¿A qué llamamos "vida recibida de nuestros padres"?

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Antes que nada conviene señalar dos distinciones : la distinción entre viviente y vida y la distinción entre vida recibida de los padres y vida añadida por cada persona.

Veamos la primera distinción:
El viviente humano es el acto de ser personal, que Dios crea directamente, libre, inteligente y amoroso.

La vida humana es la manifestación del viviente,  la esencia de cada hombre.
La vida depende del viviente, es manifestación del viviente, pues el acto de ser no se agota en el vivir (es siempre además).

Y ahora la segunda distinción:
La vida humana es dual: la dualidad constituida entre la vida recibida y la vida añadida.

La "vida añadida" es el miembro superior de la dualidad (se le puede también llamar vida espiritual, alma humana o yo humano).
La vida añadida es lo que aporta la persona, cada nuevo acto de ser personal. Lo que era una sencilla naturaleza física (una sencilla primera célula) se convierte en manifestación de una persona humana, que se inspirará en la materialidad del universo físico e irá esencializándolo, haciéndolo su mundo, en la medida en que crezca esa vida.


La vida recibida de los padres comienza cuando una naturaleza física  (la primera célula) es apta para ser "esencializada" por la persona naciente.
No olvidemos que una naturaleza física es materia + forma sustancial + causa eficiente intrínseca.
La primera célula viva deviene "humana", deviene vida recibida, cuando es concebida, cuando es apta para ser "animada" (43 cromosomas), en el instante de la concepción, y no antes. Es ése el momento de la creación de una nueva persona y de su vida "humana" (tanto recibida como añadida).


Por lo tanto tengamos claro que no hay vida añadida sin vida recibida. Y no hay vida recibida sin vida añadida.

La "vida recibida" de nuestros padres es el miembro inferior de la dualidad que es la vida humana, concretamente, las condiciones iniciales de cada persona.

Y la naturaleza humana es precisamente el carácter inicial de la dualidad de la vida humana, esto es, un ser vivo "humano", abierto por dentro (libre para amar) y por fuera (capaz de inspiración).

¿Es intracósmica la vida recibida de nuestros padres?

La vida recibida de nuestros padres es solo hasta cierto punto intracósmica, porque en tanto que vida de una persona es extracósmica, libre.
Y lo es desde el momento de la concepción, cuando la persona es creada, cambiando instantáneamente la naturaleza de la primera célula, que será, desde entonces, manifestación de la nueva persona.

Insisto en el hecho de que nuestros padres no nos dan una vida sencillamente biológica.

Nuestros padres nos colocan en el mundo. La vida recibida de nuestros padres nos inserta en el despliegue del universo.

El despliegue del universo físico es "necesario",  todo esto es estrictamente intracósmico, como la vida de un cachorro,  pero en el hombre, su cuerpo y cada carácter genético servirá  de inspiración para "añadirse", pues ya es una persona.


Noten que el hecho de proceder de dos personas humanas apunta ya a lo metacósmico. Los padres no se limitan a arrojarnos al mundo. Cada hijo, en la medida en que la cocreación es humana, es fruto de un plan amoroso.

Cada niña y cada niño se inspiran para crecer no solamente en sus genes, o en su entorno físico, sino sobre todo en su hogar.


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La vida intracósmica se explica filosóficamente como una interrelación de causa formal, causa eficiente y causa final.

En cuanto forma o causa formal es una información.

En cuanto causa eficiente, es movimiento que retroalimenta la forma, actualizando nuevas formas, ya contenidas en la forma, pues aparecen según un orden o causa final.

Todo eso va incluido en la vida recibida de nuestros padres.

El principio próximo de esta vida intracósmica es la forma (alma) que se puede comparar a una torre de control, pues contiene un código genético que regula, sincroniza y dirige los procesos vitales, permitiéndole crecer.

Y lo más interesante es que esa torre de control, esa alma, esa forma, se hiperformaliza aprovechando los cambios.

Por eso podemos hablar de un "discontinuo", o una epigénesis,  porque los cambios temporales ponen en marcha nuevos procesos contenidos sólo como posibilidades en el programa genético.

La vida recibida de nuestros padres es ciertamente física, intracósmica, como la vida que reciben los animales.

Sin embargo, lo peculiar de la especie humana es que esa vida biológica es apta para manifestar la vida añadida por cada persona.

Nunca existe una vida biológica humana estrictamente intracósmica.
Si es humana, pertenece a una persona. Aunque el aborto la deje inédita (por un tiempo).

La vida humana es una dualidad: vida recibida de nuestros padres más vida espiritual añadida por la persona humana a la que pertenece.






Complemento y glosa a Genara Castillo en su "Planteamiento poliano de la constitución y desarrollo de la vida humana". Studia Poliana p. 14. 4 et 15

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