¿Cuáles son los 4 grandes bloques temáticos en los que Aristóteles organiza las ciencias?
1. La filosofía primera o ciencia de lo radical (que la tradición ha llamado metafísica y que Polo amplía con la antropología trascendental).
2. Las filosofías segundas del ser vivo (psicología).
3. Las filosofías segundas del ser inerte (física).
4. Las filosofías segundas del hombre.
Filosofías segundas prácticas: técnica, política y ética.
Filosofías segundas teóricas: filosofía de la ciencia (lógica).
Pues bien, Polo sostiene que la Antropología no es filosofía segunda, sino primera.
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¿Por qué dice Polo que Aristóteles es el gran organizador de la Filosofía?
Porque es el autor de la primera constitución de las diversas ciencias filosóficas que se han mantenido a lo largo de la historia.
Establece que la filosofía primera es el estudio del ente, consecuente al descubrimiento admirativo de lo estable, de lo que no cambia. La ciencia de la realidad radical, de lo primero (que la tradición llamará metafísica).
Sin embargo, el ente se dice de muchas maneras. Esto comporta que la filosofía se abra a una pluralidad temática.
Tema destacable es el ente vivo.
Aristóteles ha entendido la peculiaridad de la vida al descubrir el par potencia-acto.
Se dio cuenta que conocer es despertarse, pasar de potencia a acto. Y eso es vivir, ser ente que crece.
La forma superior de vida es el conocimiento intelectual (crecimiento irrestricto), por eso el estudio del conocimiento forma parte de la filosofía primera.
Las filosofías segundas son las que tienen que ver con el tiempo.
El acto de conocer es atemporal, su ciencia es filosofía primera y es la culminación de una ciencia segunda, la psicología, que es la ciencia aristotélica que estudia el ser vivo.
Otra filosofía segunda es la física, que estudia los entes reales no vivos.
El ente vivo justifica una investigación que constituye un bloque temático en el que confluyen varias filosofías segundas:
la biología, que trata del animal y de los vivientes de nivel inferior, los vegetales.
Otro campo temático es el de las ciencias del hombre, las filosofías segundas del animal dotado de noús (el hombre) que se dividen en dos grandes grupos según tengan que ver con la razón práctica (y la libertad) o con la razón teórica.
La razón práctica es el uso de la razón (en el ámbito de la libertad) para regular la acción :
en vistas a lograr resultados: la técnica;
para asegurar la convivencia: la política;
para bien conducir la vida: la ética.
El estudio de la ciencia, o del uso teórica de la inteligencia, se llama lógica y tiene varios tipos, por ejemplo:
la tópica (las convicciones humanas) y la retórica (comparación de opiniones).
Como una buena ama de casa, Aristóteles sabe organizarse.
Sin embargo, Polo propone considerar la Antropología no como filosofía segunda, sino como filosofía primera.
Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.79..3-82.4
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¿Dónde está la línea de sutura entre la filosofía cristiana y la filosofía griega?
En la convicción que tienen los griegos de que el hombre pertenece al universo, considerándolo como un ser intracósmico.
La filosofía cristiana no puede aceptar que el hombre sea un ser que se explique como perteneciente al universo.
Por ejemplo, la idea de que el alma humana es directamente creada por Dios, que es una tesis de la filosofía medieval cristiana, ya saca al alma del universo. Si es creada directamente por Dios no está incluída en la creación del universo.
¿El hombre pertenece al universo? No.
La interpretación de la antropología como filosofía segunda en rigor es la consideración del hombre como un ser intracósmico, es decir, que pertenece al universo.
De ahí que Polo sostenga que la antropología es filosofía primera.
El hombre no es un modo de ser del universo.
El ser del universo es distinto del ser persona humana.
Metafísica y Antropología son filosofías primeras. Distintas.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36.3). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
Para saber más ver
Etiqueta 2.12.1 : filosofía primera y filosofía segunda
Etiqueta 7.8 : filosofía cristiana
Etiqueta 1.10 : el hombre
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¿Le viene de fuera la perfección a la esencia humana?
No.
La esencia del universo se perfecciona extrínsecamente. Pero la esencia humana crece desde dentro.
La esencia del universo es la tetracausalidad, la unidad de orden, o dicho de otra manera, la consideración del cosmos como perfecto.
La perfección del universo es extrínseca a los elementos, a las sustancias, que lo componen.
Las sustancias naturales intracósmicas son perfeccionadas por algo extrínseco a ellas que es la unidad de orden, dentro la cual están.
En el sistema ecológico unas cosas tienen que ver con otras, unos vivientes tienen que ver con otros vivientes, de tal manera que se constituye un orden, con un valor causal (la causa final).
Cada naturaleza cumple el orden según la causa final.
La unidad de orden es común a todas las sustancias, es la organización de todas las sustancias.
En el hombre no es así.
En el hombre la perfección se la da él a sí mismo, a través de sus propios actos.
Es una perfección propia a cada hombre.
De ahí que digamos que la naturaleza del hombre es esencializable, pues cada persona humnana se da su perfección, esencializa lo que ha recibido de entrada, su naturaleza.
En cambio, las sustancias naturales no son esencializables, sino que son sencillamente ordenables.
La esencia humana así entendida es una esencia superior a la esencia universo.
Lo que la distingue es su autoperfectibilidad.
El hombre es una sustancia natural capaz de autoperfección. Consigue su perfección en una redundancia sobre sí misma (¡los hábitos!).
El hábito es la perfección de la naturaleza humana.
Al ejercer el hombre su operatividad natural entonces adquiere hábitos: los hábitos intelectuales, o bien los hábitos de la voluntad, que son las llamadas virtudes morales, y también incluso las tenencias categoriales.
El hombre no es intracósmico.
Cada persona constituye su esencia en una redundancia sobre sí misma, una autoperfección que depende de su libertad.
Las sustancias naturales intracósmicas son perfeccionadas por algo extrínseco a ellas: el orden en el que están.
El hombre se perfecciona desde su interior, desde su libertad.
Esa autoperfectibilidad distingue la esencia humana respecto del universo como esencia.
Correlativamente tendremos que estudiar el acto de ser que corresponde a la esencia humana.
A la esencia del universo le corresponde el acto de ser como primer principio.
Ahora, en el caso del hombre, el acto de ser no es un primer principio, sino que es la persona.
La persona es aquel acto de ser cuya esencia es una naturaleza autoperfectiva.
En el hombre la perfección se la da él a sí mismo, a través de sus propios actos.
Pero la fuente de la perfección son los hábitos superiores trascendentales (no esenciales): sindéresis, hábito de los primeros principios, sabiduría y gracia. Hábitos recibidos de Dios, que no cesan.
A la superioridad de la esencia humana le corresponde una superioridad en el orden del ser: el ser personal (con cuatro radicales que se convierten entre sí: co-ser, libertad, inteligir, amar).
Aunque en rigor habría que decirlo al revés: porque se trata de un ser superior, de una trascendentalidad superior a la metafísica, es por lo que la esencia humana es superior a la esencia del universo.
De ahí que la esencia humana reciba nombres distintos según los cuator trascendentales personales.
Del co-ser : esencia como manifestación.
De la libertad: esencia como disponer.
Del inteligir: esencia como iluminar.
Del amar: esencia como aportar.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p. 39-41). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
Para saber más:
Etiqueta 1.9.2 Preguntas sobre los hábitos
Etiqueta 4.0 Esencia extramental
Etiqueta 4.1 Sustancia
Etiqueta 6.1.2 El disponer esencial
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¿Es intracósmica la esencia humana?
No.
La esencia de la persona humana no se confunde con el universo.
Hay dos modos de ser creados, dos tipos, dos actos distintos de ser: el acto de ser humano, que es libertad, que es ser persona humana y el acto de ser tomado como primer principio, que es ser sencillamente, sin libertad.
Y correlativamente a esos dos modos de ser, se distinguen dos esencias: la esencia humana y el universo como esencia.
El universo como esencia es distinto de la esencia humana.
El universo como esencia no es libre. Depende físicamente del primer principio, del ser sencillo que Dios ha querido que sea y que se despliega según el orden que Dios le ha dado.
Ese orden, la unidad de orden, el análisis del ser sencillo según las cuatro causas, es lo que llamamos universo como esencia.
El hombre, sin embargo, viviendo en el cosmos, siendo también una sustancia cósmica, no depende sólo del ser del universo, del primer principio, pues tiene en sí mismo la capacidad de autoperfeccionarse, libremente, dando sentido amoroso, si quiere, a su existencia. Por eso decimos que el hombre es extracósmico.
Nuestra esencia no deriva del universo.
Ni del mono, ni del renacuajo.
O diciéndolo de otra manera, la esencia humana es dual: recibimos de nuestros padres una vida cósmica y recibimos directamente de Dios una vida extracósmica, un ser personal libre que se añade novedosamente manifestando libremente su querer.
¡Qué dignidad, amigo mío!
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.35.2 y 40.2). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿El cuerpo humano es intracósmico o extracósmico?
No somos entes o esencias intracósmicas: estrictamente no lo somos.
Parece que entonces problematizamos el sentido físico del cuerpo humano, como si la materialidad de nuestro cuerpo no fuera humana. Como si fuéramos ángeles.
Sería una visión incorrecta porque el cuerpo humano no es estrictamente independiente del cosmos.
Para entender cómo el cuerpo humano es a la vez intracósmico y extracósmico debemos aclarar la noción de naturaleza. (ver etiqueta 4.2 naturalezas).
Las naturalezas sí son intracósmicas, pero la naturaleza humana es personalmente esencializable (por eso es humana, si no, sería animal).
Cada persona humana (que es extracósmica) puede hacer suya la naturaleza humana en la que subsiste, la suya concreta, esencializándola, sacándola del universo e insertándola en su "mundo" humano.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.36). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Es lo mismo decir esencia humana que naturaleza humana?
No.
Expliquemos cómo se distingue la naturaleza o sustancia natural propia de cada persona humana, de la capacidad de automejoramiento, que es lo que llamamos propiamente esencia humana.
Cabe decir, en primer lugar, que el hombre es una sustancia natural capaz de autoperfección.
Un perro no se autoperfecciona, su naturaleza se despliega según el orden del universo. Es intracósmico.
La persona humana sí que se autoperfecciona.
Más que autoperfección podemos hablar de automejoramiento. En efecto, perfección tiene la connotación de algo "acabado", de despliegue "completo" de lo que una naturaleza es capaz de dar.
Pero el crecimiento humano es irrestricto, siempre se puede mejorar.
Esa capacidad de automejoramiento, esa potencialidad peculiar del hombre es lo que Polo llama esencia humana.
Es esencia libre cuyo ápice es el yo. Es la esencia la que manda, la torre de control
Y el yo activa la naturaleza humana, el dinamismo de la voluntad. Nótese cómo llamamos naturaleza a lo recibido de entrada (ver etiqueta 4.2). La persona humana recibe una naturaleza que debe activar desde su yo.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.40.2). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿Es importante esta etiqueta 1.5 dedicada a la distinción?
Polo es el filósofo de la distinción.
Esta etiqueta es una de las más importantes de nuestro blog.
En efecto, el descubrimiento más alto de la filosofía cristiana, con Tomás de Aquino, es "la distinción" entre acto de ser y esencia, que caracteriza a cada criatura.
Distinción que significa al mismo tiempo dependencia, pues la esencia depende del acto de ser.
Polo prolonga ese descubrimiento ampliando la distinción. En efecto, además de la distinción con su esencia, Polo atiende a otras distinciones en el interior del acto de ser personal.
Ya es conocido cómo nuestro filósofo distingue entre el acto de ser personal (ser segundo) y el acto de ser del universo (ser primero) (Ver etiqueta 1.1.1 pinchando aquí).
Pero más importante aún es ampliar la distinción "en" el acto de ser personal.
El acto de ser personal está también abierto o dualizado por dentro, es decir, no sólo se distingue de su esencia sino que además se distinguen dentro de él otras dualidades.
Cuatro son los radicales trascendentales del ser personal que se dualizan entre sí.
Y cada radical trascendental es asímismo dual, con dos miembros que se dualizan en él.
Se amplían así la distinción y las distinciones.
Y si osamos pensar a Dios descubriremos que la distinción más alta es la distinción intratrinitaria.
Dios es el absolutamente Distinto "en" sí. Es eternamente distinto "en" tres Personas.
Como ven, es importante que nos hagamos muchas preguntas sobre lo que es la distinción.
Si me ayudan, iremos aprendiendo juntos.
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¿Qué célebre sentencia aristotélica asegura al filósofo para no recaer en el monismo y resaltar la importancia de la distinción en filosofía?
Franz Brentano (1838-1917) filósofo alemán, llamó la atención sobre una sentencia aristotélica que se ha hecho célebre.
Dice así : tò ón légetai polachós ; el ente se dice de muchas maneras.
Polo, filósofo de la distinción, insiste en que el ente hay que entenderlo de modo plural.
El ente no es mónon, no es único; se dice de muchas maneras.
Glosa a Polo en Introducción a la Filosofía, capítulo 6, p.78.4
Verlo aquí.
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¿Por qué se llama a Polo el filósofo de la distinción?
Porque sienta como axioma central de su filosofía la distinción entre el ser creado y el Increado.
En este punto profundiza en la formulación de Tomás de Aquino S.Th. I, q. 44, a. 1, c.
La filosofía griega "unifica" prematuramente, ya sea brutalmente, como Parménides, o idealmente, como Platón, o primando la substancia, como Aristóteles.
Polo, distingue.
Dice por ejemplo : "o se sienta como axioma central que el ser se divide en creado e increado, o no se sale del planteamiento griego".
Este axioma central hay que completarlo en Antropología pues distingue en sentido trascendental entre las criaturas humanas y las criaturas que no son humanas.
Es decir, el ser creado es libre (personal) o no libre (ser del universo).
La Antropología de Polo distinguirá además cuatro trascendentales en cada persona humana que se dualizan y se abren a Dios, a los demás y al universo. Es toda una constelación de distinciones.
Y en Metafísica, el axioma central habrá que completarlo distinguiendo
principio de identidad, (Dios)
principio de causalidad trascendental
y principio de no contradicción (la persistencia del ser del universo).
Polo es inconformista. Es un filósofo distinguido.
Conclusión: para Polo la distinción es trascendental.
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¿Qué significa "otro"?
"Otro" tiene un significado antropológico de gran calado.
Otro, en el lenguaje usual tiene varias significaciones :
« otro que X » (diferente)
« otra realidad que » (distinto)
« cierta multiplicación de lo uno » (uno más o uno-otro).
Todos estos significados ofrecen como denominador común alguna referencia comparativa.
En Antropología trascendental I, p.130, Polo desecha la noción de "diferencia" haciendo ver que es meramente lógica y, por tanto, no es trascendental.
No utilizaremos, pues, el término "diferencia" para designar "lo otro real", sino "lo pensado".
La diferencia es el modo propio de discernir entre objetos pensados.
La diferencia pura es lo pensado.
En lo pensado no hay ser.
Hay menos ser en lo pensado que en el cerebro de una mosca.
El pensar sí es. Pero "lo pensado" es irreal. Es diferencia pura.
"Otro", sin embargo, es el término que utilizaremos para designar la "distinción real".
La distinción es trascendental. (La distinción pura es la Trinidad).
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¿Qué es lo otro?
Lo otro es la distinción pura.
Dios es el Otro Absoluto. Distinción pura de tres Personas.
A partir de ahí, utilizaremos la noción de "otro" para designar las distinciones reales.
Sin olvidar que la "distinción" marca también la "dependencia" entre los seres creados.
Diremos, que una planta es "diferente" de otra planta, en cuanto que pensada. Un tulipán pensado depende muy poco de una rosa pensada.
Ser distinto, sin embargo, es depender. Más distinción, más dependencia.
Nuestra máxima distinción y dependencia es nuestra distinción de Dios.
Un ejemplo : la esencia es distinta del ser pues depende realmente del ser.
Las personas dependemos unas de otras.
Y dependemos absolutamente del Otro.
La noción de otro o noción de distinción la encontraremos siempre en el filosofar.
Especialmente significativa es la noción de "otro" como bien. Dependo del aire para respirar. El aire es un bien para mí. Es lo otro que necesito.
Otro equivale aquí, en su sencillez, a la noción de bien (Jorge Mario Posada).
La noción de otro equivale a la noción de bien en orden a la realización del ser. El ser nunca está definitivamente consumado. Necesita del otro, de los otros, del Otro.
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¿Es Dios el absolutamente Otro?
Dios es el absolutamente Otro, pero no en el sentido de que sea tan diferente de nosotros que sea imposible de conocer.
Algunos se extasían hablando del Otro, como Misterio. Vaciando el Misterio de contenido.
Dios es Otro, porque es absolutamente distinto.
Lo es por dentro, en la Unidad de tres Personas.
Cada Persona divina es distinta de las Otras en perfecta unidad.
Y Dios es absolutamente distinto hacia fuera, cuando crea otras personas.
La persona humana se sabe distinta por dentro, dual. Busca en su intimidad el quién, el otro, que le diga quién es, que acepte su don. Y no lo encuentra.
En su intimidad, la persona se encuentra sola.
Dios, cuando la llama, cuando la crea, se hace el Otro para ella. Por eso, Dios es el absolutamente Otro, el siempre Otro para la persona humana.
Las demás personas son también "otras", pero sólo hasta un cierto punto. En efecto, son "otras" relativamente porque, o se mueren, o no nos saben decir todo lo que seremos. El absolutamente y siempre Otro es Dios.
Avancemos un poco más en nuestro razonamiento y nos asombraremos al distinguir además entre el ser personal, que es libre, y el ser del universo, que no lo es.
Los entes del universo se distinguen unos de otros "sencillamente" al cumplirse el orden creado.
Las personas humanas se distinguen libremente, cuando el don de sus vidas es aceptado por Dios.
Persona creada significa que en su interior, que en su dualidad o distinción íntima, no encuentra al "otro" que aceptará su don. Es decir, que su dependencia de Dios no es como la de los entes del universo, sino que la persona debe libremente destinarse, a través del don de su vida.
Según Polo, Dios es el absolutamente Distinto. El absolutamente Otro.
El hombre depende absolutamente de Dios. Dios es distinto absolutamente del hombre.
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¿Qué es ser distinto?
Ser distinto, en las criaturas, es depender.
Cuanta más dependencia, más distinción.
El ser libre depende más de Dios que una planta.
La planta es creada como es. Sin embargo, el ser libre necesita la asistencia de Dios para continuar moviéndose en el espacio de la máxima amplitud.
Luego, cuanta más libertad, más dependencia.
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¿Qué es ser diferente?
Ser diferente es no depender.
En Antropología trascendental I, p.130, Polo desecha la noción de "diferencia" haciendo ver que es meramente lógica y, por tanto, no es trascendental.
No utilizaremos, pues, el término diferencia para designar "lo otro real", sino lo pensado.
La diferencia es el modo propio de discernir entre objetos pensados.
La diferencia pura es lo pensado.
Así se entiende lo dicho: ser diferente es no depender.
El caballo pensado no depende del jinete pensado.
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¿Cuál es la diferencia pura con el ser?
La diferencia pura con el ser es la mismidad del pensamiento.
El pensar depende del que piensa, pero "lo pensado" es solo la mismidad. Es irreal.
No es que no exista, porque hay una distinción mínima entre el pensar y lo pensado. Pero esa distinción es tan mínima que se llama mismidad.
La "actualidad" es la diferencia pura con el ser. Lo que "hay".
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¿Qué es la separación?
Separación es la distinción de lo que existe.
Es claro que los seres creados se distinguen realmente unos de otros. Están separados entre sí y separados de Dios. Dependen de Dios.
El gran Misterio de Dios es que en su intimidad hay distinción sin separación.
A nosotros nos interesa profundizar en el conocimiento de la separación o distinción de las criaturas.
Los clásicos hablaban de una separación de las substancias.
Y descubren también que el intelecto personal se separa con una separación que es distinta de la separación de la sustancia.
Así, el intelecto personal, que es mejor llamarlo inteligir personal, es separado de su tema.
Reservo el término "alejamiento" para designar la independencia, la separación culpable, el error peculiar de la libertad que no quiere depender de Dios, buscando su autorrealización. Lo que en moral se llama pecado.
El 30 de junio 2010 celebramos los 50 años de independencia. Hay un dicho congolés que dice: "los belgas se fueron dejándonos en la más completa independencia".
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¿Está la sustancia separada?
Aristóteles dice que el intelecto es lo que está totalmente separado.
Esto Tomás de Aquino lo glosa de una manera muy aguda, pues dice que el intelecto agente está tan separado como la sustancia pero más, o sea, de otra manera.
En efecto, la sustancia está separada para seguir siendo sustancia; en cambio, el intelecto agente está separado para poderlo entender todo, y por eso se puede decir que el intelectus puede hacerse todas las cosas.
La noción de sustancia, como el resto de las categorías, hay que reservarla para el ámbito de la realidad física.
(ver etiqueta 4.1)
Sustancia es cualquier compuesto hilemórfico, es decir, cualquier compuesto de materia y forma.
La forma "separa" la sustancia de la indeterminación de la materia.
Ya se ve que es una "separación" ínfima, pues está regida por el orden del universo.
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¿Cuál es la distinción radical en el hombre?
La distinción real entre ser y esencia es la dualidad clásica, que explica tradicionalmente el carácter creado del hombre.
En efecto, no soy un ser solo arrojado a la existencia o una esencia aislada que se pasea entre bosques y estrellas. Soy lo que soy (esencia) porque mi ser no cesa. Soy dual, porque ese no cesar no viene de mí (de mi esencia) sino de Dios, que sigue dándome el ser.
Pues bien, para Polo existe una distinción aún más radical que la distinción entre esencia y acto de ser.
Es un añadido de la doctrina poliana a la filosofía creacionista.
El hombre se distingue de Dios, claro está, por ser compuesto de ser y esencia (Dios es identidad, en Dios no hay composición), pero en el caso de la persona humana existe una dualidad aún más radical: la distinción entre el ser personal y sus hábitos superiores (que llamamos personales o existenciales).
La ser personal humano se dualiza gracias a esos hábitos que son la sindéresis, el hábito de los primeros principios reales, el hábito de sabiduría y la gracia, abriéndose hacia fuera y hacia dentro.
No podemos hablar pues de "una sola" dualidad radical. La persona humana es una constelación de dualidades. Pero si me ponen ustedes en un aprieto les diré que la formulación que prefiero es la siguiente:
La dualidad radical es "la intimidad"
que tiene dos miembros,
la apertura interior (además y libertad),
y la apertura hacia dentro (intelegir y amar).
Además, libertad, inteligir y amar son los cuatro radicales o trascendentales personales descubiertos por Polo.
Los hábitos superiores muestran el inagotable ser además de esa distinción radical de la persona humana, el desbordarse de su actividad existencial ; co-ser siempre más.
Abrirse eterno a Dios, a los demás y al mundo.
Glosa a Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, p. 338
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¿Cómo entender que la criatura se distingue más de Dios que de la nada?
Las criaturas vuelven con facilidad a la nada. Un mosquito, una rana,un dinosaurio, desaparecen de la existencia más rápido que las goticas del rocío.
Sin embargo, nunca se confunden con Dios.
Son lo que Dios quiere, dependen de Dios, distinguiéndose de Dios.
Y cada ser humano se distingue más de Dios que de su esencia.
En efecto, cambiamos fácilmente. Incluso nos convertimos. ¡No pareces el mismo, nos dicen! La manifestación de nuestro ser, a la que llamamos esencia, crece o decrece.
En cambio, lo que nos hace ser eternamente es el destino recibido de Dios.
Esa es mi más grande distinción.
Mi vocación.
¿Quién seré?
Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 87. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Es crear producir algo de la nada?
Crear es mucho más.
El artista "crea" una obra de arte en un sentido diferente.
El artista "produce" algo de la nada, si entendemos por nada que la página está en blanco y escribimos una novela.
Pero crear propiamente dicho está en el orden del ser: el ser, en tanto que creado, comienza y depende.
Más que distinguirse de la nada (que se distingue), se distingue de Dios.
El ser creado es ad extra de Dios, más que extra nihilum.
Si Dios y la criatura no se distinguen, la criatura no se distingue de la nada.
La creación es una dependencia absoluta de Dios.
La creación artística es una dependencia relativa del pintor o del músico o de usted cuando escribe poemas.
Sus poesías deben más a Dios que a usted, amigo poeta.
Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 87. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Cómo enfoca Polo la índole creada del ser?
La filosofía cristiana ha formulado la índole creatural del ser distinguiendo realmente la esencia del ser.
Cada cosa es creada porque no tiene el ser como algo propio.
Polo encuentra otro enfoque: la previa distinción entre el ser creado e increado.
Ahora, con Polo, lo que prima es el ser. Centramos la atención en el ser, y nos damos cuenta de que el ser no es solamente un certificado que permita a las esencias de existir.
El ser es rico, es "distinto" de Dios, tiene una "distinción" antes de ser una cosa u otra, antes de entrar en composición con su esencia.
El ser creado es, de entrada, libre (persona) o no libre (universo).
Es en la raíz, radicalmente, que comienza el ser, dependiendo de Dios. Después seremos elefantes, músicos o malvados, pero justo al ser creados somos "distintos" de Dios. Ésta es la primera distinción que hace que un ser sea creado y no originario.
Mi más profunda riqueza es una predilección personal de mi Creador, que quiso mi libertad.
Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 88. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
¿Cuáles son los tipos primeros de ser?
Clásicamente se consideran dos tipos primeros de ser: Dios y la criatura.
Dios es el principio real de identidad. Sólo Dios es idéntico.
La criatura es el principio real de no contradicción (refiriéndonos al ser del universo).
Polo profundiza en esta distinción aplicándola al hombre, cosa que no se le había ocurrido a Norberto del Prado, ni a Gilson, ni a Cornelio Fabro.
Es muy conveniente hacerlo y es lo que Polo propone: profundizar en el planteamiento tomista.
En efecto, el ser del hombre no es estrictamente el ser como fundamento (principio real de no contradicción). El ser del hombre es libertad. Es además.
Luego no hay dos tipos primeros de ser, sino tres: Dios, hombre y universo.
El hombre es extracósmico.
Inspirado al leer la esencia de la persona humana. p.34.3 – 35. Se trata de unas notas sacadas de la conferencia dictada por Polo el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García
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¿Qué fórmula nos hace niños?
La fórmula siguiente reaviva nuestra humildad:
La criatura (niña al fin y al cabo), comienza y depende.
Para saber más :
Etiqueta 1.5: distinción
Etiqueta 1.6.1: ser creado.
Etiqueta 1.7: distinción acto de ser-esencia.
Etiqueta 3.1.1: comenzar.
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¿A quién está reservada la unidad trascendental?
A Dios.
La unidad trascendental será tratada en la etiqueta 1.14.
Inspirado en Notas y glosas sobre la creación y los trascendentales. Juan A. García González. Miscelánea poliana nº 11. Glosa 2, p. 88. Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Se puede hablar de "esencia" en Dios?
Propiamente no se puede hablar de esencia en Dios.
Dios es realmente idéntico.
Si hay distinción entre esencia y existencia ahí no se puede hablar entonces de identidad.
En Dios no puede haber distinctio realis entre essentia y esse.
La esencia divina se reduce al ser; la esencia es ser, simplemente ser; no hay propiamente esencia en Dios, sino ser.
El Misterio de Dios es su Identidad trina en Personas.
La esencia de la persona humana. Notas sacadas de la conferencia dictada el 25-XI-1994 en el salón de grados Mª Zambrano de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de Málaga. (Miscelánea poliana nº 4, p.34.2). Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
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¿Qué nos muestra de Dios el autotrascendimiento humano?
Autotrascenderse es una forma de dar.
No es un aniquilarse, ni tampoco simplemente cambiar a mejor.
Cuando hablamos de autotrascendimiento, queremos decir actividad suprema de dar: darse.
Lo trascendental en sentido estricto es el dar supremo, Dios.
Pues bien, en congruencia con el autotrascendimiento humano, podemos entrever el carácter donal de la actividad divina, del ser de Dios.
Las relaciones personales intratrinitarias son relaciones donales.
La Sagrada Esritura expresa en términos de dar la relación entre el Padre y el Hijo (por ejemplo, Jn 5, 36); e igualmente el Padre da el Espíritu (Lc 11, 13) a petición de Cristo (Jn 14, 14), y lo da sin medida (Jn 3, 34).
Este "sin medida" significa "sin reservas".
Sólo Dios puede dar así.
Sacado del artículo "Aclaraciones sobre y desde el dar, de Falgueras, en Miscelánea poliana nº 9. p.61.2 . Citamos las páginas según la recopilación titulada "Antropología y trascendencia" publicada por I. Falgueras y Juan A. García.
Para saber más ver las etiquetas :
1.0.1 Dios
1.0.2 dar trascendental
1.5.2 relación (en construcción)
5.2 trascendentales
12.1 Trinidad (en construcción)
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¿Por qué es importante la etiqueta 5.2 "Preguntas sobre los trascendentales"?
Porque la filosofía quiere alcanzar lo último y lo último es lo trascendental.
Lo realmente trascendental es Dios.
Dios es el Dar supremo.
Llamamos, con Falgueras, trascendentales incondicionales o supremos a las actividades supremas de Dios :
Ser supremo,
Entender supremo,
Amar supremo.
En antropología, los trascendentales descubiertos por Polo son cuatro:
La co-existencia;
La libertad trascendental;
El intelecto personal;
El amar donal (amar y aceptar personales);
Los trascendentales metafísicos son también cuatro
el ser (esse),
la verdad (verum),
el bien (bonum)
y la belleza (pulchrum), aunque este último Polo no lo tematiza explícitamente.
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¿Qué son los trascendentales?
Los trascendentales son perfecciones puras del ser.
Pura significa aquí : sin potencia.
Un trascendental es actividad pura.
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