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No.
Es cierto que Polo equipara el hábito de sabiduría a la 3ª dimensión del abandono del límite mental, pero la razón es porque, al abandonar así el límite, alcanzamos el hábito de sabiduría.
No es que el abandono sea el hábito de sabiduría, sino que por el abandono alcanzamos el hábito de sabiduría.
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5 comentarios:
Yo opino que lo que alcanzamos con el hábito de sabiduría, y con la tercera dimensión del abandono del límite es la existencia personal, el acto de ser persona y sus trascendentales: el intelecto personal, el amar donal y la libertad. La tercera dimensión y rel hábito de sabiduría yo sólo los distingo porque uno es permanente y la otra se ejerce en ocasiones: es expresión del hábito, a la postre lingüística
No sabía, Juan, cuándo ibas a intervenir.
¡Bienvenido!
Voy a pensar lo que dices y te responderé.
El 28 de junio te pedí en un comentario, que encontrarás en el margen izquierdo, arriba, si podrías explicarnos cómo cayó en las II Conversaciones de AEDOS la “bomba” que a mi parecer lanzó Juan Fernando Sellés.
Estamos de acuerdo en que con el hábito de sabiduría alcanzamos el ser personal.
Es un hábito innato, unido al intelecto personal y, por consiguiente, está en el nivel trascendental. (Es permamente, como dices).
Sin embargo, el abandono del límite mental debemos situarlo a nivel esencial.
Así se expresa Salvador Piá en "El hombre como ser dual", en la p. 447. Concretamente en el n.29 de la síntesis conclusiva.
Pienso que tiene razón.
Piá nota que el abandono del límite mental se debe situar en la dimensión cognoscitiva de la esencia humana (en concreto, en ver-yo), y no en el nivel trascendental.
De este modo distinguiremos, por ejemplo, entre la tercera dimensión del abandono del límite mental – o "desaferramiento" de la presencia mental – y el hábito de sabiduría – solidaridad transparente –.
Pues yo ya me he pronunciado en algún escrito (MP 12) juzgando como un error eso de que el abandono del límite deba situarse a nivel esencial. El abandono del límite corresponde a la libertad trascendental, y a su extensión hacia fuera. Los primeros principios -1ª dimensión- son superiores a la esencia humana; y el carácter de además -3ª dimensión- también. Lo único inferior a la esencia humana sería la concausalidad -2ª dimensión-, porque hasta el querer-yo es superior al ver-yo, y la 4ª dimensión se demora en él: ¿cómo entonces aspirar a ver?
De todas las maneras, Piá también habla de una quinta y una sexta dimensiones del abandono del límite, que me resultan inadmisibles. Yo no haré cuestión de esto: basta ajustar actos y temas, si el tema es el mismo, el acto es el mismo ¿es suficiente esta razón?
¿Puedes decirme, Juan, cuál es tu escrito MP 12? Muchas gracias
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