosas nuevas, susceptibles de más orden y belleza.
La evolución es un caso de más o menos ordenación.
Pero atención, el mayor orden del universo, no se puede confundir con la autoperfección que se da a sí misma la persona adquiriendo hábitos buenos, que no son del orden del universo, sino que emergen como disposiciones libres de la persona.
La naturaleza del universo no es autoperfección, pues todo está ordenado por la causa final, por el orden que rige el universo.
No se añade, pues, ninguna perfección, es sencillamente el orden del universo que rige y que hace que existan en su interior las distintas naturalezas vegetativas, animales y humanas.
Las naturalezas intracósmicas nacen según el orden del universo.
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El universo físico no se auroperfecciona.
Sin embargo, es posible que surjan cosas nuevas, susceptibles de más orden y belleza.
La evolución es un caso de más o menos ordenación.
Pero atención, el mayor orden del universo, no se puede confundir con la autoperfección que se da a sí misma la persona adquiriendo hábitos buenos, que no son del orden del universo, sino que emergen como disposiciones libres de la persona.
La naturaleza del universo no es autoperfección, pues todo está ordenado por la causa final, por el orden que rige el universo.
No se añade, pues, ninguna perfección, es sencillamente el orden del universo que rige y que hace que existan en su interior las distintas naturalezas vegetativas, animales y humanas.
Las naturalezas intracósmicas nacen según el orden del universo.
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El cuerpo humano, ¿es intracósmico o extracósmico?
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No somos entes o esencias intracósmicas: estrictamente no lo somos.
Parece que entonces problematizamos el sentido físico del cuerpo humano, como si nuestro cuerpo fuera sólo una idea, o un sueño, ajeno a la persona que somos.
Por eso debemos aclarar inmediatamente que el cuerpo humano no es estrictamente “independiente” del cosmos.
Para entender cómo el cuerpo humano es a la vez intracósmico y extracósmico debemos comprender bien la noción de naturaleza en sentido poliano.
Las naturalezas en sentido poliano son físicas, son tricausalidades, sí son propiamente intracósmicas, pero la naturaleza humana, siendo también física (pues recibimos un cuerpo físico de nuestros padres, capaz de imaginación, como los perros también imaginan), siendo también física, digo, la naturaleza humana, es personalmente esencializable (por eso es humana, si no, sería animal).
La persona puede esencializar, hacer suya, la naturaleza física que es su cuerpo.
Es un cuerpo humano porque es potencialmente esencializable.
Cada persona humana (que es extracósmica) puede hacer suya la naturaleza física humana en la que subsiste, la suya concreta, esencializándola, sacándola del universo e insertándola en su "mundo" humano.
Entendámonos. El cuerpo humano, el embrión humano o el cigoto humano, no empiezan a ser personas cuando aparece la inteligencia, sino que pertenecen, desde la concepción, a una persona humana concreta, y por eso son potencialmente esencializables. Son vida humana de una persona concreta, desde el momento de la concepción.
En definitiva, y para responder a la pregunta, el cuerpo humano es intracósmico en cuanto que es un ente físico y es extracósmico en cuanto que es el cuerpo esencializado de una persona humana libre.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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No somos entes o esencias intracósmicas: estrictamente no lo somos.
Parece que entonces problematizamos el sentido físico del cuerpo humano, como si nuestro cuerpo fuera sólo una idea, o un sueño, ajeno a la persona que somos.
Por eso debemos aclarar inmediatamente que el cuerpo humano no es estrictamente “independiente” del cosmos.
Para entender cómo el cuerpo humano es a la vez intracósmico y extracósmico debemos comprender bien la noción de naturaleza en sentido poliano.
Las naturalezas en sentido poliano son físicas, son tricausalidades, sí son propiamente intracósmicas, pero la naturaleza humana, siendo también física (pues recibimos un cuerpo físico de nuestros padres, capaz de imaginación, como los perros también imaginan), siendo también física, digo, la naturaleza humana, es personalmente esencializable (por eso es humana, si no, sería animal).
La persona puede esencializar, hacer suya, la naturaleza física que es su cuerpo.
Es un cuerpo humano porque es potencialmente esencializable.
Cada persona humana (que es extracósmica) puede hacer suya la naturaleza física humana en la que subsiste, la suya concreta, esencializándola, sacándola del universo e insertándola en su "mundo" humano.
Entendámonos. El cuerpo humano, el embrión humano o el cigoto humano, no empiezan a ser personas cuando aparece la inteligencia, sino que pertenecen, desde la concepción, a una persona humana concreta, y por eso son potencialmente esencializables. Son vida humana de una persona concreta, desde el momento de la concepción.
En definitiva, y para responder a la pregunta, el cuerpo humano es intracósmico en cuanto que es un ente físico y es extracósmico en cuanto que es el cuerpo esencializado de una persona humana libre.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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